Salto del cabrero (Grazalema-Benaocaz)

Paseíto hasta el Salto del cabrero
El Parque Natural Sierra de Grazalema en la provincia de Cádiz vuelve a ser el protagonista de nuevo de este "Cuaderno de Viaje", con una superficie de unas cincuenta mil hectáreas, el parque es realmente un macizo que forma parte del extremo más occidental de la Cordillera Sub-Bética. Entre los sectores de escarpe que delimitan este parque destacan por su forma peculiar dos desfiladeros: el “Salto del Cabrero” y “El Saltadero”; estos accidentes geológicos estan producidos por una fracturación distensiva con sistemas de fallas abiertas perpendiculares a los pliegues, que han provocado el desgajamiento de varios sectores del macizo calcáreo por el hundimiento del bloque central, copio literalmente de los estudios de la zona.
El parque está situado entre el noreste de la provincia de Cádiz y el noroeste de la provincia de Málaga, incluyendo total o parcialmente a 14 municipios, 9 pertenecientes a la provincia de Cádiz (El Bosque, Prado del Rey, Zahara de la Sierra, Algodonales, El Gastor, Grazalema, Villaluenga del Rosario, Benaocaz y Ubrique) y 5 a la provincia de Málaga (Ronda, Montejaque, Benaoján, Jimera de Líbar y Cortes de la Frontera).




La ruta es de una dificultad media, yo la hice con mi hija pequeña como puede verse en las fotos, y une el Puerto del Boyar con Benaocaz pasando por el Salto del Cabrero y el Puerto de San Fernando. Nosotros empezamos en el Pto. del Boyar. Se puede aparcar el coche en el merendero Boyar, en plena curva, unos 50m antes del mirador. Aquí comienza la ruta: hay una inscripción en una piedra al lado del cartel del merendero. Debemos pasar la primera de las seis puertas que encontraremos en el camino, debiendo siempre asegurarnos de cerrarlas después de nuestro paso para que el ganado no se escape. Comenzamos un suave descenso por la pista, contemplando a nuestra derecha la carretera que se dirige a El Bosque y el valle que se forma. Llegamos a un cortijo donde acaba la pista y continuamos por un sendero marcado. Esta es una zona casi llana, ya a partir de aquí subiremos y bajaremos hasta llegar al Puerto de San Fernando, donde vuelve a convertirse en llanura. El Puerto de San Fernando, también llamado de Don Fernando, paraje que recibe tal denominación con motivo del paso de los Reyes Católicos por Benaocaz. Cuenta la historia, que estando los monarcas acampados en este lugar recibieron la visita de las mujeres del pueblo, que le hicieron entrega de sus joyas como contribución a la conquista de Granada, hoy nos parece un poco "rollo" esta historia pero el puerto sigue con el nombre del Rey conquistador. Casi todo el camino siguiente se realiza entre encinas, matorrales y rocas calizas. No hay agua en el recorrido. Antes de llegar al Salto del Cabrero aparece una de las formas tipográficas más singulares de la sierra: una falla, donde aparecen dos cumbres casi gemelas, con impresionantes paredes verticales que superan los 80 mts. de altura, separadas por una garganta de no más de 50 m de anchura. La toponimia de esta extraña formación con aspecto de gigante rasgado no es menos singular e imaginativa. Cuenta la leyenda que un cabrero que vivía en las proximidades del Salto del Cabrero, en un alarde de destreza, dio un salto de una pared a otra sin derramar una sola gota de leche que llevaba para su hijo enfermo.Un desvío hacia la derecha nos lleva al punto más alto del Salto del Cabrero, donde se observa una talla con paredes verticales de más de 80m de altura, separada por una garganta de 5Om de ancho, en cuyas grietas pueden observarse nidos de buitres leonados y águilas perdiceras. Una solitaria encina, de fresca sombra, que destaca en una pequeña subida, nos marca este preciso punto donde accedemos a la cota más alta del Salto del Cabrero (934 mts.), lugar donde el peligro de un accidente debe obligarnos a ir con precaución. Desde el Pto. de San Fernando hasta el Salto del Cabrero la vereda discurre por un paraje relativamente llano, donde hace tiempo existieron pequeñas parcelas dedicadas al cultivo del cereal. Cortijos, aljibes, caleras y majanos delatan la presencia del hombre y reflejan el modo de vida de los lugareños en un pasado no muy lejano. En el recorrido encontramos varias aves de gran tamaño, alas anchas y cola corta y cuadrada planean en círculos a buena altura: el buitre común o leonado, que aprovecha las cornisas y grietas de los riscos del salto del cabrero para nidificar; a mayor altura, una pareja de águilas perdiceras planea hasta que sólo distinguimos dos diminutos puntos en el horizonte.

En las proximidades del pueblo de Benaocaz nos encontramos con el arroyo Pajaruco (afluente del río Tavizna). Pero antes de llegar a Benaocaz encontraremos un largo tramo de encinares con una amplia presencia de vacas retintas. Los cagajones en el camino delatan el paso de las bestias o borricos en el traslado ya cercano al pueblo de Benaocaz, de la leche de cabra, ordeñada en la sierra esa misma mañana. "Benaocaz, pueblo de alta montaña y clima ideal". Con este simpático rótulo nos recibe esta pequeña población de algo más de quinientos habitantes, situada a 797 mts. de altitud en la depresión que dibujan las sierras del Caíllo y de Ubrique con sus peladas paredes de roca desnuda. Benaocaz, que bien pudiera significar "hijo de Ocaz" fue fundada en los albores del siglo VIII, recién iniciada la ocupación de la Península Ibérica por las huestes procedentes de África, que entre otros testimonios arquitectónicos nos dejaron el barrio nazarí, hoy en estado ruinoso. En el pueblo son típicas las exquisitas chacinas.

Las fotos son mias y del amigo Ignacio, justo abajo con "su" Mila.

















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