¿San Pedro Sula? ¿eso dónde está?

Universidad Nacional
Honduras (UNAH)
Hace un par de años, antes de esto del coronavirus, cuando uno viajaba a cualquier parte, me surgió ir con una compañera de la universidad a un asesoramiento a la UNAH, la Universidad Nacional de Honduras, concretamente a su campus de San Pedro Sula. De pronto mis nociones de geografía se quedaron en blanco ¿San Pedro Sula? ¿eso dónde está? Al buscar, donde ya todos lo hacemos, en Google, empecé con los sustos:"ciudad más peligrosa del mundo", estadísticas de atracos y asaltos en la calle, ¡glup! El NYTimes decía literalmente: "Honduras tiene la tasa de homicidios más alta del mundo, mientras que la ciudad de San Pedro Sula a su vez la más alta del país y concretamente el vecindario Rivera Hernández, donde 194 personas fueron asesinadas o apuñaladas a muerte en el año anterior, la tasa de homicidios más alta de la ciudad. Decenas de miles de jóvenes hondureños viajan a Estados Unidos para pedir asilo y alejarse así de la violencia de las pandillas de narcotraficantes." En estas condiciones nos atrevimos mi compañera y yo a trasladarnos a esta aventura. Y solo os digo una cosa, la experiencia fue maravillosa, porque la gente, al menos las que conocimos en la Universidad Nacional son acogedoras, sencillas, te dan todo lo que tienen y siempre con una sonrisa.
 
Es verdad que 42 de las 50 ciudades más violentas del mundo están en América Latina. Es verdad que lo poco que salimos por la noche ves que en cuanto comienza a oscurecer, las calles del centro quedan prácticamente desiertas. Y siempre debes moverte en taxi o en tu automóvil. Nos decían que la cosa está mejor, pero está mejor porque si antes mataban a cien y ahora matan "solo" a cincuenta. Las zonas más peligrosas son las que están controladas por pandillas o maras (la Mara Salvatrucha (MS-13) o la de Barrio 18).  Entre estos barrios peligrosos está el de Chamelecón. Según parece, ahora cuando escribo esto, la policía militar ha reducido algo esta violencia pero no deja de ser una ciudad problemática.
San Pedro Sula pertenece al departamento de Cortés, donde también es recomendable conocer Puerto Cortés, que es una de las esperanzas económicas del país, ya que su terminal marítima empieza a competir con los grandes centros de logística de la región centroamericana. San Pedro es la segunda ciudad en población detrás del las ciudades gemelas de Tegucigalpa y Comayagüela. En cierto modo es la capital industrial del país. Arriba se puede ver la Catedral, que es muy moderna (inaugurada en 1987) quizás es el único edificio un poco relevante, más allá de algún edificio de cierta altura y los centros comerciales. No ha quedado nada del pasado colonial de una ciudad fundada hace casi quinientos años, tan solo la cultura mestiza entre los españoles y las culturas indígenas, especialmente por el idioma y las costumbres.
La ciudad esta en un valle rodeada de la Sierra del Omoa.Sin embargo cuando vas con la gente de San Pedro no notas en los restaurantes esa peligrosidad, arriba podéis ver algunos de los restaurantes donde estuvimos.
Uno de estos sitios es "Hacienda Casas Viejas" en el barrio Los Andes, un restaurante que como dice en su carta tiene "un variado menú de sopa de gallina india, sopa de frijoles, tapado, mondongo, carne asada; lechoncito copaneco, pollo, costilla y pierna de cerdo toda cocida en horno de barro, acompañadas de unas ricas tortillas de maíz, para reuniones platos familiares y típicos". 
 
Fue fundada en 1536, bajo el nombre de San Pedro de Puerto Caballos por el conquistador español Pedro de Alvarado, en el pueblo indígena de Choloma, pero al estar muy próxima al litoral y ser víctima de ataques piratas y corsarios, se decidió ir cambiando la ciudad hacia el interior. Marcada por la industria norteamericana bananera a principios del siglo XX, la ciudad tuvo un gran crecimiento en esta época y marcó el despegue demográfico: tanto nacionales desde el interior del país, como extranjeros (una colonia importante de palestinos). Pero estas empresas extranjeras supusieron la colonización de EE.UU. que aún sigue, marcando los designios del país, y que los bananeros independientes hondureños perdieran el control de sus plantaciones.
El clima es de dos estaciones, cálida seca y cálida húmeda. La seca, o verano es desde diciembre hasta a abril. La temporada lluviosa o invierno desde mayo a noviembre.
El transporte público es bastante inseguro por
los atracos que se producen en el propio autobús.
  • Baleadas y pupusas
Tanto la baleada como la pupusa son comida rápida en San Pedro, se emplean como menús en centros comerciales con refrescos. Se parecen, pero la baleada es de trigo y la pupusa de maíz, esa es la gran diferencia. 
La baleada es el plato más típico y sobre todo el más popular de la gastronomía hondureña. Básicamente es una tortilla de harina de trigo. La mano marca su tamaño, se dobla y se rellena de frijoles fritos y lo que se le quiera añadir. La sencilla lleva frijoles rojos con mantequilla y queso rayado. Pero hoy día es como las pizzas, se les puede añadir de todo: carne en trozos, aguacate, o rodajas de plátano maduro frito. Una leyenda urbana, o quizás sea verdad, es que el nombre se debe a que un cliente que estaba comiendo comentó que los frijoles eran como balas, la tortilla el cartucho y el queso la pólvora. Hay otras interpretaciones ¡cualquier sabe!
La pupusa viene de la palabra indígena popotlax, que significa grande, relleno, abultado, y de tlaxkalli o tortilla gruesa hecha a mano a base de masa de maíz o de arroz, que está rellena con uno o más ingredientes. Estos ingredientes son los mismos que en la baleada o parecidos: queso, chicharrón, ayote, frijoles refritos o queso con loroco.
Bueno espero que después de esta entrada del blog sepáis algo más de esta ciudad con más de un millón de habitantes, que a pesar de las dificultades, siempre te regalan una sonrisa.
¡Viva Honduras!

1 comentario:

CarmeLa dijo...

Buenos días
Es una experiencia enriquecedora. La mejor forma de conocer el verdadero vivir de una ciudad, de un país. Gente acogedora y simpática. Sin embargo, la extrema pobreza abre siempre un hueco enorme para que aflore la delincuencia y el egoísmo absoluto.
Un instructivo viaje.
Enhorabuena
CarmeLa