El café turco

Poquito pero bueno...

Una de las delicias turcas es el café. El café turco es corto, negro, tiene pozos que debes evitar para no tragártelos y es de un sabor intenso. Para prepararlo se emplean como dos cucharillas de café, azúcar, agua fría (normalmente ponen agua de garrafa embotellada, no del grifo), como para dos tazas; luego todo se pone a la cafetera, se mueve y se pone a fuego muy lento. Mientras se hace se mueve, pero cuando tenga espuma entonces se retira del fuego y la espuma se reparte entre dos tazas. Otra vez se pone sobre el fuego, cuando llega a la ebullición, se quita del fuego y se llenan las tazas. No se pide como en España por su combinación con la leche "cortado, manchado,..." sino que tienes que indicar la cantidad de azúcar, mucha, media o poca azúcar, bien en inglés o si eres más valiente en turco "sok sekerli", "orta", "az". A veces a los turistas si no piden el cafe como turkish coffee te ponen un café tipo soluble de esos que no saben a casi nada, así que debes dejar claro que lo que quieres no es sólo un café sino un café turco.

Según he podido leer el orígen del café turco se remonta hace 450 años, a la época de Solimán el Magnifico, cuando el gobernador de Yemen, Ozdemir Pasha, lo llevó por primera vez a palacio. También la misma fuente nombra a dos mercaderes árabes, Hakem de Alepo y Sems de Damasco, que inauguran el primer café en Estambul. Evliya Çelebi, un viajero del Siglo XVII, escribe que en el barrio Tahtakale había ya en esa época más de cincuenta cafés con doscientos empleados. En Venecia, en 1615, se monta un café al estilo turco por primera vez. Y en el año 1669, el embajador turco Solimán Aga presentó está bebida oriental a la selecta sociedad parisina. En el año 1683, el Ejercito otomano, cuando se retira de Viena, después de un largo y fracasado cerco, aunque parece esta historia un poco leyenda, deja allí unos sacos de café con los que un polaco montará el primer café de Viena, a partir del cual se extendería la moda por toda Europa.

¡Salud!

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