Chinchón, anis, toros y tetas de novicia


Todos conocemos de Chinchón su anís, uno de los más famosos no solo de la región de Madrid sino de toda España. El origen de este anís se remonta al año 1911, donde 300 cosechadores decidieron fundar la "Sociedad Cooperativa Alcoholera de Chinchón" con la que se propició la elaboración y embotellado industrial de este anís, que hoy en día es mundialmente conocido por su altísima calidad y está entre las bebidas espirituosas que más se exportan. El Anís de Chinchón se elabora con un grano de anís denominado Matalahúga, fruto seco de forma ovalada y color verdoso. Según el Reglamento de la Denominación Geográfica Anís de Chinchón, creada en 1991, la elaboración de esta bebida comienza con la maceración, durante doce o catorce horas, del grano de anís en una solución hidroalcohólica. Posteriormente se realiza la destilación del mismo en alambiques de cobre y sólo el "corazón" del destilado, con una graduación de entre 74 y 79% vol., puede ser utilizado para la obtención de este anís. A este respecto, según la graduación alcohólica, el contenido de azúcar y de aceites esenciales existen cuatro variedades de Chinchón: el seco especial, el extra seco, el seco y el dulce. Para obtener el Chinchón seco se mezcla este destilado con agua desmineralizada, y si se le añade jarabe simple de sacarosa y azúcar blanquilla de primera calidad obtendremos el Chinchón dulce.



Chinchón tiene una repostería excepcional








Chinchón, es muy conocido no solo por su anís sino por su extensa oferta gastronómica. Aquí la cocina tradicional castellana llena la carta de los restaurantes de la zona, tan próxima a la capital de España: el cordero, cochinillo, cabrito en horno de leña, carnes de caza y de corral, y sopas y potajes enriquecidos con verduras de la vega. Te puedes encontrar, dependiendo de la temporada, unas buenas habas, guisantes, alcachofas, acelgas, sopas de ajo para combatir el frio en su caso, o las judías chinchoneras, y el Semana Santa el potaje de vigilia… Otros productos son el hornazo, un bollo de pan dulce con huevo en el centro. Son muy interesantes los productos de repostería, que podéis ver en las fotos, basados en la harina de muy buena calidad, los huevos y la miel, adopta formas e intensidades para todos los gustos. Son famosos los dulces de las clarisas, pero cualquier obrador dice que "calmará a los golosos con sus tetas de novicia o las pelotas de fraile".


En la web ciudad-chinchon.com hemos encontrado un apunte sobre su Historia, que resumimos aquí. Chinchón tiene sus primeros vestigios prehistóricos en el neolítico. De esta época son las múltiples cuevas de la zona. La más conocida es la cueva de la Mora. En el denominado Cerro del Salitral, se han descubierto restos de una ciudad íbera con su correspondiente necrópolis. Ya en la dominación romana, Chinchón se convirtió en un pueblo agrícola, hay datos de una lápida sepulcral romana que en el S.XVIII, servía de dintel a una puerta de una casa de la Plaza Mayor. Posteriormente llegó la dominación árabe, a la cual estuvo sujeto durante tres siglos y medio, Chinchón perteneció al reino de Toledo. Con la conquista en 1060 por Fernando I El Magno y la reconquista posterior de Alfonso VI en 1083, el pueblo quedaría fuera del dominio musulmán y vinculado al Concejo de Segovia. A partir del siglo XV, bajo el reinado de Juan II, aparece el primer documento de la historia de Chinchón, conservado en el Archivo Histórico de la Ciudad. En 1480 se crea el Señorío de Chinchón, otorgado por los Reyes Católicos en agradecimiento a los servicios prestados y la colaboración en contra de Juana la Beltraneja, que luchaba por el trono de Castilla. Fernando de Cabrera y Bobadilla, segundo hijo y sucesor de los marqueses, fue honrado por Carlos V en 1520 con el título de Conde. A partir de este hecho, Chinchón pasa a ser un condado. A principios del siglo XVIII, el 3 de Agosto de 1706 Felipe V era proclamado Rey en la Plaza Mayor de la villa. Ocho días después, Chinchón sería expoliado y saqueado por las tropas enemigas al mando del Archiduque Carlos. Felipe V nunca olvidó la lealtad que demostró la Villa durante la guerra. y otorgó el título en 1739 de “la muy noble y muy leal”.Una de las Condesas de Chinchón, conocida y apreciada por Goya desde la infancia es retratada por éste en varias ocasiones. Camilo, hermano de Goya fue capellán de la Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción de Chinchón. Aquí Goya, a petición de su hermano Camilo, pinta el cuadro “Nuestra Sra. de la Asunción”. Durante la guerra de la Independencia, el 27 de Diciembre de 1808, cuatro soldados franceses mueren en Chinchón a manos de las gentes del pueblo. Dos días después las tropas francesas asaltan la villa, y durante tres días de asedio, saquearon e incendiaron numerosos edificios. Goya al pasar largas temporadas en la villa, fue testigo directo de esta masacre, reflejándolo en los Desastres de la Guerra.
Toros en Chinchón, grabado de Goya
Dentro de la serie goyesca "Los desastres de la guerra"
este es el denominado El de Chinchón
Abajo os dejo como siempre más fotos de la ciudad de Chinchón, lo madrileños lo tienen bastante cerca como para no escaparse un fin de semana por este curioso lugar...
+Info: Ciudad-Chinchón; Wikipedia; Parador de Chinchón.
y me despido aqui con mi amigo Tony de Coslada,
que hizo de cicerone en Chinchón

5 comentarios:

alfonso dijo...

Hola,

Chinchón es una ciudad o más bien un pueblo estupendo pero ... me he dado cuenta que últimamente es una visita obligada para gran parte de los turistas que vienen a Madrid y que ir de terracitas o tapetar ya no era no mucho menos lo que era antes ... peor calidad por mucho más precio ... .(

Alfonso - www.thewotme.com -

Varsovializate dijo...

Madre mia que lugar tan apetecible, no solo la atmosfera del pueblo en si, sino ademas la gastronomia que ofrece!

Al volver a España tenemos que ir!! Muy buen post!

Un saludo!

Babyboom dijo...

Me encanta este pueblo de Madrid, he ido alguna vez a comer allí y efectivamente, tiene una gasgronomía muy rica aunque los dulces no los probé, habrá que volver para allí. ;-)

MTTJ dijo...

¡Qué maravilla de plaza! Aunque he estado muchas veces cerca, nunca he visitado Chinchón. A ver si me puedo organizar un fin de semana por allí. Curiosos los nombres de los dulces!

Saludos

Anónimo dijo...

El pueblo de mi infancia.es como entrar en la maquina del tiempo.Me encanta

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