El Valle de los Reyes

Los colosos de Memnón.
Para evitar que sus tumbas fuesen violadas como había sucedido con las pirámides de sus antepasados, los faraones del Imperio Nuevo decidieron construir sus sepulturas bajo tierra, en un recóndito valle situado en la ribera occidental del Nilo, a su paso por la ciudad de Tebas. Uadi Biban Al-Muluk o algo así es como dicen los egipcios al Valle de las Puertas de los Reyes, más simplificado para turistas, el Valle de los Reyes. En el típico crucero por el Nilo es un lugar apropiado para hacer una obligada parada, concretamente en la orilla oeste del Nilo. Se trata fundamentalmente de una necrópolis del antiguo Egipto, muy cerca de Luxor (o Tebas) donde se encuentran las tumbas de la mayoría de faraones del llamado Imperio Nuevo. El conjunto denominado "Antigua Tebas" fue ya declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1979. El valle en realidad se compone de dos valles, el Valle Este y el Oeste. La colina Tebana tan famosa del Valle se conoce como Meretseger, o "La que ama el silencio" y que está rematada por una cima en forma de pirámide natural. Además se encuentran los colosos de Memnón, dos estatuas sedentes de Amenofis III de 18 metros de altura utilizando un solo bloque de gres para cada escultura, que trajeron los egipcios desde 700 kilómetros de distancia transportados por la fuerza humana.

Una visión diferente del Valle, desde un globo (precios para los que puedan, claro)
Dice National Geographic en uno de sus números dedicado a Egipto que los faraones del Imperio Nuevo no dispusieron sus tumbas en pirámides, como sus antecesores, sino que excavaron espléndidas sepulturas en la Gran Pradera. Entre los primeros actos de un rey cuando subía al trono figuraba la búsqueda del lugar de su reposo eterno. Ese emplazamiento protegería el cuerpo del soberano tras su muerte y allí se uniría a la divinidad, rodeado de todas sus pertenencias terrenales, necesarias también en el Más Allá. Para evitar el saqueo de sus tumbas, los reyes del Imperio Nuevo se hicieron construir hipogeos, sepulturas bajo tierra. Tutmosis I fue probablemente el primer faraón que se hizo enterrar en el Valle de los Reyes, que quedó así inaugurado como necrópolis real. Los encargados de la construcción de las tumbas reales eran los obreros que vivían en Deir el-Medina, un pueblo próximo al Valle de los Reyes. Allí, la noticia de la muerte de un soberano era recibida con alegría: significaba trabajo y, por tanto, un sueldo.

Antes de iniciar las obras se procedía al ritual de fundación, una ceremonia que seguía creencias religiosas ancestrales, similar a la que se llevaba a cabo en la edificación de un templo. Se cavaban unos hoyos en el suelo y en todos ellos se depositaban ofrendas y pequeños objetos rituales como herramientas en miniatura (hojas de cincel, de azuela o cuchillos), cestos, jarras, platillos, elementos vegetales e incluso ofrendas de comida, como frutas; en el depósito de fundación de la tumba de Amenhotep III se colocaron cabezas y patas de ternera. Desde finales de la dinastía XVIII, las sepulturas se componían de un pasadizo que conducía a la cámara del sarcófago, a lo largo del cual se sucedían escaleras descendentes, salas con pilares y un pozo ritual. Todas las paredes de salas y pasillos estaba decoradas con escenas y fórmulas religiosas de los libros del Más Allá. El interior de la tumba se concebía como un camino: era el recorrido por el Más Allá del dios Re, el Sol, a quien se unía el faraón, que lo acompañaba en su barca. En su descenso al interior de la tumba, el dios Re encontraba peligros que superaba gracias a los textos inscritos en las paredes. El camino acababa con el renacimiento del dios-rey y su unión con los demás dioses. Cuando un rey moría, su cuerpo era momificado, al igual que sus órganos internos, que eran extraídos y guardados en vasos canopes que se depositaban dentro de la tumba. El cerebro se extraía a través de la nariz. Ante la tumba, un sacerdote oficiaba sobre el rey difunto el rito de la apertura de la boca, para devolver al faraón sus sentidos y así permitirle vivir en el Más Allá. Se han descubierto más de sesenta tumbas; de ellas, la de Ramsés II debió haber sido originalmente una de las más bellas, pero el emplazamiento escogido no fue el más propicio y con el paso del tiempo las filtraciones de agua la han dañado irremediablemente.

Puesta de sol en el Valle

Mapa del Valle de los Reyes ©Wikipedia
Dicen, curiosidades claro, que aquí se hicieron los primeros graffitis de la historia, fueron estas tumbas pasto del vandalismo de griegos y romanos, que inscribirían sus nombres. Las tumbas no solo fueron atacadas y saqueadas sino que incluso habitarían en ellas los llamados ermitaños. Los primeros viajeros europeos que curiosearon porel Valle fueron los de la expedición francesa de Napoleón, cuyo grupo de historiadores exploraría el lugar e incluso identificaría algunas tumbas que permanecían olvidadas, como la de Amenhotep III. Poco después llegarían otros como Belzoni, Champollion, Lepsius, Maspero y Carter, entre muchos otros. A largo de todo el siglo XIX y comienzos del XX comenzaban a descubrirse algunas tumbas reales y numerosos pozos funerarios que acrecentaban cada vez más el interés por la necrópolis y por Egipto en general. Se llegó a crear una verdadera fiebre en la que varios arqueólogos y acaudalados coleccionistas competían por el mejor hallazgo. En 1922 fue cuando el Valle de los Reyes desveló su mejor secreto, la famosa tumba de Tutankamón, dicen que el hallazgo más importante de la arqueología contemporánea universal, y el comienzo de la egiptomanía. Abajo me veis imitando al famoso Tut Ankh Amon. Y nada más os dejo con la aridez de este Valle, tan visitado hoy día y con tantos y tantos turistas (quizás ahora haya menos con el tema político tan movido, las fotos son de hace unos añitos).

Delante de Tutankamón
La Tumba de Ramsses VII
Entrada al recinto de las tumbas del Valle de los Reyes

7 comentarios:

MTTJ dijo...

Si en la tumba del joven Tutankamon se encontró un tesoro de valor incalculable, no puedo ni imaginar lo que pudo llegar a albergar una tumba de un faraón como Ramsés el Grande. Tengo ganas de volver a Egipto, estuvimos allí de luna de miel y este año hará los 25.

Buen fin de semana

Isabel (Diario de a bordo) dijo...

Me encantó Luxor, pero no me gustó mucho que solo se pudieran visitar tres tumbas con el precio de la entrada al Valle de los Reyes. Creo que deberian poner precios individuales por cada tumba como en el valle de los noble, aunque supongo que es la forma de controlar la gente que hay en ellas.

Un saludo,

alfonso dijo...

Me encantó el Valle de los Reyes, además disfruté de un amanecer desde Globo sobre el impresionante Valle de los Reyes ...
Tuve además la oportunidad de entrar en la tumba de Tutankamón cuando llevaron su cuerpo allí a finales de 2007, ... fue una visita increíble que algún día repetiré ...

Gracias por compartir, un saludo.
Alfonso - www.thewotme.com -

el viajero impresionista dijo...

Hola Paco, que curiosa la foto de los colosos. Los lienzos de atrás y la carretera del lateral las desmitifican completamente. Y yo que las había conocido en una imagen de un picado contra el cielo azul. Saludos.

Davestraits dijo...

Me parece muy interesante la cultura y la historia egipcia, así que podrás hacerte una idea las ganas que tengo de pisar Egipto, y más después de leer entradas como ésta.

Un saludo.

Fran dijo...

Un lugar impresionante lleno de buenas anécdotas que desconocía. Me apasiona la cultura egipcia. Muy buen post Paco!! Saludos

José Manuel Beltrán López dijo...

La continua inestabilidad de la zona, desde ya hace casi dos años, es la que está retrasando nuestra visita a Egipto. De momento me tengo que conformar con tus excelentes post, Paco. Es un placer leerte. Saludos, ciudadano viajero.

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