Gambrinus: Na tazzulella é caffe

Storico Gran Caffé Gambrinus (Napoles), cuando fuimos estas últimas Navidades
Na tazzulella é caffe, o sea una taza pequeña de café, en napolitano, ese dialecto tan particular del italiano que hablan en la Italia del sur. Pues esa pequeña taza de café se bebe en todas partes, una café bueno, exquisito y concentrado, negro, expresso, el elixir para seguir de pie durante el día. Se toma desde primeras hora de la mañana hasta la noche, incluso. Su cafelito y su cigarrito. Podía haber elegido diferentes cafés de Napoles, pero sin duda es el Gambrinus el más famoso, donde no solo te puedes tomar na tazzulella é caffe sino también el cappuccino o el macchiato, el brasiliano con crema de leche, con azúcar o amaro (si no queréis que os echen azúcar), o el café freddo para las tardes de verano. Los napolitanos son tan gourmet para el café, que la máquina debe ser napolitana (macchinetta), de lo contrario no es un buen café, y el agua también, napolitana. Cosas de napolitanos, jajajaja...

El Gambrinus está a la altura de los mejores cafés de Europa

Palacio Real frente al Gambrinus


Café Gambrinus, Plaza Trieste e Trento, 38 - Nápoles





El Café Gambrinus es un café, como todos los que traemos en este monográfico, centenario, de la época gloriosa de los cafés del siglo XIX. Del Gambrinus dicen que eran clientes habituales Goethe o el mísmisimo Giuseppe Verdi. Más tarde después de su renovación acudieron al café, escritores como Oscar Wilde, Ernest Hemingway, Jean Paul Sartre, o los más famosos exponentes de la canción y el teatro napolitano como Ernesto Murolo, Eduardo Scarpetta, Toto, el hermanos De Filippo. Aquí no solo se tomaba la taza pequeña de café sino que se comía, incluso se venía a escuchar pequeñas obras de teatro.






Hoy el café Gambrinus tiene su propia web, de donde he sacado algunas de estas fotos y esta información histórica. Gambrinus comienza con la unidad de Italia, cuando en 1860, en la planta baja del edificio de la hospedería, el elegante edificio de 1816 que albergaba la sede de la Prefectura se abrió el "Gran Café", donde ahora se encuentra, con vistas a la Piazza Plebiscito y el Palacio Real. Su fama pronto se relanzó gracias al helado casero y a su mejor pastelería, obteniendo el reconocimiento por decreto de "Proveedor de la Casa Real", un honor con el que lo tributaban los Borbones que eran los que poseían la corona de llamado Reino de Dos Sicilias. A finales del siglo XIX se encomienda una profunda renovación al arquitecto Antonio Curri, profesor de Arquitectura de la Real Universidad de Nápoles y profesor honorario de "Instituto de Bellas Artes", que contará con la experiencia de más de cuarenta de los artesanos y artistas más importantes de la época para dejar el café en lo que es hoy día, un tesoro cargado de obras de arte: las habitaciones están decoradas con mármol, los maravillosos estucos o los bajorrelieves de la mano de Cepparulo Porcelli y los tapices que cuelgan de sus paredes, decoradas para recordar el bello paisaje napolitano.


El café se ha convertido hoy día en una importante galería de arte en el corazón más noble de Nápoles, junto al Palacio Real o muy cerca del Castillo Nuevo. La renovación del café le cambió de nombre y lo hizo más rimbombante, el café pasó a llamarse "Gran Caffè Gambrinus" en el nombre del rey legendario de Flandes inventor de la cerveza, con la intención de fusionar dos de las bebidas más populares en la imaginación de Europa, como dicen en el Gambrinus, la cerveza, rubia nórdica y fría, con el café, oscuro, caliente, el placer típico napolitano.  


Reinaugurado el 3 de noviembre de 1890, el "Gran Caffè Gambrinus" inmediatamente se convirtió en el centro de la vida social, cultural y literario de la ciudad: reyes, reinas, políticos, periodistas, escritores y artistas de renombre internacional lo convirtieron en un lugar para reunirse, discutir y escribir, como en la mejor tradición europea del café literario.




En 1938, a los fascistas no les gusta el lugar, el prefecto Marcial decidió cerrarlo porque era considerado "un lugar de encuentro peligroso". Pasó a manos del Banco di Napoli que al menos consiguió que muchas de las obras de arte permanecieran en el local. A principios de los años 70 se recupera de nuevo como café con un minucioso trabajo de restauración de los estucos antiguos y la recuperación de los frescos. Hoy en día, el trabajo de desarrollo iniciado por Michael Sergio, el dueño que lo adquirió, se lleva a cabo por sus hijos Antonio, Sergio y Arturo.


4 comentarios:

M.C. dijo...

Un sitio con tanta historia debe ser carillo, no?? cómo anda de precios?
Saludos

Paco Piniella dijo...

No es barato pero hay sitios más caros y menos disfrutados. Lo peor es pagar caro en sitios cutres.

Bleid dijo...

Preciosas imagenes
debe ser un lugar espectacular , habia oido hablar de este cafe
abrazos

Fran dijo...

Un café precioso Paco. Yo la verdad es que tomé mucho café en Nápoles, una religión diría yo, pero en lugares más modestos... He de decir que está riquísimo!!! Saludos

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