"La Bella Easo"

Club Náutico de San Sebastián
Es de las (grandes) ciudades que más me gustan de España (aunque tampoco es tan grande). Como casi todas las ciudades bellas, La Bella Easo no iba a ser una excepción de la "contaminación turística" que en exceso viven estas capitales, como ocurre en grado superlativo con Barcelona. Pero San Sebastián tiene más posibilidades de huir de los "guiris", aunque no debes olvidar que tu eres también un guiri y que en el fondo haces casi lo mismo que ellos, hincharte de pintxos y txakolí y patearte el paseo de La Concha de arriba a abajo. Este verano, hace menos de un mes, estábamos por allí y hoy quería dedicarle la entrada de esta semana.

Puente de Santa Catalina sobre el río Urumea, al fondo el famoso Hotel Reina Cristina
La Bella Easo o Easo viene de la creencia remota de que la antigua ciudad romana de Oiasso o Easo se encontraba donde ahora está San Sebastián. Los recientes hallazgos arqueológicos han tirado por tierra esa teoría y confirman que la antigua Oiasso se encontraba en Irún. A pesar de ello se sigue llamando easonenses a los paisanos de aquí, y cuando vayas a coger las maletas destinadas a este aeropuerto verás que el código IATA de San Sebastián es EAS.
La fuerza del mar, parte de la esencia de Donostia
Si lo de Easo es cuestionable y ha quedado un poco más para la marca de unas magdalenas famosas, lo de San Sebastián si tiene un origen más claro: el monasterio consagrado al santo Sebastián que se encontraba justo donde ahora está el Palacio de Miramar. 
Escudo
San Sebastián
Donostia
La villa medieval del Rey navarro Sancho el Sabio se levantó en torno a este monasterio (Sanctus Sebastianus). SS era la matrícula de los automóviles registrados en la provincia de Guipúzcoa. San Sebastián ha sido el nombre oficial de la ciudad en exclusiva hasta 1980, que pasa a compartir con la denominación en euskera Donostia (familiarmente Donosti). Donostia es una forma derivada de la denominación del patrón, en una derivación a lo largo de los siglos de "Donasa astiai, Donasastia, Donastia, Donostia". Hoy día es una denominación oficial bilingüe según el idioma que se use en los escritos. (Wikipedia)

… y los famosos pintxos que inundan
las tabernas del casco viejo
Sin duda una de las cosas que llama más la atención de San Sebastián es su carácter retro, casi de la Belle Époque, aún parece ver salir del Hotel María Cristina a personajes de la nobleza de principios de siglo con sus sedas y sus grandes pamelas, sus coches con chófer… Fue precisamente Maria Cristina, la Regente, la viuda de Alfonso XII, la que hizo famosa la ciudad como punto de veraneo. Ella se alojaba en el Palacio de Miramar frente a la playa de la Concha. Estas playas sirvieron para atraer a otros ilustres personajes que quisieron levantar sus palacetes, algunos aún presiden este fabuloso paseo. 
Os propongo un recorrido por la ciudad, justo el que hicimos nosotros...
El paseo por San Sebastián 
Plano turístico que suelen dar en las oficinas de turismo
Creo, a pesar de los encantos de la ciudad, que tampoco requiere (teniendo en cuenta siempre las prisas de los viajeros), más de dos o tres días de visita, aunque para ello está el resto de Guipúzcoa que si que tiene mucho que ver. Para empezar tienes que ir del tirón a un aparcamiento, esta es una ciudad muy respetuosa con el medio ambiente y requiere que te mentalices que si vienes en tu coche debes olvidarte de él. Nosotros optamos por el parking que está junto a la Catedral (Buen Pastor).


Catedral del Buen Pastor
A partir de ahí caminando un poco, cruzas la Plaza de Bilbao y vuelves de lleno al río Urumea para pasear por él hasta llegar a ver el nuevo icono de la ciudad que es el Kursaal, de camino ves en la ribera de la ciudad dos edificios notables y significativos como el Hotel María Cristina, que ya hemos mencionado anteriormente y el Teatro Victoria Eugenia.
Hotel Reina Cristina
Suite Bette Davis del Hotel - Fuente: http://www.hotel-mariacristina.com
Postal antigua del Hotel
El origen del Hotel y el Teatro se remonta a la creación en 1902 de la Sociedad de Fomento de San Sebastián. El Ayuntamiento de San Sebastián cedió el espacio con la condición de que tanto el hotel como el teatro pasaran a ser propiedad municipal al cabo de un período de 70 años desde su apertura. El hotel, fue diseñado por Charles Mewes, autor de los Ritz de Madrid y París.
Finalmente, en 1912 fueron inaugurados el Teatro Victoria Eugenia y el Hotel María Cristina, a cuya inauguración acudió la Reina María Cristina. Su esplendor coincidió con la Belle Époque. En la Primera Guerra Mundial, fue un centro europeo privilegiado de reunión de las clases acomodadas. En el Maria Cristina se han alojado personajes históricos tan diversos como León Trotsky, Mata Hari, Maurice Ravel, Coco Chanel, Audrey Hepburn, Alfred Hitchcock, Steven Spielberg o Mick Jagger.
Imagen interior tomada de su página web: http://www.victoriaeugenia.com 
El Teatro Victoria Eugenia es del año 1912 y hasta el año 1999 fue sede del festival de Cine. Aquí por ejemplo, como anécdota, podemos decir que se estrenaron dos películas de Hitchcock, Vértigo y Con la muerte en los talones. Hoy es un gran teatro aunque ha claudicado para los grandes eventos ante el Kursaal.
El Kursaal de noche iluminado


Si lo deseas puedes hacer un paréntesis pasando al otro lado del río para ver los alrededores de este moderno Kursaal. El término Kursaal es antiguo, no es vasco, como yo al menos pensaba, y viene del alemán Kur ('cura') y Saal ('sala, salón'), si, algo así como sala de curas. Pero no es ese el significado por el que se eligió sino porque a lo largo del tiempo el Kursaal se convirtió en una parte de los típicos balnearios decimonónicos centroeuropeos, una especie de salta multiusos que poco a poco se convirtió en la zona más importante y el centro de la vida social. Bueno, lo importante es que el Kursaal es el actual Palacio de Congresos y Auditorio de San Sebastián, obra de Rafael Moneo y sede principal del Festival de Cine de San Sebastián. Se inauguró en el año 1999. Las malas lenguas decían que era para compensar del dinero gastado en el Guggenheim de Bilbao, inaugurado dos años antes.

Playa de Zurriola
Justo delante del Kursaal hay una pequeña playita encantadora llamada Zurriola y un paseo mucho menos concurrido que el de La Concha. Esta zona al otro lado del río es el barrio llamado Gros. Zurriola es la playa más abierta al mar, delicia de los surfistas y nudistas, ya que está permitido. Antes no era una playa muy utilizada, pero con la construcción de un espigón en 1994, se hizo más domestica para todos los usos.
Desde esta zona podemos adentrarnos al casco viejo, que era el San Sebastián original antes del ensanche llevado a cabo con posterioridad. Este centro histórico de calles empedradas y estrechas llenas de bares y de iglesias está todas las mañanas lleno de visitantes. Sus límites son el río, la playa y el Monte Urgull, coronado por una estatua del Sagrado Corazón de Jesús. En el centro de esta parte vieja está la Plaza de la Constitución, una especie de plaza mayor muy ambientada, de donde surge la tamborrada, de la que hablaremos después.
 
 

Arriba: Casco viejo; Iglesia de San Vicente y de Santa María

Al fondo el Ayuntamiento y el Sagrado Corazón en lo alto del monte Urugull
Ayuntamiento de San Sebastián (antiguo Casino)
Del casco viejo salimos por la parte del Club Náutico al Ayuntamiento y de aquí al paseo de La Concha. Esta playa es una de las playas urbanas más bonitas de Europa, con un agua fría que no hace temer a los donostiarras, pues algunos se bañan incluso en invierno. Tiene un kilómetro y medio más o menos hasta el Palacio de Miramar, del que hablamos antes. La barandilla del paseo (diseñada por Juan Rafael Alday) es un auténtico símbolo de la ciudad, como los baldosines de Bilbao. También lo es el centenar de farolas, claros exponentes del modernismo de San Sebastián y de esa época dorada con la que abríamos esta entrada.
Marta junto a la barandilla famosa de La Concha
Palacio de Miramar - Esta foto no es mía, es de Wikipedia
Finaliza el paseo con la otra playa, la de Ondarreta. Allí puedes optar por el peine de los vientos, obra de Chillida (esta vez no pudimos ver porque estaba en obras -aunque ya la conocíamos-) o bien subir al Monte Igeldo. Puedes hacerlo desde un teleférico, pero nosotros volvimos al coche para subir en el auto porque nuestra perrita no puede entrar en la cabina. 
Vista de la zona de Ondarreta y Benta Berri
Playa de Ondarreta
Isla de Santa Clara
A la vuelta nos metimos por las calles de lo que se llama "Centro", que es el centro moderno del ensanche de la ciudad. Aquí vimos el monumento a la tamborrada. Y vimos los puestos del mercado que tanto nos gusta visitar en cada ciudad.
Una de las costumbres más enraizadas en Donostia es la Tamborrada o Marcha de San Sebastián del maestro Raimundo Sarriegui. La fiesta empieza a la media noche del día 19 de enero en la plaza de la Constitución con la izada de la bandera de la ciudad. La sociedad Gaztelubide y representantes de otras tamborradas comienzan a tocar la Marcha de San Sebastián, y así más grupos, hasta un centenar que desfilan por todos los barrios.  
Abajo unas fotos del Mercado y los puestos de queso y verduras.
Ya en el coche nos subimos al Monte Igeldo, paramos en el parking del Parque de Atracciones, es un sitio bastante cutre, pero las vistas lo merece, a pesar de la clavada del estacionamiento. Luego dejamos Donostia para ir bordeando hacia poniente, hacia Orio, pero esa ya es otra historia, que contaremos otro día. Hasta la próxima viajeros. Agur !!
La Bella Easo (foto panorámica con el móvil)





2 comentarios:

Caliope dijo...

Tengo que volver a San Sebastián, solo he estado una vez y no me enamoró, pero veo fotos como las tuyas y pienso que hay que darle otra oportunidad y como el País Vasco me encanta, no hay más que hablar, volveremos a ver que sensaciones me causa. Muy buena entrada, como siempre.

M. Teresa dijo...

En San Sebastián es un placer hacer de guiri !!!

Un abrazo

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