La Rochelle: "la pequeña roca"

El puerto viejo de La Rochelle
Llegamos a La Rochelle en coche, veníamos de haber dormido en Santander y paramos aquí en plan parada técnica con destino a Bretaña. Pero nos gustó tanto que al día siguiente nos dedicamos de lleno a ver lo que en tiempos era un pequeño pueblo de pescadores llamado Rochella (un diminutivo de Roche, roca), porque estaba construido sobre una plataforma rocosa. Nos alojamos en unos apartamentos de una conocida cadena de alojamiento relativamente barato (Appart'City), que no estaban en el centro pero que permitía ir andando sin problemas hasta el puerto, donde se encontraba la vidilla de La Rochelle.

Mapa de la pequeña roca en 1573 - Fuente ©Wikipedia
Se menciona por primera vez a La Rochelle en el siglo X. Y empieza a desarrollarse a finales del siglo XI ya como ciudad libre de la tutela feudal. Abajo tenéis un plano donde se aprecia esta constitución de isla, parecida a lo que eran otras ciudades marítimas de esa época como Cádiz o la más cercana Saint-Malo.

Por su excelente localización geográfica (cerca de la isla de Ré) La Rochelle siempre tuvo un comercio próspero con sus socios naturales como Gran Bretaña o el Norte de Europa.

Durante la Guerra de los Cien Años la ciudad permaneció en manos inglesas hasta que en 1372 la armada de Castilla (aliada de Francia) derrotó contundentemente en sus aguas a la inglesa en la llamada Batalla de La Rochelle, facilitando así la posterior conquista franco-castellana de la plaza. Siempre fue una ciudad cosmopolita y alejada en todos los sentidos de la centralista París, quizás por sus influencias nórdicas que la hicieron primero más laica y luego feudo de los reformistas. La Rochelle fue el centro del protestantismo francés y aquí se refugian los grandes jefes protestantes, como La Rochefoucauld y Enrique de Navarra, futuro Enrique IV de Francia. Hasta que el rey Carlos IX de Francia, celoso del poderío del puerto, decide retomar el mando. Más tarde también por celos del poderoso puerto, en 1628 las tropas reales asedian la ciudad por tierra y mar y se le acaban todos sus privilegios y el comercio se derrumba.

La prosperidad de La Rochelle siempre estuvo asegurada por el comercio tradicional del vino y la sal, la pesca del bacalao y el nuevo comercio de las pieles provenientes de Canadá. Más tarde el comercio triangular entre África, América y Europa (esclavos de Cabo Verde y Guinea son llevados a las plantaciones de Santo Domingo, de donde se trae el azúcar, el café y el colorante índigo). La Rochelle es en aquella época el segundo puerto negrero de Francia después de Nantes.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la marina alemana creó una de las mayores bases de submarinos del Atlántico, la cual aún se puede visitar.

Lo más representativo de La Rochelle es sin duda su puerto, su viejo puerto que desde el siglo XII, tuvo un papel protagonista. Hasta el siglo XV fue el puerto más grande de la costa del Atlántico, con lo que floreció el comercio desde aquí, principalmente el vino y la sal. Ya en el siglo XII y el siglo XIII los caminos de los templarios convergían en La Rochelle, haciendo de la ciudad su puerto en el Atlántico. En 1154, el Leonor de Aquitania se casó con Enrique II de Inglaterra e hizo de La Rochelle una provincia británica con la apertura a los mercados de Inglaterra y Europa debido a la alta demanda en el Norte, de vinos franceses y los productos de las marismas de la costa. La ciudad cambió de manos varias veces durante la Guerra de los Cien Años, hasta que en 1372 La Rochelle fue para siempre francesa.


En el siglo XVII y el siglo XVIII, el antiguo puerto ha atraído a más de la mitad del tráfico de colonial de Nueva Francia. Hoy día la atracción es más bien turística, el viejo puerto congrega a multitud de turistas con la imagen de los barquitos, sus torres y sus muelles.

La Rochelle: Torre de San Nicolás y Torre de la cadena
La torre de la cadena, la de la derecha, es con la torre de San Nicolás y la Torre de la Linterna, una de las tres torres de la línea de costa de La Rochelle, y una de las dos torres iconos del puerto antiguo, como puede apreciarse arriba con esa majestuosidad. La torre de la cadena fue construida entre 1382 y 1390, unos pocos años después de la redonda, la de San Nicolas. Se llamaba así porque tenía encomendada la tarea de poder cerrar con cadenas el puerto gracias a un anillo en la torre del otro lado, la mencionada de San Nicolás. Esta torre, que también actuó como un polvorín, fue gravemente dañada en 1651. Desgraciadamente en 1824, durante la ampliación de la entrada del puerto, la pequeña torre que albergaba el cabrestante de la cadena, es decir la maquinilla que se utilizaba para apretar la cadena se destruyó. Luego fue parcialmente restaurada en el siglo XIX y también en el XX. 

La Torre de San Nicolás es la otra torre emblemática del Puerto Viejo, con una base ligeramente pentagonal, tiene una altura de treinta y seis metros. Es como Pisa una torre inclinada aunque de momento solo un 2%.

Como en todas las ciudades lo más bonito, más que los monumentos
es pasear por la ciudad y perderse entre la gente...


La vida en La Rochelle, al menos en verano, es impresionante, con los cafés,
las brasserie, los helados, los mercadillos, ¡...la gente!



La iglesia de San Salvador se construyó en el siglo XII por los monjes de la isla de Aix. En 1419 fue devastada por el fuego y luego reconstruida. En 1568, nuevamente destruida por los protestantes. La tercera se inició en 1639 y plafff.. devastada tambien por un incendio en 1705. La iglesia actual, la cuarta, se completó en 1718, sólo la torre y una rosetón son góticos. Estuvo 14 años cerradas pero ya hoy día esta abierta tras su restauración y su utilización durante el verano para algunos conciertos de música clásica y sacra.

Iglesia de San Salvador


Arriba, el monumento al almirante Duperré situado en frente del gran reloj. Fue inaugurado 17 de octubre 1869, bajo la presidencia del almirante Rigault Genouilly ministro de Marina y Colonias delegado emperador francés Napoleón III. El monumento es obra del escultor Pierre Hébert y su hijo Emile Hébert. La estatua está hecha con cañones de bronce.


Y esta es la torre del reloj, fue originalmente una puerta de la ciudad amurallada. En el siglo XIII fue la puerta del loro o Perrot, ya que daba acceso al barrio del mismo nombre. La puerta fue atravesada por dos pasos, una más grande para los carros y otra más pequeña para los peatones. Hoy en día, sigue siendo uno de los principales puntos de cruce entre los muelles y el casco antiguo. La campana del reloj suena todos los días al mediodía.


Arriba vemos la vista del viejo puerto pero desde las murallas y las torres de entrada.

Monumento en memoria de Eugene Fromentin
Este busto de bronce se encuentra en un alto pedestal, rodeado por la estatua ecuestre, de tamaño natural, de una fantasía árabe. La obra es de Ernest Dubois y Patouillard Moriane.


Aún en el casco viejo se conservan las construcciones apuntaladas de madera, tan típicas en la zona.

La Torre de la linterna

La torre de la linterna es la mayor de las tres torres de la línea de costa de La Rochelle. Mide 55 metros de altura y consta de dos partes. Su base es un cilindro de 25 metros de alto y más de 15 metros de diámetro. Está coronado por un chapitel octogonal con cuatro de los ocho lados que se perforan con ventanas trébol. Hay varias salas superpuestas hasta el interior de la torre y muchos graffitis grabados en piedra por los marineros ingleses, españoles y holandeses, encarcelados en la torre entre los siglos XVIII y XIX. Las murallas medievales fueron construidas tal vez sobre otra antigua torre. La torre de la linterna se empezó a construir en 1445, y se terminó 23 años más tarde. Originariamente formaba la esquina suroeste de la muralla medieval y la torreta final de la linterna sirvió como un faro. En esa época batía aquí la mar. Afortunadamente la torre se conservó durante la demolición de las fortificaciones en 1629. Como pasa tanto con Francia, sus monumentos fueron cuidados y restaurados en el siglo XX: de 1900 a 1914, un proyecto de restauración de Just Lisch, entonces bajo la dirección de Albert Ballu, le devolvió su aspecto medieval, el que ahora admiramos. 



La torre también se llama la Torre de los cuatro sargentos ¿por qué? Hemos dicho antes que se utilizó a menudo como una prisión, pues en 1822 se encerraron aquí cuatro sargentos del regimiento 42ª del batallón que había conspirado contra el rey Luis XVIII. Fueron juzgados en París, condenado a muerte y guillotinado en la plaza de Greve (ahora Place de l'Hotel de Ville). Y se fueron a la historia como los "cuatro sargentos de La Rochelle".

Un buque en el puerto nuevo alberga un pequeño Museo Marítimo
Con un poco de hambre nos ponemos a buscar algún restaurante donde cenar,
nos han dicho que aquí son famosas las ostras.


Comemos muy barato para la calidad que nos ponen y en plan menú típico francés de dos platos con vino, agua y postre, a elegir entre carta cortita pero riquísima, abajo tenéis las pruebas, jajajaja….

 

Se va haciendo de noche y el puerto viejo coge si cabe más vida con los mercadillos y los restaurantes.


Al día siguiente, aunque pensábamos marcharnos ya para arriba, para la Bretaña, volvemos al centro para una nueva visita a La Rochelle, desayunamos en uno de sus café junto a los muelles del viejo puerto.


Y nos encontramos antes de marcharnos con el bullicio de un mercado
¡qué me gustan a mi los mercados!

El mercado de La Rochelle donde destacan las ostras




Y bueno nos vamos ya, aquí Martita nos posa desde lo alto de las murallas de La Rochelle.


Au revoir, à la prochaine




Fuente: Wikipedia; La Rochelle-Tourisme; Web Oficial La Rochelle.

3 comentarios:

Verónica Paz dijo...

Muy bonito el pueblo.
Veo que el sistema de cadenas como defensa del pueblo era muy extendido ;)

Un saludo

El Guisante Verde Project dijo...

Cuanta historia entre sus muros, a veces parece mentira que hoy en dia podamos pasear tranquilamente por algunas plazas europeas. Si miramos atrás, a la vuelta de la esquina, como quien dice, nos encontramos un panorama nada favorable al "turismo".
Un buen paseo, me ha gustado, y mucho.
Saludos!

fran soler dijo...

Un lugar precioso Paco. Y más aún leyendo tu post!! Una zona que la tengo pendiente de visitar... Saludos viajeros

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