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La Hundertwasserhaus (Viena)

Fuente de las casas vienesas construidas por Friedensreich Hundertwasser

El señor de las cien aguas, Hundertwasser, fue un tipo gracioso, al menos en las fotos que he visto siempre está sonriendo y su estilo se debate entre el colorido de sus obras y su lucha contra la línea recta. ¿Es un estilo kitsch? Eso cada uno tendrá su opinión, de lo que no cabe duda es que en Viena no hay turista que no se acerca a ver las casas curiosas que construyó allí, aunque fueron muchas sus obras arquitectónicas que se encuentran fuera de la capital austriaca, además de su producción como artista plástico.

El 4 de julio de 1958 Friedensreich Hundertwasser le declaró la guerra a la línea recta y en la abadía de Seckau, presentó el Manifiesto del Enmohecimiento contra el racionalismo de la arquitectura, (Verschimmelungs-Manifest): Vivimos hoy en un caos de líneas rectas, en una jungla de líneas rectas. Quien no lo crea, que se tome la molestia de contar las líneas rectas que lo rodean, y lo entenderá; porque nunca llegará al final.

Friedensreich Hundertwasser, nació como Friedrich Stowasser el 15 de diciembre de 1928, cambió su nombre artístico en 1949, germanizando el «sto» de su lengua eslava y que significa «cien»; falleció mientras estaba en un crucero cerca de Brisbane en el año 2000 


Hundertwasserhaus: donde la fantasía florece en Viena.


En pleno corazón del distrito Landstraße, en la esquina de Kegelgasse 34–38 y Löwengasse 41–43, se alza uno de los lugares más mágicos de Viena: la Hundertwasserhaus. Este edificio parece sacado de un cuento: fachadas de colores vivos, suelos ondulados, árboles que crecen desde las ventanas y un tejado convertido en un jardín salvaje. Más que una casa, un manifiesto: el artista austriaco Friedensreich Hundertwasser soñaba con una arquitectura más humana, libre y en armonía con la naturaleza. Desde los años 50, defendía ideas tan visionarias como los tejados verdes, los árboles inquilinos o el derecho a la ventana, donde cada persona podía decorar su espacio exterior como quisiera. Gracias al apoyo del gobierno de la época, Hundertwasser pudo convertir su sueño en realidad. Tras años de planificación (y más de una disputa creativa con los arquitectos que colaboraron en el proyecto), la Hundertwasserhaus comenzó a construirse en 1983 y abrió sus puertas en 1986.



Te podrá gustar más o menos, pero nada en este edificio es recto o aburrido: los pasillos tienen suelos irregulares, las paredes parecen moverse, y los colores cuentan historias. En sus terrazas crecen más de 250 árboles y arbustos, transformando el techo en un auténtico bosque urbano. Aquí viven unas 150 personas repartidas en 50 apartamentos, junto a locales comerciales, zonas comunes y jardines compartidos. El resultado es una obra que combina arte, ecología y vida cotidiana. Hoy, la Hundertwasserhaus es, como decía al principio, una de las atracciones más fotografiadas de la ciudad. Aunque el interior no está abierto al público, el exterior merece cada minuto de tu visita. Justo a pocos metros, puedes continuar el recorrido en la KunstHausWien, un museo diseñado también por Hundertwasser, que exhibe su obra y filosofía de vida. Si amas la arquitectura diferente, el arte orgánico o simplemente los lugares que rompen las reglas, la Hundertwasserhaus es una parada interesante dentro de la otra Viena, la imperial.

Un pintor sueña con casas y una bella arquitectura donde la gente sea libre, y ese sueño se hace realidad. Friedensreich Hundertwasser


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