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Cacela Velha (sotavento algarvio)

Dice Wikipedia que desde aquí se vislumbra «uma das mais belas panorâmicas do sotavento algarvio» y creo que no se equivocan, sin duda uno de los pueblecitos costeros más bonitos de la región

Era un día lluvioso en ese viaje al Algarve en el mes de diciembre (2025), con viento, desagradable, pero mantuvimos la ruta y en ella estaba, después de visitar el castillo de Castro Marim, Cacela Velha marcada en el Google Map. No defraudó, el tiempo meteorológico no molestó tanto y además nos permitió pasear por una ciudad desierta, casi nadie por las calles más allá de un coche estacionado de la Guardia Nacional Republicana, con sus agentes resguardados en su interior.

La Ría Formosa es un sistema lagunar protegido de sesenta kilómetros de costa entre Faro y Vila Real de Santo António, es Parque Nacional de Portugal


Cacela Velha, Cacela «la vieja» (hay una nueva población en el interior, Vila Nova de Cacela), es una pequeña aldea suspendida sobre un acantilado de arenisca, frente a la Ría Formosa y el Atlántico, desde donde se disfrutan algunas de las vistas más bellas y tranquilas del Algarve oriental. Su tamaño reducido contrasta con la riqueza de su pasado y con el encanto sereno que conserva hoy, razón por la que está protegida como Bien de Interés Público.

Localización de Cacela Velha, muy cerca de 👉 Tavira.


El castillo protector de Cacela Velha hoy sirve de mirador de uno de los paisajes más bellos del Algarve

Este lugar ha sido punto de paso y asentamiento desde la Antigüedad. Por aquí navegaron fenicios y griegos, los romanos la ampliaron y los musulmanes la transformaron en un enclave destacado del litoral algarvío. Bajo dominio islámico, Cacela fue un núcleo importante, protegido por un castillo de los siglos IX y X y con una economía ligada tanto al mar como a la agricultura. De esta época procede también el poeta Ibn Darraj, una de las figuras culturales más relevantes nacidas en la antigua Cacela.

La conquista cristiana llegó en 1240, cuando la villa pasó a manos de la Orden de Santiago, iniciando una nueva etapa medieval. Poco después recibió carta foral y llegó a tener jurisdicción sobre un amplio territorio. Sin embargo, los cambios en la línea de costa, los ataques piratas y el auge de las rutas oceánicas fueron provocando un lento declive. La población comenzó a desplazarse hacia el interior, y Cacela fue perdiendo protagonismo hasta adquirir un carácter más rural.

La fortaleza


El terremoto de 1755 causó graves daños en la iglesia, el ayuntamiento y la fortaleza, acelerando la decadencia del núcleo urbano.


La Iglesia Matriz

La Iglesia Matriz es de origen medieval y fue remodelada entre los siglos XVI al XVIII 
Desgraciadamente no pude entrar porque estaba cerrada

Las casas blancas

El pueblo es tan pequeño que no tiene sino cuatro calles, con ese empedrado tan particular del urbanismo portugués. Las casas blancas de una sola planta ribeteadas con colores fuertes (azules, amarillos...), dan una personalidad muy especial. Los paisanos intentan además que luzca todo tan bonito, incluso en invierno, como se pueden ver en estas fotos, donde siguen adornando con bonitas flores, quizás reminiscencia de la influencia árabe de siete siglos. 


Un curioso cementerio que pertenece a ambos municipios, el viejo y el nuevo
Desgraciadamente ya algunas de estas casas son apartamentos turísticos con lo que la posibilidad que de aquí a unos años Cacela Velha se convierta en un parque temático es, desgraciadamente, muy probable
El restaurante Casa Azul se encuentra a la entrada junto al aparcamiento público

A finales del siglo XVIII, el municipio fue suprimido y su territorio integrado en Vila Real de Santo António, lo que marcó el final de Cacela como centro administrativo. Aun así, el lugar siguió teniendo relevancia histórica, como demuestra el desembarco liberal de 1833 durante la guerra civil portuguesa.

Hoy, pasear por Cacela Velha es recorrer siglos de historia concentrados en un espacio mínimo, como he comentado antes, la fortaleza del siglo XVII, la iglesia de origen medieval, las casas tradicionales del Algarve, restos islámicos y romanos y fragmentos de la antigua muralla. Todo ello enmarcado por el silencio, la luz y la inmensidad de la Ría Formosa, que convierten a esta aldea en uno de los rincones más especiales del sur de Portugal.

Con estas vistas me despido, esperando les haya gustado este lugar escondido del Algarve



Puedes ver más sitios en el blog sobre la región sureña del 👉 Algarve


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