El museo Guinness

Cheer up! (esta pinta va incluída en el precio de la entrada al museo, la vista de Dublín es impresionante)
No crean que los de Guinness me ha pagado un duro por hacer este post, pero es que creo que hay marcas y hay marcas. Guinness es una de esas marcas asociadas casi a la cultura de un país, como nuestro Fundador o la Coca-Cola de los yanquis, la cerveza Guinness es tan dublinesa como Bernard Shaw, Samuel Beckett o el propio James Joyce, con perdón para los puristas de la literatura irlandesa. Pero es que la historia de Guinness se remonta al año 1759. Como siempre, detrás de una marca hay una persona, en este caso un tal Arturo, Arthur Guinness, de Cellbridge, aunque ya su padre, Richard, tenía oficio en esto de hacer cervecitas. Con 34 años, dice la web de Guinness, que Arthur firmó un contrato de arrendamiento de la fábrica de cerveza St. James's Gate, en Dublín, por un período de ¡...9.000 años! y un alquiler anual de 45 libras. La fábrica de cerveza sólo tenía 4 acres, pero en tan sólo 10 años, y a pesar de la competencia ejercida por las cervezas inglesas importadas, Arthur empezó a exportar su cerveza a Inglaterra. Había nacido la célebre cerveza negra Guinness.

Barriles de Guinness en el museo
Bueno, realmente antes de la negra, don Arturo Guinness empezó con una cerveza tipo ale y, ya en 1770, comenzó a fabricar porter, un nuevo tipo de cerveza negra inglesa, con la que rompió moldes, vamos que se hizo famoso, y así hasta nuestros días. De ahí se pasó a la exportación a lo grande y a la expansión por todo el Reino Unido. Quizás por el éxito o por la euforia de Arthur tuvo 21 hijos ¡veintinuno! Ya en 1830, el segundo Arthur Guinness consiguió que la "St. James's Gate" se subiera al ranking de la mayor fábrica de cerveza de Irlanda. Con Edward, el siguiente Guinness, la fábrica de cerveza se convierte ya en la mayor fábrica no solo de Irlanda, sino del mundo.

El célebre tucán de Guinness

En el siglo XX, la familia Guinness continuó: Rupert y Benjamin, este fue el último miembro de la familia Guinness, luego la marca sería como tantas una marca globalizada. En 1936 se inauguró la primera fábrica de Guinness en el extranjero y a partir de ese momento, ya sería imparable la extensión de la célebre cerveza negra por todo el Mundo. Más de 40 países producen Guinness y se vende en más de 150. Dicen en su web que hoy día se consumen 10 millones de pintas de Guinness al día en todo el mundo. ¡Vaya, vaya...!
Bueno, como turista he de decirte que el museo es interesante, es muy didáctico y con un despliegue de medios audiovisuales. Además hay botellas de todo tipo, carteles, propaganda antigua,... y una aproximación al proceso de fabricación de la cerveza. Todo termina con una cata de una pinta en una terraza con vistas a Dublín.
Foto antigua de la fábrica Guinness
Antiguas botellas de Guinness
El museo Guinness, en inglés "GUINNESS STOREHOUSE" no cierra ninguno de los días de la semana, y está abierto de 9.30 de la mañana a 5 de la tarde (la hora límite de entrada es las 5 de la tarde). Suele haber colas especialmente en verano, aunque en Julio y Agosto se amplía el horario hasta las 7 de la tarde. Bueno, cierran los días claves, claro, ojito si vais en Navidades: el 24 de diciembre (Nochebuena), el 25 de diciembre (Navidad), el 26 de diciembre (San Esteban) y el día de Viernes Santo, aquí además son todos muy católicos. Se puede ir andando hasta allí, como hicimos nosotros o bien, si te coge una lluvia (algo superhabitual en Dublín) puedes coger el autobus o el tranvía, hay muchas combinaciones para ir hasta el museo. Las entradas se pueden comprar por adelantado en  internet, además te hacen una rebaja de 15 a 13,5€. Por el precio te incluyen, como ya te he dicho, la pinta que te tomas al final del recorrido en la parte alta del edificio donde tienes una vista de 360º de todo Dublín, una gozada con la cervecita (ver la foto de arriba). Además de la cervecería hay un comedor con precios asequibles. Y eso es todo, hasta la próxima.


Mapa para llegar: aquí en pdf.

4 comentarios:

Isabel dijo...

No me gusta la cerveza, pero la última vez que visité Oxford prové la de fresa... y me gustó. Mira que soy rara... :P

Paco Piniella dijo...

Nunca la he probado pero siempre es interesante experimentar. Saludos viajeros

M.C. dijo...

A mí me pasa como a Isabel que no me gusta la cerveza, pero cuando estuve en Dublín no podía dejar de ir al Museo Guinness! jejeje Es un sitio curioso... Aunque siguió sin gustarme la cerveza negra!
Yo voto por las de sabores como dice Isabel. En Bruselas probé una con sabor a cereza riquísima!
Saludos

Aventurer@ dijo...

Que buena reseña Paco! Visité el museo hace 5 años, y me encantó, sobre todo con una Guinness en la mano contemplando la vista de Dublín. Felices dias de Navidad.

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