Malá Strana, a propósito de Sabina


Malá Strana es la zona de Praga, la capital de la República Checa, antes Checoslovaquia, en la orilla occidental del río Moldava, entre las colinas de Letnà y de Petrin. Últimamente suena su nombre en una canción de Joaquín Sabina (Cristales de Bohemia). El significado literal es "Lado Pequeño", aunque frecuentemente se lo traduce como "Barrio Menor", "Pueblo Pequeño", "Barrio Pequeño", "Ciudad Pequeña",... realmente es ese el nombre original y el oficial de la zona, aunque antes se llamaba Menší město pražské. Malá Strana es uno de los distritos más antiguos de Praga y uno de los de mayor valor histórico y artístico de la capital checa. Dicen que fue Malá Strana la segunda ciudad de Praga, fundada en 1257 por Premysl Otakar II con la idea de unir los poblados románicas que habían crecido en torno al Castillo de Praga (al que habrá que dedicarle algún día un post en este "Cuaderno de Viaje"). Al final en vez de ayudar a los vecinos de esta zona, la nueva ciudad se repobló con alemanes, que se gobernaron con las leyes propias de ellos, la ley de Magdeburgo. Así nació Nové Mesto, la ciudad nueva.

La canción de Sabina Malà Strana



Pero realmente el esplendor de Malá Strana no vino por parte de los alemanes sino de las familias católicas que allí se establecieron con suntuosos palacios en el siglo XVIII después de la batalla llamada de la Montaña Blanca. La zona es realmente preciosa con callejuelas, escaleras, jardines, palacios,... un lugar encantador para irse por la mañana a pasear o simplemente camino al Castillo, desde donde verá grandes vistas de Malá Strana, pero también de toda la ciudad vieja de Praga.


El famoso novelista checo Jan Neruda nació y vivió gran parte de su vida en este lugar, y varias de sus obras tratan sobre Malá Strana. La calle Nerudova lleva su nobre en honor a él y no a Pablo Neruda como algunos latinos podemos querer ver. Entre otras atracciones de la ciudad de Praga, la torre de observación de Petřín se encuentra en Malá Strana, de vistas espectaculares...


Si tuviéramos que empezar por catalogar lo indispensable de Malá Strana empezaríamos por la plaza principal, Malostranské námestí, donde se concentran numerosas casas medievales ahora remodeladas por el paso de los diferentes estilos, renacentista, barroco. En el centro de la plaza se encuentra una columna que recuerda la peste que asoló a Praga en 1713. Luego vendrían las iglesias, como la de San Nicolás, grandiosa y majestuosa para demostrar que aquí la Contrarreforma triunfó sobre los infieles luteranos. Tampoco se queda atrás la de Santo Tomás, antiguamente un santuario gótico, conviene fijarse en los Rubens junto al altar mayor. Y por último entre los edificios religiosos de Malá Strana, estaría la de Nuestra Señora de la Victoria, con la famosa imagen del Niño Jesús de Praga, en el interior. La devoción de millones de católicos ha hecho que esta iglesia sea un importante punto de interés en la ciudad.


Además de los edificios están los jardines (quedarse con la palabra en checo: zahrada), algunos disimulados entre espacios escondidos, detrás de patios que pueden dejarnos sin ver joyas botánicas como el Vrtbovska zahrada o el Ledeburská zahrada.

Embajadas en Malá Strana

Como habéis visto en las fotos de arriba hay palacios por todas partes en Malá Strana, pero que hoy se han convertido en lugares oficiales, principalmente embajadas:

  • Palacio Kounic, construcción rococo de 1773-1775 (Serbia).
  • Palacio Turba, construcción rococo (Japón).
  • Palacio Buquoy, construido en 1738, (Francia).
  • Palacio del Grand prior de la orden de Malta (Orden de Malta).
  • Palacio Lobkowicz (Alemania).
  • Palacio Furstenberg (Polonia).
  • Palacio Thun, construcción barroca del siglo XVIII, (Gran Bretaña).
  • Palacio Thun-Hohenstein, construida de 1721 a 1726, (Italia).

Iglesia de San Nicolás en Malostranské


Para comer hay muchos sitios en Malá Strana, algunos decorados con mobiliario antiguo como el que os dejo la foto de al lado, pero confieso que no me acuerdo como se llamaba. Hay buenos vinos, hay cerveza ¡por supuesto! y buenas carnes, embutidos, pastas, en general tienen de todo, hay mucho turista y mucha demanda. Eso sí, recuerdo, por la foto que me pedí una especie de brocheta flameada con un licor muy particular.

Ahí os lo dejo, buen provecho... Dobrý den


4 comentarios:

Aledys Ver dijo...

Muy bonita Praga! Y bueno, el toque alemán se nota en el estilo de arquitectura, me recuerda en algunas fotos a Düsseldorf. Es uno de los lugares donde tenemos pensado ir como opción de vacaciones cortas o fin de semana largo, ya que no lo tenemos tan lejos. Muy linda presentación!

el viajero impresionista dijo...

Bonitas imágenes, Paco. Que densa es la Malá Strana, cuantas cosas tiene que ver. Saludos

Artabria dijo...

Estupendo post!! A ver cuando puedo ir yo a Praga :-)

Elisa Conde dijo...

qué bonito!

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