Una agotadora visita a Pompeya

Las ruínas de Pompeya -Templo de Jupiter- y el Vesubio al fondo: belleza y destrucción.
Esta entrada relata nuestro viaje a Pompeya, aprovechando una visita navideña a Nápoles. Creo que era el día de nochebuena o un día antes, no recuerdo. Cogimos el tren que llaman Circumvesuviana porque va paralelo al Vesubio. Aquí en esta web (http://www.eavsrl.it/web/home) puedes acceder a los horarios desde Nápoles, también para visitar un lugar entrañable como es Sorrento, del que ya en su día hicimos una entrada aquí en el blog. Pero, como iba diciendo, llegamos tempranito a la estación de Pompei. Cruzamos el pueblo y llegamos a la entrada de las ruinas de Pompeya.
 
El moderno pueblo de Pompeya tiene poco que ver, muy lleno de tiendas de turistas y de restaurantes (nosotros preferimos comer en Sorrento en una terracita que se estaba más relajado que en Pompeya). Es pequeño, según Wikipedia unos veinticinco mil habitantes que se desarrolló en el siglo XIX, inicialmente se llamó Valle di Pompei, creciendo en torno al Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya o Beata Vergine del Rosario di Pompei -podéis ver la foto abajo-, uno de los principales centros de peregrinación de la Italia meridional: una basílica fundada por el beato Bartolo Longo,  donde se venera la Madonna di Pompei.
Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya.
Y llegamos a la puerta de acceso a Pompeya. 
Pompeya (Pompeii) era una ciudad de Roma ubicada junto con Herculano y otros lugares más pequeños en la región de Campania, que como es bien conocida, fue enterrada por la violenta erupción del Vesubio el 24 de agosto del año 79 d.C. Sus habitantes fallecieron por una mezcla de gases volcánicos calientes y materiales sólidos que resulta de ciertos tipos de erupciones volcánicas, es lo que los especialistas denominan "flujo piroclástico". 
Una de las entradas.
Plano de lo que fuera la ciudad de Pompeya
Reconozco que para nosotros fue un día agotador, son unas ruinas muy extensas ¡una ciudad completa! que requiere de tiempo y paciencia.

Pompeya antes que romana tuvo su propia existencia como colonia de pueblos anteriores que dominaban la actual Italia. Estrabón en su Geografía la cita como ciudad ocupada por los oscos que existía ya en el siglo VII a.C. También en la zona hubo colonias griegas y posteriormente vinieron los etruscos. Aunque Pompeya participó en la guerra de las ciudades de la Campania contra Roma, pero en el año 89 a. C. fue asediada por Lucio Cornelio Sila, viéndose obligada a aceptar la rendición, recibiendo poco después la ciudadanía romana.
Anfiteatro
Pero Pompeya era una ciudad condenada en su destino, alrededor del año 62 un fuerte terremoto la dañó seriamente, durante los años posteriores todos sus vecinos se dedicaron a reconstruirla, pero diecisiete años después tuvo lugar la erupción del Vesubio.
La fecha que aparece en el relato de Plinio el Joven es el 24 de agosto de 79. Pero los expertos opinan que en realidad no se puede tener exactitud de la fecha, como mucho que tuvo lugar en otoño o invierno, dada la gran cantidad de frutos otoñales hallados entre las ruinas y el hallazgo de una moneda entre las que portaba una dama en su bolsa, cuya fecha de acuñación más temprana no debió ser anterior a septiembre de 79.​ Algunas excavaciones sugieren que ya había acabado la vendimia, también algunos mantos gruesos, indicarían más frío del supuesto 24 de agosto. Así que lo dejamos en la incógnita de la fecha.


La Pompeya que hoy conocemos obviamente está intervenida, primero en el año 1550 donde hay documentos del arquitecto Fontana relatando lo que podría haber sido una ciudad romana y posteriormente en el siglo XVIII (1738), cuando fue "redescubierta" como tal, escondida en gruesas capas de ceniza. Y parte de estas excavaciones se llevaron a cabo en tiempo del reinado del español Carlos III cuando Nápoles era parte del Reino de Aragón, por ello fue un aragonés, Roque Joaquín de Alcubierre, el que empezó con la "intervención" de Pompeya. Parte de hecho se fue y quedó en museos de Madrid, así como otras esculturas se marcharon a los museos italianos de Roma y Nápoles.
Pompeya no quedó "congelada" en el momento de la erupción, prueba de ello es que de las quince mil personas que se suponen vivían en la ciudad, solamente se han encontrado unos dos mil cadáveres. Muchos de los edificios están destruidos pero vacíos, lo que hace pensar que alguno pompeyanos escaparon a tiempo del terremoto y la posterior explosión del volcán, y se llevaron con ellos una parte de sus objetos de valor.
Entre los restos que quedan y pueden visitarse se encuentran: el Foro, el Templo de Júpiter, la Basílica, los Templos de Apolo, Vespasiano, de los Lares, de Isis y de Venus, así como el mercado (Macellum), las Termas, los tres Teatros, las Palestras y residencias privadas que son las delicias de los que gustan de mosaicos y de frescos impresionantes, ver fotos abajo...
Uno de los lugares más visitados por lo morboso es el Lupanar, de lupa, que en latín significa loba que es como se conocía a las prostitutas, el Lupanar era el más importante de los numerosos burdeles que se encontraron en Pompeya, y el único construido con esta precisa finalidad. 
  
Las prostitutas eran esclavas griegas u orientales, su precio iba de dos a ocho ases (el vaso de vino costaba uno), pero la recaudación era del patrón o del dueño del burdel. El lupanar era un pequeño edificio situado en el cruce de dos calles secundarias, estaba constituido por una planta a nivel del suelo y un primer piso. La planta baja estaba destinada al acceso de esclavos o de las clases más pobres; tenía un corredor y cinco habitaciones con cama, las paredes estaban cubiertas de pinturas que expresaban distintas posiciones eróticas. Al piso superior se accedía por una entrada independiente que daba a una escalera y luego a un balcón. A ese balcón daban las distintas habitaciones, más grandes y decoradas que las de la planta baja. Este piso superior era reservado a una clientela más acomodada. La construcción es del último período de la ciudad. Las paredes se encuentran cubiertas de motivos eróticos desde su entrada principal (ver las fotos que tomé -arriba-), que muestra a Príapo con dos penes sostenidos por las manos. (Fuente: Wikipedia)
Las termas estaban compuesta por una sección masculina y otra femenina. Tenía un sofisticado sistema de calefacción: el aire caliente circulaba bajo el piso y entre las paredes. Había una sala de vestir (apodyterium), una sala con piscina de agua fría (frigidarium), una sala templada (tepidarium) y una sala muy calefaccionada (calidarium), dotada de una bañera para agua caliente y una fuente para abluciones con agua tibia. Además había otros ambientes, algunos anexos al gimnasio y una gran piscina para nadar al aire libre.
Sin duda Pompeya es de los sitios que cualquier viajero debe visitar (ya superaron el año pasado los tres millones de visitas), con tiempo, sin la agonía de querer verlo todo, más bien de disfrutar con escogidos rincones, con un mosaico, con un fresco, como hacen todos los días los pajaritos y gatitos que habitan de forma gratuita y permanentemente Pompeya. Les dejo hasta la próxima entrada. ¡Vuelvan pronto a visitar el blog!
Y tal como llegamos nos vamos, con el tren de la Circumvesuviana. Ciao Pompei antica !



Excavaciones realizadas en Pompeya

3 comentarios:

jordi (milviatges) dijo...

Muy buen repaso histórico del devenir de la población y luego, de vuestra visita. Cierto que es una visita algo agotadora en lo físico. Sin embargo, la recompensa es enorme. Bajo mi punta vista es el yacimiento arqueológico más impresionante de Europa.

Carmen Viajes y Rutas dijo...

A veces es mejor una visita calmada y consciente de una parte, que una apurada de todo sin enterarse ni disfrutar del lugar. Y está claro que este es un lugar para disfrutar y admirar.
Preciosas fotos Paco y excelente redacción y explicación.
Un abrazo
Carmen

IDA Y VUELTA dijo...

Me ha gustado mucho el recorrido que ha traído a mi memoria el que hicimos nosotros hace un montón de años. Fue en una escala de un crucero, con nuestro hijo de 2 años en carrito trotando por allí. Quizás no fue el momento más adecuado ya que hacía mucho calor y el peque era muy peque. Sin embargo disfrutamos del rato que estuvimos y lo recuerdo con gusto, aunque no pudimos apreciar todo el conjunto.

Habrá que volver con calma.

Un saludo viajero.

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