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El Viaje del Verano 2022: Trentino-Alto Adigio

Aquí os dejo la crónica del viaje de este año, bueno del viaje principal que de momento solo podemos hacer en agosto, cuando llegue la jubilación habrá posibilidad de cambiar. Este año, en coche, más libre, sin los problemas habituales de aviones y aeropuertos, planteamos como objetivo principal los Dolomitas, los Alpes italianos y la región más norteña de Italia, con reminiscencias germánicas, en el borde con Suiza y Austria. A la vuelta queríamos ver una ciudad pendiente en Italia, Turín, ¡nos encantó!, de paso hicimos una visita al Lago de Como. Y ya en España visitar a la vuelta algo del románico catalán y para eso íbamos a parar en Gerona un par de días más.

La ruta
Más o menos la trayectoria de los 5770 km de este año.
Los Dolomitas


Diario del Viaje

3 de agosto

Salimos de Andalucía con destino hacia la región de Trentino Alto-Adige, lo que también se conoce como el Südtirol, es la zona de los Dolomitas, frontera con Austria, un lugar de naturaleza que ansiábamos conocer. El vivir en el sur de España te obliga a hacer varias escalas si quieres ir en tu propio coche a Europa, aunque a mí me gusta, me siento más libre. Por este día hicimos un trayecto largo hasta Tarragona, prácticamente hicimos solo una noche, aunque nos dio tiempo a cenar en la zona del Serrallo, el barrio de pescadores, un lugar sensacional que se llama “El Posit del Serrallo”, sardinas, gambas rojas,… todo estupendo. Pronto acostarse para el día siguiente seguir el camino.

Arenas de Nimes

4 de agosto

Tempranito para la frontera, algo de tráfico en La Junquera, retenciones de media hora más o menos por los cuellos de botella de los peajes de la autopista. A eso del medio día llegamos a Nimes, donde teníamos un hotel previsto a las afueras, antes hicimos la visita a la ciudad, aunque con el calor que hacía, preferimos empezar por el Musée de la Romanité, que además de aire acondicionado tenía una exposición temporal sensacional sobre los etruscos, y por supuesto las colecciones permanentes de arte romano y medieval, sobresalían los mosaicos romanos tan bien conservados. Después un paseo, ya digo, breve, a casi 40º, para ver Las Arenas de Nimes, algo más pequeña que la de Verona, pero interesante y bien conservada, luego la Maison Carrée, un templo romano impresionante. La ciudad es muy amable en sus calles más estrechas y en los jardines bien cuidados, donde la sombra se agradece.

Descanso en el hotel Maso Carpenè

5 de agosto

Llegamos por fin, después de otro tramo de ocho horas y media de carretera a la región de Trentino, nuestra primera parada en la zona iba a ser Rovereto, aunque elegimos un hotel rural en lo alto de la montaña, en Maso Carpenè, municipio de Isera, unas vistas excepcionales del valle, allí nos quedamos después de alcanzar el lugar casi por un camino de cabras, pero mereció la pena el sitio, la cena fue muy bonita con vistas a Rovereto y toda la zona del río Adigio.

El río Adigio (en italiano, Adige) al paso por Rovereto

6 de agosto

Hoy tocaba ver por la mañana Rovereto, un pueblo pequeñito pero muy bonito con un entramado de calles que recuerda su historia veneciana, la Iglesia de San Marcos, el Museo de Historia de la Guerra Italiana (de la Primera Guerra Mundial) ubicado en el Castillo de la ciudad. Es una ciudad pegada al río y con bonitas vistas en sus puentes. Cada noche toca una gran Campana de los Caídos hecha con el bronce de los cañones de las naciones que participaron en la PGM, cien golpes como mensaje de paz. Aquí se enterraron más de veinte mil soldados en esa Gran Guerra.

Trento

De Rovereto partimos a Trento, la famosa ciudad del Concilio entre los años 1545 y 1563, que ha compartido destino con la Francia Napoleónica, con el Imperio Austro-Húngaro y finalmente con Italia. Aparcamos en el parking de San Severino que es gratis y muy cerca del centro y del hotel al que íbamos. Antes de comer vimos lo más importante de la ciudad, la Piazza del Duomo (foto de la izquierda), con la Catedral de San Vigilio, junto a la misma el Palazzo Pretorio, en el centro de la plaza destaca una fuente coronada por un Neptuno con el que todo el mundo se hace su correspondiente selfie…, y yo también. Vimos algunas iglesias del entorno, un paseo por las calles más céntricas, especialmente la Via Belenzani con palacios renacentistas a lado y lado, de estilo muy veneciano, con frescos en la fachada. Luego visitamos el imponente Castillo del Buonconsiglio y hay una zona de esparcimiento con fuentes y jardines que mitigaron el calor del momento, al fondo está la estatua de Dante Alighieri. Por último hay en la ciudad una Via de la Torre Verde, si la sigues verás la famosa Torre coronada de azulejos verdes. Para comer fuimos a una osteria “Il Cappello”, en una terracita muy tranquila, me pedí un plato típico del Tirol que son como unas albóndigas pero de masa de pan y algo más, se llama canederli (en alemán Knödel).

Walther von der Vogelweide
Catedral de Bolzano

7 de agosto

Por la mañana como era domingo había poca gente en las calles de Trento, pero encontramos una cafetería para desayunar en la mismísima Piazza del Duomo. Posteriormente cogimos el camino para Bolzano, cuando podemos evitamos las autopistas, las carreteras secundarias se disfrutan más aunque llegues un poco más tarde. En Bolzano, última gran ciudad de entrada a los Alpes italianos, fuimos del tirón a un parking de la Plaza Walther (arriba en la foto), una vez sales te encuentras con su estatua, Walther von der Vogelweide, uno de los minnesänger (poeta lírico) más famosos del mundo germánico. Muy cerca está el Duomo de Santa María Asunta, de estilo gótico, una pesada puerta de bronce da acceso a la catedral, había misa cantada en alemán con órgano ¡precioso todo! Ya entrada la mañana callejear por todo el centro, muy concurrido con casas perfectas, cuidadísimas, hasta encontrarnos de frente con el Arco del Triunfo fascista, mole estilo Mussolini. Siguiendo el río fuimos andando por un paseo de árboles, cada uno con su nombre y su cajita para anidar los pajaritos. Unos diez minutos nos llevaron hasta el Castel Mareccio, donde se podía escuchar la melodía de un concierto de jazz, y media hora más de caminata hasta el famoso Castel Roncolo, con una gran sorpresa, los frescos perfectamente conservados de las estancias, ¡mereció la pena a pesar del calor! Intentamos el museo arqueológico, donde está la momia Otzi, de 5300 años que se encontró en el Glaciar de Similaun, pero la cola kilométrica para entrar y los casi cuarenta grados nos hizo desistir del intento. Al hotel y a descansar.

Castel Mareccio

8 de agosto

Primera incursión en los Alpes, siguiendo el valle del rio Adigio llegamos a pocos kilómetros de las fronteras de Suiza y Austria, hasta el Lago di Resia, una hora y media de carretera, más o menos. Es un lago alpino formado artificialmente a partir de la unión de tres lagos naturales: el lago Resia, el lago Curon, y el lago San Valentino alla Muta. Había muchos turistas especialmente para la típica foto con la torre del antiguo campanario de Curon (única parte visible de la estructura románica primitiva después de la inundación del pueblo por el efecto de la presa). Estábamos a mil quinientos metros de altura y por primera vez hacía frío, totalmente agradecido para una caminata por el borde del lago, solo un poco, porque tiene seis kilómetros de largo. Ya de vuelta a Bolzano fuimos haciendo paradas fotográficas de paisajes increíbles, prados, montañas, cruces religiosas en algunos parajes. Paramos en San Valentino, primero, y luego en Malles Venosta, donde fuimos a comer y descubrimos un pueblecito pequeñito, que recomiendo ver, con varias iglesias románicas, como la Iglesia de San Benedetto. En estas poblaciones casi todo el mundo habla alemán, solo una minoría en italiano. Además, antes de llegar, si vienes del lago, te encontrarás primero en el valle el santuario militar de Passo Resia en la pedanía de Burgusio, dedicado a los caídos en la PGM y si miras para arriba, en la montaña, verás un imponente edificio que es la Abbazia di Monte Maria. Por la tarde vuelta a Bolzano, nos esperan más días alpinos.

Lago di Resia

9 de agosto

Nueva incursión alpina, esta vez hacia el este, hasta el Parque Natural Sciliar-Catinaccio, con su imponente massiccio que se ve desde todas partes, aunque para subir hasta arriba tienes que llegar pronto porque el parking se llena y ya no te dejan subir (otra opción en estos casos es utilizar los autobuses). Visitamos este día el Laghetto di Fiè, muy bonito y algunos pueblecitos de la zona como Castelrotto y Fiè allo Sciliar, también visitamos la Iglesia de San Costantino con unas vistas espectaculares y por último de vuelta el Castel Presule, un castillo bastante restaurado en lo alto de la montaña. Comimos en Bolzano y por la tarde aprovechamos, por fin, para atrevernos a hacer la cola del museo arqueológico y ver a la famosa momia, todo el museo gira en torno a ella, (tampoco es para tanto).

Iglesia de San Costantino

10 de agosto

Salimos de Bolzano para dirigirnos al corazón de los Dolomitas. ¿Qué son los Dolomiti? Pues una cadena de macizos montañosos perteneciente a los Alpes italianos. El nombre se debe a un geólogo francés, Déodat de Dolomieu, que descubrió hace más de doscientos años la composición de la roca que puso dolomía. El recorrido que hicimos fue de algo menos de ciento cincuenta kilómetros pero difícilmente puedes correr por las curvas de 180º y las pendientes de ascenso y descenso entre valles. Nuestra primera parada fue el Paso de Sella, donde se encuentra el Sassolungo, situado entre Val Gardena y Val di Fassa, ¡impresionante!, es un macizo de tres mil doscientos metros. En todos estos sitios hay parking de pago, que suelen completarse pronto, algunos como este son asequibles y otros son excesivamente caros. Continuando en dirección a Cortina d’Ampezzo llegamos al Paso Giau, te sonará de ver en la TV las subidas del giro de Italia, de hecho por todas estas carreteras hay que tener mucho cuidado por la afluencia de aficionados ciclistas, también de moteros. Aquí en el Paso Giau se contemplan varios picos de los Dolomitas como el Nuvolau y el Averau de más de dos mil quinientos metros de altura, y muy cerca dentro de mismo grupo está el macizo Cinque Torri, como cinco torres cada una con su nombre, cinco agujas claramente diferenciadas. Y así llegamos a Cortina donde comimos y dimos una vuelta por la ciudad, es un punto de referencia del turismo internacional y se nota en las marcas de lujo de los coches y las tiendas, así como en el precio de los hoteles y los restaurantes. Nos alojamos en un hotel, muy cerca, en Pocol.

Macizos de los Dolomitas
Lago di Dobbiaco

11 de agosto

Hoy ha sido nuestro último día por los Alpes y los Dolomitas y no ha sido, que se diga, el más productivo, debido a la masiva afluencia a los lugares “de culto”. Esta claro que somos demasiados queriendo ver los mismos sitios. A pesar de levantarnos y desayunar muy temprano para estar a las 8 y media en la subida a Tre Cime di Lavaredo, cuando llegábamos ya estaba el parking de arriba…, ¡completo!, y no dejaban subir. La zona parecía en una hora tan temprana una feria, largas colas de coches, de personas en las paradas de autobuses, moteros haciendo ruido, en fin… Cubrimos el día con visita a dos lagos alpinos que se encontraban a más de mil metros sobre el nivel del mar: el primero el Lago di Landro, un lago Dolomita, que se encuentra en el Parque Natural Tre Cime, un sitio muy bonito, con aguas de color verde turquesa y bordeado por las cimas del llamado grupo Cristallo; el segundo, el Lago di Dobbiaco, muy cerca del anterior, y sirve de unión entre los dos parques naturales el de Tre Cime y el de Fanes-Sennes-Braies, aprovechamos en este para hacer una caminata bordeándolo, todo muy relajante. Íbamos a visitar un tercer lago, el de Braies, pero también el exceso de visitantes nos lo impidió (cuatro aparcamientos llenos, además de que había que venir con el parking reservado por internet, cosa que no sabíamos), eso sí aprovechamos para dar un paseo por el pequeño pueblo cercano de San Vito y descansar en un banquito viendo las vacas, está todo tan masificado… Terminamos el día comiendo en Santa Maddalena, en Val di Funes, solo tiene unos trescientos habitantes y se aprecian vistas a los picos del grupo de macizos Odle, tiene además dos bellas iglesias, Santa Magdalena -muy fotografiada en los folletos de los Dolomitas- y San Giovanni. Dormimos en Bolzano, repetimos el mismo hotel.

San Vito

12 de agosto

De Bolzano comenzamos la vuelta a España, aunque aún nos quedan días para ir saboreando la bajada. Paramos en Como. Una ciudad pequeñita que da la entrada al famoso lago en forma de Y griega inversa. Multitud de turistas de nuevo, especialmente en el que llaman “paseo marítimo” (de lago no de mar), donde largas colas esperan para coger un barquito para ir al resto de los pueblos del lago.

Duomo di Como
Lago di Como

Aprovechamos la mañana y la tarde para visitar la ciudad: fantástico y sorprendente el interior del Duomo, que nos recibió con un concierto de órgano maravilloso; junto a la catedral está el edificio que llaman Broletto, un edificio del siglo XII muy interesante, que fue durante la Edad Media el Ayuntamiento. Otra iglesia importante es la Basílica de San Fedele con algunos frescos románicos muy bien conservados También es obligatorio perderse por sus calles estrechas, las plazas, el Teatro, las murallas antiguas de la ciudad de las que quedan algunas puertas y torres. Se nota un nivel de vida elevado por sus tiendas y por lo cuidado de las mansiones, aunque las calles están un poco sucias. Aquí nació Alejandro Volta, el del voltaje que todos conocemos, y hay un museo, un monumento, una plaza y una calle dedicada a este paisano tan importante para la historia de la humanidad y que nació aquí. Por la noche nos quedamos en un apartamento muy cerca del lago donde nos trataron muy bien. No nos fuimos sin probar un limoncello fresquito.

13 de agosto

De Como fuimos a Turín, una ciudad pendiente de ver, que por fin vamos a visitar. Tenemos previsto estar aquí tres noches. Para llegar desde Como tienes que tener en cuenta que hay autopistas que son de peaje pero en abierto y que si no tienes el Telepass debes luego entrar en internet y pagar, es poco dinero, pero si no lo pagas te puedes encontrar a la vuelta en casa con una multa. En Turín nos hemos decidido también por un apartamento que está cerca del Giardino Sambuy.

Palacio Real y Museos Reales al fondo

Esta tarde una gran caminata para ver casi todo el centro histórico de la ciudad, que está restringido al tráfico y solo puede acceder el transporte público, especialmente al tranvía. Comenzamos por la Via XX Settembre y la primera sorpresa una iglesia algo escondida, la de la Visitación, con un interior barroco asombroso, luego llegamos a la Piazza del Duomo, allí está la Catedral, que guarda la famosa “Sábana Santa” y un poco más lejos está la ciudad romana con la Porta Palatina, en buen estado de conservación. Ya más abajo el Palacio Real, y la Piazzetta Reale con fuentes que refrescan el calor del momento. Hay una iglesia que es la de San Lorenzo que se apoda también Real por deseo de la Casa de Saboya. Al lado está la otra plaza importante, la del Castello, con el Palazzo Madama. Siguiendo el paseo llegamos al Palazzo Carignano y el Museo Egipcio, que visitaremos mañana. Finalmente llegamos a la Piazza San Carlos, con la correspondiente parada para comernos un gelatto di latte…, ¡buenísimo! Hay dos iglesias barrocas al fondo de la plaza que te recomiendo, parecen gemelas aunque no lo son, la de Santa Cristina y San Carlo. También está la de San Filippo Neri, como las anteriores barroca y de toques neoclásicos. Luego caminamos por la elegante Via Roma, con soportales con las más lujosas tiendas de moda. Por hoy está bien esta primera ración de Turín, que pinta pero que muy bien y sin tantos turistas como en otras ciudades italianas.

Iglesias de Santa Cristina y San Carlo

14 de agosto

Domingo, segundo día en Turín, poca gente por la mañana temprano, la colazione en una cafetería cercana, y paseo por las arcadas de la Via Roma hasta la parte norte de la ciudad, el Teatro Romano, el Museo Real, y así llegamos a la Piazza della Repubblica con el Mercato de Porta Palazzo y cerca el Santuario della Consolata a la espera de las 10h que era cuando teníamos las entradas para el Museo Egipcio. Entre las calles otra sorpresa, la Iglesia de San Domenico, cerca de la Piazza delle Erbe.

Museo Egipcio de Turín
Museo Egipcio de Turín
Museo Egipcio de Turín

Un Museo Egipcio en Turín puede pasar por ser una excentricidad, hasta que te dicen y luego se puede comprobar, que tiene la mejor colección mundial de piezas egipcias, tan solo superada por el Museo de El Cairo, y es así, es alucinante el número de salas, de momias, de sarcófagos, de esculturas, de cerámica,… ¡una maravilla!, aunque también un expolio del patrimonio de aquel país. Finalizamos el día buscando un lugar, recomendado por todos los que vienen a Turín para comer pasta, el “Pastificio Defilippis”, llegamos antes de abrir y había una cola ya, pero pequeñita, mereció la pena esperar, bien de precio, mejor de calidad. Por la tarde paseo por el Parco del Valentino, al sur de la ciudad, se encuentra entre el Barrio de San Salvario y el río Po, es una gran zona verde de 42 ha., aunque algo dejada, allí se encuentra el Castillo del Valentino, que fue residencia de la Casa de Saboya. En San Salvario visitamos la sinagoga de la ciudad, que estaba custodiada por unas tanquetas del ejército, muy cerca el Templo protestante de Valdese, la iglesia de San Juan Evangelista y la del Sacro Cuore di Maria, la parroquia del barrio.

Vista desde Gran Madre di Dio

15 de agosto

Hoy es lunes, pero es festivo, mañana temprano desayuno en uno de los más famosos cafés de Turín, el Caffe Torino, en los soportales de la Piaza San Carlo. Un sitio espectacular de principios del siglo XX, aquí desayunaba Ava Gardner o Brigitte Bardot. Eso sí, te cobran los cafés a 5,70€…, ¡una pasada!, es para venir una vez y nada más. Ya desayunado y con las calles medio vacías nos encaminamos hacia el río Po, primero nos encontramos con la Iglesia de la Santissima Annunziata y luego la Mole Antonelliana, uno de los símbolos de Italia, de 167,5 metros de altura, que fue durante muchos años el edificio más alto de Turín. La diseñó, Alessandro Antonelli, por eso se llama así y tiene una estructura digamos que arriesgada. En su interior tiene su sede el Museo Nacional del Cine de Turín, aunque no lo visitamos, queríamos seguir caminando hacia otra de las iglesias importantes de la ciudad, pero al otro lado del río, en Borgo Po, se llama la Chiesa Gran Madre di Dio y fue construida para celebrar la vuelta del Rey Vittorio Emanuele I de Saboya siguiendo el modelo del Panteón de Roma, pero en un estilo neoclásico. Cerca se encuentra el Monte dei Cappuccini, una colina donde se levanta el convento y la iglesia manierista de Santa María al Monte.

De vuelta al centro, aprovechamos que no había cola para entrar en los Museos del Palazzo Reale de los Saboya, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se pueden visitar las estancias del Palacio Real (fotos abajo), del Palacio Chiablese y la Capilla de la Sábana Santa, la armería, las colecciones arqueológicas y sobre todo la pinacoteca, la llamada Galleria Sabauda que es digna de visitar con pinturas desde el siglo XIV al XX. La visita termina con los jardines afrancesados del palacio, aunque con el calor pasamos un poco de puntilla. Por la noche despedida italiana, ¿en dónde mejor?, en el “Pastificio Defilippis”, unos fetuccini deliciosos.

Palacio Real
Palacio Real

16 de agosto

Viaje de ocho horas desde Turín a Gerona, mucho tráfico pero sin retenciones, entre las curiosidades, pasamos por uno de los túneles más largos de Europa, el túnel de Frejus, ¡48€ de peaje!, que une Francia e Italia, entre Modane y Bardonecchia, con una longitud de trece kilómetros.

Río Oñar al paso por Girona

En Gerona tarde de paseo por una ciudad muy acogedora y tranquila, visita a la Catedral y a Sant Feliu, una basílica originaria de los primeros tiempos del cristianismo, además del antiguo barrio judío, y las Casas del Oñar, pegadas a ese río. Nos recomendaron cenar en “Casa Marieta”, en la Plaza de la Independencia, comida estupenda y a muy buen precio, los canelones a 5€ y la botella de vino tinto de la casa a 7€.

17 de agosto

Este día nos quedamos en Gerona para hacer una visita con el coche a algunos lugares que hacía tiempo que queríamos recorrer: los Monasterios de Santa María de Ripoll y el de Sant Joan de Abadesses, además de los pueblos de Camprodon, Beget y Besalú. Los dos monasterios, no sé si lo saben, pero fueron mandados a construir por Wifredo el Velloso como lugar de enterramiento de los condes de Barcelona y de Besalú, uno para su hijo Radulfo y otro para su hija Enma. El de Ripoll ha sido restaurado en numerosas ocasiones, fue el escenario de la famosa película de los años sesenta “El Cid”, donde los intérpretes eran Charlton Heston y Sophia Loren. El de San Juan de las Abadesas guarda mejor su estructura original y fue el primer monasterio femenino, y en su interior se puede contemplar el retablo de la Virgen Blanca. En ambos monasterio hay que pasar por taquilla, aunque en el caso de San Juan de las Abadesas además va incluido la visita a un museo muy interesante. Las carreteras para acceder a Beget fueron complicadas, muchas curvas y además tienes que parar cada vez que te cruzas con un coche, pero mereció la pena, sin duda lo más bonito de la jornada, el pueblo pertenece a la asociación de “Los Pueblos Más Bonitos de España” y es espectacular su iglesia de finales del siglo XII, Sant Cristòfol, especialmente la talla románica policromada del Cristo Majestad también del mismo siglo. Comimos en Beget en un restaurante magnífico que se llama Can Jeroni. Luego fuimos a Besalú, en la comarca de la Garrotxa, hacía mucho calor y no estuvimos más de una hora para visitar el pueblo y hacer la típica fotografía a su puente, que cruza el río Fluviá, un puente del que ya se tiene noticia desde el año 1075.

Puente de Besalú
Beget

A la llegada a Gerona, descanso y por la noche repetimos en la “Casa de Marieta”, por primera vez la lluvia nos visitó en el viaje.

18 de agosto

Dejó de llover, salimos, como siempre tempranito, para seguir bajando para el sur. Nuestra próxima parada en La Mancha, nunca nos gusta más de ocho horas de carretera en el mismo día. Elegimos Almagro y no fallamos, teníamos ganas de visitar el famoso Corral de Comedias, único que sigue con la tradición desde el siglo de oro, pero Almagro tiene más, numerosas iglesias barrocas y renacentista, como San Agustín o Madre de Dios, y también el Monasterio de la Asunción de las Monjas Calatravas. El hotel rural sensacional, “Casa Grande”.

Corral de Comedias de Almagro

19 de agosto

Todo lo que empieza tiene su fin, como este sensacional viaje. Llegamos a Cádiz después de 5770 km de carretera. Viajar sigue siendo mi principal afición, volveremos, cuando el trabajo nos deje.

Esto es solo un diario, un resumen, a medida que podamos iremos haciendo algunas entradas específicas de todos estos sitios. Gracias por seguir nuestro blog.

Otros viajes en coche por Europa...


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola, Paco

Sois unos valientes. Nosotros nunca hemos hecho tantos kilómetros en coche, aunque es una buena manera de ver y parar dónde te apetezca más. También, te da la posibilidad de ser más independiente. No depender de los horarios de vuelo, de los horarios de la devolución del coche etc.

Bueno, es un relato muy entretenido. Tomo nota de los restaurantes, sin embargo del Pòsit del Serrallo ya me habían hablado bien de él. Es decir, tendremos que ir un día u otro.

El pueblo de Rovereto me ha pareció un sitio entrañable, perfecto para hacer una paradita.

El Castel Marecio es el típico castillo sencillo y sobre todo NO redundante. Este tipo de construcción es la que más me gusta.

La foto del Lago di Dobbiaco es fantástica. ¡Vaya imagen bonita!

Un compañero de trabajo me había hablado del Museo Egipcio de Turín, pero nunca imaginé que fuera tan espectacular. La colección parece más completa y mejor que hasta la del British Museum. Italia está en mis deseos recurrentes de viajes, pero espero ir fuera de temporada.

Girona es una bonita población. Su centro histórico está muy bien cuidado y el de Besalú, también. Se suele comer muy bien tanto en Girona, como en sus alrededores.

Felicidades por este viaje tan completo.
CarmeLa