Castelo Branco

El castillo blanco








Portugal es un destino cercano y acogedor, siempre te da sorpresas, eso nos pasó a nosotros con la pequeña ciudad de Castelo Branco, capital del distrito del mismo nombre, dentro de la región central portuguesa, la Beira Baixa. En total unos cincuenta mil habitantes más o menos, con una cierta fama de buena calidad de vida. Su nombre, Castillo Blanco, se debe a la existencia de un castro, Castra Leuca, de la época luso-romana en la cima de la colina llamada Cardosa, en cuya ladera se desarrolló la zona de asentamiento. A partir de ahí poco se sabe, hasta que se convierte en una propiedad de los caballeros templarios, la Vila Franca da Cardosa. El Papa Inocencio III llegaría en 1215, confirmando esta posesión templaria y dándole el nombre Castelobranco.

Una ciudad de provincias, con el encanto de Portugal
En Castelo Branco hay edificios que resumen el paso por su historia de los templarios, de la famosa Orden de Cristo que posteriormente impulsaría a través de Enrique el Navegante, la expansión oceánica durante la llamada época de los descubrimientos. También los judios, especialmente en el siglo XVI dejaron su particular huella junto a los diversos estilos manuelino, barroco o renacentista.

Comiendo, obviamente ¡bacalao! con vino tinto en Castelo Branco

El Castillo de Castelo Branco fue construido en la Edad Media, como una de las más importantes obras de los templarios, también se conoce como el Castillo de los Caballeros Templarios. Junto al castillo se construyeron alrededor de la ciudad una muralla y un conjunto de torres, finalizando en el año 1230. Ya siglos después, en los siglos XVII y XVIII debido a las guerras con España y la invasión de las tropas francesas dirigidas por Jean-Andoche Junot, el castillo tuvo daños irreparables. En la zona del castillo siguió en buen estado la Iglesia de Santa Maria do Castelo que contiene varias tumbas de personajes famosos.


El Paço Episcopal, hoy Museo Francisco Tavares Proença Júnior fue construido por D. Nuno de Noronha, en 1596, sirvió como residencia de invierno de los Obispos de Guarda cuando se mudaron a Castelo Branco. Más tarde, fue ocupado por los Obispos de Castelo Branco. Hoy en día, como decíamos antes, es un museo. Quizás lo más importante y digno de ver son los jardines (fotos de arriba), los extraordinarios Jardines del Palacio Episcopal, considerado por muchos como uno de los máximos exponentes del barroco en Portugal. Se encuentran detrás del Palacio pero no es contemporáneo, fueron levantados en el siglo XVIII, por orden de D. Joao de Mendonça, cuenta con varias fuentes que presentan unos bonitos juegos de agua. Pero lo que más llama la atención son las estatuas que adornan los jardines, no solo de símbolos religiosos también los signos del zodiaco, o las estaciones y los reyes representados en varias estatuas de granito.

La Seo o Catedral de Castelo Branco

Cruzeiro de São João o Cruz de San Juan, fue construido en el siglo XVI con una capilla demolida en el siglo XX y de la que no quedan rastros. Esta construído de granito manuelino y situado en el Largo de São João y está clasificado como Monumento Nacional. Otro edificio noble es el llamado Dommus Municipalis, ubicado en Praça Luís de Camões este edificio data del siglo XVI, aunque ha sido objeto de varias reconstrucciones posteriores. Comenzó como ayuntamiento, pero también ha albergado un tribunal de justicia, la cárcel y, más recientemente, biblioteca municipal. Castelo Branco tiene un repertorio clasificado de portales que permanecen del siglo XV, una de las mejores colecciones de todo Portugal, se habla de más de trescientas de las que además treinta son de estilo manuelino. También hay que ver el Palacio de los Vizcondes de Portalegre, construido en 1743 con una arquitectura de estilo renacentista. Esta también el llamado Arco del Obispo situado en el centro de la zona histórica que da paso a la calle Luís de Camões y se cree que una vez fue una de las entradas de la muralla que rodeaba Castelo Branco.


Para terminar este repertorio de edificios dignos de ver en esta pequeña ciudad portuguesa de Castelo Branco tenemos la opción de ver el resto de sus edificios religiosos: la Sé de Castelo Branco, la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima, Iglesia de Valongo, de San Jaime, la Capilla de Nuestra Señora de la Merced o el Convento de San António. Adorno el post con suficientes fotos para que veáis la importancia de esta ciudad portuguesa. ¡Hasta la próxima!

Fotógrafo fotografiado...!!


3 comentarios:

akasha83 dijo...

Me encanta la estética de lo spueblos en portugal...o pequeñas ciudades!
Esos jardines le encantarían a mi madre!!!

unas fotos muy bonitas.

Él y ella viajeros dijo...

Es verdad lo que dices de Portugal, un destino cercano y acogedor. Castelo Branco parece una ciudad encantadora, con bonitos rincones.
Muchos saludos.

El Guisante Verde Project dijo...

Castelo Branco fue una sorpresa inesperada en nuestro segundo viaje a Portugal. Un paseo genial.
¡Saludos!

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