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Monasterio de Santo Domingo de Silos

Sin duda lo más lo más espectacular del Monasterio de Silos son los 64 capiteles del claustro bajo

El Monasterio de Santo Domingo de Silos, que antes se llamaba de San Sebastián, es hoy una abadía benedictina perteneciente al municipio del mismo nombre, en el valle de Tabladillo, un pequeño valle de la gran meseta castellana en la provincia de Burgos. Podemos decir que su claustro es quizás la obra más importante en España del arte románico. Al menos yo, les puedo confesar, que me quedé asombrado con cada una de las esculturas de esos capiteles, de los cuales le voy a dejar fotografías para que las vean, si es que no lo han visitado, que se lo recomiendo. El primer documento conservado del Archivo de Silos data del año 954.



El monasterio ha pasado por muchas etapas, de algunas de las cuales no queda nada, como su época visigótica, antes de la llegada de los árabes a España. En el siglo X resurge como ave fenix gracias al gobierno de Fernán González en Castilla con la llegada de nuevo de la comunidad monástica al monasterio. Las razias de Almanzor vuelven a dejarlo en mal estado y es en el año 1041 cuando Domingo, prior del monasterio de San Millán de la Cogolla, se refugia en Castilla huyendo del rey de Navarra, y es por el rey Fernando I de León. Este le pide que reactive la actividad antigua del monasterio bajo la advocación de San Sebastián. El abad erigió la iglesia románica y a la muerte de este, como santo, el monasterio tomó su nombre y pasó a denominarse Santo Domingo de Silos.


Detalle del sepulcro del abad Domingo de Silos del siglo XIV, con una laude sepulcral apoyada en tres leones con la efigie pontifical del santo

Ya mucho más tarde, en el siglo XVIII se amplían los espacios del monasterio, sobre todo de la iglesia. Desgraciadamente se derribó el templo románico para sustituirlo por el actual. Queda sólo el ala sur del transepto y la Puerta de las Vírgenes que abre al claustro. Afortunadamente se quedaron sin dinero y por eso se salvó el claustro que también estuvieron a punto de derribar. Ya en el siglo XIX con la famosa desamortización de Mendizábal se produjo el expolio de parte de sus tesoros. Finalmente a finales del año 1880 unos monjes benedictinos llegados de la abadía francesa de Ligugé, dirigidos por el monje Ildelfonso Guépin le volvieron a dar vida y se pudo salvar este importante patrimonio artístico que es el Monasterio de Santo Domingo de Silos.



La parte nueva comprende la Iglesia de San Sebastián construida entre 1751 y 1792, obra impulsada por Fray Simón de Lejalde y realizada por Pedro Machuca, sobre planos de el arquitecto Ventura Rodríguez en un estilo barroco tardío y principios del neoclasicismo. Evidentemente no levanta grandes pasiones si lo comparamos con el claustro, especialmente para los amantes de nuestro románico español.

Pero volvamos al románico, acerquémonos a la joya de la corona: el claustro...

El Claustro de Silos

Los temas de los capiteles son diferentes: escenas bíblicas, animales quiméricos, grifos, leones, arpías, centauros, aves fabulosas y toda clase de elementos vegetales
Hay dos fases de ejecución: primero las galerías norte y este y años más tarde la sur y oeste, con estilos diferentes que responden a dos maestros distintos
Cada capital tiene detalles que hacen del claustro una joya inigualable

Como se ve en las primeras fotos, el claustro tiene doble planta, aunque es la inferior la más antigua y la que se visita por su espectacularidad. No es un cuadrado porque es algo desigual, pero casi. Los lados norte y sur constan de dieciséis arcos, mientras que los otros tienen dos menos. Los arcos son de medio punto y sobre están los capiteles con columnas dobles. El claustro inferior data de la segunda mitad del siglo XI y primera del XII, mientras que el claustro superior se construyó en los últimos años de ese mismo siglo. Pero, como he dicho al principio, lo más destacable es la colección de capiteles del claustro bajo y los relieves que ornamentan las caras interiores de las cuatro pilastras que forman los ángulos de la galería. Abajo algunos de ellos...

La duda de Santo Tomás
Los discípulos de Emaús
La anunciación a María, del segundo maestro, muy al estilo gallego de Santiago de Compostela
Escena del Santo Entierro y Resurrección con la tapa del sarcófago separando las dos escenas; las Tres Marías arriba ante el sepulcro vacío, en el centro, José de Arimatea coloca el cuerpo de Cristo
El descendimiento
Virgen de Marzo, de tradición románica del último tercio del XIII, aún se conserva algo de su policromía
Artesonado original del techo de los pasillos del claustro: un alfarje mudéjar fabricado tras el incendio que en 1384 destruyó la primitiva cubierta del mismo con motivos de estilo gótico lineal
La Puerta de las Vírgenes, que comunica el claustro con la iglesia (del primitivo templo románico)

El museo

La imagen de Santa Ana, la Virgen y el Niño, de finales del siglo XIV, hecha en piedra policromada.

En el monasterio se guardan importantes piezas de arte que se salvaron de la desamortización, tanto de pintura como escultura o de orfebrería. Se haya en una antigua sala medieval.

Tímpano románico del siglo XII

El tímpano de arriba fue descubierto en 1964 procede de una de las puertas de la iglesia románica desaparecida al construir la neoclásica. En el tímpano tenemos el Nacimiento, Presentación y Adoración de los Reyes. La altura es de 1,44 y la anchura de 2,93 m, aproximadamente. Abajo cabe destacar también una custodia procesional de siglo XVI, el cáliz que utilizaba Santo Domingo de Silos del siglo XI.

Panorámica de la sala del museo

La botica

Los monjes, como creadores de cultura y servidores de sus hermanos los hombres, gestionaron en la Edad Media un hospital y una leprosería. De esta forma se familiarizaron con la botánica. La botica se creó en 1705 y disponía de su propio jardín botánico, de un laboratorio farmacéutico.

Aquí se guardan varios centenares de tarros de loza utilizados para productos medicinales
Anaqueles, con sus tarros así como los hornos, retortas, alambiques y demás instrumentos de cocimiento y alquitaramiento de sustancias que guarda este viejo recinto de memoria histórica y cultura de siglos
Aquí se aprecian otros tubos y vasijas de vidrio, así como instrumentos para las pócimas de la botica
Hay una biblioteca especializada, con unos 400 volúmenes editados entre los siglos XVI a XIX


El monasterio debe la recuperación de una gran parte de su antigua botica a Juan de Aguirre y Achútegui, quien la compró a Octavio Castrillo en 1927 y la regaló a la Abadía cuando todo estaba ultimado ya para ser vendida y trasladada al extranjero. Entre los años 1957 y 1967, el monasterio recuperó tres lotes de anaqueles, tarros y cajonería, hasta integrar la totalidad del conjunto que se aprecia en la actualidad.

El ciprés de Silos y Gerardo Diego



Tiene más 130 años y supera los 30 metros de altura. En una visita al monasterio, el poeta Gerardo Diego compuso es soneto "El ciprés de Silos", considerado como uno de los mejores sonetos de la literatura española, se los dejo abajo...

  • Enhiesto surtidor de sombra y sueño
  • que acongojas el cielo con tu lanza.
  • Chorro que a las estrellas casi alcanza
  • devanado a sí mismo en loco empeño.
  • Mástil de soledad, prodigio isleño;
  • flecha de fe, saeta de esperanza.
  • Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
  • peregrina al azar, mi alma sin dueño.
  • Cuando te vi, señero, dulce firme,
  • qué ansiedades sentí de diluirme
  • y ascender como tú, vuelto cristales,
  • como tú, negra torre de arduos filos,
  • ejemplo de delirios verticales,
  • mudo ciprés en el fervor de Silos.

    Gerardo Diego. Versos humanos.

El santanderino Gerardo Diego llegó al monasterio el 3 de julio de 1924 y pernoctó allí, en la hospedería, y al día siguiente, antes de seguir camino hacia Madrid, dejó escrito el poema en el libro de firmas del cenobio. Se trata de un ciprés que está en el jardín del claustro. Ya en el siglo X se escribieron aquí las Glosas Silenses (aunque expoliadas por los ingleses, están en el Museo Británico), junto con las Glosas Emilianenses de San Millán de la Cogolla, constituyen las primeras voces romances que se conservan por escrito. A este monasterio también está muy relacionado el poeta Gonzalo de Berceo.

+Info:

El monasterio tiene una hospedería, 50€ pensión completa, en ella puedes alejarte del mundanal ruido. Tienes más información 👉 aquí. "La comunidad benedictina de Silos abre sus puertas y su corazón a todos los hombres que buscan encontrarse con Dios...", así reza en su web.

Hasta la próxima viajeros !!



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