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Por la costa vasca: Elantxobe, Mutriku y Zumaia

Elantxobe es un ejemplo muy característico de costa alta

En el blog habíamos hablado de diferentes lugares costeros del País Vasco: Lekeitio, Bermeo, San Juan de Gaztelugatxe, Getaria, Deba, Hondarribia, Pasai Donibane..., y por supuesto Donosti y Bilbao. Me quedaban algunos por destacar, y la última vez que subí al norte dediqué unos días a visitar otros tres: Elantxobe, en Vizcaya, y Mutriku y Zumaia, en Guipúzcoa. En realidad la Euskal Kostaldea tiene muchas similitudes, casi todos estos pueblecitos se han formado durante siglos por marinos, labradores y pastores que hablaban una lengua sin parentesco con las conocidas. Está documentado que ya en el siglo XIV pescadores vascos llegaron hasta Islandia y Groenlandia y se instalaron en las costas de la isla de Terranova y de la península del Labrador, ambas en Canadá. En la heráldica de estos pueblos siempre aparece un barco, incluso una ballena. Del carácter marinero de estos pueblos da fe el propio Juan Sebastián Elcano, el primero que dio la vuelta al mundo, o Legazpi, que hizo que Filipinas fuera española hasta 1898. También la costa vasca fue un lugar aristocrático de veraneo, un lugar frecuentado por la monarquía. Así que hoy vamos a seguir completando este reguero de pueblecitos costeros vascos.

Localización de los tres pueblos que veremos hoy

La costa vasca destaca por su relieve abrupto: las montañas de Guipúzcoa y Vizcaya descienden casi directamente hasta el mar, formando altos acantilados y un litoral muy recortado. Bahías, cabos, calas y rías abiertas al Cantábrico se suceden a lo largo de la costa. Las playas, más escasas y de menor tamaño, contrastan con la intensa actividad de los puertos pesqueros. El turismo tiene menor presencia que en otras zonas costeras, mientras que el surf se ha convertido en una de las actividades más representativas del litoral vasco.

Elantxobe


Impresiona ver cómo abajo de un acantilado surge un puerto y un pueblo

Elantxobe es uno de los pueblos más singulares de la costa vasca. Situado entre el mar Cantábrico y las abruptas laderas del cabo Ogoño, el municipio se adapta a un terreno escarpado donde las casas parecen descender en cascada hasta el puerto pesquero. Sus calles estrechas, llenas de escaleras y fuertes pendientes, forman un paisaje urbano muy característico. Comenzó siendo el barrio pesquero de Ibarranguelua, pero se desanexionó del mismo a mediados del siglo XIX.

«Ancho» era un grupo de caseríos que se encontraba en lo que actualmente es la parte alta del pueblo, cuando crece hacia el puerto pasó a conocerse como el «bajo Ancho»; en euskera bajo es «be» y de ahí deriva su nombre de Elantxobe (la ch se convirtió en tx y la uve no existe en euskera y mudó a be).


Arriba: casas la parte alta («Ancho»).

En 1935 había tres fábricas de salazón: Gonzalo Pujana, que posteriormente desaparecería, Serrat que posteriormente se trasladaría a Bermeo, y G. Bloen, apodado "el holandés" que permanecería hasta los años 70 — La foto es de unos tablones explicativos del puerto
El barrio alto está pegado al puerto y a un pequeño astillero
El pueblo nació en el siglo XVI ligado a la pesca y a la actividad marítima, durante siglos, su economía estuvo marcada por la captura de anchoa y bonito, así como por la industria conservera, que dio gran prosperidad a la localidad entre los siglos XIX y XX; el puerto sigue siendo el corazón de Elantxobe y conserva el ambiente tradicional de las villas marineras del Cantábrico




Al final del puerto hay una especie de museo a modo de paneles didácticos con la historia de Elantxobe


Entre sus principales atractivos destacan la iglesia de San Nicolás de Bari, construida junto al puerto y estrechamente vinculada a la vida marinera, y los miradores situados en la parte alta del pueblo, desde donde se obtienen impresionantes vistas de la costa vizcaína y del mar abierto. Su entorno natural, integrado en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, convierte además a Elantxobe en un lugar de gran valor paisajístico y ambiental.

Mutriku


Mutriku, tradicionalmente conocida en castellano como Motrico, es una de las villas marineras con más historia de la costa vasca, en la fotografía se aprecia el desnivel de las calles y el puerto

Situada entre acantilados del Cantábrico y pequeñas bahías naturales, conserva un casco histórico medieval declarado conjunto monumental, con calles estrechas y empinadas que descienden hacia uno de los puertos más antiguos del litoral cantábrico.



Fundada en 1209 por Alfonso VIII, la localidad creció ligada al mar, la pesca y la navegación. Durante siglos destacó por la actividad ballenera, el comercio marítimo y la presencia de importantes marinos y familias vinculadas a la Armada. A pesar de incendios y conflictos históricos, el pueblo mantiene numerosos palacios, casas torre y edificios señoriales que reflejan su pasado próspero.


Entre sus monumentos más destacados sobresale la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo neoclásico, así como varios palacios barrocos y antiguas construcciones relacionadas con la actividad portuaria. Su entorno natural, integrado en el Geoparque de la Costa Vasca, combina acantilados, playas y miradores que refuerzan el carácter marinero y paisajístico de la villa.

Aquí nació el marino Cosme Damián de Churruca y Elorza, cuarto hijo del que era entonces el alcalde de Motrico, murió en la batalla de Trafalgar y el pueblo le rinde sus honores a la entrada con este monumento


La villa tiene numerosos casones con escudos nobiliarios.

En un mural de una casa encuentro la partitura del himno compuesto por Cezilio Pagoaga

🎦 👉 vídeo en el que un grupo de paisanos cantan el Ene Mutriko Matia

Zumaia



Dos vistas de la iglesia de San Pedro (que no pude visitar porque estaba cerrada) desde el puerto

Zumaia, conocida tradicionalmente en castellano como Zumaya, es una villa costera situada en la desembocadura del río Urola, en pleno litoral guipuzcoano. Rodeada de acantilados y bañada por el Cantábrico, combina tradición marinera, patrimonio histórico y uno de los paisajes geológicos más espectaculares de Europa.


La localidad nació en torno a un antiguo monasterio medieval y fue creciendo como villa fortificada para protegerse de los ataques piratas. A lo largo de los siglos, la pesca, la navegación, la construcción naval y más tarde la industria cementera marcaron el desarrollo económico de la población. Su puerto mantuvo importantes rutas comerciales y la actividad marítima fue esencial en la vida cotidiana de sus habitantes.

Hoy los arrantzales han dado paso a una marina más de recreo que atrae al turista a estas poblaciones
Puente sobre la ría que divide a Mutriku en dos partes


El casco histórico conserva el ambiente de las antiguas villas marineras vascas, con calles estrechas y edificios de piedra. Entre sus monumentos destaca la iglesia gótica de San Pedro, así como la ermita de San Telmo, situada sobre los acantilados junto a la playa de Itzurun, uno de los lugares más emblemáticos de la costa vasca.

Zumaia es especialmente conocida por el flysch, una impresionante formación de capas rocosas visibles en sus acantilados, consideradas un auténtico “libro de piedra” sobre la historia de la Tierra
Estas formaciones, integradas en el Geoparque de la Costa Vasca, permiten observar millones de años de evolución geológica y atraen cada año a científicos, senderistas y visitantes de todo el mundo

Quedan aún muchas otras poblaciones vascas que algún día tendremos que visitar, mientras tanto, os espero hasta la próxima entrada, ¡saludos viajeros!

nota: las imágenes de los escudos que aparecen en el blog son normalmente de ©Wikipedia

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