Islas Cíes (… o si el Paraíso estuviera en Galicia)

Salimos del puerto de Vigo
Junto al Club Náutico de Vigo se encuentran unas pequeñas embarcaciones que te llevan a sitios cercanos de la ría de Vigo como Cangas, o te pegan un paseo con el casco de cristal para ver los fondos marinos, o te llevan a las islas que conforman el Parque Nacional de las Islas Atlánticas gallegas (al mismo nivel de conservación que Doñana, por poner un ejemplo). Entre estas islas un grupo destaca, el de las Islas Cíes. Hacía tiempo que no iba a Vigo, es más, siempre había llegado por barco y no por carretera, como hace unos días. Y tenía ganas de visitar in situ las misteriosas Islas Cíes, ya recuperadas después de la tragedia del Prestige.
El precio del barco oscila por lo que pude comprobar, a mi me costó 12€ el ida y vuelta (verano, 2015), pero hubo una amiga que me dijo que le había subido a 18€ al comprarlo por anticipado por Internet, en el hotel también me pedían 18€, aunque una chica me llegó a decir que lo había comprado en oferta a 10€. Así que como veis el precio hay que discutirlo. Hay varias compañías y varios tipos de barquitos, casi todos catamaranes rápidos. Por el camino, unos quince kilómetros desde Vigo (9 millas más o menos) vas intuyendo el perfil de las dos islas, que en verdad son tres...
Las dos primeras islas se encuentran unidas artificialmente por una escollera y naturalmente por el arenal de la Praia de Rodas. Las Cíes fueron declaradas parque natural en 1980, y están incluidas en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia creado en 2002.
Praia de Rodas
Indicativo del Parque Natural
Escollera artificial que une ambas islas y que crea una laguna donde poder observar las especies marinas
En la página web del Ministerio de Medio Ambiente se nos da información exhaustiva sobre las islas, y se nos dice que... las Cíes fueron territorio de paso del hombre del Paleolítico y Neolítico, y no se llegó a constituir un asentamiento hasta la Edad del Bronce, de cuando data el poblado de “As Hortas”, situado en la ladera del Monte Faro, y que fue también ocupado durante la época romana. Los hallazgos encontrados nos informan de que sus habitantes ya incluían en su alimentación mariscos y pescados de aguas cercanas, y de que probablemente tenían relaciones comerciales con la gente de la costa. Los romanos las llamaron Islas de los Dioses, y algunos autores sostienen que Julio César llegó a estar en ellas persiguiendo a los pueblos herminios que escapaban de Portugal. Aunque las invasiones suevas fueron conocidas en estas aguas, no quedan restos de esa época. En el siglo VI, con la proliferación de órdenes religiosas de la Edad Media, se instalaron en las Cíes dos conventos-eremitorios: San Martiño en la Isla Sur y San Estevo en la Isla del Medio, sobre cuyas ruinas se construyó el actual Centro de Interpretación, donde aún se puede observar uno de los sepulcros antropomorfos que se encontraron allí. Las comunidades religiosas que a pesar de los ataques normandos se instalaron en estas islas mantenían un régimen feudal con la población, que abandonó el archipiélago a mediados del siglo XVI, debido a la inseguridad que provocaban los ataques piratas de turcos, tunecinos e ingleses. Entre ellos se encontraba Francis Drake, que se ensañó con la Ría de Vigo y asoló las Cíes. Por todo ello, este archipiélago fue objeto de varios planes de fortificación en el siglo XIX, que dieron como resultado un almacén de artillería en 1810 en el antiguo monasterio de San Estevo, y un Cuartel de Carabineros y una cárcel próximos a la playa de Nosa Señora. Estas instalaciones proporcionaron una mayor confianza que promovió la repoblación y la instalación de nuevas actividades. Sobre 1840 se instalaron dos fábricas de salazón: una donde se ubica el actual Restaurante de Rodas y otra en la Isla Sur. De esta época data también el Faro de Cíes (1852) y una taberna en las proximidades del Lago, que era utilizado como vivero de langostas. La competencia de las conserveras de la costa próxima motivó el declive de las salazoneras y en 1900 quedaron reducidas a almacenes. Las Cíes mantuvieron una pequeña población, originaria en su mayoría de Cangas, que fue decayendo hasta mediados del siglo XX. A medida que avanzaba el despoblamiento crecía el interés turístico de las clases acomodadas, y a partir de los años 50 empezó el turismo masivo y se hizo necesaria la protección de los valores naturales de este archipiélago, declarado Parque Natural en 1980.  
En febrero del año 2007 el periódico británico 'The Guardian' eligió la playa de Rodas como "la mejor playa del mundo" (abajo podéis verla en las cuatro fotos que tomé a primera hora de la mañana). Me parece una playa sensacional pero sobre todo por lo protegida y el color transparente de sus aguas. Ahora, decir que es la mejor playa del mundo, eso es más comprometido (yo tengo otra favorita, pero hay gustos para todo). En noviembre del año 2013 el Ayuntamiento de Vigo inició los trámites para que las Islas sean declaradas Patrimonio de la Humanidad.
Volviendo a mi experiencia en treinta minutos largo llegáis desde Vigo al embarcadero junto a la playa de Rodas. Os diré que al coger el primer barco, el de las nueve u media, fui andando y descubriendo la isla. Me pegué una caminata hasta el Faro alto de Cíes. Aproximadamente unas tres horas de caminata con un final un poco subido pero fácil de llevar a cabo. Abajo os dejo las fotos de ese agradable paseo por este particular Paraíso natural…
El matorral se compone de especies autóctonas, como el toxo (tojo), la xesta (retama), la esparraguera, el torvisco o la jara. Sin embargo desgraciadamente en el bosque han desaparecido la especies autóctonas como la higuera y otras como el rebollo al haber repoblado con pino y eucalipto casi una cuarta parte de la superficie del parque: los desastres ecológicos de anteriores épocas. En las dunas, se mantienen especies endémicas como herba de namorar, en peligro de extinción, y una importante cantidad de camariñas que además son las únicas en el sur de Galicia. Hay paneles a lo largo del recorrido que te lo van indicando. En la zona de la laguna se encuentra vegetación típica de marismas, como los juncos.
Durante la subida al Faro te vas encontrando cada vez más gaviotas [Gaviota patiamarilla (Larus cachinans)] muy bonitas, pero cada vez con más confianza se paran a tu lado. No se si porque iba solo, pero de pronto una se me echó encima -no es coña- y empecé a pensar que vivía una escena de los pájaros de Hitchcock, porque volvió a pegarse otro y otro vuelo, tanto que ya me tuve que agachar y defenderme con mi mochila hasta que se fue. No se si se debió al exceso de confianza o a que la pobre llevaba todo el día sin comer. Nos dice la página web del Ministerio de Medio Ambiente que esta gaviota es una de la gaviotas mas fuertes y robustas de Europa. Se distribuye por las costas de toda la península ibérica formando grandes colonias de cría. En las Islas Atlánticas se concentran cada año alredeldor de 30.000 parejas reproductoras que crían preferentemente en los  escarpados acantilados occidentales. Tienen entre 1 y 3 polluelos de color pardo-grisáceo, que se desarrollan entre mayo y agosto hasta alcanzar el tamaño de sus progenitores. A los 4 años mudan este oscuro plumaje juvenil por el mas vistoso blanco y gris de los adultos. Se alimenta de peces, erizos, mejillones, descartes pesqueros, etc. 

A la bajada otro faro más pequeñito y nuevas playas vírgenes hicieron mis delicias...

Llegué antes de lo previsto, el tiempo de tomar una cervecita fresquita a la espera de la llegada del catamarán de las 13.15h con el que me daría tiempo de comer con los amigos en el Club Náutico de Vigo donde me esperaban…

Dejé mi huella en las Islas Cíes, aunque fue muy breve…
Hasta la próxima amigas y amigos viajeros.










+Info: Web del Ministerio de Medio Ambiente; Wikipedia
Abajo una escueta cartografía (pinchar para ampliar)…

Cartografía. Fuente: ©Wikipedia

4 comentarios:

Laura (Donde me lleven mis pasos) dijo...

Esas playas deben de ser una maravilla! A nosotros cuando visitamos Galicia nos quedó pendiente conocer las Cíes así que tendremos que volver. El paseo hasta el Faro muy chulo pero a mi tres horas creo que se me haría demasiado largo. Un saludo!

Paco Piniella dijo...

Laura: Tres horas ida y vuelta

Caliope dijo...

Precioso paisaje aunque si me pasa ese episodio con la gaviota me da un yuyu...con lo poco que me gustan y encima con confianzas. Muy buena excursión que tengo pendiente. Saludis desde una muy calurosa presierra.

Él y ella viajeros dijo...

Me dan mucha envidia (sana) esas playas tan hermosas y solitarias. Me recuerdan las de la Costa da morte, que sí he podido admirar más de una vez. A mí las gaviotas, me dan un poco de congoja si las tengo muy cerca (entiendo tu momento "Hitchcock" ;)) por lo demás, ganas dan de ir por allí y sentir la brisa marina...
Muchos saludos y feliz verano.

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