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Colegiata de Bolea

No se podrán imaginar en un pueblo de algo más de quinientos habitantes un patrimonio como el que esconde su colegiata: se trata de Bolea o como dicen en aragonés Boleya

Hoy Bolea es una pequeña aldea del municipio de Sotonera, en la comarca de la Hoya de Huesca, que ha reducido su población de forma drástica (de mil ochocientos en 1910 a quinientos habitantes en la actualidad). Son famosas sus cerezas aunque también se dedican al olivo y a la almendra. Sus calles estaban desiertas cuando llegamos, la mañana era fría y hacía viento. Allí llegamos subiendo alguna cuesta y escalera a la espera de que llegara a las 10h un guía que abriera la puerta de su colegiata. Desde fuera no parecía gran cosa, había unos obreros trabajando en unas obras que nos dijeron que nos esperáramos, así lo hicimos y un poco más tarde por fin llegó, pagamos 3€ y entramos, entonces comenzó la sorpresa... Se lo contamos en esta entrada del blog.

Un poco de Historia


Bolea tiene una historia marcada por su importancia estratégica durante la Edad Media. En época musulmana fue una de las fortalezas más destacadas de la zona de Huesca, conocida por sus murallas, molinos y fértiles tierras. El castillo de Bolea pasó a actuar como contrapeso musulmán al castillo cristiano Loarre. Resistió durante años el avance cristiano hasta que finalmente fue conquistado en 1101 por el rey Pedro I de Aragón. A partir de entonces, Bolea pasó a formar parte del Reino de Aragón y quedó ligada a nobles, monasterios y a la Corona, alternando periodos de realengo y señorío. Durante siglos mantuvo relevancia militar y administrativa, especialmente por su cercanía a fortalezas como el Castillo de Loarre y el Castillo de Montearagón. Ya en la Edad Moderna, la villa siguió creciendo alrededor de sus iglesias y barrios históricos, mientras que en el siglo XX se convirtió en la capital del actual municipio de La Sotonera tras la unión de varias localidades cercanas.

Ya aparcados empezamos a subir a la Colegiata de Bolea...
... casi vamos solos, apenas vemos algún vecino
Una vez que vas subiendo te das cuenta del lugar estratégico de lo que era una de las fortalezas vinculadas al valí de Huesca («Qasr» de Buluya)
El historiador andalusí Al-Udrí la menciona como una de las fortalezas más importantes de la medina de Wasqa — esta foto aérea, no es mía, sino de ©Wikipedia

Castillo

La fortaleza árabe, como hemos dicho anteriormente, fue tomada por los ejércitos aragoneses pero estos la volvieron a perder; posteriormente en la batalla de Alcoraz en 1096 fue la toma de Huesca, dejando a Bolea como un enclave musulmán aislado. La fortaleza fue objeto de un sitio y definitivamente reconquistada por el Reino de Aragón bajo Pedro I de Aragón en 1101. Con el tiempo el castillo fue reconvertido en una colegiata y fue perdiendo su función defensiva a medida que las tropas cristianas aragonesas iban hacia el sur. El castillo había desaparecido prácticamente en el siglo XVII.

Colegiata

La colegiata de Santa María la Mayor es de estilo marcadamente gótico, construida en el siglo XVI a 701 metros de altura, en los terrenos del antiguo castillo que servía de defensa de Al-Ándalus frente a los reinos cristianos del norte; en algunos muros todavía se conservan restos de la fortaleza árabe
Detalle del pórtico de la que oficialmente se denomina Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor, aunque todo el mundo siga llamándola como Colegiata de Bolea, es de 1611, de estilo marcadamente manierista es obra del escultor Juan Miguel de Orleans y de su oficial cantero Juan de Escorz



Antes que la colegiata, aquí se construyó una iglesia románica de la que la colegiata aprovechó los cimientos, probablemente nada más ser tomada por las tropas cristianas. Primero dependió del Prior de la Capilla Real de Montearagón y a finales del siglo XVI ya formó parte de la diócesis de Huesca como colegiata. La diferencia principal radica en su rango y administración. Una colegiata (o iglesia colegial) es un templo de mayor importancia histórica y arquitectónica que, sin ser la sede de un obispo, está administrada por un grupo de clérigos o canónigos (llamado cabildo). La Colegiata de Bolea fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional. Se levantó entre los años 1541 y 1559 con los planos del arquitecto Pedro de Irazábal. Es una iglesia gótica aunque ya con trazas del renacimiento, y carácter marcadamente aragonés.


La iglesia es de planta cuadrada de tres naves de igual altura separadas por arcos de medio punto y apuntados, como puede observarse en estas dos fotografías. Pero lo más espectacular es el retablo.

Retablo mayor

¿Quién fue el artista de Bolea? Pues no se sabe su nombre por eso se le conoce como «el Maestro de Bolea». Esa es la denominación por la que es conocido en la historiografía artística.

El gran retablo de la Colegiata de Bolea, dedicado a la Virgen y a la Pasión de Cristo, comenzó a realizarse a finales del siglo XV y es una de las obras más importantes del Renacimiento aragonés. Perteneció al anterior templo. En total son 20 tablas pintadas al temple y 57 tallas de madera policromada. Los materiales empleados fueron diferentes tipos de maderas: ciprés, nogal, cerezo y pino de Flandes. Aunque durante mucho tiempo se pensó que su autor había sido Pedro de Aponte, estudios posteriores demostraron que su participación fue limitada y que el verdadero creador sigue siendo un maestro anónimo.


Este artista, influido por la pintura italiana y por figuras como Juan de Borgoña, destacó por su dominio de la perspectiva, el color y la composición. Su estilo revela una mezcla de tradición hispanoflamenca y novedades del Renacimiento italiano, lo que convierte al retablo en una obra excepcional para su época. Además del retablo de Bolea, a este misterioso pintor se le atribuyen otras obras en Italia y varios manuscritos iluminados relacionados con la corte de Fernando el Católico, aunque su verdadera identidad sigue siendo hoy un enigma para los historiadores del arte.

El trazado del retablo es gótico con una estructura de banco, cuerpo con cinco calles y tres pisos y un guardapolvo que enmarca el conjunto; destaca el tabernáculo gótico-mudéjar donde se coloca la Virgen de la Asunción, obra del maestro flamenco, residente en Huesca, Gil de Brabante
Como hemos dicho, en el Maestro de Bolea se mezclan el estilo flamenco (su rico colorido, de tonos rojos y verdes) y el del Quattrocento italiano (por la perspectiva, iluminación y sombreado)

Otros retablos


El de San Sebastián fue realizado en el año 1503, se ven en él, además de San Sebastián, con todas sus heridas de las flechitas clavadas, a San Roque, San Nicasio (no es que le doliera la cabeza, según la leyenda tras ser decapitado por los invasores bárbaros, tomó su propia cabeza con las manos y caminó con ella hasta el lugar donde deseaba ser enterrado 😳), San Blas y San Pedro de Verona. Es de estilo gótico-flamenco, obras de Gil de Brabante. Abajo pueden verse siete tablas obras de los pintores Pedro de Aponte y Pedro de Dezpiota a imitación de las del Retablo Mayor.

Retablo de Santiago

Otro de los retablos renacentistas, ya prácticamente plateresco e impresionante, es el que hizo el francés de la región de Picardía, Gabriel Joli. Está realizado en alabastro policromado. Además de Santiago, vestido de peregrino, está San Juan Bautista y San Miguel. Hay también referencias a los Reyes Magos, y otras escenas como el Descendimiento y el Nacimiento de Cristo. Arriba se muestra el Calvario, los 4 evangelistas y dos medallones con el profeta Isaías y el rey David.

El resto de retablos son de la época barroca, entre los siglos XVII y XVIII. Mucho más recargados y tallados en madera de pino rojo autóctono, algunos son policromados incluso recubiertos con pan de oro y otros son más sobrios (a mí estos me gustan más).

Retablo de la Virgen del Rosario
Retablo de la Virgen del Pilar
Retablo de San Vicente
Retablo de Santa Bárbara
Retablo de la Crucifixión

Coro

Es de principios del siglos XVI, realizado en madera de nogal y roble; en este sitio se congregaba el cabildo de la colegiata (canónigos y racioneros), para sus cantos gregoriano y la misa
En los reposabrazos de los asientos hay decoraciones curiosas, representaciones del agua, el aire, el fuego, la tierra, o la flor de Lys o la Rosa de Ripley (un símbolo esotérico y místico muy utilizado en la alquimia tradicional); en el centro se observa el facistol giratorio con los libracos ¡vaya tamaño! de los salmos

Órgano

El órgano está fechado en torno a 1720 con tubos de estaño y plomo y contras de madera

Si quieres más información entra en la web de la Asociación de Amigos de la Colegiata de Bolea

Web oficial


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