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Mar de Aral

El famoso cementerio de barcos del Mar de Aral

En mi viaje a Uzbekistán me sorprendió mucho el paisaje distópico del Mar de Aral. Fue una de las grandes sorpresas de este maravilloso país. Viajamos desde Moynaq para ver el famoso cementerio de barcos y el impacto del desierto (Se puede también acceder desde Kazajstán). Por cierto el lugar se encuentra en la república autónoma de Karakalpakistán, que aunque permanece unida a Uzbekistan goza de mucha autonomía y tiene constitucionalmente reconocido el derecho a independizarse del Estado uzbeko.. Fue brutal, pero, ¿cómo se llegó a este desastre natural? Eso os lo contaré en esta entrada del blog. Pasen y vean...

Moynac es una pequeña ciudad del noroeste de Uzbekistán ubicada en la república autónoma de Karakalpakia; inicialmente era una ciudad portuaria a orillas del mar de Aral hoy ya el mar ni se ve
El paisaje es cada vez más árido... 

Se recomienda llevar mascarilla o un pañuelo por si surge una tormenta de arena, yo al menos tuve suerte pero por si acaso llévalo, y gafas de sol y colirio. Estas tormentas levantan arena fina cargada de sal y pesticidas tóxicos heredados de la era soviética. Intenta no ir en verano o invierno, con temperaturas extremas en cada caso. Yo fui a finales de septiembre, también es recomendable en primavera (abril-mayo).

La carretera en general está bien, aunque hay zonas en mal estado
Seguimos avanzando desde Moynak y llegamos a un curioso faro o quizás una torreta de lo que sería un puerto del Mar de Aral, ahora está pintarrajeado y abandonado, dando una imagen un poco aterradora

Ya allí nos encontramos con el Centro de Interpretación del Mar de Aral.

El dramático retroceso del Mar de Aral

El Mar de Aral pasó de ser el cuarto lago más grande del mundo a convertirse en uno de los desiertos más hostiles y simbólicos del planeta. En la década de 1960, este inmenso cuerpo de agua dulce en Asia Central abarcaba casi 68.000 kilómetros cuadrados y albergaba una próspera industria pesquera que sustentaba a decenas de miles de personas. Sin embargo, el afán de la Unión Soviética (recordamos que Uzbekistán era parte de la URSS) por convertir la región en el mayor productor mundial de algodón llevó al desvío masivo de sus dos principales ríos tributarios (el Amu Daria y el Sir Daria) para el riego de cultivos. Privado de su fuente natural de alimentación, el mar comenzó a evaporarse de forma dramática a lo largo de las siguientes cuatro décadas.

Fotos antiguas del esplendor del Mar de Aral que se pueden ver en el centro de interpretación.









Hoy en día, el Mar de Aral ha perdido más del 90% de su volumen original y sus antiguos puertos han quedado varados a cientos de kilómetros del agua restante, transformados en pueblos fantasma y en un nuevo desierto conocido como Aralkum. Las aguas restantes se dividieron en dos porciones: mientras que en el sector norte (Kazajistán) una presa construida en 2005 ha permitido una modesta recuperación ecológica y pesquera, el sector sur (Uzbekistán) se encuentra casi extinto. Este destino se ha convertido en el centro de un particular turismo de concienciación ambiental, con un paisaje desolado de enormes barcos pesqueros oxidándose en mitad del que fuera su lecho marino, hoy totalmente seco, como un recordatorio contundente de la capacidad destructiva del ser humano.

Muestras de lo que fue la industria conservera del Mar de Aral

Cementerio de barcos







Y esto es todo, desde el cementerio de barcos del Mar de Aral, un dantesco lugar donde te das cuenta que el mayor depredador del planeta es el propio hombre

Hasta la próxima, viajeros !!


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