El Viaje del Verano 2015: Gipuzkoa y Pirineos

Más o menos esta fue la ruta de este verano
Aunque en Junio y Julio estuvimos en Polonia, Londres, Vigo y Colombia, todas estas visitas lo fueron como consecuencia de actividades laborales, por ello faltaba nuestro viaje del verano, el que hacemos todos los años en plan familiar. Este año no fueron tan largas, pero es verdad que han sobresalido por lo intensas que han sido: con todos al completo y cuando digo todos, quiero decir incluyendo a nuestra perrita Luna; tuvimos que esperar hasta el 20 de Agosto para comenzar un periplo que se limitó a Madrid, unos días, y luego a moverse por el Norte, primero por Gipuzkoa (o Guipúzcoa), y luego por los Pirineos aragoneses, especialmente por la comarca de Sobrarbe.

La Bella Easo (foto panorámica con el móvil)
En ambos casos establecimos un punto fijo desde donde movernos con excursiones todos los días: en el caso del País Vasco fue un hotelito muy bien de precio en Hernani y en el caso de Pirineos, una casa que nos prestaron unos primos que estaba estupenda, en la pequeña localidad de Laspuña. Pero vayamos por parte...

Museo Sorolla
Empezamos saliendo muy temprano de Cádiz para llegar a la hora de comer a Madrid donde nos esperaban nuestros amigos Joju y Ampa en su casa, para pasar unos días tranquilos en el Foro. Prácticamente se pasaron los tres días sin darnos cuenta, muchas risas, muchas cervecitas, vinito del bueno y una visita al Museo Sorolla que estaba en la lista de sitios pendientes de ver en Madrid.

Catedral de Vitoria
Salimos de Madrid el 23 para hacer una parada técnica en La Granja, Segovia. Paramos en Vitoria para almorzar, teníamos previsto una visita a la Catedral con visita que habíamos reservado por internet, pero la tardanza del restaurante nos boicoteó poder conocer por dentro el templo que tanto bombo ha tenido después de que Ken Follet lo eligiese para su novela Los Pilares de la Tierra. De todas maneras pudimos ver la ciudad, una ciudad muy cómoda y un casco viejo muy interesante. Salimos de Vitoria ya con destino al hotel en Hernani. El sitio estaba bien y tenía habitaciones cuádruples, admitía a mascota y estaba a solo 10 minutos de San Sebastián, así que cumplía nuestras expectativas (los 4 con desayuno 150€ la noche). Una vez acomodados, salimos para cenar en un lugar que al menos yo no conocía y que fue una delicia, Pasajes, concretamente la zona de Pasai Donibai. Uno de los pueblos más bonitos que he visitado, una maravilla por la noche, buen tiempo, txakolí fresquito, anchoas, tortilla de bacalao, bonito de temporada con piperada, en fin …la gloria! Y así pasó nuestro primer día en el País Vasco.


Pasajes, un pueblo pesquero esencial para conocer el País Vasco
El 24 fuimos a San Sebastián. Donostia era una ciudad conocida pero algunos de la tropa no la conocía, así que hicimos el circuito de rigor por el Casco Viejo (inundado de guiris comiendo pintxos compulsivamente) y también por la alameda y el Centro, más tarde la playa de la Concha y la playa de Ondarreta, para terminar subiendo (en coche, porque el funicular no admite perros) al monte Igeldo, unas vistas de maravilla y luego camino de Orio por la costa, qué paisajes más hermosos.

Los pintxos invaden los bares del casco viejo de Donostia

Orioko Benta
Comimos en la llamada Venta de Orio (Orioko Benta) que es un lugar no frecuentado por el turisteo y se está muy bien, con comida casera y unas mesas de piedra en el exterior donde pudimos zamparnos unos chipirones en su tinta buenísimos. El ir con perros, al menos en España, tiene el inconveniente que pasas a la categoría de fumadores, es decir que solo puedes estar donde hay terrazas, menos mal que en verano hay muchos sitios al aire libre.

Hondarribia
Por la noche, después de descansar en el hotel un ratito, decidimos ir a Hondarribia (Fuenterrabía), en la desembocadura del río Bidasoa; para ello estuvimos a eso de las siete en el pueblo para recorrer su parte alta, con un casco viejo medieval impresionante y luego la llamada Marina, que está abajo en la zona de los pescadores. Íbamos a cenar a la Hermandad de Pescadores (lo vimos en el blog de Teresa) pero al final no fue posible porque estaba cerrada, pero la alternativa no estuvo mal, seguimos con la nueva afición al txakolí y las delicatesen vascas. Un paseíto por el resto de Hondarribia y vuelta al hotel de Hernani en unos veinte minutos largos más o menos.

Cena en Hondarribia
El día 25 lo teníamos dedicado a recorrer la costa guipuzcoana pero hasta adentrarnos en Vizcaya porque queríamos volver a visitar el árbol de Gernika. Empezamos por Zarautz, donde curiosamente nos encontramos al famoso cocinero Karlos Arguiñano, que se hizo, amablemente, una foto con Marta. De ahí fuimos a Getaria, la patria chica de Juan Sebastián Elcano.
  

Marta con Arguiñano y con Juan Sebastián Elcano, dos paisanos de la tierra.
Un puerto pesquero precioso, aunque nuestro objetivo era hacer la ruta del txakolí, visitar alguna bodega y comprar alguna caja de este vino blanco de la comarca. Nos adentramos por la zona y llegamos a la Bodega de Txomin Etxaniz, en un lugar con vistas impresionantes, abajo véis la foto.
Turismo enológico en Getaria: la ruta del txakoli
Después estuvimos en Deba (almorzamos unos deliciosos pintxos de tortilla) y Mutriku, parando por la costa para observar las formaciones del parque geológico de los acantilados, los llamados flysch negros (los flysch, son formaciones que alternan capas de rocas duras con blandas).
Impresionante la joya románica de Deba: Iglesia Santa María
La vista de los flysch
Parque Geológico
Llegamos temprano a Gernika, la Casa de Juntas abría a las cuatro y esperamos un rato hasta que ya conseguimos entrar, visitamos el parlamento histórico vizcaíno y los árboles, tanto el antiguo como el actual.
Casa de Juntas de Gernika con el famoso árbol
Como era la última noche, decidimos volver a San Sebastián para cenar, antes queríamos ver el peine de los vientos de Chillida pero estaba cerrado porque lo están arreglando, así que nos fuimos a la parte del Gross, mucho más agradable para el paseo y más libre de turistas. Por cierto esta zona está llena de franceses, aunque es normal estando tan cerca.

Comarca del Sobrarbe
Alto Aragón
El 26 ha sido un día de transición entre el País Vasco y Pirineos, con parada en Jaca, donde comimos en un bar que nos habían recomendado unas tapas buenísimas y visitamos la Catedral y la Ciudadela. El tiempo nos sigue acompañando, ni mucho calor y nada de frio. Así vamos cruzando la zona del Alto Aragón con carreteras mejoradas, y finalmente alcanzamos la comarca del Sobrarbe, primero Ainsa, la capital de la comarca y luego nuestro destino Laspuña, cerca del río Cinca, en una peña desde la que se domina muchos de los macizos y peñas importantes, como el Monte Perdido que se divisa desde la ventana del dormitorio. La casa ¡genial! Esa noche cenamos unos vinitos y unas exquisiteces vascas que habíamos traído en la terraza de detrás.

  

Catedral y Ciudadela de Jaca
Ya es 27, cómo pasa el tiempo, y tenemos un objetivo, los llanos de la Larri, así se llama esta zona en el Valle de Pineta, ya muy pegados a la frontera de Francia. Subimos primero con el coche hasta Bielsa, y después de preguntar en la oficina de información del Parque Natural, nos dirigimos a la cercanía del Parador, una carretera con curvas pero en buen estado dentro de lo que cabe. Poco antes de llegar al parador hay un aparcamiento donde poder dejar el vehículo y comenzar la caminata. Hay dos caminos recomendados, uno de subida y otro de bajada. La bajada es quizás la más bonita porque transcurre por cascadas impresionantes. Fue una paliza especialmente para Marta pero también para los mayores.
    
Se nos hicieron las tres horas pesadas pero también quedamos bien, con la sensación de haber hecho nuestra caminata por los Pirineos. Un buen bocata en una cafetería que estaba en el lugar donde teníamos el coche y vuelta al pueblo. Esta noche nos hemos dado un homenaje en uno de los dos restaurantes de Laspuña. Por cierto Laspuña tiene poco más de doscientos habitantes, aunque hay un para de pequeñas urbanizaciones como la de la casa en la que estamos.
El día 28 estaba pensado para descansar de la caminata, aunque en verdad hemos hecho algo muy bonito, pero en coche. Salimos con destino al cañón de Añisclo, una carretera, la primera vez en mi vida que me pasa, de sentido único (no puedes dar la vuelta, jajajaja). Cuando empiezas te das cuenta de por qué, pasas pegado al cañón y con unos precipicios de vértigo, pero espectaculares, merece mucho la pena.

  

Cañón de Añisclo
A la salida del cañón volvemos pero por el Valle de Vió (con acento en la o), buscando una de las iglesias románicas más importantes de la comarca, el pueblo casi vacío, lo alcanzamos después de subir una carretera curiosa, por lo menos. Allí estaba la iglesia pero no hubo forma de dar con el que tenía la llave para enseñárnosla, esto como sabéis es muy corriente especialmente en los pequeños pueblos de zonas aisladas con estas. En cualquier caso merece la pena no solo por la iglesia sino por las vistas desde Vió.
Iglesia de Vió
Plaza medieval de ferias de Ainsa
Seguimos en la vuelta y terminamos en Espuña, para bajar hasta Labuerda, con otra importante iglesia, y finalmente a Ainsa, que como hemos dicho, es la capital del Sobrarbe. Ainsa tiene dos pueblos, uno arriba, el medieval y otro abajo, el nuevo. El de arriba es el que merece la pena. Aunque hay un aparcamiento en la zona de arriba, nosotros dejamos el coche abajo y subimos por unos escalones al casco histórico: ¡una maravilla! Una ciudad muy bonita, con razón pertenece al club de los pueblos más bonitos de España. Comimos en una terraza de uno de los bares de la plaza mayor, una plaza medieval que conserva el encanto de las antiguas ferias de ganado. Y aquí terminamos la jornada: volvemos a Laspuña y cenamos en la casa con algunos embutidos que habíamos comprado por aquí.

Por 4,5€ ida y vuelta suben los autobuses
de Torla a la Pradera de Ordesa




El sábado 29 fuimos a la joya de la corona, Ordesa, para ello nos habían informado que teníamos que ir con el coche hasta Torla y desde allí acceder a lo que se llama la Pradera (de Ordesa) en autobús. Eso hicimos, fuimos temprano porque queríamos volver para comer. Nos levantamos a las 7 y antes de las 9 ya estábamos en la Pradera. Desde allí hicimos una ruta de cuatro horas más o menos entre ida y vuelta con una subida de aproximadamente unos cuatrocientos metros. Vimos cascadas impresionantes bordeando el río Arazas. Fue un poco agotador pero mereció la pena. Ya para comer en Laspuña y luego por la tarde una vuelta vespertina por Ainsa (o L’ainsa, he visto ambas denominaciones). Cenita en una terracita y al pueblo.

    
Domingo 30, esto se acerca al final, hoy vamos a ir al río de aquí, el Cinca, para darnos un bañito, la temperatura ha sido buena, incluso calor por la tarde, nada del frío pirenaico que temíamos como urbanitas del Sur.
Río Cinca, el Monte Perdido al fondo
El lunes 31 ya casi de madrugada, a las 6, nos levantamos para hacer el viaje en coche hasta Cádiz, esta vez salíamos sin saber si íbamos a parar por el camino, pero al final el cuentakilómetros empezó a comerse la Península Ibérica: desayuno pasada Zaragoza, comida en Valdepeñas (con tormenta de verano incluida) y a eso de las 6, pero de la tarde entrábamos ya por el Puente Carranza de Cádiz. En total según nos decía el indicador de ruta habíamos consumido tres mil doscientos kilómetros, cuatro tanques de gas-oil más o menos entre las ida y vuelta y todos los caminos realizados cada día. Y bueno esto ha sido un poco la traslación del Diario de Viaje, ahora queda, cuando haya tiempo (comienza de nuevo el trabajo) a hacer entradas de estos bellos lugares.

mi tropa
Gracias a Joju y Ampa por compartir con nosotros momentos tan agradables en Madrid, a Fernando y Magdalena por dejarnos su casa de Laspuña y en general a la tropa por dejarse "mandar" por este LoBo BoBo.

Saludos viajeros, hasta la próxima.



6 comentarios:

jose antonio ruiz dijo...

Os conocimos en un viaje nórdico y desde entonces en Murcia se os recuerda con entrañable añoranza, así como a todos los que formabais el grupo.Paco gracias por tus blogger y comentarios.Un abrazo.

Mis viajes y sensaciones dijo...

Nos viene genial este artículo, nosotros el año que viene estamos pensando realizar una ruta parecida. Nuestro itinerario pasaría por recorrer la costa vasca hasta llegar al Circo de Garvinie en Francia, bajado después por Jaca. Aunque todavía el final no lo tenemos decidido. Saludos!!

Paco Piniella dijo...

Gracias José Antonio los viajes son siempre experiencias positivas.

Maria Grau dijo...

Vaya periplo! Desde luego os habeis hecho muchos kilometros. Nosotros hemos estado en algunos de los sitios que has estado y certifico que es el pais vasco precioso. La zona de Ordesa tambien es de lo mas bonito en naturaleza. Hay unas cuantas fotos preciosas pero la que mas me gusta es la que estais de espalda... en San Sebastian
un saludo.

M. Teresa dijo...

Una ruta estupenda, buen tiempo, buen comer, buen beber, familia, amigos, incluso la perrita. Unas vacaciones completas en todos los sentidos.

Un saludo

Él y ella viajeros dijo...

Veo que este verano os habéis acercado (aparte de la ruta por Donosti) por el Pirineo aragonés, parajes todos ellos que no por serme realmente familiares dejan de entusiasmarme cuando me asomo por ellos. Jaca, Ordesa, Aínsa (L,Aínsa es en fabla aragonesa) Bielsa, ese vértigo que te da cuando pasas por el cañón de Añisclo y los innumerables pueblecitos diseminados por cualquiera de sus valles, en los que vale la pena parar sin prisas. Un viaje precioso para el verano. Muchos saludos.

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