El Duero de Antonio Machado

Río Duero a su paso por Soria
Hace unos días estuvimos en Soria, simplemente por aquella intriga que tenemos algunos de ir terminando de conocer todas las capitales de provincia de España. Es una ciudad de poco más de treinta mil habitantes, que no coge de paso de nada, tienes que ir, como pasa un poco con la ciudad donde vivo, que tienes que desplazarte especialmente hasta allí. Pero bueno, es verdad que de vuelta de Barcelona para Cádiz tampoco representaba alejarse más allá de sesenta kilómetros del recorrido que te obliga la autovía de Madrid-Barcelona. Y así descubrí un lugar que huele a Machado, Machado por todas partes, por las paredes, por las estancias,... los poemas de Don Antonio parecen empapar esta ciudad más que ninguna; "Soria es una barbacana hacia Aragón que tiene la torre castellana".

Poemas de don Antonio
No por ello Soria deja de tener un conjunto románico en el que sobresalen iglesias tan importantes como la Concatedral de San Pedro o la Iglesia de Santo Domingo; pero si hay que recomendar un lugar ese es el Paseo Machadiano de los enamorados, el trazado del río Duero, en "su curva de ballesta", en la remembranza de los versos de Campos de Castilla, el paseo de los álamos, junto al río desde San Polo hasta el monasterio de San Saturio. Merece la pena porque además el clima de Soria permite incluso el refrescar de la tarde más allá de los calores del estío andaluz al que volvió Don Antonio tras la muerte de su mujer, la frágil Leonor en el año 1912.

¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, oscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria mística y guerrera,
hoy siento por vosotros en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor!
Campos de Soria CXIII

Además de los "santuarios machadianos" como el propio Instituto donde impartió sus clases y que ahora recibe su nombre, o la casa en la que vivió, la ciudad de Soria tiene pocos, aunque algunos destacados, lugares para satisfacer cosas más mundanas, como la de la búsqueda de un buen cordero y un buen vino de Soria. Entre ellos yo me quedaría con Casa Augusto, un lugar pequeñito pero acogedor, desde donde se divisa la campana del reloj de la Audiencia a la que Machado haría formar parte de su Universo poético:

¡Soria fría! La campana
de la Audiencia da la una.
Soria, ciudad castellana
¡tan bella! Bajo la luna.








2 comentarios:

marc dijo...

¡Buenas recomendaciones! El 'Ventorro' también es un buen restaurante... ¡Gran Machado! ¡Abrazos!

El Deme dijo...

Describes maravillosamente la sencillez y el encanto que tiene la ciudad de Soria.

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