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Por la comarca de la Sierra de Gata

San Martín de Trevejo

La Sierra de Gata es una de las comarcas de Extremadura, pegadas a «la raya» con Portugal, en el extremo noroeste de la provincia de Cáceres. Limita con la Serra da Malcata y al norte con Salamanca. Junto con la vecina comarca de las Hurdes, ha sido una zona muy aislada del resto de España, incluso tienen, su propia lengua, que se extiende por todo el Valle del Jálama. En toda la comarca hay una población de alrededor de veintidós mil habitantes divididos en numerosos municipios de alrededor de quinientos habitantes en su mayoría. La comarca toma su nombre de las montañas de la sierra, una de las sierras que componen el sistema Central.

La Sierra de Gata cuenta con una riqueza natural excepcional

La sierra cuenta con una pequeña red de espacios protegidos de gran interés biológico y paisajístico, incluido en el Inventario Abierto de Espacios Naturales de Protección Especial. Los más importantes son:

  • la Reserva Ornitológica del Embalse de Borbollón
  • la Reserva del Buitre Negro en el Valle del Árrago
  • la Reserva Paisajística del monte Jálama
  • y la Reserva Biológica de Sierra de Gata.

Veníamos por carretera desde Monsanto en Portugal, volvemos a cruzar «la raya», por el río Torto y teníamos el alojamiento en Villamiel, pero el primer pueblo en el que paramos para pasear y comer fue el de San Martín de Trevejo. Nuestra idea es visitar los cinco municipios nombrados Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico Artístico:

  • San Martín
  • Gata
  • Hoyos
  • Trevejo
  • Robledillo de Gata
A Fala

Me llamó la atención, como he dicho antes la lengua propia de la zona, un dialecto que llaman Fala. Es una lengua romance del subgrupo galaico-portugués, con aportaciones del asturiano y leonés, que se habla en los municipios de San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno, todos ellos en el Valle de Jálama, incluso le llaman el «gallego de Extremadura». Llama la atención al que visita estos pueblos este dialecto (del que, al menos yo, desconocía), y ver las calles rotuladas con los nombres en castellano y en fala. 



Además en cada pueblo hay falas ligéramente diferente, por eso se suele hablar de as falas,  (por lo que resultaría más correcta la denominación genérica de as falas). La población parlante de falas viene a ser entre los tres pueblos de entre seis y diez mil hablantes. En el bar de San Martín donde estuvimos comiendo la camarera nos dijo que ella le hablaba a sus hijos en fala para que no se perdiera y que sí, que se hablaba en el pueblo, aunque es fácil de entender para los que sólo somos castellano parlantes.

San Martín de Trevejo

En San Martín la lengua fala la llaman también mañegu. La primera parada en San Martín de Trevejo. San Martín está dentro del club de Los Pueblos Más Bonitos de España y fue antigua capital de Corregimiento de Jálama y sede del Comendador de la Orden de San Juan de Jerusalén (la conocida Orden Hospitalaria u Orden de Malta, fundada en Jerusalén en el siglo XII). Comemos en la Plaza Mayor unas deliciosas chuletitas de cordero con el vino de la tierra. Hay ambiente en el pueblo, debe ser que es domingo, los residentes, según he visto son setecientos. Paseo por sus calles y veo que se siguen conservando las casas tradicionales.




 

Su origen se remonta al siglo IV, por el nombre de San Martín. El primitivo nombre era San Martín de los Vinos y después de la promulgación de un fuero en 1230 se le llamó Trevejo. Anteriormente a pertenecer a Cáceres y Extremadura, era un municipio de la provincia de Salamanca. Como tierra fronteriza sufrió batallas libradas en tierras cercanas como cuando Alfonso VII de León tomó la cercana ciudad de Coria en 1142.

Plaza Mayor de San Martín de Trevejo

Abajo Casa del Comendador de la Orden y Fuente de la Plaza Mayor.



Las casas tradicionales de la zona suelen tener dos plantas y una planta baja, que antiguamente servía para guardar el ganado. Esa parte baja, hecha de piedra, sostiene el resto de la vivienda, construida con madera y adobe. Encima estaban las estancias donde se vivía y, arriba del todo, el desván. Para subir al primer piso, muchas veces hay unos poyos de piedra junto a la entrada, justo antes de las escaleras interiores.


Fernando II, hijo de Alfonso VII, repobló la comarca, desde Ciudad Rodrigo hasta la Sierra de Gata, a cuya diócesis perteneció San Martín. Este movimiento de personas provenía del antiguo reino de León y del de Galicia, de ahí el origen de la fala de San Martín. La Iglesia de San Martín de Tours fue levantada sobre otra anterior y se terminó de construir a mediados del siglo XVII, tiene tres naves, la torre se ubica en la Plaza Mayor (que llegó a ser cárcel). Se aprecia el escudo de Carlos V y el año 1555. en honor a san Martín de Tours. La fiesta del pueblo, que se celebra los días 11 y 12 de noviembre, son en honor al patrón de la localidad, San Martín de Tours.

Escudos nobiliarios en diversas casas de San Martín

Además de estas viviendas típicas, también hay algunas casas señoriales con escudos de armas en sus fachadas, que hablan de épocas más nobles.

Lavadero tradicional con un monumento que honra a las antiguas lavanderas del pueblo
Un detalle curioso es el arroyo que recorre varias calles del pueblo
Este arroyo va al aire libre y lleva agua todo el año, además, se aprovecha después para regar los huertos

Villamiel

Trevejo es hoy día una simple pedanía de Villamiel

Y de San Martin, a sólo ocho kilómetros, Villamiel, allí será donde pasaremos dos noches. Es un pueblecito pequeño con sólo trescientos habitantes (en la década de 1950 llegó a tener más de dos mil trescientos), y una iglesia del siglo XVI, dedicada a Santa María Magdalena. Está muy cerca, por no decir enfrente, del pueblo más pequeño y quizás más auténtico que es Trevejo: El castillo de Trevejo / se está cayendo / una pulga y un piojo / lo están sosteniendo, reza en el dicho popular. Luego hablaremos de ese castillo.

Vistas de la ciudad de Villamiel

El origen de Villamiel y de la zona donde se encuentra, la Sierra de Gata, se remonta a la Edad del bronce, cuando empezaron a usarse armas metálicas y surgió una élite guerrera vinculada al control de los metales y sus rutas. Algunos creen que la llamada «piedra de las cazoletas», del Pilar de Santa María, era un mapa minero, aunque es más probable que estuviera relacionada con cultos de fertilidad, por la forma de sus cavidades. Los líderes de esa época eran enterrados junto a estelas grabadas con sus armas. Durante la época romana hubo villas en Villamiel y sus alrededores, y un altar dedicado al dios Salamati.


Más tarde, en época visigoda, el entorno rural ganó importancia y posiblemente se fundó como tal Villamiel, entonces llamada Lamasso.

En las guerras comuneras (1520-1521), Villamiel apoyó al rey Carlos I, por lo que se le concedió el derecho a usar el escudo imperial tras la destrucción de la fortaleza de Salvaleón (y que aparece en la iglesia parroquial.


Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena, un templo bastante grande para las dimensiones actuales del pueblo, construido en mampostería y sillería, en el exterior resalta la planta rectangular de la nave, de la que sobresalen los brazos del crucero.

Se trata de un edificio de cuyas inscripciones en una de las puertas se lee el año de 1699



En el siglo XVII, religiosos como fray Cipriano de Villamiel ganaron fama de santos, y en 1640 la guerra con Portugal trajo saqueos al pueblo. En 1808, durante la Guerra de la Independencia, Villamiel tuvo presencia militar activa y muchos vecinos lucharon en Ciudad Rodrigo. Finalmente, con la reorganización territorial de 1833, Villamiel pasó de pertenecer a Salamanca a formar parte de la nueva provincia de Cáceres.

Escudo nobiliario en una de las casas de Villamiel

Robledillo de Gata

Robledillo de Gata ha conservado su encanto gracias también a su ubicación aislada y al poco tráfico que llega hasta allí, en la fotografía el río Árrago

En nuestro segundo día por la Sierra de Gata vamos desde nuestra «base» en Villamiel hasta Robledillo de Gata, que es el punto más alejado, y desde allí volver. Robledillo, con noventa habitantes, es quizás una de las poblaciones más auténticas de la comarca, con sus construcciones de adobe y madera, con lajas de pizarra en las esquinas; su iglesia parroquial es muy particular, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, es del siglo XVI. 



Robledillo de Gata es un pueblo que ha sabido conservar su carácter tradicional, tanto en lo arquitectónico como en su ambiente. Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura rural tradicional de la provincia de Cáceres. Mantiene un trazado medieval, con calles estrechas, empinadas y retorcidas, muchas veces cubiertas por casas que forman pasadizos. Está construido en una ladera, lo que permite ver cómo las casas se escalonan unas sobre otras, creando un paisaje muy pintoresco.



Las casas son de adobe o mampostería con entramados de madera, tejados a dos aguas y grandes aleros que, en calles estrechas, se tocan entre sí. Suelen tener balcones corridos, secaderos y desvanes de madera. En los balcones es típico ver piñas de maíz secándose, lo que le da un aire muy particular al conjunto. Las viviendas mezclan lo doméstico con lo agrícola, ya que muchas tienen los almacenes o zonas de trabajo integrados. En la planta baja están las dependencias del campo, la vivienda ocupa el segundo piso y el desván se sitúa en la última planta, muchas veces con balcones de madera.


En lo religioso, destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI, con una sola nave y cubierta de madera, donde llama la atención la sacristía mudéjar. Además, hay tres ermitas: la del Cordero, la del Humilladero y la de San Miguel, esta última construida en pizarra y enlucido.

 Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Ayuntamiento de Robledillo de Gata

Descargamaría

Iglesia Parroquial de San Julián el Hospitalario

Desde Robledillo de Gata vamos a un pueblo de curioso nombre, Descargamaría, antiguamente Escargamaria; también de arquitectura tradicional, con la iglesia parroquial del siglo XV, que es un edificio bastante grande, elevado en mampostería y cantería en las esquinas, originariamente según el cartel de información, tuvo la cubierta de madera. En la portada destaca el pórtico. Su construcción va del siglo XV al XVI. No pude entrar porque estaba cerrada la iglesia. Así que nos vamos para otro pueblo...

Cadalso de Gata

Cadalso nació en la Edad Media entre dos torres defensivas. Los árabes dejaron una fuerte huella en la zona con fortalezas y cultivos como la vid y el olivo. En el siglo XI se independizó de Santibáñez tras pagar 1.500 ducados. Alfonso XI cazaba por la zona y llegó a residir en el pueblo. En 1341 fue declarada villa exenta y permaneció bajo el señorío de Alcántara hasta 1811.

Aquí apenas paramos pero hay una iglesia que parece interesante, se trata de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, un QR me informa de que está levantada sobre una existente del siglo XIII, aunque la actual es del siglo XV.

La iglesia tiene una entrada con arco apuntado y una hornacina decorativa encima


A un lado, hay una puerta que da acceso a la escalera que sube a la espadaña, y que parece una pequeña torre. Dos gárgolas decoran la fachada. Por dentro (información del QR, no pude entrar), es un edificio amplio y sencillo, con una sola nave dividida en tramos por arcos de piedra. El techo es de madera, y al fondo se encuentra el coro, sobre un gran arco. La parte del altar destaca por su bóveda decorada con nervaduras de piedra. En un lateral hay una hornacina decorada y enfrente, un antiguo púlpito de granito. El retablo principal, barroco y terminado en 1661, muestra una custodia, una imagen de la Virgen y un Calvario.

Retablo interior (esta foto es de la web Cadalso descubre)
Antes de irnos de Cadalso visitamos una ermita, la ermita del Cristo construida en mampostería con refuerzo de sillares; la construcción es del siglo XVI

Gata

Luego pasamos por Cadalso y Torre de Don Miguel, hasta llegar a Gata, aquí paramos, hay mercadillo, lugar ideal para comprar unos chorizos extremeños. La Villa de Gata, que es como así se llama, es la más histórica, fue la Catobriga romana en la Vía Dalmacia, que comunicaba Caurium y Mirobriga, las actuales Coria y Ciudad Rodrigo; perteneció a la Orden de Alcántara. Abajo algunas fotografías...

Ermita del Humilladero del siglo XVI 


En las dos fotografías de arriba está la Iglesia de San Pedro, y la Fuente del Chorro, decorada con el escudo de Carlos V, en la Sierra de Gata, como ya hemos dicho anteriormente, durante la Guerra de las Comunidades de Castilla, se apoyó al monarca imperial.

Si os fijáis el águila bicéfala no es tal, se comieron una cabeza (😂), pero tiene su explicación, desde 1516 hasta 1520 Carlos I de España sólo usó el águila de San Juan de una cabeza, fue más tarde cuando murió su abuelo Maximiliano (1519) y pasó a ser Emperador

Hoyos

Bajamos un poco al sur para ir a Hoyos. Hoyos tiene raíces romanas por su cercanía a la Ruta de la Plata, y también pasó por manos árabes. En el siglo XII se incorporó al Reino de León, bajo la jurisdicción de Coria. Uno de sus momentos más duros fue en 1809, durante la Guerra de la Independencia, cuando tropas francesas asesinaron allí al obispo de Coria, Juan Álvarez de Castro, por apoyar a las Juntas.



Aquí su plaza mayor también está bulliciosa con los puestos de frutas y verduras, su iglesia parroquial del Buen Varón (fotografía abajo), es una obra de gran interés, así como algunas casas de su casco histórico. Según cuenta la tradición, el templo lo habría fundado, allá por la primera mitad del siglo XIII, un personaje legendario vinculado a la encomienda de Trevejo, conocido en los antiguos libros parroquiales como el “Buen Varón”. De él tomaría su nombre la imagen medieval de la Virgen María que se venera en la iglesia.


Trevejo

Vista de Trevejo desde Villamiel

Y ya sólo nos queda para terminar el día, subir a Trevejo, el más pequeñito, veinticuatro habitantes (llegó a tener más de quinientos en el padrón de 1842), donde quedan restos de un castillo del siglo XII de origen musulmán, perteneciente a la Orden de San Juan de Jerusalén y a su lado, la iglesia de San Juan Bautista construida en el año 1575. Como consecuencia de los daños producidos por la guerra de sucesión española, se hicieron reformas en el castillo en el siglo XVIII, cuando aún tenía guarnición, nombrándose en 1789 el último comendador de Trevejo. Posteriormente vino la decadencia.


Se siguen manteniendo las casas tradicionales, sólo algunas.


Los veinticuatro habitantes sólo rompen su monotonía cuando algún turista sube hasta aquí para hacerse la foto de rigor y marcharse


Pues con estas fotos de Trevejo, me despido de ustedes esperando les haya gustado este reportaje de la comarca de la Sierra de Gata, de sus pueblos y de su patrimonio histórico.

Hasta la próxima, viajeros !!


Más información en la web de la Mancomunidad


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