Estambul: Diario de viaje

Estambul, Constantinopla, .... qué grande
Estambul, la antigua Constantinopla, la segunda Roma, la capital del Imperio Oriental, la ciudad moderna y mestiza de continentes, próxima a los veinte millones de habitantes en los albores del siglo XXI, era un destino pendiente, es un destino pendiente para cualquier viajero, afortunadamente completado este verano, a pesar de los accidentes y percances aéreos, la crispación que se vive en los aviones, incluso el azar de un próximo movimiento sísmico... Ya Estambul ha quedado en el recuerdo, a lo largo de este mes iré poniendo mis impresiones de la ciudad y la mejor manera de comenzar es transcribiendo el Diario que he podido ir rellenando día a día en el viaje.

Diario de viaje

Domingo 24 de Agosto
- Salimos de casa sobre las 8 para coger un tren a Sevilla. De allí a Madrid tomaríamos el Ave de las 12.45. Un poco más tarde de las tres ya estábamos en Madrid. Nos esperaban nuestros amigos Ampa y Joju con los que pasaríamos la noche por Madrid.

Lunes 25 de Agosto
- Cuando escribo esto son las cuatro de la tarde, el vuelo que deberíamos haber cogido a las nueve de la mañana sigue sin salir. “No somos nadie” podíamos subrayar en este mundo globalizado donde los vuelos-basura te someten a la dictadura de horarios que las grandes compañías quieren. No me voy a preocupar, estamos de vacaciones, es preferible ser optimista y pensar que ya marcharemos para Estambul. Paqui duerme tumbada su siesta entre dos butacas que acarician su cuerpo cansado por la espera, yo escribo aquí para liberar los malos pensamientos.

Martes 26 de Agosto
- Volamos por fin. El vuelo de ayer al final se canceló, no salió, y tuvimos que pasar la noche de nuevo en Madrid en un hotel al que nos llevaron desde el aeropuerto. Pero ya volamos, esperamos llegar a Estambul esta tarde.
- Pronto aterrizaremos en Estambul, casi cuatro horas de vuelo que han dado para cruzar el Mediterráneo. Como diría Serrat “… de Algeciras a Estambul”. También he tenido tiempo de finalizar el “Constantinopla” del prolífero Isaac Asimov. Estamos más optimistas después del día de ayer y ver frustrados nuestros deseos de volar. Paqui apura los relatos de Almudena Grandes y sus “Modelos de Mujer”. Este viaje es en gran parte mucho más placentero gracias a su risa.
- Por la noche fuimos a cenar al barrio de pescadores, Kumkapi con unos amigos de Salamanca. El pescado a la sal muy bueno y los platillos (una especie de tapas grandes) muy interesantes. El vino turco no es malo pero muy caro. Paseando hasta Kumkapi desde Yenikapi vimos un Estambul más humilde con olores más propios de El Cairo que de la Europa que aquí se anhela. Los niños hasta altas horas de la noche jugando en la calle. Terminamos de cenar a la una, curiosamente el dueño se ofreció con su coche a llevarnos a los cuatro al hotel, algo que resultó extraño pero a su vez una muestra de la amabilidad de la gente de aquí.

Miércoles 27 de Agosto
- Acabamos de llegar al hotel de una visita a las Islas del Príncipe, hemos ido en el transbordador de línea regular que va recorriendo diferentes paradas: Europa, Asia y las islas más importantes hasta llegar a la que hemos visitado, la de Büyükada donde no se permiten los vehículos a motor por lo que la gente utiliza solo el caballo y la bicicleta para trasladarse por la isla. Incluso el transporte de mercancías va tirado a caballo, toda una isla “sostenible”.
- Por la noche, aunque cansados fuimos a cenar a la calle Mustafa Kemal, una típica avenida ruidosa, bulliciosa y casi escandalosa; con los amigos que hemos hecho en el viaje, Javi y Rosa. Empezamos con el kebab y los pimientos super picantes que ponen tanto por aquí, uno de ellos fue como flamear mi estómago aunque resistí para el segundo asalto, el raki, la bebida nacional turca, una mezcla de anís con agua fría. Tomamos hasta tres rakis, pero bueno no había que conducir. Y terminamos las risas con una pipa, los clásicos narguiles que habíamos catado ya en Egipto. Fue una noche muy divertida.

Jueves 28 de Agosto
- Día total, paliza de turista con mochila a cuestas: Palacio de Topkapi, Cisternas de la Basílica (Yerebatan Sarayi), paseo por la zona del Hipódromo, Mezquita Azul… ¡y Gran Bazar! Paramos solo para comer, pero ha merecido la pena el terminar con los pies para meterlos en agua calentita. Estambul es impresionante. De todo lo anterior me ha llamado mucho la atención el Harén de Topkapi y la majestuosidad de la Mezquita Azul. Terminaremos el día con una cena rapidita en algún lugar cerca del hotel.

Viernes 29 de Agosto
- Nuevo maratón. Empezamos el día sumergiéndonos en la Constantinopla de la Aya Sofía, una construcción de catorce siglos donde se han ido fundiendo el refinamiento bizantino y luego la invasión islámica. De Santa Sofía al Oeste hasta la Mezquita de Süleymaniye, ¡impresionante! Aunque los trabajos de restauración no nos la han podido dejar ver por completo en su interior. Sí hemos podido ver las tumbas de Solimán y sus descendientes. A continuación tiramos hacia la otra orilla del Cuerno de Oro, hacia el puente de Galata, aunque por el camino nos encontramos con el Bazar de las especies o bazar egipcio lleno de colores, olores y sabores, las delicias de Turquía. Bueno, a medio camino del puente de Gálata hacemos una parada en una de las cafeterías del mismo puente, en medio de la ría que divide el Estambul europeo en dos. El puente tiene mucha vida, la gente pesca, los coches pitan, los peatones cruzan, y mientras nosotros con un refresquito cogiendo fuerzas para llegar a la Torre Gálata. Esta alta y cuesta subir, aunque luego la torre en su interior tiene un ascensor que permite llegar a la parte más alta de esta torre de atalaya, preludio de los primeros faros en el siglo VI y que tiene unas vistas impresionantes de todo Estambul. El final del día lo hemos pasado en un Estambul muy occidentalizado que es el de la calle Istiklâl, con el paisaje típico de cualquier bulevar de una calle de Londres o Madrid, las franquicias de las tiendas, los cafés, y el toque del tranvía clásico, nostálgico lo llaman aquí, que une toda la calle hasta la Plaza Taksim. Hemos aprovechado para las típicas compras del turista y algún que otro libro de fotografías de Estambul.
- Esta noche fuegos artificiales en Estambul, mañana es Fiesta Nacional, el día de la Victoria frente a los griegos. Realmente los turcos y los griegos intuyo que tienen bastante en común, no en vano aquí se habló griego durante siglos. Pero, claro, de la cercanía resulta la rivalidad. Ya digo, hoy mucha gente en la calle de noche, música en directo en los parques. Para colmo hemos dado con un restaurante ideal, una terracita con arbolitos, velitas, comida bien cocinada y original, se llama “Medusa” como los basamentos de las columnas de la cercana cisterna de Yerebatan. De vuelta al hotel, bastante tarde, gente paseando y gatos, muchos gatos por toda Estambul. La basura se deja amontonada en los rincones de las calles y se recoge con palas y las antiguas grandes escobas de ramas, y que producen un hedor nada apetecible como sobremesa a una cena agradable como la que hemos tenido.

Sábado 30 de Agosto
- Día festivo en el país, pese a ello la mayor parte de la ciudad permanece tan viva y activa como siempre. Hoy el tranvía no ha permitido recorrer la ciudad de uno a otro extremo. Primero fuimos en dirección al Bósforo hasta la última parada de Kabataş, que nos deja a las puertas del Palacio de Dolmabahçe. Este palacio, aunque construido a mediados del XIX por el Sultan Abdül Mecit, es una de las joyas de Estambul. Rebosa de riquezas ornamentales: grandes lámparas, grandes alfombras, muebles de maderas preciosas,… todo un símbolo del poder de los sultanes otomanos de la época. Aquí murió también Atatürk en 1938, aunque en la actualidad su destino es sólo turístico y no se emplea para usos diplomáticos u oficiales. De vueltas al tranvía recorremos el Estambul del Sur en el sentido contrario, para luego enlazar con el Metro, de instalaciones modernas y alcanzar en poco tiempo la zona de Karagümrük, junto a las murallas de la ciudad, uno de los restos del pasado bizantino de la antigua Constantinopla. Paseamos cuesta arriba apurando la imprescindible botellita de agua (su precio oscila de la media lira a las dos, depende de la suerte y de la cara con que te vean), así camino de la Iglesia de San Salvador en Chora, nuestro objetivo final del día. La zona esta muy deteriorada y las casas pegadas a la muralla son más parecidas a las favelas brasileras. De paso nos encontramos una gran mezquita, la de Mihrimah, una más entre las dos mil quinientas que tiene Estambul. Y llegamos a la Iglesia de San Salvador en Chora que conocíamos por la guía y por un libro que habíamos comprado. Realmente había merecido llegar hasta allí, toda una joya de mozaicos bizantinos, dicen que los de más calidad, superando con creces, por su buena conservación, a los de Santa Sofía. Pero también sorprenden los frescos del Perekklesion, palabreja que significa capilla continua a la Iglesia. De vuelta para el hotel nos pateamos el Fatih, barrio donde se encuentra la gran mezquita del mismo nombre. También de paso observamos el acueducto que sin llegar al de Segovia, fue construido en el siglo IV por el emperador Valens, de ahí su nombre, aunque no lo parezca tuvo una utilidad práctica hasta el siglo XIX trayendo agua desde más de doscientos kilómetros. Finalmente cruzamos hacia el Sur por el bulevar de Atatürk todo engalanado de banderas rojas del país por la fiesta nacional. Desde la parada de tranvía de Aksaray al hotel diez minutos enlatados en el vagón, donde los olores vuelven a ser protagonistas.
- Esta tarde hemos tocado el cielo, Paqui y yo, por separados, como manda la tradición, nos hemos dado uno de los placeres más antiguos del Mundo Clásico y Oriental, el baño en un Haman, nada más y nada menos que un haman de quinientos años ininterrumpidos de baños de vapor y masajes de estos que te dejan como un niño recién salido del baño con los dedos arrugados como garbancitos en remojo. Se trata del Haman de Çemberlitaş, cercano a la Mezquita Azul y en él podemos ver la sociedad turca junto con los extranjeros que buscan el toque exótico de los masajes corporales y el vapor del hararet. Para dar un buen punto final a la noche hemos vuelto al “Medusa” como garantía de una cena agradable, además, por repetir, nos han invitado al raki final, excelente día y excelente noche.

Domingo 31 de Agosto
- Si ayer llegamos hasta las murallas de Constantinopla, aquellas que aguantaron más de mil años los embates de búlgaros, árabes, turcos,… hoy las hemos sobrepasado yendo a la zona de Eyüp, un lugar sagrado para el Islam, ya que el barrio o el pueblo toma su nombre de Eyüp Ensari, que era el personaje histórico que llevaba el estandarte de Mahoma. Se encuentra hacia dentro del Cuerno de oro; es una zona tranquila donde reposan sus restos en un mausoleo junto a una mezquita. Las laderas de Eyüp estan cargadas de lápidas de gentes que vivieron en esta zona alejada del bullicio de Estambul. Aquí esta también el recuerdo de un novelista francés del siglo XIX, Pierre Loti, que vivió aquí y que era un enamorado de Turquía y sobre todo de una turca de la que se enamoró, aunque cuando finalmente quiso volver para estar con ella falleció, pero él permaneció en Eyüp. El café en el que solía frecuentar el escritor es hoy lugar de paso de miles de turistas con cámara en ristre que intentan plasmar el aire bohemio de este café, pero sobre todo la vista panorámica de la ciudad. Ya desde Eyüp, por carretera cruzamos el Bósforo por el puente que une Ortaköy y el Palacio de Beylerbeyi. El puente nos lleva a Asia, aunque evidentemente no hay ningún tipo de frontera, ni legal, ni mental. Esto sigue siendo Estambul, de hecho aquí vive aproximadamente el cuarenta por ciento de su población. Y llegamos a Beylerbeyi el palacio de verano de los sultanes a partir del siglo XIX, una especie de palacete que reproduce a escala menor la grandiosidad del Palacio de Dolmabahçe, que habíamos visto ayer. A la vuelta a Europa pudimos ver grandes vistas del Bósforo y la inmesidad de Estambul que no tiene su fin en el horizonte, se habla que en el 2010 llegarán a los veintidós millones de habitantes. Comemos y marchamos a un destino diametralmente lejano, el Museo Arqueológico Nacional. Ha sido el único museo que hemos visitado, no había tiempo para más. Pero ha merecido la pena, no solo por el famoso sarcófago de Alejandro, sino por la amplia variedad y cantidad de restos arqueológicos fenicios, pre-islámicos, griegos, romanos, bizantinos,…. Yo me quedaría con las tumbas fenicias del conjunto de la necrópolis real de Sidón y que se encuentran aquí en numerosos sarcófagos parecidos a los dos que tenemos en nuestro Museo de Cádiz, tan solo que la proporción numérica con este museo de Estambul no tiene parangón. También he quedado admirado con las colecciones de azulejos turcos y de los frisos vidriados de animales.

Lunes 1 de Septiembre
- De buenas a primera estamos ya en el AVE para retornar a casa. A las dos nos recogieron en el hotel, a las cinco estábamos ya volando para Madrid. Esta vez no hubo retrasos como en la ida. A la hora de comer estaremos en Sevilla y algo más tarde en Cádiz, fin de trayecto. Dejamos Estambul con los preparativos para comenzar el Ramadán, dejamos Estambul con la conciencia de haber conocido aunque a brochazos lo que fue la capital del Imperio, la segunda Roma. Y dejamos Estambul con buen sabor de boca y con la esperanza de volver y esta vez ahondar en otras regiones de Turquía, la Capadocia, el Egeo, y el Mediterráneo Sur. Fin.

Museo Arqueológico de Estambul

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡Hola, hola!!Somos Javi y Rosa, los amigos (¡qué ilusión!) que Paco cita en su diario. Ji,ji,ji. Aquí estamos de nuevo en Salamanca echando de menos el caos y el ambiente de Turquía. Y las cenas que vivimos con la pareja de gaditanos. Muchos besitos para los dos y ahora sí, ya os mandamos las fotos.
¡¡Hasta pronto!!

Javier Adán dijo...

Paco. ya estas agragado a mi lista de blogs.
Muy buena tu pagina. La leeré con calma.
El de Estambul muy chulo.
Un sld.

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