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Monasterio de San Juan de los Reyes

El gran proyecto de Isabel la Católica, por todas partes veréis el emblema de los Reyes Católicos (el águila de San Juan) con la Y (Isabel) y la F (Fernando), el yugo y las flechas y el lema «tanto monta»

La creación del estado moderno que fue la fusión de Castilla y Aragón, por parte de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos llevó la fundación de capillas y hospitales, así como la finalización de obras anteriores como las catedrales de Burgos y Toledo. Aunque eclipsado por la magnífica catedral, en Toledo no puedes dejar de ver el convento de San Juan de los Reyes, perteneciente a la Orden Franciscana, donde la protagonista es la la reina Isabel I de Castilla, que pretendió allí establecer el mausoleo real, en conmemoración de la batalla de Toro.

Una de las puertas de entrada del Monasterio de San Juan de los Reyes; fue calificado como Monumento Histórico-Artístico de interés nacional, desde el año 1926.
Perfil lateral del edificio

También quiso honrar a su padre, el rey Juan y el nacimiento del príncipe Juan, aunque este nació con problemas, desde un labio leporino que le impedía hablar correctamente, tartamudo y de constitución endeble, comía muy poco, vomitaba con frecuencia y a menudo se desmayaba. Isabel oró sin cesar por su salud e hizo ofrendas a la Virgen y levantó este monasterio, pero el pobre murió joven de unas fiebres, a los diecinueve años, apenas seis meses desde que se había casado. Pero el monasterio siguió dedicado a San Juan. El Monasterio es sin duda una obra de la Reina Isabel, incluso el estilo lleva su nombre: gótico «isabelino». Incluso, aunque ahora se denomina «de los Reyes», es citado el templo varias veces como «monasterio de San Juan de la Reina».


Los dos grandes protagonistas del monasterio: Juan Guas y la reina Isabel de Castilla.




El gótico flamígero del edificio fue puesto de moda en la época por los arquitectos Enrique Egas y Juan de Colonia. Pero el verdadero arquitecto fue el bretón Yann Gwaz (castellanizado como Juan Guas), aunque su nombre no aparece citado hasta 1853. San Juan de los Reyes es también un símbolo de la unión de los distintos reinos cristianos, aunque en 1476 aún queda por reducir a los últimos musulmanes de la península. El Reino de Granada no pasará a manos cristianas hasta 1492. Para entonces ya la iglesia estaba casi terminada, aunque se retrasó hasta 1495 que fue cuando se consagró. La reina Isabel quería que San Juan de los Reyes fuese su lugar de enterramiento y por ello fue especialmente exigente con el arquitecto. Al final, no fue así, pues como sabemos sus restos están en la Capilla Real adosada a la Catedral de Granada. Cuando muere Isabel la Católica, las obras siguieron su curso gracias al patronazgo tanto de su marido Fernando como su hija Juana, aunque bien es cierto que el nuevo impulso constructivo se considera que empieza con la implicación de Carlos I en el proyecto.

Lo primero que visité fue la iglesia, había además una boda y sólo tenía una hora para verla, así que manos a la obra. Una vez pagado el ticket entré en la iglesia. Es de una sola nave, con capillas entre los contrafuertes, un coro alto en los pies sobre la bóveda que sirve de vestíbulo, y altar elevado sobre gradas. Destaca el cimborrio en la cabecera.


Retablo de la Iglesia.




Los franciscanos fueron elegidos porque estos representaban una vuelta a un estilo de vida más puro y alejado de todos los excesos y lujos que se habían dado en la Edad Media, idea que también compartían los monarcas católicos. También había una maniobra política en Isabel y Fernando, el control del clero aristocrático y los cabildos.


Tiene dos portadas. El crucero es excesivamente grande. Hay una zona dedicada a la corona, que mediante una verja, queda separada del resto de feligreses. Hay una jerarquización del espacio religioso ya que los reyes están a la misma altura que la Sagrada Forma, esto envía un mensaje al pueblo: se iguala el poder de los reyes con el espiritual, ya que este emana directamente de Dios.

La iglesia se construyó en varias etapas y, en 1484, el proyecto primitivo fue remodelado por la mano de Guas, que trasformó la cabecera en una capilla funeraria revestida por un cimborrio, pensada para los enterramientos de los Reyes Católicos. En una segunda fase, ya había muerto Guas, el proyecto se simplificó. Si vemos a lo largo del perímetro interior hay grabado un texto conmemorativo, lo que puede considerarse una adaptación de la epigrafía árabe a la arquitectura cristiana, obra del escultor Egas Cueman. El retablo de la iglesia fue realizado por Francisco de Comontes aunque originalmente era para el Hospital de Santa Cruz, de ahí que muestre las armas del cardenal Mendoza, fundador del mismo. En el mismo encontramos las siguientes escenas: Jesús camino del Calvario, El Descendimiento, y Santa Elena con los milagros de la Cruz. El claustro es de bóvedas de crucería, en los arcos aparecen como decoración figuras en los ángulos, y en los tímpanos de las puertas está representada la Verónica. 


Claustro del Monasterio.




Un incendio durante la Guerra de Independencia Española, el 19 de diciembre de 1808, destruyó el retablo original, la importante biblioteca y el edificio de la comunidad que contenía un segundo claustro con decoración plateresca. A los destrozos de la guerra se añadió la desamortización del clero. Los frailes fueron exclaustrados y no volvieron hasta 1954. Hoy día es uno de los monumentos más visitados de Toledo. Espero, si no lo han visto, lo visiten.

Hasta la próxima entrada !!

Puedes consultar una entrada sobre 👉 La Catedral de Toledo


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