La Iglesia del Salvador no es culquiera de las iglesias de Sevilla y por eso pienso que requería de una entrada dedicada a ella. Es uno de los templos con más capas de historia de Sevilla, porque el mismo solar ha sido lugar sagrado desde época romana hasta hoy. Primero fue una basílica romana, después pasó a ser mezquita en época islámica —la de Ibn Adabbás, una de las más antiguas de al-Ándalus— y, tras la conquista cristiana de mil doscientos cuarenta y ocho, se transformó en iglesia colegial. De la mezquita se reutilizaron elementos clave como el patio, el alminar convertido en campanario y la estructura general del edificio, adaptándolos al culto cristiano.
La espiritualidad de los fenicios
La historia de la Colegial del Salvador es la de la FE a cuyo servicio se construyó. Hubo un primer asentamiento prehistórico en una elevación del terreno, cerca de donde estamos: entre el Betis (Guadalquivir) y el golfo tartésico, abierto al Atlántico. Hasta aquí llegarían naves fenicias que establecerían un puerto comercial donde arraigó el sentido oriental de lo sagrado, importando creencias, ritos y el culto a divinidades orientales. (Al lado izquierdo, la imagen de Astarté, la diosa fenicia).
Con el tiempo, la ciudad crecerá ocupando un punto estratégico para el encuentro de los pueblos autóctonos con las civilizaciones venidas por mar: fenicios, egipcios y griegos, conformando un crisol de culturas en el que la dimensión espiritual y sagrada tendrá una gran importancia para nuestra cultura religiosa.
La basílica romana
A pesar de que no haya testimonios escritos, ni romanos ni árabes, los restos arqueológicos encontrados demuestran la existencia de una antigua basílica romana y/o de algunos edificios civiles donde se llevaban a cabo la administración de la justicia e intercambios comerciales y sociales. La ocupación y transformación de un templo representaba el poder de la nueva religión y la nueva cultura sobre la anterior. También hubo hallazgos de monedas de la época de Tiberio y Teodosio.
| En época romana, el espacio urbano que hoy ocupa la Iglesia Colegial, tuvo que ser una basílica romana que formaba parte del foro de la ciudad |
| El alminar de la antigua mezquita, que se convirtió en la torre campanario de la iglesia, incluyó en su construcción una lápida romana de época de Augusto |
Estos restos se encuentran en la cripta de la iglesia y pueden visitarse.
La mezquita Ibn Adabbás, aljama de Sevilla
La mezquita deriva en esencia de la basílica cristiana, de origen romano, adaptada a las necesidades del rezo musulmán y su contexto. Dispone de una torre o alminar desde la que se llama a la oración, um patio para el rito de purificación con agua, y una sala de oración a cubierto del sol, donde realizar el rezo. En ella está el muro de la Quibla, referencia para el ritual, y el Mihrab, lugar más importante de todo el edificio y junto al que se coloca el imán que dirige la oración.
El Alminar (foto a la derecha) sirvió como torre en la que se instalo un campanario. Construido en piedra, para edificarlo se reutilizaron materiales procedentes de otros edificios, incluyendo lápidas romanas. Parte de lo conservado actualmente se corresponde con a obm islámica. La Aljama era la principal de las mezquitas de la ciudad. La de Addabás, conservada bajo la Iglesia del Divino Salvador, fue la principal mezquita de Sevilla hasta la construcción de la mezquita almohade (actual Catedral de Sevilla). Fue edificada con materiales reaprovechados, disponía de una sala de oración, patio de abluciones y alminar, conservando parcialmente los dos últimos. Su disposición, que se ha podido constatar a partir de los restos arqueológicos hallados en esta cripta, es la tradicional de la arquitectura emiral, con nueve naves orientadas hacia el muro de la Quibla, sostenidas por un bosque de columnas de mármol, arcos de herradura y cubiertas de madera y tejas.
Fernando III y la mezquita cristianizada
| Representación de Fernando III «el Santo» (Cartulario del monasterio de los santos Xusto y Pastor de Toxosoutos, en el concello de Lousame, comarca de Noia) |
Fernando III de Castilla y León, elevado a los altares en 1671, y declarado patrón de Sevilla, fue el rey que conquistó gran parte del valle del Guadalquivir entre los años 1236 y 1252 cuando falleció (murió en Sevilla y está enterrado en la Catedral de Sevilla). Hombre piadoso y gran devoto de la Virgen María, es una personalidad clave para la historia de la ciudad y particularmente de esta iglesia, que destacó entre el resto de las parroquias sevillanas confiriéndole el estatus de Colegial. Forma parte del escudo de la ciudad y del Sevilla CF
Tras la conquista de la ciudad por san Fernando en 1248, se restituyo el culto cristiano. Con frecuencia y ante la necesidad de disponer de los espacios sagrados necesarios para cl culto se reutilizaron muchas mezquitas. Este es el caso de la colegial del Divino Salvador, resultado de consagrar la antigua mezquita aljama de In Adabbas. El rey Fernando ordenó dedicar este nuevo templo al Divino Salvador del Mundo, dotándolo de abad y diez canónigos. Se le otorgó el rango de colegial, inmediatamente inferior al catedralicio. La adaptación fue progresiva y cambió la orientación del templo, se creó un altar mayor y coro, se transformó el patio y se construyeron altares y capillas. Las corporaciones y particulares que las adquirieron son el germen de las primeras devociones y hermandades como la de Ánimas Benditas, fusionada más tarde con la Sacramental. También propician el adorno artístico del templo con retablos, esculturas, pinturas y aluar sagrado.
| San Leandro, obispo de Sevilla a finales del siglo VI, cuando se produjo la conversión de los visigodos arrianos al catolicismo y está considerado un padre de la Iglesia |
| El siguiente obispo fue San Isidoro de Sevilla durante más de tres décadas |
El templo barroco
Debido a la liturgia cristiana, se cambio la orientación convertida ahora en templo cristiano. El Altar Mayor oriental de la antigua mezquita y la puerta principal manteniendose los accesos laterales desde el patio. Con el paso de los siglos, terremotos, reformas y ampliaciones fueron cambiando su aspecto, hasta que en el siglo diecisiete se decidió derribar la antigua mezquita cristianizada y levantar un gran templo barroco. El primer intento se hundió poco después de terminarse, lo que obligó a una segunda reconstrucción más sólida, culminada a comienzos del siglo dieciocho. En el siglo diecinueve perdió su rango de colegial y pasó a ser parroquia, iniciándose una larga etapa de dificultades económicas y de conservación.
| Aunque se trata de una iglesia barroca, la fachada principal, que da a la plaza del Salvador, tiene una influencia manierista y se realizó a finales del siglo XIX |
Pese a siglos de abandono y restauraciones tardías, el Salvador ha llegado hasta hoy como uno de los grandes monumentos barrocos de la ciudad. Su arquitectura, su compleja historia y el uso simbólico de la luz —protagonista del interior gracias a las vidrieras— hacen de este templo un lugar clave para entender la continuidad de lo sagrado en Sevilla a lo largo de más de dos mil años.
El esplendor del barroco andaluz se pone de manifiesto en las diferentes capillas de la iglesia.
Capillas y retablos
| Retablo mayor realizado, como el anterior, entre los años 1770 y 1778 por Cayetano de Acosta, le consagró como uno de los escultores de retablo más importantes del barroco dieciochesco |
| Retablo de la Virgen de las Aguas, realizado en 1727 por José Maestre |
| Retablo Portada de la Capilla Sacramental |
| Este retablo forma parte del conjunto de los 3 grandes retablos como se observa al fondo |
| Retablo de las santas Justa y Rufina, patronas de Sevilla, junto a la capilla bautismal, fue concluido en 1730 por Juan de Dios Moreno, aunque originalmente estaba en el hospital de las Cinco Llagas |
| Retablo del Cristo de la Humildad y Paciencia, de estilo neoclásico perteneciente a la escuela sevillana, atribuido a Antonio Quirós y data de finales del siglo XVII |
| El Cristo del Amor se puede considerar como uno de los mejores crucificados de Sevilla, una obra maestra de la escultura barroca española de Juan de Mesa y Velasco, terminada en 1620 |
| Retablo del Cristo de los Afligidos, también barroco, de Gaspar Ginés en 1635 |
| Retablo de la Virgen de la Antigua de comienzos del siglo XVIII atribuida a Juan Ruiz Soriano |
| Debido al rango colegial que en esa época tenía este templo, el coro llegó a contar con una sillería de madera, un facistol y un órgano |
El museo
Detrás del retablo mayor se accede a un museo, de unas pocas salas pero interesante, donde se exponen pinturas de la escuela sevillana del siglo XVII, códices, orfebrería y otros objetos artísticos.
| Y eso es todo, San Pedro, con su llave en la mano, nos despide de la visita |
Espero les haya parecido interesante esta entrada, especialmente para los que visiten Sevilla.














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