Ucrania: Diario del Viaje

Escudo de Ucrania
Este viaje no es un viaje cualquiera, es el viaje de nuestra Memoria Histórica. Empezamos a prepararlo desde el año pasado, el Facebook y el correo electrónico nos permitió entrar en contacto más rápido con nuestros familiares en Dniepropetrovsk, con Sergio, sobre todo. Y así se fue fraguando el viaje más emotivo, el que hemos realizado a la tumba de nuestro abuelo, al que le perdimos la pista en una Guerra injusta que nos dividió a los españoles en buenos, malos, rojos, azules, nacionales, republicanos,... Ahora mi padre, con casi 80 años va a ver, al menos, la tumba de su padre y sobre todo la familia que allí dejó. Y esta es la crónica del viaje. Vendrán más post, más turísticos, pero este primero es la crónica sentimental del mismo.

31 de Julio 2010
Se abre el telón, a través de un solitario y lánguido correo electrónico nos enteramos que el vuelo inicial ha sido cancelado. Tedias y largas conversaciones telefónicas nos “arreglan” una solución para poder volar: salir en el vuelo del día siguiente y hacer un recorrido por Madrid… ¡y Niza!

3 de Agosto
Escribo esto después de facturar las maletas a Kiev pero con la duda de si llegarán ellas, nosotros o ambos. No llevamos aún las tarjetas de embarque de Niza a Kiev, sólo las de Sevilla-Madrid y Madrid-Niza, bueno…

(23h) Escribo desde el avión. Ha sido toda una odisea en el aeropuerto de Niza. El avión de Madrid se ha retrasado y hemos llegado con la facturación cerrada. Pero el avión estaba ahí, ha sido angustioso, insistir, casi llorar para que nos dejaran embarcar. La burocracia y la paranoia de la seguridad aeroportuaria han añadido los condimentos para hacer de este episodio un momento realmente sufrido, con una situación que nos hubiera dejado en Niza sin maletas y sin posibilidad de llegar a ver nuestros familiares en el aeropuerto de Borispol.
Marta está agotada, Paqui también, como el resto, que ahora se dan cuenta de que sólo por nuestra insistencia numantina, ahora estamos volando en vez de estar “tirados” por Niza sin saber qué hacer. Pronto aterrizaremos en Ucrania, parece mentira. Estoy muy contento, esto es toda una aventura.

4 de Agosto
Desayunamos y escribo de nuevo, parece que ha pasado mucho tiempo. Nada más aterrizar a Borispol (29 km a Kiev) nos esperaban nuestros familiares. (Kiev tiene otro aeropuerto que es el de Zhuliany, pero solo se dedica a vuelos nacionales y de los países de la antigua órbita soviética). En dos coches nos desplazamos por la carretera a Dnipropetrovsk, ¡vaya viaje! Los cuatrocientos kilómetros en casi siete horas. No hay autovía entre dos de las ciudades más importantes de Ucrania, el firme está muy deteriorado. Es habitual parar cada cierto tiempo en el arcén, o algo parecido; los coches llevan un termo de café o un melón que se comparte. El calor que padecemos es anormal aquí, casi 30º por la noche y más de 40º a lo largo del día. Ya, casi a las 8 de la mañana, llegamos a la casa de campo (dacha, en ruso: дача) de Manuel, donde nos recibe Ina (diminutivo de Irina), su mujer y Tatiana la mujer de Sergio.

Carretera Kiev-Dnipropetrovsk-Nikopol
Tenemos preparado un desayuno ucraniano típico, con requesón y frutas del bosque de su propio jardín, blinis (en ruso: блин) con crema y una especie de leche condensada, frambuesas maceradas en azúcar, en fin… delicioso. Nos dan todo lo que tienen, son gente muy generosa.

Primer desayuno en Ucrania
Después del desayuno nos vamos a echarnos unas horitas de sueño. A las 11h ya estamos en planta y después de un pequeño almuerzo, una ducha y un chapuzón en la piscina de goma que nos tienen preparado entre el jardín y la huerta,… ¡más carretera!

Dnipropetrovsk conserva su cartel soviético a la entrada
Nos sorprende sin embargo que entre Dnipropetrovsk y Nikopol hay una autopista y la carretera es buena. Llegamos a Nikopol, que es una ciudad típica, típica, soviética: barriadas destartaladas, muy oscuras, grandes avenidas, muy amplias y con muchos árboles y monumentos militares a la Segunda Guerra Mundial, la llamada Guerra Patria, que aquí debió ser muy trágica. También hay un monumento a los caídos en Afganistán y cómo no, el monumento a Lenin.

Lenin no tiene flores como antes
La familia Piniella en Nikopol a 40ºC
Finalizamos nuestro primer periplo en Nikopol visitando las casas de Dimitri y de María, una hermana de mi padre que él todavía no conocía. Esta noche nos dividimos para dormir, a Paqui, a Marta y a mí nos toca la casa de Katia.

5 de Agosto
Fábrica donde trabajó mi abuelo en Nikopol
Por la mañana después de desayunar en casa de Katia nos fuimos en taxi a casa de Dimitri para encontrarnos con todo el grupo. Fuimos a cambiar euros por grivna (1 euro a 10,20 compra, 10,50 venta) y luego Dimitri nos tenía preparado un particular taxi (furgoneta) donde nos metimos los siete más Dimitri, Luda y Katia. Visitamos primero la fábrica donde trabajaba el abuelo donde siguen los símbolos de los medallones de Lenin, la hoz y el martillo, pero también los letreros de bancos y de las bebidas refrescantes “imperialistas”. Luego fuimos a la plaza central de Nikopol para hacer fotos al Ayuntamiento y a la estatua de Lenin, por aquello del recuerdo vintage. La siguiente parada en el río Dnieper, un mirador precioso si no fuera porque al frente del río está la central nuclear más grande de Europa en activo. Luego estuvimos en la zona vieja donde se erige el monumento al fundador de la ciudad, un jefe de cosacos, aunque la Historia de Nikopol esta ligada al Rus de Kiev, el antiguo estado ruso con capital en Kiev. Curiosamente Kiev ahora no pertenece a Rusia sino a otro estado, aunque realmente los ucranianos hablan en algunos lugares ruso y no ucraniano y se siguen sintiendo, al menos nuestros familiares, muy relacionados con “lo ruso”.

Tenemos tiempo para una cerveza en un lugar típicamente “occidental”, con letrero en español Café Montecristo. Los precios en estos sitios son caros para un ucraniano de sueldo medio-alto de 400 euros, pero relativamente baratos para nosotros. El siguiente paso fue visitar el cementerio y la lápida de mi abuelo. Éste, obviamente, fue un momento muy emotivo. Dejamos caer una bandera republicana sobre la tumba. Luda, además de dejar unas flores, rosas rojas, puso comida en las dos tumbas, la de mi abuelo y la de su mujer (una costumbre antigua, como en las tumbas egipcias). Y llegamos al final con el taxi a la casa de campo de Carmen, la hermana mayor rusa de mi padre, donde tuvimos un gran encuentro familiar con comida, baile, más vodka, más “pibo” (cerveza),…

Después de la fiesta, foto de familia
Manuel llegó por la tarde desde Dnipropetrovsk y nos llevó de nuevo en coche a su casa. Allí hemos cenado y dormido. El calor sigue.


6 de Agosto
Día completo en Dnipropetrovsk. Visita al centro de trabajo de Manuel (Empresa Wilo); desde donde trabaja hay una gran vista al río Dnieper. El Dnieper está por todos los lugares de nuestro viaje, es la arteria de Ucrania. Fuimos andando por las principales avenidas de la ciudad que siguen conservando los nombres soviéticos: Avenida Carlos Marx (la más importante) o Lenin. Visitamos la Catedral de Preobrazhenskiy (fotos de al lado), fundada en en el año 1787, Paqui y mi hermana se tienen que poner el velo para entrar. Terminamos comiendo en un restaurante ¡cubano! Allí hablamos con Miguel un cubano que lleva 23 años viviendo aquí desde que se casó con una ucraniana allí en la isla y se vino aquí. Nos comentó la difícil situación económica que se ha vivido tras la caída del comunismo. Después de comer visitamos una iglesia ortodoxa y el diorama de la Segunda Guerra Mundial (batalla del Dnieper). Antes de ir a la dacha pasamos por la casa en la ciudad de Manuel, un noveno piso sin ascensor nos dá el puntillazo del día. Finalmente por la noche nos prepararon un arroz que se llama plov, un plato uzbeco o kirguiso que nos hizo Anatoli, el hermano de Ina, que fue piloto de helicópteros en esa zona.

7 de Agosto

Una de cosacos
Día de excursión campestre en la isla Khortytsia (Хортица), donde hemos asistido a un show de cosacos a caballo, un espectáculo típico con látigos, sables, piruetas a caballo,… muy interesante. Para comer nos han puesto allí mismo unos raviolis de patatas muy buenos, y muy contundentes. Luego hemos ido al Museo de los Cosacos. En el día de hoy nos ha acompañado Tania, que vivió 23 años en Cuba y es viuda de un cubano que desgraciadamente murió recientemente; ha sido una traductora y guía para todos nosotros, una persona encantadora, luego nos ha acompañado a la “última cena”, la de despedida, donde hemos cantado con ella Guantanamera, además de un prolífico repertorio de canciones rusas y coplas españolas, sevillanas, y hasta el himno del Cádiz de los Pepperoni (el submarino amarillo). Por cierto, Sergio lleva en el coche el banderín del Cádiz que le hemos regalado y muchos llevan puestas las 10 camisetas de la selección que hemos regalado entre primos y sobrinos (con estrellita de campeones, jajaja). El vodka, como siempre, ha fluido por la mesa y el vino de Crimea, que nos ha sorprendido gratamente.


8 de Agosto
Hoy es el último día en Dnipropetrovsk (esta noche nos vamos en tren a Kiev, ¡cómo pasa el tiempo, qué bien lo hemos pasado!). Esta mañana hemos ido a un mercadillo (ropa, comida...). Me ha sorprendido las carnes colgadas de ganchos y los pocos espacios refrigerados para alimentos. El lugar se llama Petrikovska, allí vimos una iglesia rural ortodoxa en pleno ritual ¡es domingo! (dura varias horas y de pie). Otra iglesia, la de Balovska (o algo así) que también estaba en rezos. Curiosamente el pope, todo de negro y con las barbas típicas, se nos acercó y se prestó a hacerse una foto en medio de la lectura de la Biblia de otro que andaba por ahí. Ahora, cuando escribo esto en la dacha, pasamos una calor tremenda, el termómetro marca los 40º y los manguerazos de agua fría del pozo (helada) nos permiten sobrevivir en el país del frío (luego dicen que no hay cambio climático). Aquí tienen una buena costumbre, cada dos por tres abren una sandía, me recuerda al Trastévere romano con las tajadas fresquitas, sentados allí, buscando la sombrita. Viva la Sandía ucraniana.

9 de Agosto
Ya estamos en Kiev, hemos venido toda la noche en tren litera. Al principio era un poco agobiante por el calor, pero entrada la noche el débil aire acondicionado y el alivio de las temperaturas, nos ha permitido unas horas dormir. Eso sí, ha sido puntual y hemos llegado a las 6.50h a la Estación de Tren. Nos acercamos al hotel en dos taxis, pero claro llegamos muy pronto para el check-in que aquí es a las 14h. Pero bueno, dejamos las maletas en recepción y nos fuimos a dar un largo paseo por Kiev hasta la hora de comer y poder descansar merecidamente en el hotel. En este primer paseo hemos llegado desde el Hotel Rus, donde nos vamos a alojar estos tres días, hasta la Iglesia de San Andres (la Andriovska); para ello atravesamos la famosa avenida Khreschatyk, arteria principal de la ciudad, hasta alcanzar la Plaza de la Independencia, escenario de la famosa revolución naranja que acabó con el comunismo en Ucrania.
San Miguel de las cúpulas doradas
Visitamos luego el Monasterio de San Miguel de las Cúpulas Doradas (Михайлівський золотоверхий монастир) y de bajada, aunque solo por fuera, la Catedral de Santa Sofía, que la dejamos para verla mañana. Pasamos por el Teatro Nacional de la Opera aunque no nos fue posible comprar unas entradas porque en Agosto está cerrado, evidentemente, claro. Luego por la tarde hemos paseado, después de esperar un rato por un chubasco de lluvia que ha enfriado afortunadamente el ambiente. Hemos ido a dar una vueltecita por el Parque que homenajea al poeta y pintor Shevchenko (Tarás Grygórovych Shevchenko), con sus cuidados jardines y un monumento enorme a su memoria. Finalmente hemos cenado en una carpa del parque con comida típica ucraniana, yo me he pedido conejo a la forma de la abuela (o algo así pude traducir).

10 de Agosto
Kyev es una ciudad con colinas y el viajero lo sabe y lo sufre, aunque en casos como el de hoy nos ha ayudado un teleférico. A pesar de ello el día de hoy ha sido agotador, comenzamos por descubrir el metro de aquí, sus estaciones no son tan lujosas como pensábamos, al menos las estaciones que visitamos nosotros y para colmo la señalización está en cirílico con lo que es fácil equivocarte aunque la gente es amable y te ayuda, de hecho un joven nos ha acompañado hasta el mismo andén donde teníamos que coger el metro, ya que había dos líneas y estábamos un poco liados. Es sorprendente que el billete de metro esté en 1,70 grivnas, algo así como quince céntimos de euro. Fuimos hasta arriba, hasta el norte, llegamos a la Plaza Kontraktova e hicimos un paseíto por la zona donde se encuentran muchas iglesias, como la de San Nicolás el Bueno, la de la Virgen Pirogoscha (la que visitan los que viajan fuera y vuelven a la ciudad en motivo de gracias porque el viaje haya sido satisfactorio) o el monasterio de Flórovsky (todo un complejo religioso con convento, iglesia,...), así como la casa de Pedro el Grande en Kiev. Y una farmacia museo, la más antigua del país, muy interesante.
Iglesia de la Virgen Pirogoscha
También hemos visitado las iglesias cercanas al río: la de San Nicolás Naberezhny y la de San Iliya. Luego hemos caminado, bordeando el Dnieper (otra vez el Dnieper) hasta la estación fluvial, esta zona está en obras y el asfalto caliente casi nos quema las chanclas de verano con la que nos movemos. Por fín, hemos llegado a un embarcadero, la chica de la Kaca (Caja) no habla nada inglés, ni los números, ni la hora,… menos mal que un tipo se nos acerca y nos explica más o menos el tiempo y los horarios del tour por el río. Por tres euros (los niños no pagan) nos llevan una hora por el Dnieper de ida y vuelta. Llegamos desde allí hasta casi el monumento ¡colosal! de la Madre Patria, una especie de Estatua de la Libertad al estilo estalinista. Esta zona queremos visitarla mañana pero hoy la hemos visto desde el río.

Excursión en barco por el Dnieper
Terminado el paseíto, caminamos en un restaurante de la calle Sahaidachnoho (por cierto había gazpacho). Luego nos subimos con la ayuda del teleférico a la altura de la Plaza Mikhailiuska (San Miguel), los siete por menos de un euro. Caminando llegamos hasta la catedral de Santa Sofía y su conjunto de iglesias, torres, campanarios y museos (uno del ambar). Es espectacular el bizantino, sus mosaicos son de los mejores que yo he conocido (no he visitado Rávena). Muy bien conservada, no tiene la grandiosidad de la Sofía de Estambul, pero está mucho más cuidada y su estado nada tiene que ver con la turca. Merece mucho la pena, aunque la pena es que no te dejan hacer fotos, y robarlas es difícil con tanta “matrioska” por todos lados, bueno es normal, tienen que vender libros.
Ya de bajada al hotel hemos recorrido los mismos bulevares y he aprovechado para fotografiar los monumentos a Shevchenko y Lenin (el pobre ahora mira a un banco). Hoy ha sido, repito, agotador, esta noche cena ligerita y a la cama que mañana es el último día (maratón) del viaje. Mi padre con sus casi 80 años resiste como un león, está sorprendiéndonos a todos.

11 de Agosto

Mercado de San Andrés


Esta mañana hemos ido, como era el último día a liquidar los regalos que todo buen viajero debe pertrechar para su vuelta. Para ello hemos comprado en el mercadillo de San Andrés (junto a la iglesia de la que hemos hablado) unas baratijas, camisetas, algunas cerámicas bonitas y antiguas insignias soviéticas, el comunismo como souvenir, quién lo iba a decir.Además en el mercado de la plaza Bessarabska hemos comprado unas latitas de caviar ucraniano, ruso, del rojo, y latas de chatka (patas del cangrejo real, una especie de gran tamaño que habita exclusivamente en las profundas y frías aguas del mar de Bering o de Kamchatka, qué película más bonita aquella argentina). Liquidadas las compras hemos comenzado nuestro recorrido por la zona de Pechersk (Pechersk-Lavra, Києво-Печерська лавра), sus iglesias patrimonio de la Humanidad y finalmente (gracias a la ayuda de un taxi, porque andando casi nos quedamos en el camino) llegamos al complejo de los caídos por la Gran Guerra Patriótica, la SGM, el monumento a la Madre Patria. Hemos visitado primero el Museo a las otras guerras, que van desde España (Guerra Civil) hasta Mozambique y Afganistán… y luego el dedicado a la SGM que es extensísimo, agotador sin comer a las cuatro de la tarde, llevamos muchos kilómetros andados junto al río. Para la vuelta optamos de nuevo por lo fácil el taxi con destino a un restaurante para terminar comiendo casi a las seis en un “Friday” cadena ucraniana de comida yanqui (ribs, onion rings,…), cómo cambian las cosas. Ahora en el hotel, descansando y preparando las maletas para mañana. Salimos por la noche para un heladito y vuelta al Rus, ya por atajos, cada vez nos conocemos mejor la ciudad de Kiev. Nos da pena abandonar mañana Ucrania.

12 de Agosto
Nos hemos levantado a las 4 porque el taxi, una furgoneta, nos viene a recoger al hotel a las 5. Llegamos pronto al aeropuerto, una media hora escasa. Aún no está puesto el vuelo, pero en una media hora aparece ya la mesa de facturación. Nos dan todas las tarjetas de embarque menos la de Madrid-Sevilla porque mi padre y yo nos llamamos igual y el sistema no lo permite (¡…!). El vuelo directo Kiev (7.40) a Madrid (11.20), con los cambios de hora, casi cinco horas. Es un vuelo compartido entre Iberia y Ukranian Int. Airlines, pero el avión es de Ukranian. El servicio es bueno. Llegamos a Madrid, unas fotos graciosas, un bocata de jamón como manda la tradición española y a Sevilla.

La última foto en Barajas: Pablo, Jesús y mi padre
¿Todo bien? No, falta una maleta, desgraciadamente la de mi padre con muchos regalos para la familia. Marchamos a Cádiz con las otras, el servicio de parking de larga distancia que hemos cogido por primera vez, más barato que el oficial y muy efectivo.

13 de Agosto
Ha aparecido la maleta. El caviar y el chatka los culpables de la retención en Madrid, ¡cosas de turistas! Pero mi hermana se ha explicado y final feliz. Colorín colorado este cuento se ha acabado.

6 comentarios:

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Magnífica y pormenorizada crónica de un emotivo viaje familiar de personas muy resistentes, pues haber visto tantas cosas en tan poco tiempo y con tanto calor tiene mucho mérito, más aún con una persona de 80 años (¡un valiente!)...
Me ha parecido muy interesante, y espero próximas crónicas de Ucrania.
Saludos desde Barcelona, hoy un poco más freca que los días pasados.

melargodeviaje.com dijo...

Hola Paco,

Hemos podido ver poco de tu blog, pero madre mía cuantas cosas has hecho, no??
Un placer intercambiar links.
un saludo

Okawango dijo...

Querido Paco, he leido con emoción y visto con curiosidad las fotos de vuestro viaje, me he detenido en la imagen de tu padre (mi tio), tuvo que ser muy emotivo para él, porque la historia de tu abuelo y la de sus hijos y casi la de aquella España es cruel. Busco, y creo que encuentro, parecido físico entre los Piniella de ambos lados (corrígeme) y echo en falta, también con emoción, en esa aventura la sonrisa gaditana de una NO Piniella, tu madre.
Da a tu padre un abrazo de mi parte y espero con ansiedad tu visión de Atenas.

Alex dijo...

Hola,

Me llamo Alex. Soy de Ucrania. Trabajo en Kiev (Ucrania)haciendo excurciones y traducciones. Mi idiomas son Ingles, Espanol, Russo y Ucraniano.

Mi telefono movil: +380661962100
Mi correo electronico: alex.yakimenko@gmail.com

Ines_tables dijo...

Vaya, te ha dado tiempo a hacer muchísimas cosas. Me ha gustado mucho leerte porque ha habido cosas con las que me he sentido identificada.
Qué puntazo que pudieras ver el show de los cosacos.
Habías estado ya en Ucrania? Conocías a los familiares de antes?
Me ha hecho gracia ver la iglesia de la Virgen Pirogoscha, porque yo me alojaba cerca y no me acordaba. Esta memoria cada vez está peor.
Bueno, si quieres ver más sitios de Ucrania, te recomiendo Sebastopol y Bakhchisaray (están muy cerca entre sí)
Una cosica, al principio dices que te recibe Ina que es un diminutivo de Ina ¿?¿?

Un saludo!

Miguel A. Arjona dijo...

Acabo de leer el relato del viaje tan emotivo que tuviste oportunidad de hacer el año pasado.
Hacer por alguien, sobre todo cuando se trata de tu padre, aquello con lo que sientes mantienes una deuda, debe hacerte sentir una gran satisfacción y seguro que también sentirte en paz contigo mismo.
Por cierto, ha sido una gran suerte encontrar tus blogs. Muy bien escritos y una maquetación con muy buen gusto y agradable.
Buscaré tu libro.

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