Ferrara, a orillas del Po

Ferrara es una ciudad no muy turística debido a la competencia con las típicas ciudades como Venecia, Florencia, Verona, Bolonia, que distraen al viajero de una villa espectacular por sus monumentos y por su catedral (de la cual ya hablamos aquí en el blog y en este caso no haremos mención a ella). Tiene solo algo más de cien mil habitantes aunque da una imagen de aún menos poblada para ser capital de provincia. Está situada en una zona entre el Po, en el mar Adriático, el Rin y el Panaro (ver mapa más abajo). La ciudad tiene una estructura del siglo XIV, cuando fue gobernada por la familia de los Este, llegando a ser todo un Ducado casi independiente. Su buena conservación del centro histórico le han dado la categoría de Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Delante del Castillo Estense se nos presenta exultante la figura de Girolamo Savonarola, que nos amenaza con sus manos predicadoras. Sin duda uno de los personajes más famosos de Ferrara. Este religioso dominico, confesor del gobernador de Florencia, Lorenzo de Médici, fue el organizador de la célebre "hoguera de las vanidades", donde los florentinos estaban invitados a arrojar sus objetos de lujo y los libros peligrosos. Su cruzada al final se le volvió en contra y fue él el que terminó excomulgado primero, en prisión después y finalmente quemado en la hoguera al igual que los libros que él mandó quemar años antes.

Nuestra presencia en la ciudad fue breve pero intensa, además bajo un sol de julio agotador.
Aunque estemos en Italia, Ferrara no parece que sea de la época romana. Su origen se sitúa mucho más tarde en plena Edad Media.
Abajo puede verse la Piazza Trento e Trieste que limita la Catedral con sus soportales de comercios locales y con espacios abiertos que se suelen llenar de bicicleteros, muy abundantes en la ciudad de Ferrara. Al fondo de esta plaza se encuentra a la derecha la Piazza della Cattedrale a la que da la fachada principal de la Catedral. Es entonces cuando puedes seguir hasta encontrar el Castillo o bien seguir para enfrente y adentrarte en las callejuelas más estrechas que recuerdan los tiempos de gloria de la ciudad.
El Palazzo della Ragione, frente a la catedral, está construido con ladrillos en estilo gótico aunque restaurado en el siglo XX tras un incendio.
  
  
  
La Piazza Savonarola, es quizás el epicentro de la actividad ciudadana en Ferrara. Allí se conecta con el castillo, el Palacio Ducal y la via Coperta, por otra parte el corso Martiri della Libertà, con el Palacio Arzobispal. Posteriormente se abre en la plaza de la catedral y en la antigua plaza del mercado. Si avanzamos nos encontramos con callejuelas estrechas que conforman el viejo Ferrara medieval. Pasadizos sobreelevados conectan los edificios que según las fuentes consultadas servían de conexión entre las casas nobles y sus almacenes comerciales. Aquí hubo un gueto judío y no por Hitler o Mussolini, precisamente, sino que fue una segregación obligatoria por parte del propio Papa de Roma durante dos siglos. Su población era muy importante en la Ferrara de los Este, pero no fue del agrado papal cuando la ciudad pasó a ser parte del Estado Pontificio, época que se prolongó hasta 1859. ¡Menudo eran los Papas! 
El Castillo de los Este o Castello Estense, es quizás el edificio más significativo de Ferrara, destaca el rojo de sus ladrillos y su planta geométrica, cuadrada, en cada esquina con sus cuatro torres defensivas. Se construyó a partir de 1385 y fue parcialmente restaurado a partir de 1554.
    
También es muy bonito el castillo por el foso de agua que lo rodea.
+Info sobre el Castello Estense -> aquí.
  
Ferrara tiene mucha vida y pasear por sus calles es trasladarse a la Italia del Renacimiento.
        
El Palazzo dei Diamanti, de los diamantes, es uno de los monumentos más conocidos del Renacimiento en Italia (foto arriba derecha y abajo). 
Este palacio fue construido por Biagio Rossetti por orden de Ercole d'Este en 1492. El decorado externo con forma de puntas de diamante, creando efectos de perspectivas gracias a la diversa orientación de las puntas. En el interior hay un patio renacentista con un claustro precioso y un pozo de mármol.
Pero Ferrara es mucho más, adentrándote hacia una y otra avenida te encuentras numerosos edificios.
Como verás la ciudad merece que la incluyas en tu próximo viaje de la Italia norteña. 
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Gracias por visitar el blog, ¡hasta la próxima!

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