Lisboa descubridora

La familia junto a la pequeña Torre de Belem
El otro día leía un curioso libro, no es el primero que defiende que Colón era un personaje enigmático, un falso nombre para un espía del rey portugués Juan II que influyó en que los españoles buscaran la ruta a la India por el Oeste para dejar libre el camino verdadero de la India por el Sur rodeando el Cabo de Buena Esperanza, o Cabo de las Tormentas como originalmente le puso Bartolomé Días, el portugués que abrió el camino del Mar Índico que llevaría a Vasco de Gama, seis años después que Cristóbal Colón a la India de las especies y de Alejandro Magno y Marco Polo. Bueno, sea verdad o mentira, los portugueses tienen sobre los españoles una gran diferencia, miran al mar de frente, buscan y han buscado históricamente su futuro en el mar. Y tuvieron su época gloriosa, fueron los mejores navegantes del mundo y esto conviene subrayarlo precisamente ahora en que el destino de los dólares, los euros y los bonos basura le han situado al borde del abismo. Hoy os hablaré de un rincón de Lisboa, río Tajo abajo, donde se dice llegó precisamente Cristóbal Colón de su primer viaje, desde las Azores, antes de llegar a su original salida de la villa de Palos.
El descubrimiento portugués originó un estilo muy peculiar, el estilo manuelino, que incorporaba elementos de la navegación a la arquitectura de Conventos, Torres o Castillos. Se desarrolló en el reinado de Manuel I de Portugal y prosiguió después de su muerte, aunque ya existiera desde el reinado de Juan II, del que hemos hablado antes en su relación a Cristóbal Colón. Es una variación portuguesa del estilo gótico final, se bautizó con ese nombre muy tarde, en 1842, por el historiador Francisco Adolfo Varnhagen. Está marcado por una sistematización de motivos iconográficos propios, de gran porte, simbolizando el poder regio. Incorporó, más tarde, ornamentaciones del Renacimiento italiano. 

© Wikipedia
Pero volvamos al motivo de este post, la torre de Belém. La misma es obra de Francisco de Arruda y es el ejemplo más representativos de la arquitectura manuelina de la que hemos estado hablando en el párrafo anterior. Originalmente era el centro de recaudación de impuestos para poder entrar a la ciudad. Su construcción fue iniciada en el año 1514, con Manuel I. Se atribuye al arquitecto a Francisco de Arruda. Y también a Diogo Boitaca, el del Monasterio de los Jerónimos de Belém. Fue, una vez finalizado en 1520, uno de los primeros baluartes para artillería en Portugal. Si ampliáis la foto veréis cómo en la decoración exterior aparecen cabos de barco esculpidos en piedra, un estilo parecido a nuestro mozárabe y almenas en forma de escudos. Entre los elementos de la navegación también hay esferas armilares como la de Martim Behaim, un alemán al servicio de Portugal, además de la cruz de la Ordem de Cristo, que fue la heredera de los Templarios y qe contribuyó tanto al desarrollo de la expansión del país vecino en África, especialmente cuando Enrique el Navegante fue nombrado el Regente de la Orden. Es un edificio pequeño compuesto básicamente, se ve en las imágenes, de una torre y el baluarte, no hay más. También hay un referente religioso porque en el edificio se encuentra el Santuario de Nuestra Señora del Buen Suceso, patrona de Belem, conocida como la Virgem do Restelo.


© Wikipedia
Junto a la Torre de Belem, hay un Monumento a los Descubrimientos (Padrão dos Descobrimentos), que es moderno pero que tiene que ver mucho con el título de este post "Lisboa descubridora". Se trata de un impresionante homenaje a todos los que dieron su vida por ese ensanchamiento del horizonte del mundo occidental. Es un monumento construido en 1960, para conmemorar los 500 años de la muerte de Enrique el Navegante, el Infante que puso en marcha en un pueblecito del Algarve (Sagres) una especie de NASA moderna donde se enseñaban las técnicas de navegación más avanzadas del momento. Este Padrão fue encargado en el tiempo de la Dictadura de Salazar, y tiene nada menos que 52 metros de altura. En la misma cita de Wikipedia he encontrado la lista de todos los personajes, aquí está...

Infante Pedro de Portugal, duque de Coimbra (hijo del rey Juan I de Portugal)
Felipa de Lancaster
Fernão Mendes Pinto (escritor)
Fray Gonçalo de Carvalho
Fray Henrique Carvalho
Luís Vaz de Camões (poeta autor de Os Lusíadas)
Nuno Gonçalves (pintor)
Gomes Eanes de Zurara (cronista)
Pêro da Covilhã (viajero)
Jaume Riba (cosmógrafo)
Pedro Escobar (navegante)
Pedro Nunes (matemático)
Pêro de Alenquer (navegante)
Gil Eanes (navegante)
João Gonçalves Zarco (navegante)
Fernando, o Infante Santo (hijo del rey Juan I de Portugal)
Infante Don Henrique, el Navegante
Alfonso V de Portugal
Vasco da Gama
Afonso Gonçalves Baldaia (navegante)
Pedro Álvares Cabral (descubridor de Brasil)
Fernando de Magallanes
Nicolau Coelho (navegante)
Gaspar Corte-Real (navegante)
Martim Afonso de Sousa (navegante)
João de Barros
Esteban de Gama (capitán marítimo)
Bartolomeu Dias (descubridor del Cabo de Buena Esperanza)
Diogo Cão
António Abreu (navegante)
Afonso de Albuquerque
San Francisco Javier (misionero)
Cristóbal de Gama (capitán)

Hay también junto al Monumento una enorme rosa de los vientos en el suelo, que fue el regalo de Sudáfrica a ese cumpleaños del Infante Enrique. El monumento puede visitarse en el interior porque hay un ascensor que va hasta el sexto piso, y una escalera que va hacia arriba del todo, donde puede verse muy bien la Torre de Belém y el río Tajo en su esplendor. También hay barcos de época que te dan un paseíto muy interesante. Bueno y esto es todo, hay más cosas alrededor como el Monasterio de los Jerónimos, el Museo Naval y muchos detalles de ese esplendor portugués de la Era de los descubrimientos. Hasta la próxima y no olvide visitar Lisboa, si ha tenido la osadía de no haberla conocido todavía. 

1 comentario:

Fran dijo...

Estupenda información sobre estos monumentos de Lisboa. En breve los podré ver con mis propios ojos. Muchas gracias por compartirlos.
Saludos.

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