La ciudad de los amantes

Los amantes de Teruel
Teruel es conocido por muchas cosas, aunque la leyenda de los amantes de Teruel es uno de los tópicos mas conocidos y que hacen famosa a la ciudad de Teruel. Los amantes de Teruel es un ejemplo más de otras tantas leyendas de amores imposibles como la archiconocida pareja de Romeo y Julieta. La historia o leyenda de los Amantes de Teruel es la historia de amor entre Isabel de Segura y Juan Martínez de Marcilla. Comenzaba el siglo XIII cuando surgió de una amistad juvenil el amor entre estos dos turolenses. Cuando el amor no era libre y fortuito, como el que hoy conocemos y cuando se requería del apoyo de la familia, esta no se la dió a la novia, Isabel, por la cuestión evidente de la falta de recursos suficientes del pretendiente. Así Juan tuvo, como un favor, el plazo de espera de cinco años por parte de la novia para que este consiguiera enriquecerse y ser digno de Isabel.


Una escultura, un museo, unos amantes...
Juan partió a la guerra y regresó a Teruel poco después de que terminara el lustro, pero ya la novia se había casado. Juan intentó hablar con ella y le solicitó al menos un beso que nunca le dió ya que este murió de pena y de dolor del amor perdido. Al día siguiente se celebraron los funerales del joven en la iglesia turolense de San Pedro, Isabel enlutada y anónima, se acercó al féretro para darle al difunto el beso que le había negado en vida, en ese momento Isabel posó sus labios sobre los del muerto y tal como lo besaba caía muerta junto a Juan. Esta es la leyenda que hace en parte famosa a Teruel, de hecho hay toda una Fundación de los amantes; aunque Teruel es más, mucho más como podemos ver por el conjunto de fotografías que aquí aparecen.




Teruel existe como recuerdan sus habitantes. Teruel es la típica ciudad que "hay que ir" a Teruel para verla, pero que merece la pena despegarse un poco de las grandes autopistas que en cierto modo la han marginado, aunque también le han permitido conservarse de una forma auténtica. Teruel es una ciudad pequeña (treinta y cinco mil habitantes), aragonesa de pro, y fría, muy fría en invierno, damos fe de ello. Teruel es una ciudad de Aragón, cercana a Cuenca, que hablábamos en el post anterior de este Cuaderno de Viaje y como Cuenca también es por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Yo creo que son dos ciudades muy parecidas en cuanto a pequeñas capitales de provincia con su encanto, medieval Cuenca y mudejar Teruel. Porque la esencia de Teruel esta en sus edificaciones mudéjares. Los monumentos más destacados de este estilo son la Iglesia de Santa María, Catedral de la diócesis de Teruel, las torres de El Salvador, San Martín y San Pedro, a cuyos pies se encuentra la iglesia que recibe el mismo nombre, también de arte mudéjar. En el camino de Santa Bárbara, se puede apreciar la mejor vista de la Ciudad y su entorno desde el Mirador de Los Mansuetos.
Dos ríos confluyen en Teruel, el Guadalaviar y el Alfambra, que sirvieron de base para los primeros asentamientos de íberos y posteriormente de romanos. Teruel es una ciudad que en principio fue una pequeña ciudad musulmana Tirwal, que luego fue conquistada por Alfonso II de Aragón. Teruel esta en la memoria de la Guerra Civil porque fue la única capital de provincia recuperada por los republicanos. Las dos batallas de Teruel fueron de una crudeza tal por las bajas temperaturas y porque tuvo que volver a ser tomada por las tropas de Franco calle a calle con la correspondiente destrucción de gran parte de la ciudad que fue reconstruida en la posguerra con la lentitud que podemos suponer. Hoy Teruel es una ciudad con un buen estado de conservación de los edificios.



No podía terminar esta crónica sin hacer mención a la Casa del Torico, una joya modernista. La Casa El Torico se encuentra en la Plaza Carlos Castel y fue construida en 1912 por el arquitecto tarraconense Pablo Monguió para una familia turolense, los López, destinando la vivienda a la venta de tejidos. El uso primitivo comercial y residencial se transformó en los años ochenta para albergar las oficinas de la Caja de Ahorros de Teruel, como puede verse en la foto que acompaño.




Para finalizar como siempre, hay que irse a comer y Teruel nos ofrece una gastronomia donde destaca el jamón con Denominación de Origen, ¡ah...! y el ternasco, que no podemos olvidar. Los vinos de Teruel son los de Calaceite y de Valderrobres, aunque no pasa nada por tomarse un vino de Aragón de Cariñena, Calatayud, Campo de Borja, o mejor aún, una denominación que a mi me encanta: Somontano. Son vinos de mucho cuerpo, carácter, ideales para acompañar los platos típicos de la gastronomía local turolense. Hasta la próxima.

3 comentarios:

Jose dijo...

Enhorabuena por el blog. No lo he visto todo, apenas he comenzado a ojearlo, pero lo que vi me gustó.

Me gustaron mucho algunas de las fotos del post de Cuenca. Yo también estuve por Cuenca y por Teruel hace algún tiempo:
http://unburrican.blogspot.com/2007/10/teruel-cuenca-albarracn.html

Saludos!

Jose.

el viajero impresionista dijo...

Bonito de verdad lo que se ve en las fotos, la música acompaña y la gastronomía apetece, acompañada del consiguiente vino.

Saludos

placebreak dijo...

La población de Aragón, pequeña en proporción a la española, está muy concentrada en la capital, Zaragoza. Pero a lo largo de su geografía existen otras pequeñas ciudades y pueblos de mucho encanto e historia del antiguo Reino de Aragón.

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