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Por la ruta de Camarón: Venta de Vargas

Venta de Vargas, San Fernando, Cádiz
En el Sur de España se llama camarón a lo que en otras partes llaman quisquilla, es decir una especie de diminuta gambita, no es el mismo camarón (grande) que se conoce, por ejemplo en Sudamérica. Este camarón es el que da sobrenombre a uno de los más grandes cantaores flamencos de la Historia, José Monge Cruz, nacido en el pueblo de San Fernando de Cádiz, a unos trece kilómetros escasos de la capital. Hoy día son muchos los turistas que recuerdan su cante con los lugares que le hicieron famoso y no hay sitio más relevante que la Venta de Vargas, lugar antiguo que data del año 1924. Su dueño era Juan Vargas Pérez que además era representante de grandes estirpes del flamenco.

La presencia de Camarón inunda la Venta de Vargas
Del grupo de conocidos de Vargas estaban multitud de cantaores históricos: Juan Martínez Vílchez, Pericón de Cádiz, Antonio Díaz Soto, El Flecha, o la cantaora Adela Chaqueta, que había formado reparto con La Argentinita en Las Calles de Cádiz. Y los bailaores Pepín Cabrales Campos y Federico Casado Algrenti, Caracolillo. Juan Vargas cuidaba con mimo la cantera del flamenco para lo que utilizó el local como punto de reunión de lo mejor del flamenco. La venta se llamaba en un principio La Eritaña hasta el año 1934. Empezaron además a hacerse famoso los platos de las almejas y los pescaitos fritos de los esteros. En la cocina empezó su madre Catalina Pérez, y más tarde su mujer María Picardo, la célebre "María". Todo este tesoro antropológico hoy se puede consultar en los cientos de fotos que decoran el local.

Entrada a la venta
Patio interior
Dicen que uno de los asiduos a la venta, a escondidas, era el padre del Rey, Don Juan de Borbón, cuando el yate real, el Giralda, fondeaba en la bahía y él se pegaba sus "homenajes" con juerga flamenca incluída. También este sitio dio nombre a una película, de mala calidad, pero del tipo de las españolas de los años cincuenta, donde la protagonista Dolores, la bella gitana que canta y baila en la Venta de Vargas, (protagonizada por Lola Flores) es también una luchadora contra el invasor francés en plena Guerra de la Independencia. Los guerrilleros andaluces y el general Castaños se preparan para la que será la batalla de Bailén y necesitan que Lola conduzca al delegado de Madrid hasta el general. Lola ha de pasar por caminos dominados por el enemigo, ella no lo dudará y sufrirá por un joven oficial francés del que muy a su pesar se ha enamorado. Bueno un rollito de esos que dirigió un tal Enrique Cahen Salaberry en 1959. Junto a Lola Flores en esa "Venta de Vargas" filmada, estaba Antonio González ´El Pescaílla´, su marido y Carmen Flores, su hermana.

Mis bellas gaditanas
Volviendo al Camarón, son famosas sus noches con María poniéndole sus tapitas y él cantando sus bulerías y sus alegrías de Cádiz, antes que se desplazara definitivamente a Madrid y fuera el icono del flamenco nuevo del siglo XX. Antes esta venta, yo recuerdo de niño, estaba un poco a las afueras de la ciudad, hoy ya, con la última nueva reestructuración, es parte integrada de San Fernando. El tipismo sigue manteniéndose en el lugar, los precios no son baratos pero tampoco son excesivos. No olviden pedir unos platos indispensables: las papas aliñás, las tortillas de camarones y el bienmesabe (-qué bien me sabe) que es un plato de frituras de cazón en adobo. Abajo unas fotos para comérselas (están hechas con el móvil y luego "tuneadas")...


Papa aliñá
Bienmesabe
Tortillitas de camarones



+Info: Artículo en La Voz.
En Panoramio.

Para finalizar la voz de Camarón en la misma Venta de Vargas en un vídeo de YouTube, obsérvense los azulejos sevillanos del estilo de este restaurante que siguen vivos en el mismo restaurante.
Amo a escuchá...





2 comentarios:

xipo dijo...

Vaya...un sitio con historia sin duda... Y si encima te dan de comer bien ya la leche!! Habrá que tenerlo en cuenta!
Un saludo!

El Deme dijo...

Maravilloso lugar la Venta de Vargas, tiene toda la pinta de ser un viaje alucinante a la esencia de la alegría de vivir, si paso por San Fernando algún día me acordaré.

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