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| Fermoselle |
Fermoselle es una villa zamorana situada al suroeste de Sayago, entre los ríos Duero y Tormes, en la frontera con Portugal. Su paisaje característico, los arribes, ha favorecido desde antiguo el cultivo en bancales de viñas, olivos y frutales. Conocida como la “capital de los Arribes” o el “balcón del Duero”, se asienta sobre un terreno escarpado, entre peñascos y calles empinadas. Fue declarada conjunto histórico-artístico en 1974 por su valioso patrimonio arquitectónico, donde destacan la iglesia de la Asunción y varias ermitas. Su riqueza natural, histórica y cultural, junto con sus fiestas populares y su inclusión en el Parque Natural de Arribes del Duero y la reserva de la biosfera Meseta Ibérica, la han consolidado como un destino turístico destacado.
Fermoselle
Un poco de Historia
Fermoselle, villa zamorana fronteriza con Portugal, tiene más de dos mil años de historia. Su origen se remonta a tiempos prerromanos, con vestigios celtas y romanos como aras, hachas de piedra y estelas reutilizadas en sus ermitas. Ya en época romana se la identificaba como Ocellum Durii. En la Edad Media, Alfonso IX la donó al obispo de Zamora, estableciendo un señorío eclesiástico con privilegios especiales para un grupo de vecinos llamados "postores". La compleja relación entre el obispado y el concejo de Zamora generó conflictos que llegaron a juicio ante Alfonso X, quien falló a favor del obispo. Durante la Edad Moderna, fue plaza fuerte frente a Portugal y tuvo actividad minera. En el siglo XIX se integró definitivamente en la provincia de Zamora. La antigua calzada romana que la unía con Zamora seguía diversas rutas por Sayago y fue clave en sus comunicaciones históricas.
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Es de origen románico, construido en el siglo XIII y declarado Bien de Interés Cultural en 2013. A lo largo de los siglos ha sufrido diversas transformaciones que han dejado huella tanto en su exterior como en su interior. Destacan sus portadas meridional y occidental, de transición entre el románico y el gótico, con rica decoración escultórica, así como el atrio del siglo XVI y su torre. El interior, de planta de cruz latina con nave única, muestra fases constructivas que culminan en el siglo XVIII con bóvedas y una cúpula ovalada sobre pechinas. Conserva elementos originales como sillares tallados a hacha y más de 260 marcas de cantero distribuidas por sus fachadas.
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| Ayuntamiento |
Fermoselle fue declarada conjunto histórico-artístico en 1974. Su casco urbano destaca por un trazado de calles estrechas y empinadas, la roca forma parte de las propias construcciones. Una calle me llamó la atención: El Guapo, hay otra como La Amargura. La calle Requejo es el eje comercial del pueblo, que conecta las plazas de la Fontanica, la del Cabildo o la del Ayuntamiento, centro de la vida local. Las pendientes empedradas de La Nogal y El Montón de Tierra esconden un entramado de bodegas excavadas bajo tierra. El uso del granito es constante en muros, cimientos y cierres. Fermoselle, casi pegado a la frontera, unos diez kilómetros en carretera, mantiene el carácter recio de los pueblos zamoranos, en la plaza mayor hay ambiente a pesar de no ser un día de fiesta.
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| Curiosamente en este castillo se vino a vivir la reina portuguesa Doña Urraca tras divorciarse (anularse) su matrimonio con el rey leonés |
Castillo de Fermoselle
El castillo de Fermoselle, ubicado sobre farallones en el casco histórico de la villa, fue en origen un asentamiento castreño y más tarde fortaleza medieval. Perteneció a figuras como doña Urraca y el obispo Acuña, y jugó un papel estratégico durante la guerra de las Comunidades y la guerra de Restauración portuguesa. Aunque hoy apenas se conservan restos, algunos lienzos de muralla y el arco apuntado de una antigua puerta, está protegido como Bien de Interés Cultural. Desde el castillo, vemos el Duero. El municipio está entre el río Duero y el Tormes.
Arribes del Duero
... a la derecha España, a la izquierda Portugal
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| Bote con el que hicimos el paseo por el Duero |
La región de Arribes del Duero alberga pueblos con gran encanto, enclavados en paisajes de cañones, viñedos y ríos. Si bien Fermoselle es conocido como el «Mirador de Arribes», en el lado portugués, Miranda do Douro conserva también su muralla medieval y mantiene viva la lengua mirandesa. Por su parte, Aldeadávila de la Ribera combina naturaleza y patrimonio, con vistas al salto de la presa y un casco histórico de piedra que refleja la esencia de la comarca. Dicho esto, les contaré un poco cómo fue la excursión, ya ven arriba la foto de la pequeña embarcación que contratamos en un «paquete» por internet.
Para ello nos fuimos con el coche desde Fermoselle a Bemposta, desde donde bajamos por un carril hasta el embarcadero de la empresa Naturisnor (👉 web). Mario, nuestro guía, habla perfectamente español, ¡quién no lo habla en «la raya»!, mezcla palabras con el portugués pero es muy amable; durante dos horas y media nos paseó por los arribes. Incluso nos invitó en una de las paradas a una bola de azúcar (postre portugués), con una copita de oporto.
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| Los grupos están limitados a un máximo de 16 plazas |
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| El barco de Naturisnor con el que hicimos una parada en uno de los atraques más al interior |
Hemos tenido la suerte de haber visto muchos buitres, una de las pocas cigüeñas negras que existen en el parque y un par de alimoches (lo siento, no puedo dar fe de ello en fotos).
Los acantilados y las rocas son de más de 200 metros de altura.
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| Sin duda estos paisajes son uno de los parajes naturales más impresionantes de la zona |
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| El recorrido se desarrolla en el embalse de Bemposta, atravesando los terrenos de Urrós, Sendim, y Pinilla de Fermoselle, entre otros (dependiendo de la fecha hay limitaciones por la protección a las aves) |
Ya terminada la travesía fluvial nos ponemos en marcha, nos quedan casi cuatro horas de carreteras hasta Valença do Minho. Y eso es todo, la verdad que merece la pena.
Hasta la próxima, viajeros !!
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