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Sabugal y su castillo

Castelo das Cinco Quinas

En mi viaje a «La Raya» de esta primavera, visité Sabugal, en la cuenca del río Côa, una localidad de la Beira Alta, de poco más de dos mil habitantes. Tan fronteriza que incluso fue durante unos años, no muchos, del Reino de León. Me llama la atención en este pueblo el homenaje a los gatos, en monumentos y poemas escritos en las calles. Tiene un clima montañoso, muy frío en invierno y muy caluroso en verano. De todos los lugares a visitar en la villa, destaca como protagonista principal su castillo, aunque también hay un museo, el Museu do Sabugal, en un edificio del siglo XIX dedicado a la historia del municipio, aunque reconozco que no lo visité porque fue una visita rápida ya que ese mismo día queríamos ver Belmonte y Sortelha. Como muchas de las ciudades de la región se utilizan sus recursos fluviales como esparcimiento, ya sea cuando hay un pantano o un río, en este caso es el Côa con su playa fluvial además de que tiene un agradable paseo.



Pasamos por la Torre sineira y Porta da Vila, que es la única puerta que sigue en pie de la muralla construida por Alfonso IX de León y está reforzada con un campanario de planta cuadrada. Hoy es uno de los símbolos de Sabugal y el lugar donde está ubicado el reloj más significativo de la ciudad. Al cruzar su casco histórico te encuentra con antiguas casas señoriales, como la Casa dos Britos del siglo XVII, se llama así por su dueño, don Brito Távora Silva. Del palacete original sólo se conserva la fotogénica fachada compuesta por un pórtico de columnas jónicas y una escalinata semicircular. Las Iglesias Matriz y de la Misericordia son el mejor ejemplo del patrimonio religioso de Sabugal, la Matriz o de São João, de estilo barroco y la de la Misericordia, románica del siglo XIII, pero reconstruida en el siglo XVII.

Torre sineira
Porta da Vila

Castelo das Cinco Quinas

La ciudad reconoce su castillo en los azulejos de las casas

La alegría a los leoneses le duró poco, antes de finalizar el siglo, en 1296 volvía a manos de Don Dinis de Portugal. Su posesión definitiva para Portugal quedó asegurada por el Tratado de Alcañices en 1297. Ante el miedo a volver a perder la región, los portugueses levantaron castillos a doquier, o se dedicaron a mejorarlo como es este el caso, el Castillo de Sabugal. Se ampliaron y renovaron las defensas y se reforzaron las murallas, flanqueadas por dos grandes torres presididas por una alta torre del homenaje. También se hizo una política por parte de Portugal de atraer a los colonos a la zona.

En siglos posteriores hubo obras de mejora y de modernización de su estructura, construyéndose posteriormente la llamada Torre del Reloj. En la Guerra de la Independencia, el castillo albergó tropas inglesas y portuguesas que combatían a las napoleónicas. A finales de la misma, su estructura fue desguarnecida, el abandono llevó a que se convirtiera su plaza de armas como cementerio hasta el año 1927. Además se produjo, como en tantos castillos, la utilización de las piedras de los muros para reutilizarlas en otras construcciones y la iglesia del castillo, Nossa Senhora do Castelo, fue demolida. Hasta que a finales del siglo XX y principios del XXI se le dio importancia al patrimonio y se comenzó una campaña de restauración.

El Castillo de Sabugal o Castelo das Cinco Quinas por la forma de su torre del homenaje es una de las mayores atracciones de la ciudad y catalogado por el Estado como Monumento Nacional

Se eleva sobre el pueblo de Sabugal en una pequeña meseta de la sierra de la Malcata. En épocas de conflictos con leoneses o castellanos, servía para controlar el cruce del río Côa. Aquí, donde se levanta el castillo estuvo precisamente el primer asentamiento humano en la Prehistoria. Los romanos también usaron la posición estratégica para establecer aquí un punto defensivo y de seguridad de la calzadas que cruzaba el Côa. Como en toda Portugal, después vinieron los pueblos germánicos, musulmanes, y finalmente el recién creado reino de Portugal con Don Afonso Henriques en el año 1160. Aunque luego los leoneses se lo arrebataron treinta años después. Alfonso IX de León creó el Ayuntamiento de Sabugal, habiéndose fundado la villa hacia 1224.


El castillo tiene planta cuadrangular. Los muros con almenas, son de estructura mixta de sillería de granito y mampostería de esquisto; hay tres sólidas torretas en las esquinas, y por una cuarta, situada en el centro de la muralla. La Torre del Homenaje es de planta pentagonal, con un balcón almenado que custodia la entrada principal al patio de armas.

Pelourinho de Sabugal


El milagro de las rosas en Sabugal
  
Santa Isabel de Portugal, por Francisco de Zurbarán (Museo del Prado)

Cuenta la tradición que fue en la plaza del Castillo de Sabugal donde tuvo lugar el famoso milagro de las rosas, con la reina Santa Isabel y el rey Don Dinis como protagonistas. Este «milagro de las rosas» se presenta en varias hagiografías y leyendas con diferentes personajes. Uno es Santa Isabel de Portugal, que fuera Doña Isabel de Aragón, mujer muy devota desde la niñez, madre y regente de Alfonso XI de Castilla. La reina dedicó parte de su tiempo libre a atender a los enfermos, ancianos y mendigos, para los que ella misma confeccionaba ropa. Durante su reinado ordenó construir hospitales, escuelas gratuitas y refugios para huérfanos. En diversas ocasiones se trasladó hasta el campo de batalla para acabar con las disputas entre su marido y su hijo. La leyenda dice que se colocaba entre los dos y rezaba para que la pelea finalizara. Bueno es una anecdota, leyenda, ¿milagro?..., este de las rosas que ocurrió en Sabugal.

Y esto es todo desde otra entrada de Portugal, un país para visitar y descubrir.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola, Paco. No conozco esta zona, ni su castillo. Siempre apetece viajar a Portugal. Voy anotarlo.
Saludos
CarmeLa
Anónimo ha dicho que…
Qué bonito es Portugal !!