Aponiente... el placer de "comerse el mar"

Os reconozco que solo antes había estado una vez en un restaurante Michelin, pero siendo de Cádiz y teniendo tan cerca el afamado restaurante de Angel León, Aponiente, en El Puerto de Santa María, me parecía un caprichito cercano, tentador. Finalmente los Reyes Magos (¡gracias Paqui!) me hicieron el regalo de una noche de cena inolvidable, pero bueno empecemos a corregir, a uno de estos lugares no se va  a cenar, o solo a cenar, esto es un espectáculo para todos los sentidos. Eso sí, debes olvidarte de lo que vas a pagar después, debes dejarte llevar, cerrar los ojos cuando uno de estos bocados explota en la boca, relamerte en los gustos tan diversos, sorprendente,... No es un restaurante para ir todos los días, ni si quiera todos los años. Es un placer que os pasaré a ir relatando en esta entrada viajera y gastronómica.
La entrada no parece lo que es...


Y empecemos por el lugar, Ángel León empezó antes en un minúsculo local de la calle Puerto Escondido, también en El Puerto. Pero ahora está en un lugar no tan céntrico, más bien alejado de lo que es la rivera del Guadalete, en la parte trasera de la estación de ferrocarril, por cierto es una buena opción coger el tren y olvídate del coche que el maridaje de más de diez vinos diferentes no es compatible con el volante. Concretamente se trata de un precioso y antiguo molino de mareas (El Caño) si lo buscan por el móvil, pongan calle Francisco Cossi Ochoa.

Os recuerdo que este blog es independiente y que todo nos lo pagamos nosotros, no hay ninguna entrada subvencionada como en algunos otros sitios que ya todos conocemos, aquí os contaremos lo bueno, lo malo y lo regular, aunque anticipamos que casi todo es bueno o muy bueno.
Esta foto es la única de la entrada que no es mia,
pero da una idea desde fuera del molino de marea
Fuente: www.abc.es 
No hace falta decir que en estos sitios no hay menú a elegir, hay un menú largo y otro un poco más corto, con maridaje o sin maridaje; el día lo debes elegir con tiempo por internet (http://www.aponiente.com/) o por teléfono (956 85 18 70), hacer una reserva con muchos meses de antelación y debéis pensar que no está todo el año abierto, se pueden permitir el lujo de dedicarse a pensar y a experimentar la nueva carta de la temporada (el Laboratorio de Investigación Gastronómica del Chef del Mar).
La Guía Michelin dice de Aponiente lo siguiente:
Sumérjase y navegue por el fantástico mundo de Ángel León, un visionario de la gastronomía que, emulando al mítico capitán Nemo, ha sabido traspasar las puertas del sabor en el último universo desconocido, todo gracias a una técnica portentosa, grandes dosis de creatividad y, sobre todo, un constante idilio con el mar.
Todo es espectáculo
Les confieso que Ángel León es un personaje conocido en la Universidad de Cádiz, especialmente en la Facultad de Ciencias del Mar donde colabora y aprende de los científicos en sus experimentos con algas y peces. Hoy trabaja con el Campus de Excelencia Internacional del Mar, CeiMAR. Angel León tiene ya una fama que le hace presentar sus innovaciones en la mismísima Universidad de Harvard. Su último "invento" la luminiscencia del mar, un microrganismo que produce luz y así con ese polvo iluminar cualquier sopa o cualquier caldo en la cocina, el efecto es muy impresionante.
Pero empecemos a relatar el espectáculo, se empieza quedando a una hora temprana, ni antes, ni después, a las ocho, para ser recibido en un largo pasillo con una paradita en un pequeño cubo de cristal donde aún se pueden ver los últimos rayos del sol de la tarde. Cómodamente en un sofá te ponen un fino de la tierra con algunas de las primeras delicias, tapas exquisitas, como unos chicharrones donde la piel no es de cerdo sino de morena, una tortillita de camarones muy diferente a la que estamos acostumbrado, pero con todo el sabor en su esencia. Todo es truco, engañando la vista con el sabor, incluso el típico cazón en adobo ya no es el mismo.
Cuando llega el momento, una media hora después te invitan ya al molino de mareas, te dan alguna información histórica sobre el edificio, te asomas a una ventana para ver las marismas y en esa misma ventana ya tienes un plato para el avituallamiento del momento: una miga de pan con una súper almeja en toda su esencia. 
 
Unos pasos adelante, el Chef te recibe, al menos ese día nos recibió y nos dio la bienvenida con la consiguiente fotito para recordar el momento.
La foto de rigor con el capitán de la nave, Ángel León
Ya acomodado nos situamos frente a una chica que como si de un Ultramarinos antiguo se tratara va cortando unos embutidos, pero no piensen que son normales, son embutidos de pescados y mariscos, un deleite el morcón, pastrami, paté, chorizo, salchichas, sobrasada, o la butifarra.
La chica de los embutidos
Y los "falsos" embutidos de pescado
A partir de este momento empieza el largo y estrecho menú del que yo solo puedo poneros las fotos que con un móvil fui haciendo a medida que lo iban poniendo ¡todo un show de colores, sabores y texturas! ¡impresionante!
 
No es verdad, al menos en este restaurante con dos estrellas Michelin, que "te quedes con hambre", en absoluto, el menú es contundente y el vino, si eliges maridaje, no paran de rellenarte la copa. Obviamente lo pagas pero sales muy lleno. Y finalmente el postre con un repertorio de tartas que culmina con un surtido de bombones con sabores muy diferentes.
El carrito de las tartas
Bombones con sabores explosivos
Aquí os dejo el menú (2017), el llamado "Mar de fondo"...
  • Chicharrón de morena/Temaki de albacora
  • Tortillita de camarones
  • Cazón en adobo/Matrimonio
  • Sardinas asadas/Berlina de choco
  • Miga de pan con almeja
  • Manzana fresca
  • Burrata cítrica
  • Selección de tartas
  • Segundo lance
  • Ensalada de ostiones
  • Caballa, pepino, jalapeño
  • Royal de erizos y caviar
  • Sopa fría de yodo
  • Homenaje a Huelva
  • Raya y espardeña en meunière de manteca colorá
  • Menestra de verduras
  • Papas con choco y coñeta a la prensa
  • Pescadillas a la acedera
  • Arroz de plancton y cañaílla
  • Puntillón, salicornias a la crema
  • Atún a la cazadora o Anguila a la grenoblesa
Sobre los vinos en nuestro caso elegimos el maridaje propuesto por el restaurante...
No están todos, hubo más, para que os de una idea de lo que implica el maridaje de vinos.

2 comentarios:

María Grau dijo...

Espectacular. Con experiencias como esta, el dinero significa lo justo. O como dicen en mi tierra, a un gustazo, un trancazo.
Lo importante son las sensaciones y todos los sentidos puestos para disfrutar. Que hambre !!!!

Parada y Fonda de un viajero dijo...

Tela marinera! Nunca mejor dicho. Ya solo por las fotos da gusto de morderlas y, al final, con toda tu elegancia, no has desvelado cuanto costó ese "regalo" de Reyes. ¡Que maleducado eres, ciudadano. A un regalo no se le pregunta cuánto vale! Pues eso, se lo diré a La parienta para los próximos Reyes.
Un abrazo, con levante o con poniente!!!

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