El Viaje del Verano 2016: México (... y Panamá)

La Pirámide de la Luna (Teotihuacán)
Este año, como todos los pares, tocaba salir de Europa, el año pasado hicimos un tour por el norte de España, un viaje sensacional por el País Vasco y los Pirineos y en el 2014 fuimos a China. En 2016 nuestro objetivo era México, bueno algo de México, un país de esas dimensiones no permite abarcarlo todo en tan solo veinte días, teniendo en cuenta que además teníamos que llevar a cabo un viaje académico a Panamá. Planeamos lo siguiente: una estancia más completa en Ciudad de México, dividida en dos partes, y entre tanto una excursión de una semana completa por la región de Chiapas, que todos los amigos mejicanos nos habían recomendado y no fallaron, veréis abajo el relato más o menos completo de lo que fui escribiendo en mi Diario de Viaje. Espero os guste y sobre todo os incite a visitar tan bello país.
11-Agosto
Hoy comenzamos el viaje del verano, sin duda el que más dedicamos para pensarlo durante meses antes, solo hay un mes completo de vacaciones al año y hay que aprovecharlo. Esta vez el objetivo un país a todas luces complicado por sus dimensiones, su pluralidad y por qué no decirlo, por su fama de peligroso; todo el mundo en España nos había mirado raro cuando le decíamos que nos íbamos a México. Como no se podía acaparar en quince días todo el país, decidimos organizarlo con tres fases, una inicial y final en Ciudad de México y una excursión de una semana por la región de Chiapas, que habíamos considerado como la más auténtica del México indígena y prehispánico.
El vuelo a través de Iberia era largo y complicado, salida de Jerez por la mañana, luego Madrid-Londres y finalmente de Heathrow a México.
Hemos llegado de noche (mas 7 horas de diferencia), una paliza, el avión de British Airways súper incómodo (espacio limitadísimo), los azafatos y azafatas muy antipáticos, la pantalla de video no funcionaba ¡horror de viaje! Nada que ver con las magníficas aerolíneas árabes (Emiratos o Qatar). Pero como todo lo que está mal se puede empeorar, ¡empeora! – Una de las maletas no llega.
Después de los correspondientes reclamos y de llenar papeles cogemos un taxi para el Hotel. Ya íbamos con la mosca tras la oreja con lo de la seguridad y sabíamos que había que comprar un ticket en una de las cuatro o cinco empresas oficiales que existen y ya con el papelito te vas a donde están los taxis y te llevan. Nos costó al cambio unos 17€ y un servicio de buena calidad. El tiempo al centro histórico, donde teníamos un Hotel NH, fue de escasa media hora. Por fin en la habitación, descansado aunque con el problema de la maleta.

Zócalo, catedral al fondo.
12-Agosto
Difícil noche, lógica con los cambios de hora. Buen desayuno y en general un magnífico hotel el NH aunque a precio europeo (puedes conseguirlo bastante más barato aquí). Los recepcionistas se desvelan por la maleta perdida, hacen llamadas y esperamos que en el viaje de hoy llegue. Como no nos vamos a quedar parados, seguimos la agenda prevista. El hotel está en la calle de Palma (aquí casi todas las calles llevan el “de…”), a una sola cuadra del Zócalo. Inmensa la plaza, con su mástil en el centro. Es temprano, pero ya están poniendo una especie de feria sobre mascotas. Policía por todos lados, mucha, pero mucha policía.
Porque era lo único abierto en ese momento optamos por entrar en la Catedral, la llamada Catedral Metropolitana, un perfil muy característico que todos identificamos al fondo del Zócalo en tantas y tantas fotos. Aunque empieza en época colonial, tiene una mezcla de estilos. Impresiona al entrar el cristo negro “el Señor del Veneno” (ya hablaremos de él y de su leyenda) y luego es impresionante el altar de los Reyes.
De allí fuimos al Templo Mayor, los restos de lo que fue para los aztecas el centro del Universo, el Teocalli de Tenochtitlán. Igual que en España las catedrales se levantaron sobre mezquitas aquí lo hicieron sobre los templos mexicas. Estos restos conforman un espacio imprescindible, junto con su Museo (la entrada es única para Templo y Museo), para entender lo que fue una civilización tan compleja como la que existía aquí a la llegada de Hernán Cortés. Sin embargo estos restos estaban sepultados hasta que en 1978 fueron demolidos los edificios superiores para poder sacar las construcciones originales.
Al lado del Templo Mayor, el Palacio Nacional, una de las edificaciones que cierran el Zócalo, una impresionante construcción del Virreinato de Nueva España, que hoy visitamos sobre todo por los murales que se encuentran en el interior del famoso Diego Rivera, pintados entre los años treinta y cuarenta, contando la Historia de México a través de los personajes más famosos.
Una parada técnica en el Hotel (eso es lo bueno de tener el hotel cerca del centro), un descansito y otra vez a la calle, camino de un boulevard peatonal que es la famosa Av. Madero. Dicen que tiene el record de mayor concentración de personas del Mundo y no les falta razón, hay una densidad de gente tremenda, nos recordaba esas avenidas pequinesas de Wangfujing. Con una curiosa concentración de tiendas de óptica. DF tiene una población que ya supera los veinte millones de habitantes.
En Madera entramos en Gran Corona, una de las cervecerías más auténticas de la zona, una jarrita de cerveza bien fría y unas quesadillas del pastor (lo del pastor es una especie de carne de kebab, o algo parecido).
Y seguimos, camino de la Alameda, con parada obligada en el Palacio de Bellas Artes, un lugar impresionante, especialmente para los que nos gusta el estilo art déco, merece la pena pagar el ticket y contemplar su colección permanente y sobre todo los murales de Rivera, de Siqueiros y de Orozco. El de Rivera es muy famoso porque fue el que hizo previamente para el Rockefeller Center pero que por la censura fue destruido y entonces vino a México y lo volvió a pintar igual.

Palacio de Bellas Artes
El hombre controlador del universo, también conocido como El hombre en el cruce de caminos,
es un mural pintado por Diego Rivera en 1934
Un paseo por la Alameda y finalizamos en el Mercado de la Ciudadela, el típico mercadillo para turistas, bueno nada especial, a la salida nos encontramos en una plaza con una gran acampada de maestros en huelga de la CNTE, parecida a las que hubo en España.

Culto a la muerte.
Mercado de artesanía de La Ciudadela.
Finalizamos el día, con el jet-lag y el paseo de todo el día, estamos medio muerto, pero no hay forma de coger un taxi, llegamos andando al Hotel y al poco empieza a diluviar, cenamos en el hotel y a dormir. Bueno antes desde la recepción volvemos a insistir en la maleta perdida.

13-Agosto
Empieza con una buena noticia ¡ha llegado la maleta al hotel! Curiosamente llega abierta, no falta nada, pero está abierta. A la llegada España haremos la correspondiente reclamación. Pero bueno al menos está. Desayunamos y nos ponemos en marcha, hoy lo vamos a dedicar a Coyoacan. Vamos a ir en metro, es sábado tempranito y hay poca gente. Cogemos el metro en Zócalo hasta Hidalgo y de allí ya la línea a Coyoacan, casi diez kilómetros. Nuestro destino era conocer las casas de Frida Kahlo y Diego Rivera, así como la de León Trotsky, donde le dieron el famoso pioletazo por orden de Stalin.
Llevábamos la entrada de la Casa Azul sacadas por Internet y nos evitamos una larga cola, casi entramos los primeros. De hecho nos dio tiempo para visita el Mercado de Coyoacán, que lo vimos por casualidad pero que nos encantó, muy auténtico, recomendable cien por cien.


El Museo de Frida Kahlo es un sitio impresionante, una parte de sus pinturas y sobre todo muchos de sus recuerdos de la atormentada vida de la pintora, hoy tan famosa y cotizada, aunque en su vida solo fue merecedora de una exposición, cuando ya estaba postrada en una cama. Hay un documental que te ponen en el Museo y una colección de sus vestidos y de sus corceles que tanto la atormentaban.
De Frida y Rivera pasamos a completar el triángulo amoroso con Trotsky. Como saben, o no, el ruso disidente de Stalin, que fue acogido por el muralista en su casa tuvo una aventura con la pintora. Bueno la cosa es que al final Rivera y Trotsky se pelean y el dirigente comunista se desplaza dos cuadras arriba a la calle Viena para vivir en una casa que hoy es el Museo Trotsky, con una ampliación que se le ha hecho a la original vivienda donde pasó sus últimos años, finalmente asesinado en su segundo intento por parte de agentes estalinistas. La casa es casi un bunker, aunque de poco le sirvió cuando allí llegó el catalán Ramón Mercader para asesinarlo a golpes de un piolet de montaña (les recomiendo el libro de Pandura “El hombre que amaba los perros” que trata sobre este personaje).

Mesa del estudio de Trotsky
donde fue asesinado a golpe de piolet.
La sorpresa a la salida del Museo Trotsky nos encontramos con un amigo de Cádiz, las curiosidades de la vida, venir hasta México para toparte con él, jajajaja… 
Antes de volvernos para el centro, nos dimos una vuelta por Coyoacan, la ciudad de los coyotes y terminamos comiendo algo en La Coyoacana, un sitio muy popular pero muy recomendable, su cervecita y sus tacos, esta vez de camarón ¡buenísimos! (por cierto la guía en papel que llevábamos de Lonely Planet está anticuada, tiene restaurantes que ya no existen).
La vuelta fue en metro, pero nada parecida a la ida, no se si hubo un problema pero el metro tardó muchísimo, y el andén cada vez con más gente, cuando nos metimos después de casi media hora, el vagón era un horror, eso si fue miedo, sauna, empujones, para salir casi no puedo porque no siempre se respeta aquello de “antes de entrar dejen salir”, fue una experiencia de metro jamás vivida antes y eso que hemos estado en muchos sitios, pero pudimos ver que el Metro de México efectivamente es especial ¡vaya tela! Eso sí vale solo 5 pesos (25 céntimos de €).
Por la noche, después de un descanso en el hotel, nos fuimos a un restaurante que habíamos visto desde España muy recomendable que era el “Azul Histórico”, el sitio ya es precioso, un patio de un edificio colonial, y la atención y los platos estupendos, allí probé el famoso “Chiles en nogada”, una receta de Puebla, una especie de pimiento relleno de carne y con una salsa de nueces y decorada con granada ¡espectacular!

14-Agosto
En nuestra agenda teníamos ir a las pirámides de Teotihuacán, vimos las posibilidades de un vehículo privado pero salía muy caro y tomamos un tour desde el hotel, que incluía una parada en la plaza de las Tres Culturas: las pirámides de Tlatelolco, la iglesia española de Santiago y un edificio moderno mexicano que se utiliza como Centro Cultural. Es curioso ver la similitud de colores de la iglesia y las pirámides, por la sencilla razón que los colonizadores emplearon piedras de estas pirámides para edificar el templo que a su vez servía también como fortaleza militar cuando los indígenas se sublevaban.
Ya en carretera nos dirigimos a Teotihuacán, a cincuenta kilómetros desde el centro. Sorprende ver colinas y colinas repletas de infravivienda que suponen ese sufrido cinturón de la Ciudad de México, prácticamente del mismo estilo que las favelas de Brasil.
En las proximidades de las pirámides mucha gente, es el pueblo de San Juan de Teotihuacán
Lo más destacado son sus dos grandes pirámides, la de la Luna y la del Sol, en mi caso me limité a subir a la de la Luna, ambas están unidas por la llamada Calzada de los Muertos. Además hay dos palacios, el de Quetzalcóatl, el de los Jaguares y Quetzalpapálotl. Se completa con el Templo de los Caracoles Emplumados. En total hay cinco puertas para poder acceder al conjunto, se pueden entrar por una y salir por otra. A la salida multitud de gente vendiendo paquetitos de patatas, aperitivos muy picantes, jajaja… y micheladas (como nuestras litronas de cerveza).

Cafe Tacuba
y sus guitarrones
Por la tarde en el hotel una parada técnica y por la noche íbamos a probar otro restaurante de los que todo el mundo habla, el famoso Café Tacuba. Un edificio antiguo en la calle del mismo nombre y que tiene la solera de los grandes restaurantes de toda la vida, una carta no muy amplia pero excelente, probamos las enchiladas Tacuba que son un plato propio de ellos y que no está picante, complementado con unas cervezas mexicanas, que son también muy recomendables.

15-Agosto
Día de vuelo, nos vamos para Chiapas, volamos con una línea local que se llama Volaris. Vamos a Tuxla-Gutierrez que es un poco como la capital de este Estado sureño. El aeropuerto de Ciudad de México es enorme de grande, pero el vuelo sale puntual, y llega puntual, el avión cómodo. Tuxla tiene un aeropuerto pequeñito pero moderno, en la puerta nos sorprenden los militares con metralletas y chalecos antibalas. Ya de camino en una furgoneta con destino a San Cristóbal de las Casas nos damos cuenta que la situación del país con la reformas educativas aquí es muy fuerte y se une con el tradicional movimiento campesino y lo que queda del Ejército Zapatista. Uno de los peajes está tomado por los insurgentes, aunque el conductor me dice que es mejor …porque pagan menos.
El cambio de temperatura es brutal en los cincuenta kilómetros entre Tuxla y San Cristóbal, se pasa de el calor tropical al clima de alta montaña, con niebla, frio y luego lluvia. Nos alojaremos estos días en un Hotel llamado Axkan-Art, en teoría de cuatro estrellas, pero aunque está bien y tiene su encanto en el diseño, pero no da el nivel ni mucho menos, lo de Art debe ser porque alberga una especie de galería de cuadros.
Paseamos por el Real de Guadalupe, una especie de gran paseo peatonal de calles empedradas y con edificios coloniales de una planta a ambos lados. La Catedral es austera y muy colorida por fuera, pero tiene un retablo precioso de pan de oro con pinturas de Miguel Cabrera. Comimos en un argentino, era ya hora de comer buena carne y en el Real hay uno que se llama así El Argentino  que tiene mucha fama y nos lo habían recomendado (por cierto la guía Lonely Planet se volvió a equivocar con restaurantes que ya no existen).
A la vuelta una buena mojada, empezó a diluviar, la habitación del hotel no tenía calefacción pero si buenas mantas, resultaba curioso en Agosto y en México dormir tapados.

16-Agosto
Hoy hemos ido al Cañón del Sumidero, era muy recomendado por todos los que habían venido por aquí. Está más cerca de Tuxla que de San Cristóbal, así que volvimos a deshacer el camino del día anterior pero bajando en vez de subiendo, bajando en 50 kilómetros un desnivel de 1500m de altura, volvemos al clima tropical en el pueblo que concentra los embarcaderos para ir al Cañón que se llama Chiapas del Corzo. Hay que pagar el ticket del paseo en barco más una parte que va para el mantenimiento de los Parques Naturales. Se trata de un recorrido por el río Grijalba desde el punto de salida hasta el embalse artificial de la presa hidroeléctrica Manuel Moreno Torres, conocida popularmente como Presa Chicoasén, aproximadamente unos cuarenta y cinco kilómetros nos dijo el patrón del barco, en términos de tiempo fueron dos horas. Embadurnados en protector solar, chaleco salvavidas y a 35º, menos mal que el correr de la embarcación te va dando el fresquito. La falla de doce millones de años en la Sierra Norte de Chiapas es de las más espectaculares de América, con muros que se eleven más de 1300 metros, además puedes contemplar numerosas aves de todo tipo y algún que otro cocodrilo de esos que se alimentan de turistas, jajajaja…

Cañón del Sumidero.
De vuelta en Chiapas del Corzo un almuerzo de cerveza y antojitos (unas empanadas y unos chilaquiles), un rápido vistazo al pueblo, donde tan solo pude ver el Templo de Santo Domingo de Guzmán y una curiosa fuente conocida como La Pila o La Corona y que aparece en postales y souvenir del pueblo, es de la época colonial, de 1562, en un estilo prácticamente inexistente en América, el estilo Mudéjar, de ladrillo en forma de un diamante, parece que fue obra de un fraile dominico.
Por la tarde volvimos a nuestro Hotel en San Cristóbal.

17-Agosto
A las 8h salimos, ya desayunados para ver una serie de lagos chiapanecos, de colores preciosos, en un entorno que más parece Suiza que México, en un bosque de pinos y robles. Para ello vamos desde San Cristóbal en dirección a Comitán, otra de las grandes poblaciones de Chiapas, aunque sin apenas relevancia turística. Luego seguimos en dirección Guatemala, de hecho paramos en el llamado Lago internacional que se comparte con la nación vecina. Toda esta zona es parque natural. Así de parada en parada, vamos hasta los llamados “cinco lagos”: las lagunas Agua Tinta, Esmeralda, Encantada, Ensueño y la más grande de todas la laguna Bosque Azul. Embarcamos en unas canoas rudimentarias hechas de palos cruzados, un barquero nos va llevando por las lagunas y se puede contemplar el cambio de colores de las aguas y los paisajes que son extraordinarios. Posteriormente nos vamos a la más grande y famosa, la laguna de Montebello, donde notamos por primera vez cierta contaminación de las aguas, las otras están muy bien conservadas.
Una parada para almorzar, en este caso una novedad a probar, el mole, que me resulta súper sabroso con arroz y pollo. Su cervecita Modelo mexicana y otra vez en marcha, nos quedan unos kilómetros para visitar El Chiflón, las cascadas más impresionantes de la zona (a través del rio San Vicente). Son tres las que se visitan, yendo de menos a más, la última se llama Velo de Novia de 120m de altura, para ello hay que pegarse una buena caminata de kilómetro y medio subiendo cuestas y escalones, pero merece la pena ¡mucho!

Cascadas en Chiapas
Lo peor, la carretera, la furgoneta que nos lleva tiene que sortear centenares de “topes” (calmadores de tráfico) que están cada dos por tres delante de cada poblado, muchas curvas que hacen difícil adelantar los camiones. Aquí en Chiapas los coches se echan a un lado para que se pueda adelantar, a pesar de que venga otro coche de frente. Al final llegamos de noche al hotel en San Cristóbal, el viaje se ha hecho algo pesado.

Con trajes típicos
de Chiapas
18-Agosto
Hoy vamos a tener un día tranquilo, vamos a visitar dos pequeños pueblos en las cercanías de San Cristóbal de las Casas con el encanto de las tradiciones indígenas, se trata de San Lorenzo Zinacatán y San Juan Chamula. Hay que recordar que en Chiapas las comunidades campesinas indígenas vivieron al margen de los españoles que difícilmente pudieron controlar la zona, y algo parecido ocurre hoy día ya que en determinados pueblos “ellos mandan” es decir que tienen sus normas propias y que son muchos los casos de ajusticiamientos al margen de la ley mexicana, normalmente quemando, literalmente, a los que las incumplen.
Ojo en estos pueblos, nos dicen, que se puede poner en peligro tu integridad si haces fotos sin permiso; a los indígenas no les gusta que se les fotografíe y mucho menos en las iglesias de ellos, donde se mezclan los rituales mayas con los propios de la iglesia católica, se mezclan en el templo los chamanes (rezadoras) junto a grupos de música, gallinas sacrificadas, en fin… un show que, ¡gran putada! no puedes fotografiar (aunque en YouTube hay alguna que otra toma “clandestina”). Vimos dos iglesias en Zinacatán y una en Chamula.
El resto de la mañana lo pasamos paseando por el mercado de artesanía de Santo Domingo y para comer elegimos un restaurante que nos han recomendado, el “Barra Uno”, un oasis dentro del bullicio de la Real de Guadalupe, la novedad una cerveza mexicana que he probado con toques de café y chocolate, se llama Minerva, aquí el chocolate está muy presente en las comidas en general. A la salida nos encontramos con un verdadero show en la Plaza principal de San Cristóbal, la “31 de Marzo”, un accidente de coche se ha llevado por medio uno de los pilares de los soportales donde se concentran muchos restaurantes y la esquina del edificio se ha venido abajo, al parecer ha habido un par de muertos al menos, pero toda la plaza se ha llenado de curioso, entre ellos nosotros.

Palenque




19-Agosto
Un día duro, tocaba cambiar de San Cristóbal a Palenque. Nos recogen a las cinco de la madrugada para ir a Palenque, de camino vamos a visitar dos cascadas más, de dos tipos diferentes, una es la Cascada de Agua Azul y otra más cerca de Palenque, la Misol-Ha (el -Ha indica agua en lengua maya, por eso muchas cascadas terminan su nombre así). Para eso vamos dirección Ocosingo, son casi cinco horas entre “SanCris” y Palenque. Desayunamos por el camino, ya por la zona vemos muchos carteles de fincas con carteles del EZLN, aquí pegado a Palenque las comunidades campesinas tienen mucha fuerza.

Las cascadas, en plural, de Agua Azul son impresionantes por el tamaño y el sonido de su caída. El color azul turquesa contrasta con el verde intenso de la selva que la rodea. La de Misol-Ha es más pequeña pero más alta, de 35m, y se puede pasar por detrás contemplando de cerca el salto del agua, es impresionante.


Paramos un rato para comer y en seguida tiramos para la zona arqueológica de Palenque, una ciudad maya que estuvo sepultada por la vegetación de la selva durante siglos (desde aproximadamente el siglo IX hasta que los españoles se enteraron en 1746, aunque como tal yacimiento arqueológico no se empezó a trabajar hasta el 1837). El conjunto es muy atractivo y da una idea de la cultura maya, aunque a mi modo de ver algunas restauraciones son demasiado “correctas”. Imagino que aquí a poco que escarbes encuentras más y más templos. Un guía nos da unas explicaciones del conjunto pero el calor casi nos nubla la vista.

Esta noche vamos a dormir aquí en Palenque, bueno en un hotel de la misma cadena (Axkan), no está en el pueblo sino cerca de las ruinas, nos han dicho que la ciudad de Palenque no tiene nada relevante. El hotel está bien y tiene piscina, realmente son cabañas muy bien equipadas, aunque la wifi no llega a las habitaciones, tan solo cubre las zonas comunes.

20-Agosto
Hoy último día de excursiones en Palenque, el destino uno de los más deseados, la Selva Lacandona donde visitaremos dos zonas arqueológicas, Yaxchilán y Bonampak.
Lacandona es reserva de la Biosfera y famosa por albergar la mayor reserva de pumas del Mundo, a pesar de ello no pasamos de escuchar alguno en la lejanía, nos conformamos con monos, muchos pájaros de todos los tipos y miles de grandes mariposas de colores, preciosas. Se dice que hay solo de mamíferos 163 especies, abundando los tapires. Esta siendo muy polémica la reducción de su espacio debido a la tala de árboles desde los municipios cercanos. El conductor de la camioneta que nos llevó allí nos dijo que antes era común encontrarse pumas cruzando la carretera, pero desde hacía unos años se habían ido más al centro de la Selva.
A Yaxchilán solo se puede llegar por barco o helicóptero, se encuentra en la rivera mexicana del río Usumacinta (al otro lado ya es Guatemala, donde también hay algunas zonas arqueológicas interesantes, según nos dijeron los guías). Aquí se encontraba una de las ciudades más prósperas de los mayas por su comercio a través del río. Llegamos desde Frontera Corozal donde las barcas a motor tardan unos cuarenta minutos en ir (para volver algo más por la corriente en contra). Al aislamiento del lugar hay que añadir el encanto del entorno, grandes, muy grandes árboles, que dan una tupida sombra que se agradece por lo caliente y húmedo de la zona; a pesar de eso subir por los empedrados te hacen empapar la camiseta. El jaguar está presente en los grabados de los edificios y en la propia dinastía de reyes, siendo Pájaro Jaguar IV el rey de mayor esplendor de la ciudad. No se sabe por qué pero en el año 810 la ciudad fue abandonada y empezó a ser devorada por el verdor de la selva. Se pueden visitar 51 edificios aunque se presupone la existencia de muchos más ya que a medida que se avanza en el yacimiento se van encontrando más y más.
Después de comer, vamos al segundo destino, Bonampak, un yacimiento arqueológico descubierto en 1946 por un francés y un norteamericano. Bonampak fue una ciudad pequeña dependiente de Yaxchilán. Nos sorprende, no tanto por la construcción, sino por las pinturas que alberga, una de las capillas-sixtina del arte maya ¡impresionante los frescos que guarda! El Templo de las pinturas alberga tres salas con pinturas sobre una batalla, probablemente contra el pueblo cercano de Sak T’zi’. Se llega igual que en el caso anterior a través de una salida de la llamada carretera fronteriza con Guatemala.

Pinturas mayas en Bonampak
Ya en la retirada de nuestra visita, empezó a llover, la lluvia típica de la tarde aquí. Poco a poco aquello se convirtió en un diluvio, la vuelta entre curvas, topes, una furgoneta llena de turistas (como nosotros jajaja) y algún que otro accidente como un tráiler lleno de ganados volcado en una curva. Después de unas tres horas (para unos 140km) llegamos al hotel Axka de Palenque. Nos da tiempo a cenar con música en vivo, la temperatura caliente pero agradable.

21-Agosto
Día de vuelo, tranquilo. Hoy tenemos a las 3 de la tarde la vuelta al DF. La compañía local es Interjet. Salimos del pequeño aeropuerto de Palenque, nuevecito, el control de seguridad muy exhaustivo. El avión de Interjet nos sorprende favorablemente por lo espacioso y además porque mantienen aquello de una bebida y un snack, se agradece. En una hora y media más o menos estamos en el DF, nos recibe una lluvia típica de la tarde en esta época. Volvemos al mismo hotel, el NH, donde habíamos dejado una maleta que no íbamos a utilizar en nuestra excursión a Chiapas.

22-Agosto
Los lunes para los turistas son como los domingos en época de trabajo. Los lunes no abren los museos y la mayor parte de sitios turísticos al menos aquí en el DF. Por eso apostamos por un día de paseo tranquilo por dos colonias tranquilas, la de Roma y Condesa. Después de un desayuno contundente en el hotel nos atrevemos con el metro en la estación cercana de Isabel la Católica, a primera hora de la mañana no está mal, nos bajamos en Insurgentes, y de allí a caminar. El barrio de Roma como el que le sigue de Condesa respira un aire más bohemio, más pijo también, muchos restaurantes de todo tipo, muchos bares de noche y varios parques y bulevares con la agradable compañía de muchos perros con sus acompañantes. En la Plaza Río de Janeiro una fuente con una copia de la estatua del David de Florencia. En el Parque España, que marca el límite entre las colonias Condesa y Roma, destaca un monumento levantados por los españoles exiliados de la República en homenaje al Presidente Lázaro Cárdenas. Curiosamente este lugar, inaugurado en 1921, como parte de los festejos de los centenarios de la consumación de la Independencia, era la explanada de acceso al antiguo hipódromo.
Para comer tuvimos una buena elección, un argentino cercano llamado Escarapela, buena carne y buena carta de vinos, el personal muy agradable. Y de allí al hotel via metro, cogemos esta vez la estación de Chilpancingo hasta Zócalo, cambiando línea en Chabacano.
Por la noche unas compras por el centro, una cervecita, unos tacos y a dormir.

Museo Nacional de Antropología


23-Agosto
Día dedicado a los museos, por la mañana un maratón de arqueología prehispánica en el Museo Nacional de Antropología de México, que se encuentra en el Paseo de la Reforma a la altura de la zona de bosque de Chapultepec, uno de los parques urbanos mayores en su tipo, con una superficie de casi setecientas hectáreas. Aunque pretendía ver también el castillo que hay en el interior del parque, las salas del museo dieron para toda la mañana. Fuimos en metro de Zócalo a Tacuba y de allí a Auditorio, no estaba tan mal.
Museo Soumaya

Por la tarde habíamos quedado con un amigo mexicano, David, que nos llevó al Museo Soumaya. Es un espacio super moderno, al estilo de Guggenheim, con las colecciones de pintura, escultura, y de todo un poco del supermillonario Carlos Slim, de hecho Soumaya es el nombre de su mujer fallecida. El espacio es impresionante pero las obras que albergan también, nos gustó mucho la sala de pintura impresionista, además había en ese momento una exposición temporal sobre Rodin. Para ir al Soumaya recorrimos con Carlos en coche todo el paseo de la Reforma contemplando los monumentos que marcan la avenida y llegando a la colonia de Polanco, una zona totalmente nueva, consecuencia de la reconversión de espacios industriales en grandes edificios, centros comerciales y rascacielos, como el del BBVA, el más alto en estos momentos del DF.
Por la noche cenamos con David, Perla, Guillermo y Patricia, unos amigos filatélicos mexicanos que nos invitaron a comida muy rica y muy “picosa” como dicen por acá, me atreví con la salsa de habaneros, a costa de que me saltaran las lágrimas, además de comenzar con la banderita mexicana, el tequila con la sangrita, ¡qué güey soy! Una noche maravillosa.

24-Agosto
Nos hemos levantado algo más tarde de lo habitual, además hay que preparar las maletas porque mañana tempranito nos vamos ya para Panamá. Aunque teníamos previsto ir a Xochimilco y echar el día allí, vamos a tener que dejarlo para otra ocasión.
La mañana se presenta lluviosa, paseamos por la bulliciosa calle peatonal de Madero y visitamos el oratorio de San Felipe Neri, bautizada como “La Profesa”,  la Casa de la Condesa del Valle de Orizaba, mejor conocida como Casa de los Azulejos, así como el famoso Convento de San Francisco de Asís, el primero y más grande en el continente americano., seguimos hasta el Palacio de Bellas Artes para terminar en nuestro objetivo de hoy que es el Museo Mural de Diego Rivera, al final de la Alameda. Terminamos la mañana con algunas compras necesarias, entre ellas una nueva maleta, suele pasar en cada viaje, que los equipajes crecen y crecen, jajaja…

"Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central" es un mural realizado por Diego Rivera en 1947,
es la principal obra en exhibición permanente del Museo Mural Diego Rivera
En la tarde nos vamos por Tacuba hasta el Museo Nacional de Arte, que aunque no era uno de nuestros objetivos, resultó ser una maravillosa pinacoteca mexicana, además el edificio en si es espectacular.

Con nuestra amiga Elena Rueda, al fondo los mariachis
Por la noche habíamos quedado con nuestra amiga Elena, hacía un año que la conocimos en un congreso en Vigo, y nos iba a recoger en el hotel con su coche, el destino la famosa Plaza Garibaldi. Seguía lloviendo por eso fuimos a un parking que estaba debajo de la plaza. Teníamos ya el sitio decidido, quizás el más conocido de todos, el Tenampa, un garito que conocíamos de los discos de Ismael Serrano. No defraudó nada, el estruendo de los mariachis, la gente en animosa conversación, los tequilas, las micheladas, ¡genial noche para terminar nuestra estancia en el DF!

En el Tenampa, Plaza Garibaldi
25/28-Agosto
Hemos volado a Ciudad de Panamá desde México, algo más de 3 horas en AeroMéxico. A la llegada nos esperaba nuestro amigo Sindo que nos hará de anfitrión con los encargos que tenemos en diferentes Universidades panameñas: es tiempo de trabajo.

Foto de grupo del curso que dimos en la
Universidad Metropolitana (UMECIT) de Panamá
A pesar de eso hemos conocido a nuevos amigos y amigas panameñas, Mayte, Mariel, Edwin, Marcela, y los antiguos amigos Rimsky y Fluvia. Panamá es bastante diferente a México, el nivel de vida es más caro, yo diría que más caro que en España, el país sigue dolarizado y con muchas reminiscencias de la época de EE.UU. El tiempo es caliente y con lluvias todos los días.

Ampliación del
Canal de Panamá
(Colón)
29-Agosto
Hoy volvemos por la tarde a México para una escala técnica antes de marchar para España, pero antes nuestro amigo y colega Sindo nos lleva a Colón para visitar la ampliación del Canal, hay un mirador extraordinario al que ya habíamos ido hacía tres años aunque en fase de construcción la ampliación. Comemos rápido y de nuevo a volar, con AeroMéxico. Llegamos de noche, de nuevo la lluvia nos recibe con ganas de protagonismo, estamos muy cansados y el día no da para más, hemos vuelto a nuestro habitual NH-Centro Histórico, donde ya nos conocen, además teníamos maletas guardadas allí que no habíamos llevado a Panamá.

30-Agosto
El vuelo a Madrid es por la tarde y da tiempo a dar una vuelta para comprar unas botellas de tequila y mezcal, algunas chuches y regalos. Para comer hemos quedado con otro amigo mexicano de Querétaro, Mario y su mujer Mónica. Nos llevan al aeropuerto, el tráfico retrasa algunos de nuestros planes pero al final tenemos tiempo en la terminal de tomarnos unos cafés con ellos, son gente muy agradable. Ya escribo esto desde el avión, de Iberia, nuevecito, ya solo nos queda la noche para llegar a Madrid.

31-Agosto
Fin de viaje en Madrid y luego llegada al aeropuerto de Jerez, allí tenemos el coche para desplazarnos a casita, ganas de ver a nuestra gente y con el cansancio de casi tres días de retorno más las siete horas de diferencia en nuestros relojes. Ha merecido la pena, ha sido un viaje estupendo, y a la vuelta llegaron todas las maletas, una más por cierto de las que hicieron el viaje de ida (tiene el equipaje una extraña condición de crecer y crecer en los viajes, jajajaja...).

Colores de la bandera de México con Limón, Tequila y la "sangrita".

4 comentarios:

Caliope dijo...

Un viajazo! habéis estado en el Mexico que más me llama la atención, ya me contarás. Qué maravilla las pinturas mayas de Bonampak, impresionantes. Deseando leer vuestra experiencia en San Juan de Chamula ¿entrasteis a la iglesia? me encantaría pasar por allí. Bueno, a ver si quedamos y nos contáis en directo vuestra aventura mexicana. Un besote. Ah yo también me suelo encontrar a gaditanos por el mundo, jajaja.

Diabarama dijo...

Más de uno se ha ido a Panamá este año, parece que se va a poner de moda. Pero lo tuyo ha sido un buen pedazo de viaje.

Por cierto, recuerda quitar los pop ups antes de enero para la versión móvil, que Google va a penalizar.

Saludos

Cristina dijo...

Pedazo de viaje el que te has hecho este veranito, de las grandes pirámides mexicanas a ese Panamá que parece haberse puesto de moda. Un saludo

Juan Manuel Lere dijo...

Qué lindo! Casi que nos pisamos los pasos!
Estuve por allí el último julio recorriendo buena parte de los destinos que citas!
Qué país hermoso! Cómo dices, no alcanzan 20 días, pero aprovechados como lo hiciste se lo puede disfrutar!!!
Abrazos y que sigan los buenos rumbos!!!

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