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Villa romana de Milreu

Los mosaicos recuerdan el mar en esta villa romana en el corazón del Algarve

Unos días en el sur de Portugal, muy cerca de casa, fue la ocasión de visitar las ruinas romanas de Milreu, también conocidas como ruinas de Estói, que se encuentran en el interior del Algarve, muy cerca de Faro, camino a São Brás de Alportel, y constituyen uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la época romana en Portugal. Aquí se encuentran además dos tramos de la antigua calzada romana, que unía Ossonoba, la ciudad más importante del Sur en aquel tiempo, con Beja.

El conjunto se desarrolló en torno a una lujosa villa romana habitada desde el siglo I, que fue ampliándose y transformándose a lo largo de los siglos hasta convertirse en una auténtica residencia señorial rodeada de edificios agrícolas, termas, un templo y zonas funerarias. Su ubicación estratégica, próxima a la antigua ciudad portuaria de Ossónoba (la actual Faro) y bien comunicada por calzadas romanas, favoreció su prosperidad económica basada principalmente en la producción de aceite de oliva y vino. La villa era un espacio de ocio (otium), una residencia de fin de semana o de vacaciones, muy popular entre las clases más pudientes. Las villae se convirtieron en un refugio relativamente seguro, adquiriendo un estatus de poder y afirmación para sus propietarios, a medida que la invasión de los pueblos germánicos, los nuevos invasores del imperio, iban saqueando las ciudades. Por eso en el siglo IV Milreu pasa a convertirse en una residencia permanente protegidas por un pequeño ejército «privados», sirviendo de refugio para los que huían de los principales centros urbanos.

Plano de los hallazgos arqueológicos

Estructuras que componían la villa, tres mil metros cuadrados de superficie construida
Simulación de los edificios de los que ahora sólo se conservan los cimientos 


  1. Vista general
  2. Termas
  3. Entrada da casa
  4. Templo
  5. Interior del templo
  6. Atrio
  7. Dormitorios
  8. Peristilo
  9. Triclinium (comedor)
  10. Instalaciones agrícolas
  11. Natatio (Thermae, piscina)
  12. Letrinas

Abajo mapa con la localización de las ruinas romanas de Milreu


La villa

El complejo se organizaba siguiendo el modelo clásico romano, con una zona residencial ricamente decorada y una parte agrícola destinada a la producción y almacenamiento. La casa principal se articulaba alrededor de amplios patios porticados y contaba con comedores, estancias privadas y unos baños termales muy completos, separados por sexos, que cumplían tanto una función higiénica como social. Las principales estructuras visibles son la residencia del propietario, unas termas y un templo. La zona residencial se construyó en torno a un patio central o peristilo con veintidós columnas a su alrededor. En la villa había ganadería y se cultivaban vides y olivos para la producción de vino y aceite de oliva para la exportación que se almacenaban en los doliums.

Vista general de la villa con la casa rural en una de las zonas agrícolas, que en su momento fue una de las más fructíferas, propiciada por la gran cantidad de agua que manaba aquí procedente de la sierra de Figo
La villa pudo pertenecer a la familia de los Acilii, que era muy cercana al emperador Trajano, era una villa rústica, cuyos propietarios dividían su tiempo entre la ciudad y el campo; los edificios dedicados al uso privado solían ser menos suntuosos
Junto al edificio principal se hallaba el complejo termal; el complejo incluía todas las estancias habituales de estos lugares de relajación y ocio y al entrar por el vestíbulo se pasaba al apodyterium o vestuario y las letrinas; efrigidarium era la estancia de agua fría, el tepidarium el de agua templada, y el caldarium el de agua caliente. Había una piscina o natatio y un gimnasio

El siglo primero, el de la construcción de esta villa, coincide con la expansión económica de la provincia romana de Lusitania, «casi» la actual Portugal. Milreu es un ejemplo más del modelo de asentamiento y de la forma de organización territorial de expansión de Roma. Aunque las ciudades eran los centros del comercio, se apostó por muchas explotaciones agrícolas y ganaderas cerca de las calzadas que comunicaban a los centros urbanos, como es este caso.

Entre los miembros de la familia destacaba el senador romano Publius Acilius Attianus, que llegó a ser prefecto del Pretorio del emperador Adriano. Uno de los bustos hallados en la villa es conocido como la Dama de Milreu (que se encuentra en el Museu Nacional de Arqueología) que luce un peinado en forma de avispero, típico de la época del emperador Trajano. Su datación se sitúa entre finales del siglo I y principios del siglo II. Sin fundamento científico alguno, esta mujer se ha asociado en ocasiones con los antiguos propietarios de la villa.

La Dama de Milreu, foto ©Museu Nacional de Arqueología

Entre los hallazgos arqueológicos estuvieron también los bustos de Agripina Menor, Adriano y Galieno, de mediados del siglo IV lo que implica un apoyo de los propietarios de la villa al poder imperial de Roma. Las primeras noticias de este descubrimiento son del siglo XVI a través del fraile dominico y humanista André de Resende. Aunque Milreu, como tal, fue descubierto a finales del siglo XIX, en una campaña arqueológica, en 1877, que duró un mes, dirigda por Estácio da Veiga, un tavirense artífice de numerosos hallazgos arqueológicos. Desde entonces se han producido muchas excavaciones y descubrimientos que aún siguen aportando más datos sobre la villa que ahí se estableció.

El templo

Uno de los elementos más llamativos del yacimiento es su templo romano, construido en el siglo IV, que posteriormente pasó a ser un espacio de culto pagano en el siglo IV, que luego evolucionó a un lugar de devoción cristiana primitiva en el siglo V, como lo demuestra el descubrimiento de un baptisterio y una necrópolis. Con la ocupación musulmana en el siglo VIII, el sitio siguió los caminos de la fe islámica. En una antigua columna de la época romana se encontró una inscripción en caracteres árabes.

El templo es la estructura mejor conservada
Sobre el templo se levantó una basílica cristiana entre los siglos V y VI
El fondo del abside se mantiene en un buen estado
Simulación del templo con el tanque hexagonal en el centro


El templo estaba dedicado al culto al agua. El ninfeo es un elemento clave en esta suntuosa villa que implica el refinado gusto de los propietarios, de ahí el friso de mosaico con temas marinos y la figura mitológica de un tritón flanqueando un podio que daba acceso a una piscina consagrada a las ninfas acuáticas, aunque desafortunadamente el tritón desapareció entre las décadas de 1970 y 1980.

La masía medieval que se alzaba en el lugar y la casa rural construida en el siglo XVI, con reformas en el siglo XVIII, conservó las estructuras de la época clásica y bajo sus cimientos, ahora se puede ver un antiguo lagar (fotos de abajo), habitaciones magníficamente decoradas con paneles de mosaico con motivos geométricos

Se ha reformado la casa rural donde se descubrieron en el subsuelo las ruínas
Uno de los descubrimientos debajo de la casa


Los mosaicos

Milreu es especialmente famoso por la extraordinaria calidad de sus mosaicos, que decoraban suelos y paredes de la villa, las termas y el templo. Predominan los motivos marinos (peces, delfines, moluscos y criaturas mitológicas) realizados con gran detalle y maestría, creando escenas llenas de movimiento y color que aún hoy sorprenden al visitante. Estos mosaicos no solo cumplían una función estética, sino que también eran una muestra de estatus y riqueza. No todo está excavado en el yacimiento arqueológico de Milreu, cuna de la arqueología portuguesa moderna. Un proyecto de restauración está revelando mucho sobre los artistas de la antigüedad.

La villa fue diseñada con el agua como principal elemento escenográfico: fuentes y chorros de agua daban un ambiente fresco en una zona donde el estío era caluroso
Delfines, lubinas, salmonetes, meros, pargos, erizos de mar, sepias y calamares...
La familia poseía una enorme fascinación por el mar, como lo demuestran sus mosaicos de olas
Durante la cuarta centuria de nuestra era, la villa experimentó una profunda reforma, fue ampliada y decorada con espectaculares mosaicos

Tras la caída del Imperio romano, el lugar fue perdiendo importancia y acabó siendo abandonado, aunque continuó teniendo uso durante la época cristiana y musulmana. Sobre parte de las ruinas se construyó una casa rural fortificada en el siglo XVI, que todavía se conserva y forma parte del recorrido. Redescubierto y excavado a partir del siglo XIX, Milreu fue declarado Monumento Nacional en 1910 y hoy cuenta con un centro de interpretación que ayuda a comprender la importancia histórica del enclave.

Visitar Milreu es recorrer siglos de historia en un entorno tranquilo, donde arquitectura, arte y paisaje se combinan para ofrecer una de las experiencias arqueológicas más interesantes del Algarve, ideal para quienes desean ir más allá de las playas y descubrir el pasado romano de Portugal.


Espero les haya aparecido interesante, especialmente para aquellos que como yo gustan de Roma y de sus villas repartidas por tantos países europeos, también aquí en Portugal.


¡Hasta la próxima, viajeros! Si queréis más villas romanas, os dejo un par de enlaces...

Cerca de Nápoles 👉 Villa Poppea


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