La ciudad de las cien puertas (1/2): Luxor

Templo de Luxor
Escuela infantil en la actual Tebas:
hoy, una simple capital de provincias


Tenía olvidado en el blog las entradas de Egipto, que ahora retomo homenajeando a una ciudad: Tebas, la antigua Waset. Tebas llegó a ser la metrópoli más esplendorosa del antiguo Egipto a inicios del Imperio Medio durante el reinado de Mentuhotep II. Durante más de mil años la capital del Antiguo Egipto fue residencia de faraones, ciudad sagrada y morada de los Sumos sacerdotes de Amón. Se estima que en el momento de mayor auge, durante el Imperio Nuevo, pudo albergar más de 650.000 habitantes. Ya en 1979, el conjunto de Tebas (tanto Luxor como Karnak) con sus necrópolis (Valle de los Reyes, Valle de las Reinas, Deir el-Bahari...) fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Homero fue el que la bautizó como "la ciudad de las cien puertas" por el recuerdo de su impresionante arquitectura que sobresalió aún más en el Imperio Nuevo, desde Tebas se gobernaba un territorio junto al río Nilo que abarcaba hasta Nubia y que por el Norte sobrepasaba el dominio fluvial hasta llegar a la propia Siria y Palestina.

Hubo algunos periodos en los cuales Tebas perdió la capitalidad, aunque seguiría conservando su importancia como gran centro religioso, por ejemplo durante la invasión de los hicsos o en el reinado de Ajenatón. Ya en el 661 a. C., y posteriormente Asurbanipal, saquearon la ciudad originando su declive. Egipto es conquistado por Alejandro Magno en 332 a. C., y sus sucesores, los faraones de la dinastía Ptolemaica, gobernarán desde Alejandría, la nueva capital de Egipto.

Templo de Luxor


Vistas aéreas y plano del Templo de Luxor - Fotos: ©TourEgypt.net 

El templo de Luxor, situado en el corazón de la antigua Tebas, fue construido por dos de los monarcas más relevantes del Imperio Nuevo extendido a lo largo del Nilo, consagrado al dios Amón bajo sus dos aspectos de Amón-Ra. El templo posterior, con su patio y la gran columnata de entrada se proyectó durante el reinado de Amenofis III que encargó la obra a su arquitecto Amenhotep. Más tarde, Ramses II mandó ampliar el complejo en dirección norte con otro patio y una pilono, de tal manera que la longitud total del edificio sobrepasó los 250 metros. 

Abajo un buen "lote" de fotografías que pude tomar...


los monos detrás y yo imitándolos
En época romana, el templo fue parcialmente transformado en campo militar aunque hoy día mantiene numerosas estructuras. Además del gran pilono, el viajero puede contemplar dos grandes peristilos y la columnata monumental que enlaza estos dos patios. El santuario propiamente dicho, residencia del Amón de Opet, al igual que las salas que conservan una gran parte de sus baldosas.

Estas dos fotos (arriba y abajo) no son mías, son de ©Wikipedia
El templo era "completo", esto quiere decir que llevaba naos, el santuario de la barca, la sala de ofrendas y una antecámara flanqueada de capillas. Antes de entrar encontrarás la sala sostenida por columnatas, lo que en el argot de los arqueólogos se llama una sala hipóstila, abierta eso sí a un gran patio cuadrado, el patio solar, rodeado por tres de sus lados de una doble hilera de sesenta y cuatro columnas papiriformes (el capitel tiene forma de flor de papiro con el capullo cerrado (casi igual a la de loto) y que los fastículos tienen forma triangular, formando una arista). Las salas de culto, al igual que la sala hipóstila, se elevan sobre una plataforma.

El conjunto tuvo su guinda particular con la columnata procesional de acogida de unos veinte metros, formando un grupo monumental que marcaba la entrada del templo. Parece, se intuye, que al construir este templo, otro más antiguo que estorbaba se eliminó.


La plaza estaba adornada con seis colosos de Ramsés II, cuatro de pie y dos sentados, todos con su nombre, además de dos obeliscos, y un segundo patio con pórticos, con columnas macizas. En 1830 Mehemet Ali se le ocurrió la desgraciada idea de ofrecerle los obeliscos de regalo al Rey Carlos X de Francia, afortunadamente "nada más" que se llevó uno. El obelisco fue erigido con una gran fiesta en París, dónde se erige después de 1836 en el centro de la plaza de la Concordia.


Avenida de Esfinges



El templo de Luxor es el complemento meridional del gran templo de Amón en Karnak, del que hablaremos en la segunda parte de esta entrada sobre Tebas. Karnak estaba a poco más de dos kilómetros de Luxor y los dos templos estaban unidos por un dromos bordeado de setecientas esfinges con cabeza de carnero ¡...700! y de seis capillas donde se paraban las barcas de la tríada tebana en la gran fiesta de Opet. En total 1350 esfinges. Las dimensiones de esta particular Gran Via eran de 2,7 km de largo y 76 m. de ancho. La calzada estaba flanqueada por estas estatuas que daban una grandiosidad complementada a los dos templos, detrás del camino había jardiones y estanques regados por el río Nilo; constituía la articulación principal de la ciudad que la atravesaba de norte a sur, dividiéndola en un barrio occidental que bordeaba el Nilo dónde se encontraba el puerto, los barrios populares y el de los artesanos, y un barrio oriental probablemente más residencial que se extendía entre los grandes templos y contenía numerosos santuarios repartidos a lo largo de las grandes avenidas adoquinadas que cuadriculaban la ciudad.

La Avenida de Esfinges fue comenzada en el Imperio Nuevo, pero no finalizó hasta el reinado de Nectabeno I. Hasta hace unos años la zona mejor conservada era la pegada a Luxor (ver foto de arriba), flanqueada por unas cuarenta figuras con cabeza humana (androesfinges) pero en los últimos años se han llevado a cabo excavaciones con exitosos hallazgos, el más reciente, en el año 2010, doce esfinges más en el centro de la ciudad. En total ya se tienen localizadas 650 sobre las 1350 que se suponen existían. 


  • En la próxima entrada hablaremos de Tebas (2/2): el templo de Karnak.

6 comentarios:

Verónica Paz dijo...

Algún día iré a ver el obelisco gemelo en Paris...mal cambio hicieron! todo por un reloj que no funcionó...en fin U.U

Luxor me encantó! y Karnak ya sin palabras... ;)

Saludos!

El Guisante Verde Project dijo...

Egipto fue nuestro primer destino fuera Europa, y recuerdo la increíble sensación que nos produjo caminar por la avenida de las esfinges, y perdernos entre la columnas del templo de Luxor.
Fue una mala época para Egipto. Más de un año con los turistas al mínimo por los ataques a esa industria, aunque para nosotros fue inolvidable por el trato y porque estuvimos solos en la mayoría de lugares emblemáticos, incluidos Luxor y Abu Simbel.
Me da mucha pena ver que, después de todo, la historia, también la reciente, se repite.
Esta entrada, y la de Oporto me han puesto melancólico, en fin.
Saludos!

Diana Toma dijo...

Egipto siempre ha sido mi destino estrella. Siempre he soñado con él y no me aguanto las ganas de ir.
Un saludo y felicidades por el post, muy bueno.
Diana

M. Teresa dijo...

Me encanta Egipto y su hospitalaria gente. He ido de va aviones y por trabajo y las impresiones no han podido ser mejores. Ojalá solucionen pronto sus problemas políticos y vuelva el turismo.

Caliope dijo...

Ays Egipto qué buen sabor de boca me ha dejado, volveré más pronto que tarde. Espero solucionen pronto sus problemas y recuperen la estabilidad para que el turismo vuelva allí, que falta les hace.

www.thewotme.com (The world thru my eyes) dijo...

Luxor es una ciudad impresionante, apasionante ver cómo en el interior del templo de Luxor ... bueno, más bien encima, se construyó una mezquita!, ... en realidad algo que también tenemos aquí en Córdoba por ejemplo, una fusión así, pero allí, por el hecho de tratarse de la cultura egipcia impresiona más.

Un saludo.

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