Casas alemanas en Valdivia,... ¡y cerveza!

Valdivia y su puerto fluvial
Bien es sabido que si vas por Chile te vas a encontrar con muchos apellidos alemanes. Mucha gente relaciona esta situación con los nazis que se escondieron al final de la Segunda Guerra Mundial por Chile y Argentina, pero no es cierto que el grueso de los alemanes venga de esa época, sino mucho antes. Hay que remontarse a principios de siglo cuando la población chilena del Sur era escasa, Valdivia y los pequeños poblados de La Unión y Osorno. El resto eran selvas y tierras poco preparadas para el colono europeo. Para ampliar Chile había que hacer una campaña de captación de inmigrantes. El origen de los inmigrantes alemanes en Chile comenzó principalmente gracias a la denominada "Ley de inmigración selectiva" de 1845 que tenía por objetivo atraer a profesionales y artesanos para la zona comprendida entre Valdivia y Puerto Montt. Según encuentro en Wikipedia, la labor fue encargada a Vicente Pérez Rosales por mandato del, en aquel entonces, presidente Bulnes. La Revolución alemana de 1848-1849 hizo el resto, el dominio prusiano creo cierta desilusión de mucha de la población educada en algunos estados alemanes: muchos habitantes de Bohemia, sajones, bávaros, alsacianos, silesios, y otros alemanes con educación universitaria o hábiles artesanos consideraran seriamente la posibilidad de emigrar al Nuevo Mundo. Una vez en Chile, los inmigrantes germanos lograron reactivar la economía nacional y cambiaron por completo el panorama de las zonas sureñas. Así, en 1850, llegaron los primeros colonos, aportaron la tecnología necesaria para el desarrollo de la industria local. Transformaron los grandes bosques de pluviselva en terreno cultivable, lo que hoy puede considerarse como un daño importante a la biodiversidad, pero, claro, eran otros tiempos.

Casa alemana en la Isla Teja, Valdivia
Carruaje de la época de los pioneros colonos alemanes
La Colonia Alemana transformó Valdivia. Esta ciudad tiene en la Historia el registro de haber estado asolada por el record del mayor incendio (1909) y del mayor terremoto conocido (1960). Yo he estado varias veces y de hecho hay algún post más aquí en el Cuaderno de Viaje sobre esta ciudad tan entrañable para mí por unos amigos que tenemos de la Universidad Austral. Pero sigo con los alemanes, en concreto con Carlos Anwandter, oriundo de Luckenwalde (Prusia) y que terminó sus años aquí en Valdivia. Estudió Farmacia, y llegó a ser un político destacado en Prusia, diputado e incluso alcalde de la localidad de Calau, hasta que sus principios liberales y republicanos, opuestos al absolutismo prusiano, le llevaron a este lugar de clima parecido y de una virginidad total en los tiempos en que estamos hablando. En 1851 funda la Cervecería Anwandter en la Isla Teja de Valdivia. Ah, y la Primera Compañía de Bomberos y el Colegio Alemán que todavía existe y tiene muy buena fama, de hecho hoy lleva su nombre (Instituto Alemán Carlos Anwandter). Al final, más de 6.000 familias se instalaron en las zonas de Valdivia, Osorno y Llanquihue, en el sur del país. Según el consulado de Chile los descendientes de alemanes en Chile oscilan entre 500.000 a 600.000 personas. Esto nunca se podrá saber con exactitud, pero sí es verdad que aún se conservan unas casas preciosas de aquella época y que os dejo en las fotos de abajo.

Museo de la Exploración "Rudolph Amandus Philippi" de Valdivia

R.A. Phillippi
© Wikipedia
Por estos lares recaló también Rudolf Amandus Philippi Krumwiede, ¿quién era este alemán? - pues un berlinés del mismo Charlottenburg, que llegó igual que otros alemanes después de la Revolución del 48, aportando su sabiduría y sus dotes como naturalista a la nueva nación chilena. Era titulado Doctor en Medicina y Cirugía en su país natal. En esta zona existe (foto arriba) un Museo donde se difunde el legado de toda esta familia de expedicionarios y naturalistas. Está enmarcado en un proyecto de la Corporación Patrimonio Cultural de Chile. El edificio, construido en 1915, distribuido en dos pisos, corresponde a la Casa Schuler, siendo la Universidad la encargada de su gestión. Allí podéis encontrar acuarelas, dibujos, fotos, estudios y correspondencia, además de tipos botánicos, mobiliario y objetos científicos del Siglo XIX. Estos materiales fueron donados por su descendiente, don Julio Philippi, a la Universidad Austral. Esta Universidad, además, es muy activa y normalmente siempre hay exposiciones itinerantes que refuerzan el carácter cultural de la Isla Teja, frente a la ciudad de Valdivia.
Bueno, me queda por hablar de la cerveza, otra de las grandes herencias alemanas de los valdivianos. Aquí hay grandes cerveceros. Una de las más famosas es la Cervecería Anwandter, que fue creada en 1851 por el colono Alemán Karl Anwandter, de profesión farmacéutico, a un año de su llegada a Valdivia. A la fecha de su creación había en el país sólo dos cervecerías de cierto nivel. Hacia mediados de 1870, la producción de la empresa Anwandter alcanzaba a 1.440.000 litros anuales y su fama iba creciendo, siendo un orgullo para la ciudad y el país. La calidad de la cerveza valdiviana le permite a Anwandter obtener en 1869 el Primer Premio en la Exposición de Agricultura de Santiago, y en 1875, el Primer Premio en la Exposición Internacional de Santiago. La fábrica sólo funciona hasta 1960, año en que un gran terremoto (del que hemos hablado antes, nada menos que de 9,5 en Escala Richter) destruye gran parte de las instalaciones y la ciudad de Valdivia.
Mi jarrita de Kunstmann
Nosotros estuvimos en la Kunstmann que se encuentra a las afueras de la ciudad donde degustamos una cerveza de primera calidad. Te suelen además dar una degustación de los diferentes tipos. Bueno, visto lo visto, solo queda decir que tengan ustedes un buen día: Guten Tag! Y ya saben, que Chile es una caja de sorpresas, esta es una pero hay más. Visiten el país, merece la pena.

Fuente: Web de la cerveza Kunstmann.

2 comentarios:

Fran dijo...

Desde luego que debe ser bonito este país. Y para colmo buena cerveza Alemana. Genial.
Un saludo.

José Manuel Beltrán López dijo...

Buenos días Paco,
He descubierto tu blog (lástima no hacerlo antes) por medio de Carmen, autora de "Los viajes de mi vida". Realmente fantástico.

Espero que no te importe pero, al igual que con ella, he añadido tu enlace en el mío: Parada y Fonda de un viajero en http://paradaconfonda.blogspot.com
Por supuesto cuentas con un seguidor más.
Un abrazo, ciudadano viajero.

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