Ir al contenido principal

Alquézar

Alquézar, en aragonés Alquezra, en la margen derecha del río Vero, en su último cañón, al pie de las sierras de Balcez y Olsón, ocupa una parte del parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara

Alquézar es un pueblo precioso pero desgraciadamente turistificado, no es un pueblo vivo. Suele pasar con muchos (no todos) los municipios que conforman ese club de los «Pueblos más bonitos de España». A pesar de eso tiene, como digo, su encanto y además tiene una colegiata que merece mucho la pena y de la que hablaremos en esta entrada. Alquézar superó el millar de habitantes en el siglo XIX y hoy sólo tiene unos trescientos, la mayoría dedicados al turismo, poco queda del pueblo que se dedicaba a la agricultura de secano. Se encuentra, no lo he dicho todavía, en la provincia de Huesca, cerca de Barbastro, en la comarca del famoso vino de Somontano. Si no fuera por la presencia masiva de foráneos, Alquézar sería uno de esos pueblos donde la historia parecería seguir viva entre sus calles de piedra, pero claro cuando vas viendo señales de apartamentos turísticos, más bares que personas, tiendas de recuerdos..., entonces te das cuenta de que estás en una especie de parque temático.

Un poco de Historia


Un castillo con tres torres es el escudo de Alquézar.

El origen de la Villa de Alquézar se remonta al dominio árabe

Su topónimo Al-Qasr Banu Jalaf significa castillo de los descendientes de Jalaf. Su nombre, por tanto, tiene origen árabe y probablemente deriva de alcázar, palabra que hacía referencia a una fortaleza, algo que encaja perfectamente con el impresionante castillo que domina la villa desde hace más de mil años. En el siglo IX, los musulmanes construyeron aquí una fortaleza estratégica para proteger la zona de Barbastro frente a los reinos cristianos del norte. Con el avance de la Reconquista, Sancho Ramírez conquistó la villa y le concedió fueros y privilegios, convirtiendo a Alquézar en un enclave importante dentro del Reino de Aragón.

Fotos de principios del siglo XX, del libro Alquézar, de la Diputación de Huesca

Con el paso de los siglos, el pueblo fue creciendo alrededor de la espectacular Colegiata de Santa María la Mayor, uno de los grandes tesoros monumentales de Aragón, levantada sobre la antigua fortaleza musulmana. Desde sus miradores se abren impresionantes vistas sobre el valle del río Vero, un paisaje que mezcla naturaleza, historia y arquitectura medieval.

Vistas del valle desde la Colegiata de Alquézar

Casco antiguo de Alquézar

Hoy, Alquézar conserva intacto gran parte del patrimonio histórico. Su casco antiguo fue declarado conjunto histórico-artístico y la colegiata está reconocida como Monumento Histórico-Artístico Nacional, convirtiendo a esta villa en uno de los destinos más visitados de la provincia de Huesca. Abajo un paseo por el pueblo en algunas fotografías que hice...








Iglesia parroquial de San Miguel Arcángel

Aunque estaba cerrada pero pudimos admirar en uno de los extremos del pueblo esta iglesia parroquial 

Aquí hubo antes, según he consultado en la web de turismo del ayuntamiento, un templo anterior, que fue derribado. Este es de finales del siglo XVII. Es un edificio barroco pero bastante sobrio. Del interior no puedo decir nada. Al parecer la totalidad de los retablos fueron destruidos en la Guerra Civil. Tan sólo pudo conservarse la parte superior del gran retablo mayor de estilo barroco.

Colegiata de Santa María la Mayor

La Colegiata de Santa María la Mayor nació como una fortaleza musulmana construida en el siglo IX para frenar el avance cristiano en la zona. Tras la conquista de Alquézar por Sancho Ramírez en el siglo XI, el castillo perdió poco a poco su función militar y se transformó en un importante centro religioso.

En esta toma se ve la colegiata junto con las murallas del castillo

Sobre aquella antigua fortaleza se levantó una colegiata románica y, siglos después, el espectacular templo tardogótico que puede visitarse hoy. Del edificio original todavía se conservan el atrio y varios capiteles románicos con escenas bíblicas talladas en piedra, auténticas joyas del arte medieval.

El conjunto se completó con un hermoso claustro gótico decorado con pinturas murales y, ya en el siglo XVI, con la actual iglesia diseñada por Juan de Segura. En su interior destaca el gran retablo mayor, una magnífica obra de madera dorada que mezcla el estilo renacentista y barroco.


Subida a la colegiata, se encuentra sobre una peña rojiza de gran belleza, situado en un extremo de la población. La rampa escalonada que vemos en las fotografías de arriba, está defendida por una doble muralla almenada y tres torreones.

Esta larga muralla, en forma de línea quebrada, la protege en los lados sur y oeste; en los otros dos lados hay unos espectaculares acantilados que hacen que no se pueda alcanzar y en cuyo fondo fluye el río Vero


Cuando vamos subiendo nos encontramos con una puerta gótica estrecha, coronada por bajorrelieve rematado por dosel con las imágenes de las santas mozárabes Nunilo y Alodia.


La fachada de acceso se remata con arquería bajo el alero, la puerta ojival sirve de acceso a la zona inferior del claustro y a la visita (de pago) a la colegiata. El claustro destaca por su original planta trapezoidal, una forma poco habitual que también aparece en monumentos medievales como el Monasterio de Santo Domingo de Silos o la Catedral de Girona. Este diseño no respondía solo a motivos estéticos, sino a la necesidad de adaptar la construcción al espacio disponible.

También son singulares sus arcos dobles, levantados sin clave central y formados por dovelas continuas, una técnica ya utilizada por los visigodos siglos antes; todo ello convierte al claustro en una pequeña joya de la arquitectura medieval



Arriba y abajo: Detalles de algunos de los capiteles románicos del siglo XVI que aún permanecen.

En este capitel se describe de una forma un tanto original la creación de Adán: Dios (si se fijan) tiene tres cabezas, una forma de representar la Trinidad; hay cuatro ángeles invertidos

El claustro románico tiene forma de planta trapezoidal, las paredes decoradas en estilo gótico y con bóvedas de crucería; arriba y abajo: fotos de estas pinturas de los siglos XV y XVI



En esta imagen se pueden apreciar la colocación de todas estas pinturas

Hay un segundo piso en ladrillo rematados en arco de medio punto

La iglesia primitiva (1099) se derribó a excepción del muro meridional, que aún se conserva.  El claustro es románico pero la iglesia es de estilo gótico tardío de la primera mitad del siglo XVI, obra del arquitecto Juan de Segura, que por aquella época estaba dirigiendo las obras de la catedral de Barbastro.

Retablo mayor, de madera dorada y policromada, realizado en estilo de transición del renacimiento al barroco, está dedicado a la Asunción de la Virgen María; es obra del taller zaragozano de Juan de Moreto


Una especie de museo, pequeño pero interesante, se encuentra en la parte superior de la galería norte del claustro, con un par de retablos góticos y varias pinturas sobre lienzo. Abajo unas fotografías...


Retablo gótico de Santa Quiteria, obra del pintor Juan de la Abadía "el Viejo", uno de los principales exponentes de la pintura gótica aragonesa de la segunda mitad del siglo XV

Capilla de Nuestra Señora de las Nieves

La sencilla fachada de la capilla de Nuestra Señora de las Nieves responde a modelos muy populares del siglo XVI. La utilización de la piedra en toda su extensión, incluso en los sencillos canetes sobre los que se asienta la cornisa y la espadaña sobre el tejado, son los únicos elementos que la distinguen del resto de las viviendas. Se accede al interior por medio de una gran portada en arco de medio punto. Su planta es muy alargada e irregular debido a que la capilla ocupó el espacio disponible entre las dos casas laterales. La nave, de reducidas dimensiones, se cubre con bonitas bóvedas de crucería, un sistema de cubierta típicamente gótico.


Cueva Palomera (Arte rupestre)

El arte rupestre prehistórico se ha conservado en los abrigos de Vinamala, Malfora, Chimiachas, la Payuala y especialmente en la cueva Palomera

Todos estos enclaves forman parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1998. Hay más de setenta abrigos con pinturas rupestres. La Cueva Palomera tiene 45 metros de boca en la orilla izquierda del barranco de la Fuente. Se supone que aquí habitaban pueblos del Neolítico y la Edad del Bronce.


Mirador y pasarelas del Vero

Mirador del Vero
El río Vero nace fuera de las estribaciones orientales del parque natural de la sierra de Guara, de la confluencia del barranco de la Cereosa con el barranco Viñaza

En sus primeros kilómetros el Vero y sus afluentes describen unos impresionantes cañones calcáreos, que constituyen unos de los más representativos fenómenos kársticos del parque natural de la Sierra y Cañones de Guara. Puedes desde Alquézar recorrer lo que se llaman las pasarelas del Vero, abajo os dejo un enlace por si queréis contratar el paseo (6€, 2026). Es un sendero de montaña circular de tres kilómetros de longitud y 175 metros de desnivel total. Yo no lo hice, pero me dijeron que tiene dificultad media.


¡Y esto es todo desde Alquézar!
Hasta la próxima entrada !!

Comentarios