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Moura

Vista de Moura desde el castillo


Bordeando el Alqueva, en nuestro «viaje por la raya», media hora para el sur, nuestro último destino ese día era Moura, perteneciente al Distrito de Beja, insertada en la región del Alentejo, más exactamente en el llamado Baixo Alentejo. Es más grande que otras ciudades de la zona, supera los trece mil habitantes, tiene un castillo que la domina en la parte alta, y sigue manteniendo la estructura de algunas calles de la moureria (Moura fue durante cinco siglos una ciudad musulmana). Me gustó mucho el pórtico de entrada de estilo manuelino de la iglesia matriz de São João Baptista. No confundir con el municipio de Mourão, del que también hemos hablado en este blog. Moura es muy tranquilo, el ritmo de la vida en el pueblo lo marcan las estaciones agrícolas. La población del municipio siempre ha vivido de la tierra. Es un pueblo también de frontera, y el río Guadiana al oeste constituye el principal límites de Moura. Su personalidad viene también marcada por sus olivares, el sello distintivo del municipio, con un aceite de calidad.


Un poco de Historia y de leyenda


La leyenda da Moura Salúquia

La ciudad de Moura debe su nombre a una trágica historia de amor. Cuenta la leyenda que la princesa mora Salúquia, gobernadora de la ciudad, esperaba con ilusión a su prometido Bráfama, alcalde de Aroche, que venía para su boda. Pero en el camino, Bráfama cayó en una emboscada tendida por dos caballeros cristianos, los hermanos Rodrigues, que planeaban conquistar Moura. Tras matar al séquito, los cristianos se disfrazaron con sus ropas y se acercaron a la ciudad. Desde lo alto de la torre, Salúquia los vio llegar y, creyendo que era su amado, ordenó abrir las puertas. La ciudad fue tomada por sorpresa. Al descubrir el engaño y saber que Bráfama había muerto, Salúquia, desesperada, se lanzó desde la torre con las llaves de la ciudad en la mano. En su honor, los conquistadores llamaron al lugar Terra da Moura Salúquia, nombre que con el tiempo se acortó a Moura. Hoy, la Torre de Salúquia aún se alza en el castillo, y el escudo de la ciudad (arriba) recuerda a aquella joven morisca tendida en el suelo, con la torre al fondo.

Moura, antigua Aruci Novum en tiempos romanos y Al-Manijah bajo dominio musulmán, debe su nombre actual a la leyenda de la princesa Salúquia. Su castillo, con orígenes en la Edad de Hierro, muestra huellas islámicas y cristianas. Tras ser conquistada en 1232, recibió privilegios reales y creció fuera de las murallas. Su posición fronteriza la convirtió en un punto estratégico. Aquí se fundó el primer convento carmelita de la Península y se construyó la iglesia de São João Batista. Varias torres de vigilancia controlaban el territorio. Gracias a sus manantiales, Moura tuvo una fábrica de agua mineral hasta los años 30. Fue elevada a ciudad en 1988 y celebra su fiesta local el 24 de junio.

Qué ver en Moura

Castillo de Moura

El castillo está encaramado en una elevación de piedra caliza a casi doscientos metros sobre el nivel del mar y comprende una ciudadela y una barbacana de forma ovalada, con dimensiones máximas de doscientos por cien metros. El acceso se realiza por la Calçada do Castelo, junto al Ayuntamiento. El complejo está dominado por la torre del homenaje.


El castillo de Moura se levanta sobre un antiguo asentamiento que ya estuvo habitado en la Edad de Hierro. A lo largo del tiempo, fue ocupado por romanos, visigodos y musulmanes, que lo convirtieron en la capital regional de Al-Manijah. Durante la Reconquista, la ciudad cambió varias veces de manos hasta quedar definitivamente en control cristiano en 1232.

De la construcción de la fortificación musulmana se conservan algunos restos de los siglos XII y XIII

En los siglos siguientes, se reconstruyó el castillo aprovechando las antiguas murallas musulmanas y se levantaron torres para vigilar la frontera con España. Con el paso del tiempo, Moura se fue reforzando, especialmente durante la Guerra de Restauración, cuando se modernizaron sus defensas. Tras varios conflictos y terremotos, el castillo sufrió daños y partes de sus muros se usaron para otros fines. A partir del siglo XX se iniciaron trabajos de restauración, y hoy el lugar conserva restos importantes.

La torre del homenaje es de estilo gótico
 Aunque maciza en su parte inferior, tiene en el segundo piso una sala octogonal llamada Sala dos Alcaides, cubierta por bóveda de crucería con arcos apuntados

Iglesia del castillo y Torre del reloj

En el interior del castillo se encuentran la iglesia que fue del Convento de las Monjas Dominicas de Nuestra Señora de la Asunción, que se abandonó; sólo quedó la iglesia, construida a partir de 1562 en el sitio de la iglesia original, cerca de la entrada a la ciudadela; a su lado se encuentra la Torre del Reloj

Igreja de São João Batista

La Iglesia de San Juan Bautista es la Parroquial de Moura, construida alrededor del siglo XVI, por encargo del rey Manuel I, bajo la dirección de Cristóvão de Almeida. Esta iglesia se construyó porque la de Castelo de Moura no tenía suficiente espacio para albergar a la cantidad de fieles locales.

Iglesia de San Juan Bautista, frente con el arco de entrada, campanario y balconada
Detalles manuelinos del arco de entrada con elementos relativos a los descubrimientos oceánicos



El interior de la iglesia consta de tres naves: la principal, destinada al clero y la nobleza, y las laterales, al pueblo. Destaca la capilla mayor, decorada con azulejos sevillanos azules. En la nave principal también destaca un gran púlpito de mármol. El techo de esta iglesia se derrumbó durante el terremoto de Lisboa de 1755.


Iglesia de Santo Agostinho

La Iglesia de Santo Agostinho está situada entre dos edificios que formaban parte del antiguo Convento de San Juan de Dios y el Real Hospital Militar (fundados en el siglo XVII), donde los frailes atendían a los militares enfermos. Por este motivo, encontramos simbología relacionada con la orden hospitalaria en la fachada de la iglesia y en su interior.


Junto a esta iglesia se encuentra el cementerio.



Mouraria

Se defiende que este es el asentamiento árabe más antiguo de la Península Ibérica
Mouraria es la zona más antigua de la ciudad de Moura
En el año 2013, ante el deterioro de la zona, el municipio de Moura se comenzó un proceso de restauración, hoy pasear por esta zona, además rodeada de flores es uno de los alicientes de Moura

Jardim Doutor Santiago

Cerca de la Igreja de São João Batista en el extremo oriental de la Praça Sacadura Cabral, hay unos jardines y parece que, ahora en desuso, hubo un establecimiento Termal (aquí hay aguas minerales)
Hoy es un lugar muy agradable, con un quiosco de música y puedes hacer unas fotos bonitas por las vistas, en altura, sobre el paisaje del entorno de Moura

Fonte das Três Bicas


También en la Praça Sacadura Cabral se encuentra esta fuente. Es del año 1815, en mármol blanco y gris alentejano. Está coronada por un medallón ovalado enmarcado, con el busto en relieve de D. João VI, vestido a la romana, con el manto sujeto por una fíbula y con una corona de laureles, muy al gusto neoclásico. El agua proviene de un manantial situado en el recinto del Castillo de Moura.

Finalizo mi recorrido por esta bella ciudad con tantos rincones históricos.


Y eso es todo desde Moura

Antes de irnos, hemos comido muy barato en Taberna do Liberato y hemos ido a comprar aceite del Alentejo en la cooperativa del pueblo, tiene buena pinta. Azeite de Moura es una indicación geográfica portuguesa con denominación de origen protegida.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola, Paco. Moura es una población tranquila y agradable. No pude acceder a su castillo. Estaba cerrado por obras o algo así, pero me hubiera gustado visitarlo.

Saludos
CarmeLa