Triana

Torerillo en Triana,
frente a Sevilla.
Cántale a la sultana
tu seguidilla.
Gerardo Diego

Hablar de Triana tiene una carga afectiva importante no solo para los sevillanos sino para los andaluces en general. No tengo muy claro cuáles son las razones pero es como un símbolo de la Andalucía más andaluza. A pesar de ello es la Sevilla más independiente de Sevilla, quizás porque el río ha marcado una frontera psicológica. Hoy día ni si quiera el río es río porque es más un canal, una dársena que un río vivo desviado más allá de San Juan de Aznalfarache o Coría del Río. Triana es un barrio de los que se queda en el sentimiento del viajero, como el barrio latino en París, Chueca en Madrid, el Trastevere en Roma, o el French Quarter de Nueva Orleans, no sé, quizás es uno de esos barrios que solo una gran ciudad como Sevilla le puede eclipsar, pero que a su vez le da la vida, su personalidad específica, su especial forma de entender la vida de un trianero.

Para mi también es el nombre de un grupo musical de mi época juvenil, que además tuve el honor de conocer personalmente porque me tocó en su día organizar un concierto donde los chicos de Jesús de la Rosa y compañía hacían entonces el mejor de los sonidos del llamado rock andaluz. Aún guardo la fotocopia de los DNI de los tres que había que llevar con las letras de las canciones al entonces Gobierno Civil para que autorizaran la interpretación de las canciones ¡era otra época!


Puente Isabel II para los mapas, de Triana para los que lo pasan...
construido entre 1845 y 1852 por los ingenieros Gustavo Steinacher y Ferdinand Bennetot.
El Puente de Isabel II, cuyo nombre queda para los mapas ya que para el resto es simplemente el Puente de Triana, la separa de la antigua zona intramuros de la ciudad. Su otra frontera queda más al Sur,  el llamado barrio de los Remedios. Reconozco que tengo devoción por Triana y que siempre que paseo por Sevilla me gusta caminar por la trianera calle Betis, hoy llena de terracitas y restaurantes junto al río que resplandece en los días soleados de Otoño. Ay la calle Betis, la de los besos furtivos… Porque la calle Betis aún conserva algunos de los muelles del siglo XIX, y la famosa Casa de la Columnas, edificio dieciochesco donde estuvo la antigua Universidad de Mareantes.
El primer lugar que te encuentras al entrar por el puente a Triana es la Plaza del Altozano, destaca una colorida Farmacia Murillo, de carácter ligeramente modernista. Más allá la Capilla del Carmen, el actual mercado de Triana, en cuyos bajos se encuentran los restos del Castillo de San Jorge y de un cementerio almohade. Un torero trianero domina la vista al río, es el monumento a Juan Belmonte obra de Venancio Blanco, del año 1972. La escultura está pensada para que a través del hueco del cuerpo se puede contemplar al otro lado del río, la Maestranza, la Torre del Oro y la Giralda. Allí al lado tienes un parking que es la opción más correcta si llegas en tu vehículo. 
Entrando en Triana por el Puente
Poesía en las calles, pisando arte...



En la Calle San Jorge se encuentra la que fue casa de cerámicas Santa Ana, hoy el edificio se acondiciona para convertirse en la futura sede del Museo de la cerámica de Sevilla. 

Plaza del Altozano, corazón de Triana
El origen de Triana parece que tiene que ver con Trajano, aunque para otros es una mezcla del origen  celtíbero y romano: Tri, tres del romano y Ana, río, de origen celtíbero, ya que por esa zona el río se dividía en tres. Una teoría más lingüística es la de Trans amnem, que en latín significa "lo que está más allá del río". 
Aunque de origen romano, el núcleo poblacional de Triana aparece centrado en el entorno del Castillo de San Jorge, del siglo X. De hecho su posición estratégica derivaba de ser entrada hacia la comarca del Aljarafe, rica en recursos agrícolas, de ahí el rol de este antiguo arrabal. Pensemos que entonces los barcos llegaban hasta la mismísima Torre del Oro de la capital sevillana. Por otra parte Triana era el camino para Huelva. Sin hacer un estudio histórico porque quizás este post es más sentimental, Triana jugo siempre un protagonismo en la ciudad, a veces por motivos trágico como el ser la sede del Tribunal de la Inquisición.
Manque pierda...
Los trianeros han sido famosos por ser grandes toreros, cantaores y bailaores de flamenco. También ha sido famosa por la tradición artesana. A finales del siglo XIX el industrial Carlos Pickman fundaría al norte de Barrio, en el antiguo monasterio de La Cartuja, donde llegó a estar alojado Colón, la fábrica de cerámica Pickman, que fue tan famosa en el mundo. En esta misma zona de Triana, en el célebre año 1992 se organizó la Expo'92 dentro de los actos de conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América.
Realmente las construcciones más trianeras son (o eran) los corrales, patios de vecinos, que desgraciadamente han ido sucumbiendo a la presión inmobiliaria. En el patio solía levantarse en el centro una fuente y bordeando el patio los corredores con puertas, que correspondían a las habitaciones, como en otras localidades de Andalucía y España. Aún queda el corral de la calle Alfarería, el de la calle Castilla y el Corral Herrera en la calle Pages del Corro, construido en 1909, actualmente rehabilitado.
Las placas te van recordando la relación de Triana con toreros famosos.
Una zona de Triana para descubrir es La Cava: la Cava de los Gitanos y la Cava de los Civiles. La primera, que discurre desde Plaza de Cuba hasta San Jacinto, recibe el nombre debido a que la mayoría de sus vecinos eran de etnia gitana. El resto hasta las calles San Vicente de Paul y Clara de Jesús Montero era para el resto, lo de civiles se debe al Cuartel de la Guardia Civil.
Hasta el año 1854 lo que unía Triana con Sevilla era un puente de barcas, hasta esa fecha no se construyó el puente actual. Su relación con el río ha sido siempre de amor y odio, ya que igual que por él ha llegado la riqueza al barrio, también por él vinieron las constantes inundaciones y crecidas del Guadalquivir. Era casi un ritual el que los trianeros fueran corriendo a refugiarse a los puntos notables: la iglesia de Santa Ana y sobre todo el Castillo de San Jorge.
En la guerra, la Guerra Civil de 1936, aquí en Triana se concentraron los militantes de partidos de izquierda que lucharon contra los militares sublevados. Esto supuso históricamente una mayor represión en esta zona de Sevilla que en el resto de la capital. Además aquí tuvo lugar uno de los hechos más racistas del franquismo, el que se llevo a cabo en los sesenta con la expulsión de las familias gitanas del barrio, trianeros que habían vivido aquí desde hacía más de cinco siglos, todo ello con la connivencia del Gobernador mediante expropiaciones forzosas y otros mecanismos legales.

Universidad de Mareantes para los marinos que iban a Indias.

Triana tiene importantes edificios religiosos como la iglesia de Nuestra Señora de la O, la Iglesia de San Jacinto, la Iglesia de Santa Ana, esta iglesia es muy antigua, del año 1280, gótico-mudéjar, es la más antigua de Sevilla fue fundada por orden del rey Alfonso X. Y en la misma calle Pureza se encuentra la Capilla de los Marineros, sede de la popular Hermandad de la Esperanza de Triana, que sale a la calle en procesión, en la Semana Santa, durante la madrugada del Viernes Santo, cuya estampa cruzando el puente destino a Sevilla es de las más estética y emocional del sentir sevillano (seas o no seas creyente ¡da igual!).


Realmente el Triana del siglo XXI es una mezcla del modernismo de su polémica Torre Pelli (el particular rascacielos de Sevilla) y un agradable paseo a caballo, o una sobremesa tranquila junto al río Guadalquivir en uno de los muchos restaurantes de la calle Betis, desde la que brindamos por vosotros. 

Hasta la próxima viajeros.

…. dedicado a Marian.



5 comentarios:

Marian Piniella dijo...

Gracias por contarnos tantas cosas de Triana, pero se te olvida la más importante, jajaja, justo debajo del torero vi por primera vez a quien hoy es mi marido. 
Soy gaditana y lo digo a boca llena, pero qué bonita es mi Sevilla y qué bonita es mi Triana. Solo aquí es posible tener el corazón partío y ser feliz.

Caliope dijo...

Preciosa entrada de una de las zonas más especiales de Sevilla....la calle Betis me encanta, un placer pasear por ella. Un saludito desde la presierra.

David Álvaro dijo...

Excelente retrato de Sevilla y su particular barrio de Triana. He llegado de casualidad a El LoBo BoBo y no he podido evitar leer algo, más cuando se habla del barrio en el que uno ha nacido. Seguiré leyendo.

Un placer.

P.D Triana es mucho Triana, el grupo de Jesús quiero decir...

Carmen O dijo...

Que bonito es Sevilla, y que especial es Triana. Hace unos años estuve por allí con unos maravillosos guías, lástima que por aquella época mi cámara no fuese la mejor. Tus fotos me han hecho recordar unos días maravillosos, gracias.

Nuria Tornero Gómez dijo...

Enamorada me encuentro de Triana! He tenido la suerte de vivir en la maravillosa Sevilla durante 6 meses, concretamente en Triana... y madre mia! Vivo enamorada de esas calles.
¡Qué ilusión ver el post!

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