Palacio de Bellas Artes, México D.F.

Sin duda, uno de los lugares que más nos gustó del Dé-eFe fue el Palacio de Bellas Artes. El centro cultural más importante del Centro Histórico de la Ciudad de México, inaugurado en 1934. Te topas con él nada más que sales de la bulliciosa Calle Madero, la calle peatonal más densa del mundo, eso dicen, y cruzas el semáforo en dirección al Parque de la Alameda (por cierto al fondo se encuentra el Museo Mural Diego Rivera). Puede decirse que en el Palacio se concentra la máxima expresión de la cultura mexicana. Nosotros lo vimos como obra de arte en sí, por su arquitectura, ya que la Unesco lo declaró monumento artístico en 1987 y por sus pinturas, ya que alberga el antiguo Museo de Artes Plásticas, ahora rebautizado como Museo Palacio de Bellas Artes y el Museo Nacional de Arquitectura. Su origen tiene que ver con los actos de la Independencia mexicana, con el centenario en la época de Porfirio Díaz. Aunque la inauguración fue llevada a cabo por el Presidente de México, Abelardo L. Rodríguez, con la obra teatral "La verdad sospechosa", escrita por Juan Ruiz de Alarcón, e interpretada por la actriz mexicana María Tereza Montoya.
Se empezó su construcción treinta años antes, en 1904, para sustituir al anterior Teatro Nacional de México. Se le encargó al arquitecto italiano Adamo Boari, quien mezcló los estilos de moda en Nueva York y Europa, el art nouveau y art decó. Con las revoluciones del país se paró en multitud de ocasiones y el proyecto original mucho mayor se quedó reducido por la falta de inversión. A pesar de ello, no se reparó en lujos, se trajo el mármol blanco de Carrara para la fachada y otros mármoles especiales para el interior. Su altura supera los cincuenta metros. El problema del Palacio es que se levanta sobre una arcilla llamada montmorillonita y esta va cediendo, vamos que se hunde, a un ritmo de unos dos metros por cada veinte años. Se puede apreciar este fenómeno, pues el Palacio se encuentra varios metros por debajo del nivel de la calle.
En esta vista se aprecian los murales de la segunda planta alta del Palacio
Administrativamente el Palacio depende del Instituto Nacional de Bellas Artes del gobierno federal. Abajo se puede ver en su esplendor...
Vista aérea del Palacio
Esta foto no es mía: © Wikipedia - Jeses
El Palacio alberga escenarios y salas para diferentes eventos artísticos desde operísticos hasta exposiciones temporales, además de una colección importante permanente de la tradición muralista de México. La Sala Principal tiene aforo para mil setecientas personas y un escenario de veinticuatro metros de longitud (web oficial).  El edificio en su interior es un espectáctulo, basta mirar para el techo y encontrar las lámpara de cristales, o las puertas de estilo art decó.
Aquí -> tenéis un recorrido virtual por el edificio.
Todos los grandes de la música han actuado aquí: María Callas, Zubin Mehta, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, Teresa Berganza, Mstislav Rostropóvic, Rudolf Nuréyev,... Orquestas del mundo junto a espectáculos de música popular, jazz, danza, ballet, música ranchera. Es sede de la Orquesta Sinfónica Nacional, la Compañía Nacional de Danza, la Compañía Nacional de Opera y la Compañía Nacional de Teatro de México. Aquí han tomado posesiones cuatro presidentes de México y se han celebrado los funerales de los personajes más importantes, desde pintores como Frida Kahlo o su marido Diego Rivera, o escritores como Octavio Paz o Gabriel García Marquez, hasta personajes populares como Cantinflas o recientemente el cantante Juan Gabriel. 
     
El Palacio tiene tres salas de actuación:
  • Sala principal
  • Sala Manuel M. Ponce
  • Sala Adamo Boari


Los Murales del Palacio
Hay 17 obras murales de siete artistas nacionales ejecutadas entre 1928 y 1963. Son espectaculares, si bien el edificio es impresionante pero ver de cerca estas grandes obras, grandes por su tamaño y grandes por su arte, resulta impresionante. A mi me encantó. Entre estas empezaré con la famosa "El hombre controlador del universo", pintada el mismo año de la inauguración del Palacio, el 1934, por Diego Rivera (480 x 1145 cm)
Paqui contempla el mural de Diego Rivera "El hombre controlador del Universo", 1934
Esta obra de Diego Rivera tiene una historia, ya que el artista la comenzó a pintar para el Centro Rockefeller de Nueva York. pero a los americanos no les gustó el toque comunista y no pudo terminarse, fue destruida. Rivera introdujo un retrato de Lenin, lo que supuso, obviamente, el rechazo de la familia Rockefeller. Diego Rivera retomó la idea de este mural cuando le encargaron uno de los laterales del segundo piso del Palacio y pudo, sin censura, crear su obra de contenido abiertamente izquierdista. El obrero es el eje central, a la izquierda se crítica al mundo capitalista, y a la derecha se presenta una visión muy idealizada del mundo socialista: Lenin encabeza la unión de la clase obrera. Marx, Engels, Trotsky y Bertram D. Wolfe hacen un llamado a la cohesión del proletariado mundial.
En uno de los detalles de este mural se aprecia la figura de León Trotsky que en un principio fue amigo de Diego Rivera y acogido en su casa por la persecución de Stalin, aunque más tarde sus relaciones se enturbiarían. 
El otro de los murales de Diego Rivera esta dedicado al Carnaval, concretamente inspirado en el carnaval de Huejotzingo, consta de cuatro paneles transportables, que Rivera pintó en 1936 para decorar un hotel. Igual que como con el anterior, era una obra polémica, política y no se colgó en el Palacio hasta el año 1963. 
Diego Rivera "Carnaval de la vida mexicana", 1936
El otro muralista, rival político y artístico de Diego Rivera, fue Siqueiros, de él son otros murales que conviven en el Palacio. El panel central, cuyo título original era "México por la democracia y la independencia", representa a la humanidad libre mediante una figura que fusiona rasgos femeninos y masculinos; de sus muñecas cuelgan grilletes y su cabeza está coronada por un gorro frigio, símbolo de los ideales de la revolución francesa. Fue pintada para conmemorar la victoria de los aliados sobre el Eje Berlín-Roma-Tokio en 1945, Siqueiros añadió otros dos tableros. Así configuró el tríptico hoy conocido como "Nueva democracia".
David Alfaro Siqueiros "Nueva democracia", 1944
Además del anterior hay una serie de murales posteriores de Siqueiros dedicados a Cuauhtémoc, una narración sobre la conquista de México y a la lucha de los pueblos "débiles". El "Tormento de Cuauhtémoc" capta el momento en que el gobernante mexica es sometido a tortura para que revele el lugar donde se ocultan los tesoros de Tenochtitlan.
David Alfaro Ziqueiros "Tormento de Cuauhtémoc", 1945

Cuauhtémoc soporta el suplicio pero Tetlepanquetzal, señor de Tlacopan llora a su lado. Entre el grupo de soldados españoles con armadura se oculta el rostro indígena de la Malinche, esclava de origen noble entregada a Cortés como traductora.
José Clemente Orozco "La Katharsis", 1934
Además de Siqueiros hay otros pintores menos conocidos como Orozco (arriba) o González Camarena (abajo), al menos para mi, que no los conocía. La obra de arriba "La Katharsis" es una alegoría sobre la guerra y es, a su vez, una crítica a la sociedad de masas. Orozco denuncia los peligros del desarrollo tecnológico, la anarquía general y la degradación social. 
González Camarena quiso recrear un anterior mural del Banco de México, retirado y destruido después del sismo de 1957, que plasma una interpretación plástica de la historia de México. Abajo el mural "Liberación".
Jorge González Camarena "Liberación", 1963
Bueno y esto es todo, espero les haya interesado, quizás una visita a este Palacio se debería combinar con la asistencia a un acto musical o teatral, pero nosotros no lo hicimos, al menos en nuestra primera visita a México, seguro que habrá tiempo para otras. Saludos viajeros.
+Info Web oficial del Palacio de Bellas Artes.

3 comentarios:

Vero dijo...

No conozco Mexico! Pero tengo muchas ganas! Me han encantado los murales. Buen post!

Mar Vara dijo...

Al comenzar a leer, mi pensamiento me llevó a visualizar un museo de pintura del estilo del Museo del Prado, pero veo que es mucho más que eso. Lo de los funerales que se han celebrado allí me ha llamado la atención.
Sin duda, merece la pena una visita, aunque sólo sea por ver el edificio, se le ve grandioso.
Saludos.

Aitor (cometeelmundo.net) dijo...

Me he quedado boquiabierto con los murales. Son una pasada y estan llenos de color!

Un saludo!

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