San Marino, ese pequeño país

Los viajeros solemos tener un contador muy particular que es el ver cuántos países hemos visitado, treinta, cuarenta, cien,... pues bien San Marino, cuenta, es un país con sellos, con moneda, y con bandera, ¡qué más queremos! Oficialmente se denomina la Serenissima Repubblica di San Marino. Es una república parlamentaria y dicen que el Estado soberano más antiguo del mundo, la República más antigua. Es como una isla dentro del territorio italiano, entre las regiones de Emilia-Romaña y las Marcas. No está muy lejos de Bolonia, nuestra ciudad de residencia el verano pasado. A pesar de lo "marino", no tiene mar,  aunque está muy cerca del Adriático, apenas a unos minutos por carretera. Realmente es un enclave montañoso: el Monte Titano, de 739 metros. Su topografía está dominada por los Apeninos. Aunque no todo iba a ser bonito, os confieso que esta ¡atestado de turistas!
              
Sello, moneda y bandera de este microestado europeo llamado San Marino. Sólo Mónaco y Ciudad del Vaticano son más pequeños. El país vive esencialmente del turismo y de una aportación del gobierno italiano, el gobierno ha suprimido los impuestos y los derechos aduaneros, excepto para la venta de monedas y sellos.

Viana do Alentejo

Viana do Alentejo

Entre los lugares con encanto, para mi ocupa un papel importante Portugal, encuentro en muchos lugares la ruralidad y la sencillez del espíritu atlántico. Me gustaría destacar en este blog una villa pequeña, Viana do Alentejo, de una región no por menos conocida interesante. Se encuentra en esa región, concretamente en el distrito de Évora, en lo que sería el Alentejo central. Yo recomiendo, si se viene del Sur, subir desde Tavira a San Bras de Alportel y atravesar la Serra das Estrelas, los montes de encinas y alcornoques, muy tupidos, para empezar visitando Beja, luego Cuba, donde tienen su propia historia de su propio Cristovao Colombo, y llegar a Viana do Alentejo. Se puede contemplar el mismo manuelino de las grandes edificaciones de Lisboa, pero con la soledad de un viajero ya que no es una villa muy visitada y bastante alejada de los circuitos comerciales. Su población no supera los tres mil habitantes y el centro se encuentra en el famoso Castillo desde el que se divisa el resto de edificios religiosos y las construcciones más relevantes de este pequeño pueblecito del Alentejo, dividido en tres "freguesías" Aguiar, Alcaçovas y Viana.

Marzabotto y el encanto etrusco

Ciudad etrusca - Museo Nacional Etrusco Pompeo Aria, Marzabotto
José Luis Sampedro en su novela La sonrisa etrusca nos hizo ver (bueno, popularizó) la importancia de esta cultura, invisibilizada en parte por los romanos. El territorio etrusco se extendía desde Roma, por el sur, hasta Bolonia o Milán por el norte. El Museo Nacional Etrusco de la ciudad de Marzabotto, a algo menos de una hora de Bolonia, será nuestro objetivo en esta entrada del blog. Se llama así en la memoria del Conde Pompeo Aria. Aunque más que destacar como Museo, su importancia se debe a que junto a él se encuentra una vasta área arqueológica. Son precisamente estos restos estructurales de esta antigua ciudad, la que hace que el sitio sea un caso único en el panorama de las ciudades habitadas etruscas. Sin duda tiene una preservación importante de lo que fue esta ciudad etrusca, al menos en su diseño original. Todavía hoy es posible viajar a lo largo de esos antiguos caminos a lo largo de los cuales surgen casas y edificios sagrados.

Adivina, adivinanza (60)

Seguimos como todos los días primero de mes con nuestro particular concurso de dar con la ciudad donde fue tomada la foto, un entretenimiento para viajeros que nos visitan el blog. Tenéis que poner vuestra contestación en los comentarios del blog, aquí abajo...
p.d. En la ocasión anterior, la 59, acertó nuevamente Pepe Álvarez, viajero habitual de nuestro blog y que ya ha acertado en varias ocasiones.

Ermitage, San Petersburgo

El recinto de la pinacoteca ya es de por sí grandioso
El Ermitage es la pinacoteca mayor (o una de las mayores) del Mundo. Por sus salones pasan cada año millones de personas, literalmente así, y se comprueba en las colas de entrada, en el trasiego de la gente de sala en sala, en los grupos, en las mujeres mayores que te paran en seco hasta que se despeje un poco el pasillo, y que aún mantienen el ictus inflexible de las épocas pasadas. El Ermitage no se puede ver entero (se habla de más de tres millones de obras), y sería absurdo ponerse ese objetivo. En el Ermitage hay que intentar dar un vistazo a todo lo más importante, y en todo caso, pararte en aquella sala de tu preferencia, en mi caso yo lo hice en la excelente colección de impresionistas que tienen en el Museo.

Buzón de sugerencias