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Turckheim, en la Alsacia

Ayuntamiento de Turckheim, residencia renacentista por excelencia, justo al lado del Hotel des Deux Clés, una antigua posada ricamente esculpida, al fondo el campanario de la Iglesia de Santa Ana

Seguimos con el recorrido de los pueblos de Alsacia. Hoy retomamos ese hilo con la Ville Impériale de Turckheim (Reichsstadt Türckheim), fue una ciudad imperial del Sacro Imperio Romano Germánico entre 1312 y 1679, aunque se menciona por primera vez en el siglo VIII. Tras depender de la abadía de Munster y del señorío de Haut-Landsberg, obtuvo en 1312 una carta de libertades del emperador Enrique VII que la convirtió en Ciudad Imperial, con derecho a fortificarse, celebrar mercado y gobernarse con autonomía dentro del Imperio.

Grabado de Johann Daniel Schoepflin (1761) - © Institut national d'histoire de l'art

Desde 1354 formó parte de la Decápolis, la alianza de ciudades imperiales alsacianas, una alianza formada en 1354 entre diez ciudades imperiales del Sacro Imperio Romano Germánico, es decir, ciudades-estado directamente bajo la autoridad del emperador, junto con: Haguenau, Colmar, Wissembourg, Obernai, Kaysersberg, Rosheim, Munster, Sélestat y Mulhouse, a las que se unió Seltz y Landau.

Turckheim desarrolló una economía basada en la artesanía y el comercio del vino. A lo largo de la Edad Media vivió tensiones con los antiguos señores, resueltas definitivamente a finales del siglo XV, y permaneció fiel al catolicismo durante la Reforma.

Escudo de Turckheim de siglo XIII, inspirado en la puerta del caballero Wetzel de Bicksberg 

En el siglo XVII la ciudad sufrió ocupaciones militares durante la Guerra de los Treinta Años y la guerra franco-holandesa. Tras la violenta batalla de Turckheim en 1675, su independencia terminó con el Tratado de Nimega de 1679, que incorporó la ciudad a Francia, manteniéndose sus instituciones hasta la Revolución Francesa.

Qué ver en Turckheim

Nosotros aparcamos en la Place de la Republique que es una zona donde, de momento, es gratuito aparcar y está justo al lado de la Porte de France. Es una puerta con una torre que data del siglo XIV, que nos da paso a nuestra visita. Se llega fácilmente desde Colmar, que era nuestar ciudad base para visitar la región de la Alsacia. No es que Turckheim sea una ciudad con un patrimonio arquitectónico impresionante pero sí que es una ciudad digna de visitar y perderse por sus calles que conservan las típicas casas de la región, y muy parecidas a las alemanas, de hecho esta zona fue parte del Sacro Imperio Germánico, como hemos dicho anteriormente.

Hay tres puertas que aún se conservan de la antigua muralla de la ciudad; la de arriba es la Puerta de Francia, las otras dos son: la de Munster y la de Brand
Estas puertas dan acceso al centro histórico de Turckheim
Hay dos plazas importantes, la de la iglesia y la del ayuntamiento
Encontrarás muchos lugares para comer y también hay algunos hoteles pequeños
Turckheim es una ciudad que recibe todos los años numerosos miles de turistas venidos desde Francia y la vecina Alemania, además de todas partes del Mundo
La ciudad conserva el carácter pintoresco de todos los pueblos de Alsacia
En la Place Turenne hay una estatua de la Virgen con el Niño, detrás la Oficina de Turismo

Turckheim se encuentra en el Camino de Santiago. La ruta entra en la ciudad por la Puerta de Brand; lo indica una piedra que se encuentra en el muro que rodea el antiguo presbiterio, y en la Iglesia de Santa Ana hay una hermosa pintura de Santiago. A lo largo de la Rue du Conseil y la Grand Rue, y hasta la salida por la Puerta de Munster, hay tachuelas de latón incrustadas en los adoquines que marcan la ruta de los peregrinos.


... y seguimos paseando por Turckheim mirando a lado y lado de sus calles.



Es una de las pocas ciudades de Francia donde aún existe un sereno, aunque sea como cosa típica y folclórica; hace sus rondas para conmemorar una costumbre que proviene del siglo XIII, cuando aún existía un sereno para prevenir incendios
Como toda Alsacia, sufrirá los estragos de la Guerra de los Treinta Años, no tendrá tiempo de recuperarse, y las consecuencias de la famosa Batalla de Turckheim serán desastrosas

Iglesia de Santa Ana

En un documento fechado en 898 se menciona a un tal Hérimont que dona al abad Engelfried, de la abadía benedictina de Munster, en el valle de Saint Grégoire, todos sus bienes situados en Turingia para una primitiva iglesia. Luego, en la segunda mitad del siglo XII, este edificio, bastante desconocido, fue reemplazado por una estructura románica. Los dos mil habitantes de Turckheim hicieron donaciones para financiar su construcción. Contaba con tres altares: el altar mayor, el altar de Santiago y el altar de San Juan Bautista, adornados con esculturas y un tabernáculo, que han desaparecido desde entonces. De aquella época sólo queda el campanario, datado en 1190. La nave, tras siete siglos de servicio, fue sustituida entre 1837 y 1839 por un edificio de estilo neoclásico.

La Église Sainte-Anne de Turckheim es el templo más importante


El órgano es de Johann Andreas Silbermann-Kern (1755), y fue construido inicialmente para la abadía cisterciense de Pairis (Orbey). Cuando se instaló en la iglesia de Turckheim, se amplió añadiendo el recitado, obra del organero Callinet. Tras el incendio de la iglesia la noche del 5 de julio de 1978, sufrió graves daños; fue restaurado en 1983. La caja original de Silbermann se pudo restaurar.


En 1652, a instancias del párroco, se decidió adoptar a Santa Ana, madre de la Virgen María, como patrona. Esta elección se debió a que la festividad popular se celebraba a finales de julio, y la elección del día de Santa Ana (26 de julio) restableció su carácter religioso original. Algunos vestigios como capiteles románicos, la base de la antigua techumbre y algunos restos de bóvedas de crucería nos recuerdan la antigua edificación románica.

Y esto es todo, viajeros, ¡hasta la próxima!

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