Torna a Surriento

Vide 'o mare de Surriento,
che tesoro tene 'nfunno.
Chi ha girato tutt''o munno
nun ll'ha visto comm'a ccá!

M
Mira el mar de Sorrento,/ [mira] los tesoros que tiene en el fondo./ Quien ha recorrido todo el mundo/ ¡en ningún sitio los ha visto como aquí!/ Mira alrededor, estas Sirenas,/ que te miran encantadas/ y te quieren tanto.../ te querrían besar./ Qué bonita la canción, la recordarán. Y se dice en Napolitano Surriento, no Sorrento, por eso el título de la famosa canción napolitana. Sorrento quizás haya sido para nosotros más sorpresa que incluso la propia Nápoles. Es una bella ciudad de la costa amalfitana que recoge bellas mansiones con vistas al Mediterráneo. La canción fue compuesta para la visita a Sorrento de Giuseppe Zanardelli, por entonces presidente del consejo de ministros, el 15 de septiembre de 1902. Barón Guglielmo Tramontano, alcalde de la ciudad y propietario del hotel donde Zanardelli se hospedaba, pidió a los hermanos Gian Battista y Ernesto De Curtis que compusieran una canción para honrar al ilustre huésped, con la esperanza de obtener a cambio algunas intervenciones a favor de Sorrento, entre ellas la apertura de una oficina postal. Ernesto De Curtis recuperó una vieja melodía que había compuesto algunos años antes, y el hermano escribó en el momento un texto apropiado para la situación: así nació Torna a Surriento. Con algunas modificaciones en la letra, la canción fue presentada al Festival de Piedigrotta en 1905: desde ese momento empezó el éxito de esta música, convertida en una de las canciones napolitanas más famosas del mundo. (Fuente: Wikipedia)

Monumento junto a la Estación de Sorrento al creador de la famosa canción
Llegamos a Sorrento desde Nápoles con el tren de cercanías que allí se conoce como la Circumvesuviana, porque va dándole la vuelta al volcán Vesubio y pegado al golfo napolitano y a la costa amalfitana. Sorrento es una pequeña ciudad de Campania, Italia, con unos quince mil habitantes más o menos, que se doblan en épocas altas de turismo. Es un lugar clave de la península Sorrentina, con muchos miradores. Hay una estrecha carretera que conecta Sorrento y Amalfi que pone un poco los pelos de punta por lo que es preferible el tren. Desde aquí se puede ir a las islas de Capri e Isquia. Es un turismo de alto standing pudiéramos decir, con hoteles de lujo y aquí solían pasar sus vacaciones los famosos tenores italianos como Enrico Caruso o Luciano Pavarotti, o escritores como Lord Byron, Keats, Goethe o Walter Scott. 



Los limones de Sorrento y el famoso limoncello (licor)
Surrentum, el actual Sorrento, deriva de las míticas sirenas, que eran mitad mujeres y mitad peces, que forzaban a los navegantes a naufragar contra sus rocas. Eso dice la leyenda, claro, lo que si dicen los historiadores es que su fundación se debe a los griegos y que incluso durante el Imperio romano Surrentum permaneció mayoritariamente griega. Los templos más importantes de Surrentum eran los de Atenea y el de las Sirenas. Era ya entonces en esta época famosa por sus vinos, su pesca, y sus vasos campanienenses de figuras rojas. Una de las claves de su progreso era su posición segura, protegida por profundos desfiladeros. Cuando paseas por la ciudad, arriba veis algunas fotos, en seguida se aprecia como la disposición de las actuales calles guarda la de la ciudad antigua, y la disposición de los caminos amurallados desde el tiempo de los romanos.


Tras la caída del Imperio romano del oeste, fue dominada por los ostrogodos formando parte del Imperio romano del este. Luego pasó a manos de los bizantinos. Sorrento, desde el siglo IX fue un ducado autónomo, que luchaba con las ciudades vecinas de Amalfi, Salerno y contra los sarracenos. Incluso fue conquistada por los normandos. Finalmente la historia de Sorrento estuvo ligada, como Nápoles y otras cidudades de Campania, al recién creado Reino de Sicilia. Sorrento entró aformar parte de la República Napolitana. En 1861 Sorrento, fue oficialmente anexionada al nuevo Reino de Italia. 

Es una ciudad que se visita en una mañana pero conviene repasarla, buscar perderse por su su centro histórico donde se aprecia, como hemos dicho antes, el trazado ortogonal de las calles de origen romano, mientras hacia el monte, está rodeada por las murallas que datan del siglo XVI. Su catedral, el Duomo, tiene una mezcla de románico y neogótico, también es digna de visitar la iglesa de San Francisco de Asís, con un notable fresco del siglo XIV. Desde sus jardines, además, se disfruta de una magnífica vista sobre el golfo, como las que teneis abajo en las fotos...

Paqui en uno de los bancos sorrentinos 

No podemos finalizar la crónica de Sorrento sin hablar del Restaurante O Parrucchiano. Venía en la guía que llevábamos de Nápoles y no falló. Una serie de terrazas escalonadas, como puede verse en la foto con un ambiente y una música de fondo, genial. El servicio estupendo y la relación precio/calidad bien. Nos pedimos unos platos recomendados por la casa que fueron extraordinarios: flores de calabacines, empanadillas de queso, gnocci a la sorrentina y canelones. Abajo están,... se os hará la boca agua. Ummm y ya solo nos queda volvernos a Nápoles para encontrarnos con una estatua del famoso compositor de la canción Torna a Sorriento. Arrivederci.






2 comentarios:

Aledys Ver dijo...

Bellísima Surriento! Las vistas son de verdad preciosas. Muy buena tu presentación y como siempre, la recomendación gastronómica... lograste que hoy sienta mucha nostalgia por los sorrentinos de mi mamá... snif...
Saludos

MTTJ dijo...

Pues sí, se me está haciendo la boca agua... y después de este delicioso menú supongo que un limoncello!
Preciosa la ciudad de Sorrento.

Saludos

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