Brac, la isla de piedra blanca

¿Qué tienen en común la Casa Blanca en Washington y el Palacio de Diocleciano en Split?
  
Pues una isla, que se encuentra en Dalmacia, una isla que se caracteriza por su piedra blanca, la isla de Brač (con esa letra especial "č" que se pronuncia parecida a nuestra "ch"). Una isla preciosa que tuve el gusto de conocer gracias a la amabilidad de nuestros compañeros de la Universidad de Split. Desde allí hay muchas posibilidades de cruzar y alcanzar la isla, normalmente en el puerto de Supetar.
  
Llegada a Supetar, desde la isla se ve al fondo el continente, los Alpes dináricos. 
La isla no es grande, tampoco pequeña, más o menos como Malta, incluso un poquito más grande: casi cuatrocientos kilómetros cuadrados y ciento ochenta kilómetros de costa. 
Brač es la tercera isla más grande del Adriático dentro de las más de mil islas que tiene Croacia repartidas por el Adriático. Está a media hora en barco del continente, algo más de diez kilómetros según desde donde salgas. Al oeste está separada de la isla de Solta y al sur la isla de Hvar.
Supetar [sǔpetar] conocido en su periodo veneciano como San Pietro della Brazza es el puerto normal de entrada a la isla, en el lado norte. La ciudad de Supetar incluye la propia Supetar y tres pequeñas poblaciones: Splitska, Škrip y Mirca. Con una población de unos tres mil habitantes, es la ciudad más grande de la isla.

De Supetar vamos en bús hacia Škrip, donde visitaremos un Museo del Aceite de Oliva.

Recorrido por la isla de Brač

 Por el camino voy haciendo fotos (ver abajo) desde el autobús, vamos paralelos al Canal de Brač y el continente se contempla frente a la isla.

Y llegamos al museo en Škrip, donde se conserva una almazara tradicional. El museo del aceite de oliva, presenta la historia y el proceso tradicional de producción de aceite de oliva en la isla de Brač. En 1864 Josip Krstulovć y su familia fundaron la fábrica de aceite en Škrip. La familia continuó procesando el aceite de oliva hasta 1963, cuando la oleaginosa dejó de funcionar debido a la introducción de nuevas tecnologías. En 2013 Kruno Cukrov, el nieto de Kruno Krstulović, y su familia se enfrentaron al desafío de restaurar la vieja petrería y abrir el Museo del Aceite de Oliva al público como monumento histórico y cultural de la historia de la elaboración de aceite de oliva en la isla de Brač.

Terminamos la visita con una degustación de aceite, que no está nada mal, acompañado además de algunas viandas y un vino tinto del lugar. 

Škrip no llega ni a doscientos habitantes, pero sus edificios como en toda la isla y parte de Croacia, destacan por su piedra blanca. Parece ser la población más antigua en la isla, con sus más de tres mil años de antigüedad con unas murallas ciclópeas y una torre romana.

De Škrip marchamos para Pučišća, de camino pasamos por Postira.

Pučišća (arriba) es un puertecito muy bonito, que se encuentra al final de una ensenada de una bahía. Para llegar aquí hay que pasar por carreteras con muchas curvas. Al comienzo de la bahía de Pučišća hay una gran cantera.
Arriba un alumno en la Escuela de modelado de piedra, abajo fotos antiguas.
      
El que haya escuelas de escultura y tratamiento de la piedra es normal, ya que la isla está formada con rocas calizas de carbonato (aproximadamente hace 100 millones de años en el período Cretácico).
Cantera de piedra caliza
De la villa de Pučišća nos vamos hacia el interior en busca del punto más alto de la isla.
En el interior de la isla la vegetación cambia a bosque mediterráneo, un tupido pinar nos abre el camino hacia el interior.
El pico más alto es Vidova gora, ademas de ser el pico más alto de todas las islas del Adriático (778 m). 
Desde arriba también se ve una de las playas más famosa de la isla, que yo no estuve.

Esta foto no es mía sino de ©Wikipedia
Zlatni Rat (en croata quiere decir cabo o cuerno de oro) es una playa de piedras blancas en la costa sur que cambia mucho con las variaciones de las mareas, las corrientes y el viento.

Antes de meternos en el barco de vuelta un corderito asado no viene mal.
Hasta la próxima viajeros !!







Finalmente un poco de historia sobre la isla de Brač

La investigación arqueológica ha confirmado la existencia de comunidades humanas en la isla en el Paleolítico. Posteriormente, en la Edad del Bronce y del Hierro, la isla fue habitada por ilirios que vivían principalmente en el interior de la isla, y de los cuales se conservan muchas ruinas.

Aunque la colonización griega afectó a las islas del Adriático como a la costa, no hay indicios del establecimiento de colonias griegas en Brač.

Después de largas batallas en Dalmacia, los romanos finalmente rompieron su resistencia en el año 9 fundando la provincia de Dalmacia, cuya capital era Salona. Las evidencias de presencia romana se encuentran por toda la isla. De nuevo la piedra caliza favorece el desarrollo de esta artesanía, como lo demuestran los monumentos en las ciudades cercanas. Las canteras más importantes fueron Plate, Stražišće y Rasohe entre Splitska y Škrip. Desde aquí la piedra se transportaba al puerto de Split. Después vinieron los los eslavos que comenzaron a habitar la isla.

Pero la isla pasó por muchas manos, en el siglo XII, Croacia se anexó a Hungría con sus ciudades dálmatas, aunque Brač conservó una cierta independencia política durante mucho tiempo. Más tarde el dominio fue veneciano. El dominio veneciano en Brač duró casi cuatro siglos, desde 1420 hasta 1797 que llegaron los turcos.

En el siglo XIII, el autogobierno de Brač se había convertido en una administración comunal con su propia organización, servicios administrativos y reglamentos. A la cabeza de la comuna se encontraba un príncipe, al principio era elegido entre los nobles de la isla y luego enviado directamente por Venecia. Aunque el idioma oficial era el latín, el croata cotidiano terminó imponiéndose. La población de la isla, además de la cantería de piedra, se dedicaba a la ganadería, la silvicultura, la agricultura, la pesca, la mampostería y el comercio.

Fuente: Wikipedia

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola, Paco, te agradezco que compartas tu experiencia viajera sobre esta isla tan sorprendente como poco conocida.
Me gusta ese pequeño pueblo de Skrip y el fotogénico puerto de Pucisca (perdona, pero no sé poner estas tildes raras). ¡Ah! y el mar es una aparte con esa tonalidad verde esmeralda con toques y pinceladas de azul cobalto. Por lo que veo, por las fotos, la isla parece un buen lugar para perderse y descansar del bullicio. Y pese a ser una isla del Adriático también tiene algo que recuerda a las del Mediterráneo...
Saludos
CarmeLa