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Petra (2/3): la ciudad nabatea, romana y bizantina



Petra juega con la geología y cualquier aficionado o entendido puede disfrutar enormemente con los acantilados rocosos, las rocas y las piedras, las betas de colores,... El lugar está compuesto de arenisca, una roca detrítica formada a partir de la agregación y cementación o diagénesis de los granos de arena.  Estas características geológicas permitieron a los habitantes de Petra poder ocultarse y protegerse de los ataques externos.

Los colores de las piedras de Petra


Desde el "tesoro" el camino se ensancha para dar paso a Siq exterior, con dos posibles recorridos, lo ideal es hacer los dos, uno de ida y otro de vuelta, el de ida es el más complicado y te obliga a ir subiendo por las rocas para ver vistas como la de algunas de estas fotos que tenéis por aquí (macizo del Jebel al-Kubtha), ya a la vuelta puedes coger el que va pegado al camino romano y el teatro y que discurre en terreno plano. En las paredes vas viendo, escalando casi, más de cuarenta tumbas y casas de la época de los nabateos. Se conoce como la calle de las Fachadas.

El esfuerzo se compensa con la subida al Altar de los sacrificios (Al-Madbah, el altar), donde los nabateos construyeron un sistema de canalizaciones para llevar hasta allí la sangre de los animales sacrificados, en su entrada, además, hay dos obeliscos sensacionales. Para llegar hasta aquí se suben unos peldaños antes del Teatro, del cual hablaremos después. Las vistas son excepcionales y quizás por eso la zona parece ser la precisa para que un nabateo se considerara más cerca del cielo que de la tierra.





El Teatro

Vista desde la pared de enfrente, en altura aparece el majestuoso Teatro de Petra
Petra tenía, y tiene, un Teatro, y al igual que el resto de las construcciones fue labrado en la roca por los nabateos, originalmente en el siglo I, con una capacidad de 3000 espectadores con cuarenta y cinco hileras de asientos. Más tarde fue ampliado por los romanos en el año 106, llegando hasta los 8500 espectadores para lo que no escatimaron en seccionar más tumbas y poder hacer gradas superiores. Aunque, como decimos, fue tallado mayoritariamente en la roca, la parte del proscenio (arco sobre la boca del escenario) si que se levantó con una mezcla de roca tallada y de su trabajo artesanal de albañilería con una estructura de tres plantas con hornacinas, frescos y columnas revestidas de marmol. El Teatro de Petra tenía un orquesta semi-circular y res niveles de gradas superpuestos como una luna creciente. Hasta el año 1961 estaba tapado y no fue sacado a la luz hasta la llegada de un equipo de arqueólogos americanos, antes, mucho antes, en el año 363 se vio afectado gravemente por uno de los muchos terremotos que sufrió Petra.
 
La Petra romana

En Jordania te hablarán mucho de la Decápolis, una confederación compuesta por diez ciudades-Estado que hizo su aparición en la época romana. Petra, fue sometida por Roma en el año 63 a.C. por el general Pompeyo en una campaña que tenía como misión principal reconquistar las ciudades tomadas por los hebreos. Aunque Petra gozó de una autonomía importante por parte del Imperio, se limitaban a cobrar sus impuestos y a cambio protegían las fronteras de las tribus del desierto, estilo mafia, jajajaja... tu me pagas y yo te defiendo. Los romanos construyeron edificios al modo griego, se evocan en esta época construcciones como templos helénicos.

Ya en el año 106, después de la muerte del último rey nabateo el reino fue anexionado ya de una forma más contundente, por decirlo de alguna manera. Por orden del emperador romano Trajano una legión se acuartela en el lugar de Petra. Bosra, la segunda ciudad más grande del reino nabateo se convierte en la capital de la nueva provincia romana de Arabia. Pero la apertura de las rutas marítimas en la época romana dió un golpe fatal a Petra al desviar las corrientes comerciales de la ciudad, a pesar de la visita del propio emperador de Roma, Adriano, que llegó a la ciudad en el año 131 y rebautizó Petra como Petra Hadriana. Luego Diocleciano la convirtió en la capital de la Palaestina taertia.

Decamanus (de E a W) Cardo maximus (de N a S)
Un camello avanza por la calle con columnas, una calzada, en sus buenos tiempos, de seis metros de ancho
Los romanos encauzaron un río, el uadi, por un túnel debajo de Petra, reconstruyeron la calle principal tal estilo que habían hecho en Jerash (arriba se pueden ver las fotos). Además modificaron el templo Qar el-Bint, que medía más de veinte metros de altura. La calle romana terminaba en el portal del temenos (el temenos era el recinto sagrado), y tenía unas puertas de madera y unas torres laterales, todavía se aprecia algo.


La Petra bizantina

Al igual que en Roma, el cristianismo alcanzó la ciudad de Petra. Aquí con cuatro siglos de retraso, en el siglo IV. Tenemos que pensar que en esta época Roma se había dividido y esta ciudad pertenecía a los dominios de  Constantino I el Grande creador del Imperio Romano de Oriente, con su capital en Constantinopla. Petra y su provincia pasaron a ser parte de dicho Imperio bizantino. Los emperadores bizantinos se empeñaron en propagar la religión por todas partes y Petra no fue una excepción, y en esa política de la difusión de la fe cristiana entraba como parte fundamental la construcción de iglesias. Aunque los habitantes de la ciudad seguían siendo fundamentalmente fieles a sus antiguas creencias, ello no fue obstáculo para que en Petra se nombrara un obispo, que se construyeran en la ciudad grandes iglesias. Antiguas construcciones nabateas o romanas fueron incluso utilizadas como iglesias. La gran Tumba de las urnas de la época nabatea se convirtió en una especie de catedral. Al norte de Petra se pueden apreciar varias tumbas con una cruz tallada, lo que indica que los cristianos enterraron allí a sus muertos. En el circuito de la visita completa a Petra hay una parada en lo que se llama "la Iglesia bizantina", que no fue descubierta hasta el año 1990, aunque construida en el siglo V. Esta decorada con mosaicos con un estilo greco-romano.




2 comentarios:

Virginia Pinto dijo...

Una continuación fantástica Paco!!! Menudo repaso a la historia, con explicaciones geológicas (como a mi me gusta) jajajajajaja.... y las fotos son buenísimas.... A la espera de la tercera entrega

M. Teresa dijo...

Creo que en pocos lugares la piedra se ha transformado en arte de la manera que lo ha hecho en Petra. Los monumentos son magníficos pero las tonalidades de la piedra es algo que me fascinó. Unas bonitas fotos!

Un abrazo

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