La medina de Rabat,... ¿la medina extremeña?

Murallas de entrada a la medina
Rabat (الرباط, literalmente Ar-Ribāṭ) es hoy la capital del Reino de Marruecos. Aunque no es la ciudad más grande del país, ya que su vecina Casablanca la supera con creces. Pero es una ciudad mucho más "manejable" que permite paseos tan exquisitos como el de las calles de su Medina. Pertenece a la región Rabat-Salé-Zemmour-Zaer. Sus vistas a la costa atlántica, en la orilla sur, junto a la desembocadura del río Bu Regreg, le brindan unas vistas espectaculares. Para llegar a Rabat puedes venir a su pequeño aeropuerto (Rabat-Salé, 7 km) o bien optar por el de Casablanca, que tiene muchos vuelos internacionales y se encuentra a una hora por carretera, además de que hay una conexión mediante tren. Rabat tiene mucho de la Historia de los andalusíes en su viaje de vuelta: los moriscos expulsados de España revitalizaron este territorio en el siglo XVII a partir precisamente de la fortaleza de los Udaia, la parte más antigua de la ciudad donde se encuentra su Medina. Ahora les contaré el por qué de una medina extremeña... 

Un té para finalizar la visita
Concretamente los estudiosos del tema han fijado la procedencia de estos moriscos en un pueblo de Extremadura llamado Hornachos, que se mantuvieron unidos tras la expulsión y acabaron obteniendo del sultán Mulay Zaydan el encargo de reconstruir y custodiar la vieja alcazaba. Pude leer en una página de este pueblo que:

A medida que avanzaba el siglo XVI la convivencia entre moriscos y cristianos viejos se fue deteriorando. Todas las iniciativas que partían de la parte cristiana destinadas a aculturar a los moriscos acabaron fracasando debido a la gran cohesión interna y al elevado grado de organización y de islamización de la comunidad. Los cristianos viejos, incapaces de hacerse con el control de la villa, lanzaron contra los moriscos acusaciones, falsas en su mayoría, que acabaron propiciando la intervención de la propia Corona, a través de un Alcalde de Casa y Corte, D. Gregorio López Madera, que acudió a Hornachos, ahorcó a los dirigentes de la comunidad, azotó a otros muchos y mandó a galeras a otros tantos. Finalmente, en 1610 López Madera volvió a Hornachos para ejecutar el bando que contemplaba la expulsión de todos los moriscos de los reinos de “Castilla, Andalucía y de la Villa de Hornachos”. Los moriscos de Hornachos, tras un breve periplo por el norte de África, se asentaron en la fortaleza de Rabat enfrente de Salé. A su alrededor fueron asentándose otros muchos cientos de moriscos procedentes de Andalucía. Aprovechando la situación de división interna que se vivía entonces en el actual reino de Marruecos, los hornachegos consiguieron fundar una especie de república independiente dedicada a la piratería, que logró sobrevivir durante más de treinta años.

Efectivamente como se dice arriba en la letra cursiva, en los años siguientes desarrollaron estos extremeños emigrantes una nutrida y eficaz flota de barcos y en 1627, aprovechando las luchas internas de los poderes marroquíes, y con el apoyo de Sidi Ayachi, gobernador de Salé, proclamaron su independencia política fundando la República de las Dos Orillas en Rabat (conocida en Europa como "Salé la Nueva") y Salé, dedicada fundamentalmente a la actividad corsaria contra barcos cristianos. Terminó en 1666, al ser tomado el estuario por los alauíes, dinastía que gobernaría Marruecos en lo sucesivo. La dinastía alaouite continuará la renovación de la medina entre 1757 y 1789 y entre 1790 y 1792. Salé mantuvo la actividad corsaria hasta 1829. Con el establecimiento del protectorado de Marruecos, la ciudad quedó bajo el control administrativo francés. En 1912 el mariscal Lyautey eligió Rabat como capital administrativa del Protectorado francés de Marruecos y en 1956, tras la independencia de Marruecos, la ciudad se convirtió en la capital del país. (Fuente: José Manuel Fajardo, La senda de los moriscos: en busca de los otros españoles, Barcelona: Lunwerg, 2009).

La panadería ¡auténtica! 
Callejeando por el Rabat más antiguo
Pero la construcción de esta medina es anterior a que los extremeños musulmanes recalaran en este lugar y data del siglo XII, una pequeña fortaleza construida por los almoravides para luchar contra las tribus Bouraghouata. Los almohades la convierten en un ribat en la desembocadura de Bou Regreg, al cual nombran Mahdia. Después los almohades la abandonan hasta la llegada de los Moriscos de Al Andalus. No es una medina tan importante como la de Casablanca o la de Fez, pero sí que tiene un encanto especial que os he querido transmitir a través de los datos históricos y sobre todo de mis fotos. En las anteriores te atosigan más, aquí estas en una medina, en un centro histórico de una ciudad pequeña donde puedes hablar con la gente, tomarte un te en un lugar agradable con vistas al mar y perderte entre las estrechas y difíciles callejuelas, donde se atreven incluso hasta algunos coches.

El coche no perdona
Hay a la salida una zona verde con jardines barrocos que recuerdan algunas zonas de nuestra Alhambra de Granada. Por supuesto no se va a librar de las típicas tiendas de turistas y otras más auténticas: especias aromáticas, cajitas de madera, vasijas de barro artesanas,... ¡qué les voy a contar si han estado en Marruecos! Los límites de la medina de Rabat están al S por la muralla de los Andalusíes, que acompaña al bulevar Hassan II de E a W. Por la calle Souika hay una serie de cafés y tiendas, mientras que la perpendicular calle de los Cónsules, donde se venden alfombras y artículos de cuero, se sube hasta la alcazaba de los Udayas. Las casas de la kasba se erigieron a finales del siglo XVII y principios del XVIII, durante el primer periodo de la dinastía alauí. Os dejo ya de tanto texto y paso a las imágenes.... Assalamualaikum



1 comentario:

José Manuel Beltrán López dijo...

Hola Paco,
Expléndida entrada, con una introducción histórica realmente maravillosa. Desgraciadamente no puedo decir, todavía, que conozca Marruecos y eso es imperdonable al vivir tan cerca del continente africano (todo se reparará).

Las estupendas fotos que publicas me hacen corroborar todos los comentarios que me hacen animándome a visitar Marruecos. Blanco, añil y azul; aromas y degustación de té; en definitiva, volver un poco a nuestros ancestros. enhorabuena.
Por cierto, en mi blog: Parada y Fonda de un viajero, coloqué un enlace del tuyo. Te parece correcto el intercambio de enlaces?.
Salud, ciudadano viajero.
http://paradaconfonda.blogspot.com

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