Cartagena de Indias (2/4): murallas y fortalezas

La ciudad de Cartagena no se entendería sin sus murallas
En general en América Latina son muchas las ciudades amuralladas. La presencia española generó una serie de puntos de asentamiento que debían ser estratégicos y protegidos de los ataques. Un grupo importante de ingenieros militares venidos desde España, algunos de origen italiano, dejaron su impronta en el continente. Cartagena es un ejemplo muy bien conservado, comparable a San Juan de Puerto Rico, La Habana, Montevideo, Panamá o en la metrópolis la ciudad sureña de Cádiz, cabecera de Indias. El sitio donde se encontraba la ciudad de Cartagena ofrecía las mejores condiciones defensivas, aunque el hecho de que los navíos fondearan lejos del centro urbano era un problema, ya que las mercancías debían transportarse en canoas hasta el puerto. Un sistema de bóvedas además proporcionaba a la ciudad un práctico almacenamiento de municiones, armas y demás implementos de guerra. Ello influía incluso en el trazado de las calles sobre la base de las murallas, la delineación de las calles se hacía en relación con la curva solar, de modo que, aun a mediodía , una de las aceras recibiría sombra.

La muralla tenía una razón militar que ahora se ha convertido en turística
Desde la fundación de Cartagena en el año 1533, y durante toda la época colonial española, Cartagena de Indias estuvo ligada a un hecho clave, su papel como puerto, como uno de los más importantes de América donde salían y entraban muchas de las mercancías que iban y venían entre la metrópolis. Las murallas fueron concebidas con el fin de protegerla de los continuos ataques que sufría. La historia de la ciudad está ligada a personajes como Morgan, Drake, Vernon, Pontis, Hawkins y Leclerq. Esta defensa de la ciudad ocasionó desastres que obligaron a emprender otras obras de ingeniería. En 1543 fue saqueada por un corsario francés; en 1568 y 1586 por los ingleses Hawkins y Drake, respectivamente.
La muralla de Cartagena, como las de otras ciudades española o sudamericanas, marca su historia, la relación entre la ciudad y sus murallas va variando: una fase de construcción y de afirmación de su interés militar, comercial y estratégico; una fase de contestación de esta frontera física de la ciudad, pensada como un obstáculo a su progreso (se van a destruir varios pedazos de paredes entre 1884 y 1920, a tal punto que algunos historiadores califican este período de “murallicido”); y una tercera fase de reclasificación, revalorización, restauración y patrimonialización de las murallas consideradas como un elemento central del desarrollo turístico de la ciudad. Hoy día la ciudad, afortunadamente cuida mucho sus antiguas construcciones militares dentro de sus políticas de renovación urbana, desarrollo turístico, seguridad, salubridad, etc., diferente a cuando el centro, sin servicios públicos, era una zona abandonada a la miseria. La regeneración de la zona amurallada fue impulsada por el presidente Rafael Nuñez, originario de Cartagena, que sacó la ciudad de un par de siglos de depresión. Otra fecha clave fue el año 1984 con su clasificación por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad.


Cartagena, ciudad fortaleza.
Cartagena de Indias fue asaltada numerosas veces por piratas y tropas inglesas, especialmente duro fue el de Francis Drake en el año 1586. También hubo otros asaltos de francesas y holandesas. Ya el rey Felipe II vio la necesidad de proteger esta ciudad y encomendó esta construcción al mariscal de campo Luis de Tejada y al ingeniero militar italiano Bautista Antonelli. 
Bautista Antonelli  o en su versión original italiana Battista Antonelli), nació en Gatteo en 1547 y murió en Madrid en 1616. Suele llamársele «El Joven» en referencia a su hermano mayor. Además de Cartagena este ingeniero militar italiano al servicio de la corona española, diseñó el Fuerte de San Lorenzo, en la desembocadura del Río Chagres, en el Istmo de Panamá y las fortalezas de Los Tres Reyes del Morro y San Salvador de la Punta en La Habana. También finalizó el primer acueducto de La Habana, la Zanja Real.
  
  
En total se construyeron 11 km de murallas, el conjunto más completo de América del Sur y fue rematada en 1796 por el ingeniero español Don Antonio de Arévalo. Posteriormente pasó por obras de reconstrucción y mejora en los siglos XVII y XVIII. De 1631 a 1633 le tocaría el turno a Francisco de Murga fortificando todo el barrio de Getsemaní. En 1669 al ingeniero Juan Betín le tocó la tarea de reparar las murallas destruidas por el mar en 1669. Las murallas fueron objeto de continuos embates por parte del mar y un reciente ataque del Barón de Pointis para que nuevamente Don Juan de Herrera y Sotomayor reinicien reparaciones. El Virrey de Villalonga ordena a Herrera construir cajones submarinos formando una escollera frente a las murallas destruidas, en 1721. Otra escollera habría de ser construida en el trayecto comprendido entre la Punta Icacos y Tierrabomba por Antonio de Arévalo, el ingeniero de más renombre que haya trabajado en la ciudad. En 1796 se terminarían las obras del centro de la ciudad.

Una zona muy turística en la parte superior de la muralla es el Café del Mar, instalado, como veis en la foto de la izquierda en un lugar preferente para una puesta de sol al atardecer entre amigos y una cerveza Club Colombia. Momentazo !!
Gozando del Café del Mar y al fondo los rascacielos de Bocagrande


Las murallas son hoy una ventaja y un atractivo turístico, pero existe un efecto negativo para la población, al estilo que ha ocurrido en los cascos históricos de tantas ciudades que cuando se renuevan "los habitantes sobran", el terreno se revaloriza y llega la inversión extranjera con los típicos negocios para turistas; se produce un desarrollo desigual de dos ciudades, la amurallada llena de policías turísticos y peatonal, bien cuidada y …el resto. Los habitantes se convierten en "amenazas". La política urbana no parece alcanzar la ciudad que se encuentra más allá de las murallas.

Una de las modificaciones lógica de la muralla a lo largo de su reconstrucción y adaptación al turismo ha sido la apertura de puertas de paso donde se cuelan los taxis que llevan a los turistas o los coches de caballo que corretean por todas partes.


Fuerte de San Felipe.


El Fuerte o Castillo San Felipe de Barajas está situado sobre un cerro llamado San Lázaro y se empezó a construir en 1536. Es una de las partes más importantes del recinto amurallado y de la arquitectura militar de la ciudad. San Felipe sufrió los constantes ataques de los enemigos de turno de la ciudad; el comandante francés Barón de Pointis lo llegó a tomar a mediados de 1697. Es uno de los atractivos turísticos (tiene entrada de pago y con algunas reducciones como por ser docente o estudiante) y en el se llevan a cabo eventos y reuniones sociales. 
La construcción del castillo San Felipe de Barajas dio comienzo en 1536 por militares españoles y esclavos africanos. Fue erigido con materiales propios de la época, como el ladrillo y la roca, y su ubicación geográfica (colina de San Lázaro) obedecía a una estrategia militar,6 debido a la excelente elevación del terreno (cuarenta metros sobre el nivel del mar). Gracias a esta considerable altura, se divisaba cualquier movimiento del enemigo y por consecuencia, se maximizaba el tiempo de reacción ante cualquier intento de invasión. La edificación del fortín supuso la protección de la ciudad de Cartagena de Indias contra los ataques de los franceses comandados por de Pointis en 16978 y de los ingleses liderados por el militar Edward Vernon. En 1741 al jefe inglés se le encomendó la misión de atacar y destruir la ciudad acompañado de una tropa que excedía los 27 000 soldados, junto con 186 buques y 2000 cañones, mientras que el militar español Blas de Lezo (su verdugo y protector de la ciudad) se defendió solo con 3600 hombres y seis buques.
A pesar de la guerra desatada y de la desventaja militar, el comandante español logró someter y juzgar a Vernon y a todas sus tropas. Luego de la confrontación, Vernon se alejó del sitio y exclamó contra Lezo: «God damn you, Lezo! (¡Que Dios te maldiga Lezo!)», mientras que éste le replicó: «Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor, porque esta solo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres». (Wikipedia)
  
Blas de Lezo preside la entrada al Castillo
El sitio o batalla de Cartagena de Indias, del 13 de marzo al 20 de mayo de 1741, fue el episodio decisivo que marcó el desenlace de la guerra del Asiento (1739–1748), uno de los conflictos armados entre España y Gran Bretaña ocurridos durante el siglo XVIII. La victoria de las fuerzas españolas, al mando del teniente general de la Armada Blas de Lezo, prolongó la supremacía militar española en el continente americano hasta el siglo XIX.
Bocachica.

Al principio del periodo colonial la bahía tenía dos canales de acceso: el de Bocachica, situado a tres leguas de la plaza y del puerto interior, y el de Bocagrande, más ancho y más cercano al fondeadero, que era utilizado exclusivamente por las flotas. El Castillo San Luis de Bocachica fue la fortaleza militar construida por los españoles en la Isla de Tierrabomba que controlaba la entrada al canal de Bocachica. Su construcción se empieza en 1646 por el ingeniero Juan de Somovilla y su nombre se debe al gobernador Luis Fernández de Córdoba. Durante la Guerra del Asiento se produjo el sitio de Cartagena de Indias, en el cual las tropas inglesas atacaron las posiciones españolas. El 13 de marzo de 1741 las tropas británicas desembarcaron en la ciudad, destruyendo el castillo bajo el fuego de artillería y los navíos ingleses.
En 1753 se inició las construcción de una nueva fortaleza, el Castillo de San Fernando de Bocachica, sobre las ruinas del Castillo de San Luis de Bocachica, obras dirigidas por el ingeniero Antonio de Arévalo. La Batería del Angel de San Rafael y el Fuerte de San Fernando están ubicados hoy en un pintoresco pueblo de pescadores a 45 minutos de Cartagena, donde contrasta la riqueza de los turistas con la pobreza de sus gentes.
Para llegar a Bocachica necesitas una embarcación en el Muelle de los Pegasos, en Cartagena. No hay carretera para llegar hasta aquí. También puedes verlo de paso cuando se visita las Islas del Rosario.




2 comentarios:

M. Teresa dijo...

El Café del Mar será todo lo turístico que quieras pero su situación es inmejorable. Allí iré directa si alguna vez visito Cartagena, que eso espero.

Saludos

A. Vagamundos dijo...

Estamos quase de partida para a America do Sul mas infelizmente tivemos de cortar a Colombia dos nossos planos. Excelentes crónicas de Cartagena!
Saludos

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