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Por el Pays de Béarn

Valle de Aspe donde comienza el Béarn, un vizcondado que se convirtió en principado soberano bajo el reinado de Gaston III de Foix-Béarn conocido como «Fébus»

Le Béarn es una región que ya ha sido difuminada por cambios administrativos, que se encuadraba al suroeste de Francia, al abrigo de los Pirineos, una tierra cargada de historia y de identidad propia. Desde tiempos romanos, cuando era conocida como Beneharnum, los bearneses han forjado su destino entre montañas, valles y llanuras. Con algo más de 368.000 habitantes repartidos en cerca de 4.700 km², Béarn sigue siendo un lugar donde pasado y presente conviven, manteniendo vivo un legado único entre las cumbres y los valles del Pirineo. Hoy les voy a hablar, no de toda la región, pero sí de dos pueblecitos encantadores: Sauveterre-de-Béarn y Sallies de Bearn, aunque añadiré una pequeña aldea pirenaica llamada Sarrance, en el camino de Santiago.


Un poco de Historia

En el siglo IX, el territorio se organizó como un vizcondado bajo el amparo de los duques de Gascuña, pero pronto ganó autonomía, ampliándose con las regiones de Montaner y Orthez durante los siglos XI y XII. El Béarn medieval llegó a consolidarse como principado soberano en el siglo XIV bajo el lema «Pax et Honor». La historia llevó a los príncipes bearneses a heredar la corona de Navarra, unión que culminó en 1589 cuando Enrique IV incorporó ambos reinos a la corona de Francia. Sin embargo, la propagación del protestantismo con Juana de Albret provocó que Luis XIII interviniera para devolver la fe católica y, en 1620, el Béarn quedó anexionado definitivamente al reino francés. La Revolución Francesa de 1789 acabó con las instituciones propias del Béarn, y el siglo XX transformó profundamente la región y la preponderancia del idioma francés sobre el béarnais (bearnés, que es una variedad de la lengua occitana o gascona).

El viaje a Béarn

Para llegar a Béarn veníamos de haber hecho noche en la Estación de Canfranc, y atravesamos los Pirineos por el túnel de Somport (el más largo de España, ocho kilómetros, tres de ellos ya en Francia). Paramos primero en un pueblo muy bonito en medio de los Pirineos, Sarrance, en el valle de Aspe, en pleno Béarn, con un monasterio para el refugio de los peregrinos del Camino de Santiago, en la llamada Vía Tolosana.

Puente sobre el Gave d'Aspe

Sarrance

Es un lugar de peregrinación desde que un pastor medieval encontró una estatua de la Virgen en el valle de Aspe. Hoy día sigue siendo un enclave pequeño, montañoso de ciento cincuenta habitantes, en un entorno natural mágico. Aunque a principios del reinado de Luis XI, rey de Francia, Sarrance se convirtió, junto con San Juan Pie de Puerto, en un punto estratégico para la defensa del territorio de Béarn, aliado del Reino de Francia.

Tras la muerte de Carlos de Aragón en 1461, la región corría el riesgo de ser atacada debido a la crisis sucesoria, por lo que allí se asentó el capitán del rey, Merlín de Cordebuef. Luego vino el propio rey hasta aquí, y visitó el monasterio de Sarrance, antes de dirigirse a Toulouse, cuya ciudad sufría un gran incendio. Según la tradición, Margarita de Francia escribió su Heptaméron a Sarrance.

Sarrance, primera parada en Le Béarn

En 1345, el abad de la abadía premonstratense de Saint-Jean de la Castelle (Landas) obtuvo la propiedad del santuario y hospital, y envió algunos canónigos que mantuvieron el lugar como priorato dependiente de aquel monasterio. En 1546, el papa Pablo III le concedió el título de abadía, aunque el abad siguió siendo el mismo para ambas casas. En 1569, durante las guerras de Religión, el lugar sufrió una ocupación y saqueo por parte de los protestantes. La imagen de la Virgen fue escondida, y el santuario quedó abandonado. Posteriormente, pasó a manos de particulares hasta 1609, cuando el abad de Saint-Jean de la Castelle compró el lugar, procediendo a su restauración.

A pesar de su modestia, la casa se recuperó y pudo mantenerse sin inconvenientes hasta la Revolución, cuando sus bienes fueron vendidos y el santuario se convirtió en parroquia, inicialmente a cargo de antiguos canónigos premonstrateses. En 1852, el lugar quedó bajo la custodia de los Pères de Bétharram y, a partir de 2023, de una nueva comunidad premonstratense, encargada del santuario y de la hospedería. Se conserva algún resto de una antigua iglesia románica, pero la mayor parte de las construcciones actuales pertenecen a la reconstrucción efectuada en el siglo XVII, después de su recuperación.(Fuente: Monestirs.cat)

Monasterio y albergue de peregrinos

En Notre-Dame de Sarrance, desde el siglo XIV, se venera una imagen de la Virgen, que, según la tradición, fue encontrada por un toro

Iglesia Notre-Dame-de-la-Pierre de Sarrance

Esta fotografía del interior es de ©Monestirs.cat

Desde Sarrance comienzan a perderse las montañas y pasamos por Oloron-Sainte-Marie hasta llegar a Sauveterre-de-Béarn, que era el lugar que queríamos dedicar la mañana. 

Sauveterre-de-Béarn


Saubaterre, boune terre, boune gen

Sauveterre-de-Béarn es una de esas comunas medievales de la región, con mil trescientos habitantes, ahora incluída en la Nueva Aquitania. Fue habitada desde la prehistoria. Construida sobre un acantilado y bañada por el río Gave d’Oloron, conserva importantes vestigios medievales como la iglesia de Saint-André, la torre de Monréal y el Puente de la Leyenda. A partir del siglo XI, pasó a formar parte del vizcondado de Béarn y se desarrolló en torno al castillo del vizconde y la iglesia de Saint-André, atrayendo peregrinos del Camino de Santiago.

Durante los siglos XIII y XIV, bajo Gastón VII y Gastón Fébus, se reforzaron las fortificaciones, el puente sobre el Gave (Puente de la Leyenda) y se instalaron las carmelitas. En el siglo XV, la ciudad mantuvo su importancia militar y política, recibiendo incluso a Luis XI y participando en la defensa de la independencia navarra. En los siglos XVI y XVII, fue escenario de conflictos como las guerras contra Castilla, las Guerras de Religión (pasó al protestantismo), y sufrió saqueos y destrucciones. En 1606, se instaló un tribunal senescal, y en 1620 Béarn fue incorporado a Francia. Durante la Revolución y el Imperio napoleónico, Sauveterre perdió poder y sufrió daños, como la destrucción del puente en 1814 por las tropas francesas para frenar el avance inglés. En la época contemporánea, la ciudad se modernizó con nuevas calles y plazas, y unió aldeas cercanas. A inicios del siglo XX tuvo dos estaciones ferroviarias, hoy en desuso. A pesar de los conflictos, Sauveterre ha mantenido su patrimonio histórico y carácter medieval.


Durante las Guerras de Religión, Sauveterre, al igual que todo Bearn, se convirtió al protestantismo. Sauveterre, ciudad fronteriza calvinista que se enfrentaba a los vascos católicos, fue atacada por estos últimos en 1569, una vez reconquistada se prohibió el culto católico y el convento carmelita fue destruido. El Fuerte Tolose también se construyó en 1580 para proteger la muralla norte de Sauveterre de posibles ataques del Reino católico de Francia. A principios del  siglo XIX, la urbanización de Sauveterre-de-Béarn cambió y se nivelaron las murallas al norte y al oeste, se acondicionaron espacios públicos.

Le Temple de Sauveterre-de-Béarn

La iglesia protestante de la Rue d'Aspis, que se construyó en 1872 a orillas del río Sauterisse


La Maison Montpribat


Construida en la primera mitad del siglo XVII, la casa perteneció a Pierre de Bachoué-Hulgari en 1693, y posteriormente a la familia Montpribat. Construida sobre el antiguo muro perimetral, está construida con piedras planas y guijarros. Conserva chimeneas, hastiales, consolas de antiguos matacanes cubiertos, ventanas con parteluces y detalles de las molduras de los marcos de las ventanas. El edificio se extiende hasta una galería que conducía al antiguo palomar.

Camino al Puente de la Leyenda


Este puente fortificado del siglo XII, luego remodelado por Gastón VII de Bearne en el siglo XIII  y posteriormente por Gastón Fébus en el siglo XIV, para el cruce y salida hacia Navarra. Inicialmente equipado con una sencilla plataforma de madera sobre pilares de piedra, el puente fue reforzado posteriormente con una torre, una escalera de caracol, una cámara de maniobras, un matacán y un puente levadizo que permitía cruzar el Gave d'Oloron hacia la isla de Glère. Sauveterre, tenía otros dos puentes medievales: el Pont de la Réclusy y el Pont du Miéy de la Glère.

Pont de la Légende

La leyenda

Tras la muerte del vizconde Gastón V en 1170, su viuda, la reina Sancia, fue acusada de asesinar a su hijo recién nacido. Su hermano, el rey Sancho VI de Navarra, ordenó una ordalía del agua para probar su inocencia. Atada de pies y manos, fue arrojada al río Gave ante 3.000 personas, pero flotó y fue arrastrada suavemente hasta la orilla, lo que se interpretó como señal divina de su inocencia. La multitud la aclamó y, en agradecimiento, Sancia bordó un manto que ofreció a Notre-Dame-de-Rocamadour. Esta leyenda inspiró la película "Asesinatos en Béarn" (2022).

Puedes caminar por el trozo del puente y luego puedes bajar y seguir por la orilla del río


El municipio está drenado por el Gave d'Oloron, el Arrec Héuré, el Arrioutèque, el Arrec Baraillou, el Arriou de Berdigué, un brazo del Gave d'Oloron, el arroyo Mailhos, el arroyo Rance y por varios pequeños cursos de agua, que constituyen una red hidrográfica de 19  km de longitud total.


El Hospital de Peregrinos de Santiago: La Casa del Senescal


Los peregrinos que regresaban de Santiago de Compostela encontraban un hospital en el camino para recibir atención y consuelo. Apagaban su sed en la fuente de la vecina casa del Senescal. A principios del siglo XX, las dos casas se unieron y, tras un desprendimiento de tierra que bloqueó el acceso a la orilla del Gave, se construyeron soportales para sostener la terraza del hotel en construcción. Estos edificios fueron demolidos en 1916 por su nuevo propietario para construir en su lugar un hotel, la Maison du Gave. Este popular y renombrado hotel ha alojado a numerosas personalidades.

La Porte du Datter


La Puerta de Datter se abre a la muralla de la fortificación, su puente levadizo sobre el foso occidental, su cámara de maniobras y sus dos pesadas puertas de roble han desaparecido, quedan vestigios de las bisagras, las muescas de la tranca... y su hermoso arco apuntado; frente a la puerta, la muralla se funde con el muro exterior del Antiguo Arsenal, con sus aspilleras extendidas tanto por dentro como por fuera.

La Maison Forte

Este formidable bastión también defendía la vecina Puerta de Datter, así como el acceso a la barbacana y la entrada al castillo

Iglesia Saint-André

Su campanario alcanza los 27 metros de altura, mientras que sus tramos gemelos con tímpanos perforados por óculos suavizan su aspecto militar 


La iglesia fue construida entre los siglos XII y XIII, combinando estilos románico y gótico. Fortificada con un campanario cuadrado almenado, formaba parte del barrio defensivo de Saint-André. Mide 35 metros de largo por 27 de ancho, con tres naves, crucero, ábside, dos absidiolos y rosetones. . Otro tímpano contiene un crisma con símbolos cristianos. En su interior destacan capiteles esculpidos con escenas como la Gula, el Chismorreo y el Nacimiento. Una puerta lateral estaba reservada a los cagots, grupo social marginado de personas sospechosas de ser portadoras de lepra.

Magnífico pórtico que se salvó de los ataques iconoclastas de los calvinistas
Su portal muestra a Cristo en Majestad rodeado por los cuatro evangelistas: San Mateo (el ángel), San Marcos (el león), San Juan (el águila) y San Lucas (el buey)

Tour Monréal

La Torre Monréal está construida sobre un acantilado con vistas al Gave d'Oloron y forma parte de los elementos defensivos de la ciudad

Ayuntamiento

Antigua residencia del siglo XVI, propiedad de los Maquis de Nays, Condes de Salette

Monumento a Jean-Baptiste Gastellu-Etchegorry

Poema de «Yan Dou Sabalot», seudónimo del escritor occitano Jan Gaztelu-Etxegorri, aunque su nombre oficial era Jean-Baptiste Gastellu-Etchegorry en francés 

        Seré tan feliz
        de escuchar a los niños
        hablar bearnés
        y cantar como antes.
        Admirar
        estar orgulloso de los pueblos
        de la hermosa tierra bearnesa
        donde duermen los antepasados
 
Salies-de-Béarn


La ciudad bearnesa de la sal (la Cité du Sel), así se podría titular este bello pueblo que comparte la histórica región con Sauveterre. De todas maneras les confieso que me gustó más el primero, que lo disfruté más. también Salies es mucho más grande, tiene más de sesenta mil habitantes. También es una población con muchos arroyos y un río, el Saleys, que fluye de sureste a noroeste y atraviesa el municipio y desemboca en el Gave d'Oloron.

Por la Rue de la Fontaine Salée hay un relieve que cuenta la historia de la visita de Jeanne d'Albret a la ciudad en 1568; ella era la reina de Navarra, condesa de Foix y Bigorra, vizcondesa de Bearne, Marsan y Tartas y duquesa de Albret, además su hijo fue Enrique IV de Francia el Grande,  primer rey Borbón 

Salies-de-Béarn se originó en la Edad del Bronce gracias a su fuente de agua salada. Desde el siglo X se documenta su explotación salina. En el siglo XVII se sitúa su fundación como ciudad. Fue un centro administrativo en la Edad Media y floreció como estación termal en el siglo XIX, atrayendo a una clientela europea. Durante la Segunda Guerra Mundial, la línea de demarcación cruzó su territorio. Hoy destaca por el turismo, la balneoterapia y la producción de sal.

La fuente del jabalí

Localización de la fuente y la urna del jabalí delante
Fuente en el centro de Salies con una escultura de un jabalí
En una urna frente a la fuente hay un jabalí (pienso que de plata o metalizado)

La leyenda

Según la leyenda, un jabalí fue el origen de la ciudad en el siglo XVII: herido por cazadores, fue a morir a las marismas, entre los bosques que cubrían la región. Los cazadores, tras encontrarlo varios días después en buen estado de conservación, descubrieron en esa ocasión que la marisma contenía sal. La sal era muy apreciada en aquella época y se formó un pueblo en torno a este excepcional descubrimiento. En esa época la sal era el mejor conservante como hoy en día un poco el frigorífico. Desde entonces, el emblema de la ciudad ha sido un jabalí. La sal se utiliza en la preparación de los famosos jamones de la zona, especialmente de la cercana Bayona.

Puentes, ríos y canales


El río Saleys la atraviesa, y durante gran parte de su recorrido discurre por un canal artificial que se puede cruzar por dos puentes en Salies-de-Béarn: el Puente de Andioque y el Puente de la Luna.



La parte más interesante del patrimonio civil se encuentran a orillas del río, algunas casas están sostenidas por pilares y varias con entramado de madera de la época medieval. Dependiendo de la estación el río se canaliza y puede bloquearse en una zona para crear un estanque.

La Place du Bayaà

El casco antiguo destaca por su arquitectura, centrada en la Place du Bayaà
Oficina de Turismo de Salies

Aquí se se encontraba la fuente de sal. En las calles antiguas se pueden apreciar numerosas casas con entramado de madera y muros salientes. En 1927 se construyó una fuente que conmemora el milenio de la ciudad. En la rue Larroumette se encuentran los restos del castillo de Saint-Pé. Debajo de la plaza hay una gran zona de bóveda de piedra llamada «la Cripta», sobre pilares de madera, construida para controlar y proteger la fuente de agua salada, creo que se puede visitar pero yo no lo hice, el tiempo no daba para más.

Aquí se encuentran también el Hôtel de Ville (Ayuntamiento) y la Maison des Part-Prenants, descendientes directos de los propietarios del agua salada desde el s. XVI. Los Parts-Prenants eran los que tenían el derecho de explotación de la fuente desde 1587, un agua que era diez veces más salada que el agua de mar, y eran los que podían hacer sal en casa, con la consiguiente riqueza.


Iglesia de San Vicente

Destaca la torre-campanario, visible desde cualquier punto de la ciudad; a finales del siglo XVI , se tapiaron las ventanas y se perforó la torre de defensa (el campanario) con saeteras
Dos ángeles en el altar mayor, data del siglo XVIII
Interior de la iglesia

La Iglesia de San Vicente tiene su origen en una capilla del siglo XI  que fue ampliada entre los siglos XIV y XVI, y conserva en sus  muros las cicatrices de las guerras sufridas por Bearn ya que fue usada como arquitectura defensiva: en 1523, dos ejércitos españoles de Carlos V saquearon e incendiaron la ciudad y las iglesias. Para remediarlo, siete años después se reconstruyó en estilo gótico flamígero.

Iglesia de San Martín


La Iglesia de San Martín fue reconstruida en 1530 en estilo gótico con planta de cruz griega y sufrió importantes renovaciones en 1743, también a finales del siglo XX. Construida sobre un montículo alejado del pueblo, arriba de una cuesta y cerca de un cementerio.

Monumento a los caídos en la PGM

El gallo francés, símbolo de la República y el recordatorio de todos los vecinos caídos en la guerra

Termas de Salies de Béarn

El actual edificio de termas, en estilo neo-mozárabe, de ladrillo y piedra blanca, construido en el siglo XIX, después de que un incendio arrasará el antiguo

Al principio era sólo muy apreciado por las mujeres que no podían tener niños (¿...?). Pero hoy día se ha generalizado y son muchos los famosos que lo visitan: aristócratas de España y su corte, duques, duquesas… Visitantes ilustres como la familia Eiffel, Marcel Proust, o Francis Scott Fitzgerald. Por lo visto, son muchos los beneficios de estas aguas, diez veces más saladas que las aguas del mar. Abajo vemos un hotel de lujo, que atrae a la élite parisina y un casino de estilo oriental, además de un jardín público con poderosas secuoyas.


Frente a los baños hay un amplio jardín público con un quiosco de música

Y seguimos paseando para llegar a nuestro apartamento donde pasaremos aquí la noche. Aparecen otros edificios y casas que hacen de Salies un lugar bonito para quedarse y visitarlo, al menos un día.


Y esto es todo, queda aún mucho por descubrir en este país, el Pays de Béarn.
Hasta la próxima, viajeros !!

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